Un despertador para nuestra sociedad

Por Pablo Kornblum

https://www.pagina12.com.ar/159238-un-despertador

Levantarse a la mañana. Ir a trabajar o buscar trabajo. Pocos son los privilegiados que no salen de su casa bien temprano y regresan antes que anochezca. Menos aún quienes se acuestan sabiendo que tendrán una vida con eximia educación, excelente salubridad, y una infraestructura hogareña apropiada para disfrutar amplios momentos de ocio. Una utopía que, a esta altura del Siglo XXI, no debería ser tal.
No solo se vive mal, con carencias de bienes y servicios asequibles, sino que además nos enmarcamos en un camino de inseguridad y segregación. Hay un halo de tensión permanente, de conflictos de intereses que se alejan lentamente de la mancomunidad y la cooperación en cada rincón de la esfera global. Evidentemente, la insaciable búsqueda de poder y riqueza no se ha aplacado.
Probablemente sea una combinación de dos factores: por un lado, una sociedad falta de educación e información objetiva. Ello conlleva a que los de abajo, los más necesitados y los excluidos, no puedan comprender, analizar, y digerir el contexto en el cual se encuentran inmersos, lo que obstaculiza la generación de políticas de acción colectiva que permitan revertir su situación. Del otro lado, la propia condición humana, su biología para con la necesidad de autosatisfacción, y por sobre todo la vorágine por el reconocimiento y la acumulación, conllevan a que las elites, quienes detentan el poder y miran al resto desde arriba, quieran mantener, a como sea, el statu-quo.
Solo esta descripción de la lógica colectiva permitiría aceptar el actual escenario inmoral. Sino sería inaceptable que, por ejemplo, el Ministro del Interior Italiano sostenga que no permitirá de ningún modo que ingresen más inmigrantes norafricanos a sus costas, aunque sea escapando de la miseria y la violencia social. O que el destituido presidente español Rajoy no realice ningún mea-culpa luego de que se haya probado la conveniencia entre los empresarios, beneficiados con licitaciones espurias, y los funcionarios del PP, quienes han recibido dadivas para su beneficio propio y las campañas políticas de su partido.
El vector central para con la racionalidad elusiva son las corrientes culpabilidades cruzadas. Las guerras comerciales son mala voluntad, las tercerizaciones son necesarias para competir, los flujos financieros requieren libertad para generar las tan preciadas inversiones y sus consecuentes fuentes de trabajo. Que los esfuerzos deben ser de los individuos para salir adelante, pero las cargas deben ser colectivas para soportar las cada vez más frecuentes crisis macroeconómicas. Ni que hablar de la castigada microeconomía del ciudadano de a pie: aquel que, anestesiado por una confusión desgastante, deambula por una vida de esfuerzo sin un claro horizonte de, aunque sea, alguna mejora marginal esperanzadora.
La fatalidad llega cuando la exclusión toca la puerta. El avance de la tecnologización y robotización de los procesos productivos emerge a una velocidad muy superior a cualquier escenario de desarrollo de capital humano totalizador. Y en un proceso de achicamiento de las funciones del Estado, garante de los derechos colectivos – sobre todo de las mayorías empobrecidas -, los círculos viciosos de la violencia y la marginalidad se potencian peligrosamente.
Quedan la utilización de los medios de comunicación, la justicia, y el poder de coerción para mitigar los males que nos aquejan. Este colectivo siente el apoyo de las clases de soporte (el 15%/20% de la clase media-alta que trabaja para el 1% que representan las elites), las cuales se han visto embebidas en una encarnizada lucha de ‘pobres contra pobres’, aunque siempre con el inconsciente temor de caer en el 80% que representa el ‘planeta miseria’; aquellos sin acceso al conocimiento y al capital financiero, destinados a depender toda su vida de la histéricamente inestable voluntad de terceros. Igualmente, el común denominador del 99% es encontrarse lejos de las elites dominantes que, como titiriteros, ejercen todo su poder. En definitiva, la mayoría son pobres de riqueza; algunos, simplemente pobres de alma.
Para terminar con la subversión de los pocos que intentan realizar un verdadero cambio estructural, el control social termina siendo el medio y el fin.
Con lógicas capciosas, como puede ser el coaccionar violentamente contra aquellos que ‘siembran el terror’ cuando reclaman por una mejor calidad de vida en las calles, o contra todos los inmigrantes que viene a ‘robar’ y causan los permanentes hechos de inseguridad. Pero también a través del sometimiento discursivo en torno a los ‘beneficios invariablemente necesarios’ de obedecer los dictámenes de los Organismos Internacionales de Crédito, o una política macroeconómica ‘seria’ en pos de una distribución profundamente regresiva de los recursos en el corto plazo, para ver la ‘luz al final del túnel’ más adelante.
En pos de liberarse de este escenario realmente antidemocrático embebido en la mentira y el engaño, no hay otra salida que una profunda educación y formación plural. Que imperativamente debe encontrarse complementada con los recursos suficientes para alcanzar una base alimentaria adecuada y una salubridad enraizada apropiadamente desde la concepción. Y sobre todo, un amor altruista que permita cortar las cadenas del individualismo que, aunque provengan de mandatos egoístamente difusos, conllevan una clara intencionalidad socio-política. Solo así podremos comprender donde nos encontramos parados. Pero sobre todo, nos llevará a tomar las mejores decisiones en pos de un mundo realmente inclusivo que genere una calidad de vida digna para todos.

Simplemente cumplir con el lema de la Cumbre

Por Pablo Kornblum

https://www.infobae.com/opinion/2018/11/25/simplemente-cumplir-con-el-lema-de-la-cumbre/

https://www.clarin.com/opinion/cumplir-lema-oficial_0_2PU5CNvqi.html

No caben dudas que el ojo de la política mundial se situará en Buenos Aires a partir del 30 de noviembre. En esta oportunidad, la presidencia argentina para con la cumbre del G-20 estableció tres prioridades de vital relevancia, bajo el lema de “construir consensos para un desarrollo equitativo sostenible”.

La primera prioridad es ‘El futuro del trabajo’. En este sentido, la situación global es preocupante para la mayoría de los trabajadores. La lógica financiera en detrimento de la economía real, los mercados internos concentrados que solo desarrollan capacidades de consumo limitadas, las tercerizaciones a nivel global que conllevan a una tendencia a la baja de los salarios medios, y los escenarios de recesión frecuentes, se complementan con una dinámica incierta: la robotización y la inteligencia artificial, que si bien generan una cierta bonanza en la escueta mano de obra calificada, excluyen a las mayorías desfavorecidas en su formación y con poca accesibilidad a los empleos de calidad.

El segundo punto es la ‘Infraestructura para el desarrollo’. Ha sido evidente que a lo largo de la historia, los desarrollos de infraestructura edilicia, sanitaria, educativa o medio ambiental, solo para señalar algunos ejemplos, son vitales para alcanzar la dignidad y sustentabilidad socio-económica de los pueblos. Pero si como ocurre en la mayoría de los países de del mundo, las inversiones dependen de un escenario de permanente déficit y su derivado ajuste fiscal, la rentabilidad es obscena para las elites económicas, el financiamiento deriva en un proceso de insostenible endeudamiento – cuando no con una consecuente dependencia geopolítica -, o existe un claro proceso de enmascaramiento de lavado de activos o corrupción, se torna imposible trasvasar proporcionalmente la ingente magnitud de activos monetarios requeridos para lograr la deseada dinámica de obras necesarias que permitan alcanzar el bienestar social.

Finalmente, ‘Un futuro alimentario sostenible’, es la urgencia por sobre la urgencia. Lo menos relevante sería realizar una reducción economicista, la cual sostendría que un niño desnutrido no solo no podrá educarse, sino que además acarreará una salubridad endeble toda su vida, con efectos nocivos para con su productividad económica. El eje central debiera ser el daño moral que representa un niño con hambre, y que no tiene razón de análisis ni justificación: ni que los incrementos de precios de las materias primas alimentarias se deliberan en mercados globales bajo la presión (o mejor dicho opresión) de los monopolios formadores de precios, ni que la escasez se deriva de la preferencia por la producción de combustibles más rentables, o mismo que el problema se centra en la incapacidad gubernamental para hacer frente a una pobreza alimentaria extrema proveniente de una distribución ineficiente e ineficaz de la riqueza.

Sin embargo, pocas de las problemáticas previamente mencionadas encontrarán respuestas en la próxima Cumbre del G-20: los líderes globales se pelean, en realidad, para mantener su legitimidad doméstica a través de un sistema de puja de intereses dinámico y asimétrico; pero sin abandonar nunca, más allá de las diferentes preferencias de roles gubernamentales más activos o pasivos para con las acciones económica, el sustento sistémico que se deriva de una lógica de estabilización macroeconómica y financiera basada en las directrices neoliberales de los principales Bancos Centrales y Organismos Internacionales de Crédito.

Cuando se les cuestiona que ello repercute, claramente de manera negativa, en las políticas socio-económicas propositivas, los gobernantes se especializan en responder embebidos en una racionalidad elusiva con frecuentes culpabilidades cruzadas: que las guerras comerciales son perjudiciales, a pesar de que cumplen en determinadas ocasiones un rol de protectores de la infraestructura nacional; que las tercerizaciones son necesarias para competir, aunque afecten los empleos en ciertos países; o que los flujos financieros requieren libertad para generar el tan preciado dinamismo económico doméstico, a pesar de que puedan ir en detrimento de la producción alimentaria en la economía real, la cual suele tener una menor rentabilidad aunque sea socialmente prioritaria.

A pesar de lo expuesto, esperemos que esta vez la declaración final no quede, como casi siempre, en una discursiva confusa, falaz y vacía de contenido. Y no solo para darle veracidad al lema de la Cumbre; sino, y principalmente, para poder brindarle una real esperanza de futuro a las mayorías necesitadas del planeta.

ANÁLISIS – Argentina aprovechará cumbre G20 para contactos, pero economía quedará de lado

Pablo Kornblum para Sputnik, 27 de Noviembre de 2018

* G20 * ARGENTINA * ANÁLISIS *
Buenos Aires, 27 nov (Sputnik). – La crisis económica que atraviesa Argentina no tendrá un impacto en la cumbre de presidentes del grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) que acogerá la ciudad de Buenos Aires el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, analizaron dos especialistas para Sputnik.”La situación económica adversa de la Argentina no genera ningún tipo de incidencia para con la cumbre del G20″, sostuvo el economista y doctor en relaciones internacionales Pablo Kornblum.

Una reflexión parecida aportó la economista Noemí Brenda, del Centro de Investigaciones de Historia Económica Social y de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Argentina atraviesa una recesión larga que podría ser prolongada “porque está inmersa en un plan de ajuste recesivo con contracción fiscal monetaria que repercute sobre el nivel de actividad y el empleo”.

En ese sentido, los asistentes a la cumbre “saben cuál es la situación económica porque el país tiene un acuerdo vigente de Stand-By (de contingencia) firmado en junio con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reprogramado en octubre en montos y en desembolsos”, recordó Brenda.

SEDE DE LA CUMBRE

El país sudamericano desempeña un papel organizativo en esta instancia para la que propuso algunos ejes de debate, como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible.

“Las propuestas sobre las prioridades que fijó el país como ejes centrales de debate en el encuentro se vinculan con problemáticas de tinte global, y no particularmente hacen referencia al país organizador”, profundizó Kornblum, director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales.

Su desempeño como anfitriona “es como un premio que le da el G7 por el realineamiento con las economías de EEUU y de Europa Occidental y para destacarse en el conjunto de países de América Latina”, acotó la economista de la UBA.

Así, Argentina adquirirá “un posicionamiento más visible en el escenario internacional y también más contactos de primera mano con funcionarios de los países que participan, ya que no es frecuente que el nombre de Argentina esté presente”.

A la cumbre también asistirán los titulares de numerosos organismos financieros y multilaterales, de los cuales Argentina “está necesitada”, recordó Kornblum.

Por ello se mostrará “servicial y sustentará, sin ningún tipo de reflexión sobre las implicancias internacionales a nivel macro o micro que puedan ocasionar, todas las propuestas que las instituciones transaccionales sugieran pensando en las potenciales inversiones o acuerdos comerciales que se puedan lograr”, retomó el especialista.

Como anfitriona, Argentina podrá usufructuar la presencia de mandatarios internacionales “para organizar reuniones con el resto de los políticos y empresarios de las principales potencias, lo que seguramente derivará en acuerdos y promesas entre las partes”.

Que esos pactos se concreten “dependerá del futuro económico y financiero global, la dinámica de la economía argentina en el corto plazo y el cumplimiento por parte del país de los acuerdos preexistentes y los logrados en la cumbre, entre otras variables, de las cuales la historia reciente y las perspectivas a futuro de corto plazo no han sido muy alentadoras” concluyó Kornblum.

COOPERACIÓN

Aunque el propósito explícito de la cumbre no es atraer inversiones a Argentina, las cuales en 2017 representaron el 2 por ciento del Producto Interior Bruto, el país sudamericano sí está interesado en conseguir capitales para la explotación de recursos naturales, como la minería o los hidrocarburos no convencionales, además del agro.

“Es interesante el G20 para mostrar Argentina como destino de turismo y como lugar en el que estudiar medicina o en el que desarrollar servicios como los de informática”, destacó Brenda.

El papel de Argentina estará eclipsado, en cualquier caso, por el ámbito de cooperación que marcará el desarrollo de la cumbre y por las tensiones comerciales entre China y EEUU, pese a que “no habrá condena explícita a los proteccionismos o una exhortación a levantarlas”, a juicio de la especialista de la UBA.

“No se va a resolver la guerra comercial, China y EEUU son potencias gravitantes en el orden mundial y no parece que vayan a resolver estas cuestiones hegemónicas que son de largo plazo”, finalizó.

El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea. (Sputnik)

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Ideas para la política económica exterior Argentina

Pablo Kornblum para la revista Mundo Plural, Octubre de 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/62233148/revista-octubre-2018

A continuación, desarrollaré algunas ideas para con el mejoramiento de la política económica exterior de la Argentina:
• Incrementar los vínculos cuyos Estados tienen importantes Fondos Soberanos de Inversión (Noruega, Emiratos Árabes Unidos, China, Qatar). Estos Estados tienen abundante liquidez y se encuentran dispuestos a invertir en activos estratégicos que les brinden sustentabilidad en el largo plazo. Las industrias son variadas: Infraestructura, recursos naturales, hoteles, equipos deportivos, etc. En este sentido, es importante generar proyectos que permitan una negociación ‘ganar – ganar’ y solidifiquen estos vínculos con los pocos Estados superavitarios del planeta.
• Se deben analizar en profundidad las condiciones de endeudamiento en los diferentes mercados. Para citar un ejemplo, no es lo mismo tomar deuda con China que con el FMI/Estados Unidos. Más allá de la tasa, se encuentran los condicionamientos políticos, las condiciones de repago (puede ser en bienes tangibles en el caso de China), etc. Lo más importante es darle sustentabilidad en el largo plazo; esto es, los proyectos deben ser productivos en torno al crecimiento de la economía real y potenciales proveedores de divisas en un periodo lógico.
• Todos los Estados utilizan sus embajadas para realizar lobby de sus productos, acuerdos de cooperación e inversiones (como es el caso de Brasil). El marketing se torna un factor importante para mostrar las capacidades (mismo hasta potenciales), que tiene el país. Para empezar se debería tomar a las 5 empresas más importantes argentina (con o sin participación estatal, como Techint, Arcor, etc.), generar acuerdos desde el Estado con ellas (términos en las erogaciones y beneficios a compartir) y posicionarlas en los principales mercados emergentes.
• Generar escenarios para el desarrollo de la para-diplomacia (por ejemplo en las provincias de Misiones o en Jujuy), sobre todo en términos de concatenamientos productivos con los países limítrofes. Este concepto se encuentra muy extendidos en el Sudeste Asiático, donde varias empresas de diversos países colaboran con alguna parte del proceso productivo. También en términos de infraestructura, como podría ser la negociación de corredores bioceánicos (Uruguay hacia Chile pasando por Argentina) o la construcción de ductos que nos unan (Argentina hacia Perú a través de Bolivia).
• Siendo el principal eje de crecimiento global en las primeras décadas del siglo XXI, Asia (y sobre todo el sudeste asiático – Indonesia, Vietnam, Corea del Sur – han crecido a tasas superiores al 5% en la última década) son mercados emergentes con los que puede haber complementariedades económicas: se han focalizado en industrias de variada complejidad en términos de valor agregado y se encuentran ávidos de las materias primas de nuestro país para sus mercados internos crecientes (como ha sido el caso de China en las últimas dos décadas).
• Se podrían generar acuerdos bilaterales que avancen y no se estanquen en la arena de los encuentros multilaterales (como es el caso de las infinitas negociaciones colectivas infructuosas de la OMC). Más aún en un contexto prospectivo de economías que se cierran en un mundo donde existe una necesidad socio-económica y productiva de reactivar mercados internos que eviten profundizar las existentes tensiones sociales. Los mercados emergentes, sobre todo los países asiáticos y africanos, son aquellos con los que se puede llegar a acuerdos más justos y a quienes les podríamos vender una mayor diversidad de productos.
• Generar un análisis de inteligencia económica prospectiva, sobre todo en términos de anticiparse a las turbulencias financieras globales (potenciales devaluaciones competitivas, alta volatilidad en las tasas de interés, apuestas sobre determinadas materias primas de intercambio global, etc.), que pueden afectar fuertemente a la economía doméstica (inflación, deuda externa, etc.).
• Desarrollo y apropiación de recursos estratégicos. Posicionamiento de Vaca Muerta a los ojos de la demanda internacional (lo que además permitiría sustituir importaciones en algunas industrias y generar divisas). Prospectiva y proyección económica hacia el Atlántico Sur, Malvinas y la Antártida. Para este último Se debe trabajar en conjunto con los Organismos estatales y privados que se dediquen a la Ciencia y Tecnología – especialmente a través del Programa Pampa Azul – para avanzar sobre el análisis marino y geológico que pueda generar beneficios económicos a futuro (por ejemplo minerales).
• Profundizar las relaciones geoeconómicas con derivaciones geopolíticas. Por ejemplo, las inversiones chinas en Neuquén con el proyecto satelital (u otros proyectos sobre recursos estratégicos), pueden despertar el interés de otros Estados. Para ello, se necesita generar un ambiente diplomático que incentive la competencia; mostrándose abiertos, pragmáticos, y con amplio potencial de crecimiento económico.
• Análisis para el reposicionamiento del país ante el Mercosur, y desde el Mercosur mirando hacia la Alianza del Pacífico. Mejorar la coordinación técnica y de políticas macroeconómicas intra-Mercosur; potenciando las ventajas geográficas para realizar acuerdos económicos con la Alianza del Pacífico (especialmente Perú y Colombia, donde los intercambios económicos no son importantes). En este sentido, se debe evaluar los escenarios económicos domésticos para analizar qué tipo de productos se pueden exportar bajo una lógica de Unasur (sobre todo aprovechando todavía las escasas ventajas tecnológicas endógenas de la mayoría de los países de Sudamérica).
Lamentablemente, los constantes ciclos económicos negativos de la historia Argentina, nos han obligado a dirigir la mirada casi exclusivamente al interior de nuestro país (salvo para exportar algunas materias primas de las cuales hemos sido bendecidos; o mismo para requerir financiamiento que pueda estabilizar nuestra macroeconomía y honrar nuestros compromisos).
Si no comprendemos que un complemento balanceado entre una solida política económica doméstica requiere de una inteligente y eficaz política económica exterior, siempre nos quedaremos a mitad de camino de nuestro objetivo: lograr una Argentina creíble, justa y sustentable.

Una visión sobre el estatus económico de Cataluña desde la Argentina

Por Pablo Kornblum

Una visión sobre el estatus económico de Cataluña desde la Argentina
Introducción

La discusión sobre la situación catalana no se puede encorsetar en un solo dilema. Factores políticos, económicos, sociales, culturales, históricos e ideológicos se conjugan y entremezclan, lo cual complejiza un análisis que requiere un gran nivel de formación y compromiso.

En este sentido, para poder generar cierta profundidad que intente clarificar y brindar una óptica superadora, he escindido el contexto en dos partes. Por un lado, poniéndole el foco en lo económico, que desde mi punto de vista es un eje central para la comprensión situacional.

Por el otro, realizar bajo la lógica economicista un paralelismo con lo que ocurre en Argentina, para encontrar ejemplos que superpongan escenarios y confirmen – o desmitifiquen – las posiciones que se presentan en el caso Catalán.

La coparticipación económica es un tema que impacta en ambos lados del Océano Atlántico. El federalismo fiscal genera tensiones y rispideces entre los diferentes niveles del Estado, impactando en las políticas económicas (financieras, productivas, comerciales) y los objetivos de cada distrito y a nivel nacional.

En un escenario global de Estados constreñidos por falencias propias y externas (corrupción, ineficiencias, presión de corporaciones, demandas crecientes de una ciudadanía golpeada por las inequidades socio-económicas), las políticas egoístas se exacerban en cada ámbito de decisión pública.

¿Quienes deben cobrar los impuestos? ¿Cómo se deben distribuir? ¿Cuanto debe primar la geografía y los recursos naturales? ¿La Logística y la cercanía a los puertos? Son todos elementos que, más sutil o vehementemente y según el contexto situacional (la coyuntura, el tipo de estructura económica de país, la dinámica política), impactan drásticamente en las relaciones de poder y los deseos de la ciudadanía.
Situación económica de Cataluña con respecto de España

Para comprender la situación, debemos tener un mínimo entendimiento del contexto económico catalán con respecto a España. CATALUÑA representa el 18,7% del Producto Bruto Interno (PBI) de ESPAÑA, un total de 223.629 millones de Euros para el año 2016 (equiparable al de NORUEGA). Con un crecimiento del 3,5%, medio punto por encima de la media española, es la primera Comunidad Autónoma en términos económicos del Estado. Su PBI per cápita es de 28.590 Euros, lo que la sitúa en la cuarta posición (por detrás de Madrid, Navarra y Euskadi), con un valor superior a la media española (de 22.152 Euros), a la media europea (de 24.500 Euros) y a países como FRANCIA.

Otra variable económica clave muestra también un comportamiento superior al del conjunto del Estado español: una tasa de desempleo cinco puntos inferior a la media del país (actualmente en CATALUÑA hay 726.000 desocupados, un 19,1% frente al 22,37% de ESPAÑA).
El sector exterior cuenta con un fuerte superávit de casi un 12% del PBI (frente al 2% de ESPAÑA), siendo este uno de los más altos de la UNIÓN EUROPEA (UE) y superior, por ejemplo, al de ALEMANIA. CATALUÑA históricamente ha tenido una fuerte capacidad exportadora, muy superior a la del resto de ESPAÑA, un elevado espíritu emprendedor, una alta capacidad de innovación, y una conexión directa con otros Estados a través del comercio.
Los pilares más destacados de la economía catalana son la industria (que representa el 25% del PBI industrial español), y el turismo (es la región que atrae más turistas extranjeros). El sistema financiero catalán está formado por el tercer y quinto banco de mayor dimensión en ESPAÑA (Caixabank y Banco Sabadell). Además, cuenta también con un fuerte asentamiento de las finanzas éticas y solidarias a través de dos cooperativas de servicios financieros propias (Coop57 y Cooperativa Catalana de Serveis Financers), y otras entidades extranjeras como Oikocredit y Fiare Banca Ética Catalunya.

 

Porque sí a la independencia (¿Económica?)

Ahora bien, en términos económicos, ¿por qué sería positivo un proceso de independencia económica? En este sentido, tenemos varios puntos a analizar:

Para comenzar, CATALUÑA es la región que más impuestos propios tiene. Pero según los independentistas, un 40% de los impuestos que pagan los catalanes se direccionan al gobierno Central y no regresan en la misma cuantía en términos de coparticipación. Son 2.200 Euros por cada ciudadano de CATALUÑA al año, los cuales representan un 7,7% del PBI catalán.

En Argentina existe la Ley de Coparticipación Impositiva, en la cual cada provincia, según sus características y ciertas variables, recibe un porcentaje del total de los impuestos nacionales. También existen impuestos especiales como las regalías para ciertas provincias con recursos naturales estratégicos. A ello se le debe adicionar una discusión que no solo se centra en el porcentaje de recursos y tipos de impuestos que le corresponden a cada jurisdicción: la que involucra a la celeridad y los mecanismos de pago.

Retornando al caso catalán, el Ministerio de Hacienda ha reconocido que el déficit fiscal de CATALUÑA es de 9.892 millones de Euros. Los pro-independentistas aseguran que con la independencia se pasaría a tener un superávit fiscal de 16 mil millones de Euros. Según el artículo 206.5 del Estatut de Autonomía de Catalunya, se está vulnerando el ‘principio de ordinalidad’, según el cual las transferencias interterritoriales, en base al principio de solidaridad, deben limitarse para que los territorios más ricos, como es el caso de CATALUÑA, no acaben siendo más pobres que los territorios receptores.

En Argentina no existe un punto como tal, pero si ha habido muchas quejas sobre la desproporcionalidad de la coparticipación en términos demográficos, geográficos y de capacidades. Para citar un ejemplo, durante el último gobierno de Cristina Fernández, la Provincia de Buenos Aires ha reclamado incesantemente un mejor reparto de la riqueza debido a que su aporte al PBI nacional era muy superior a lo que recibía.

Por otro lado, la independencia eliminaría el persistente déficit fiscal catalán, que obliga a la Generalitat de CATALUÑA a endeudarse para hacer frente a sus Gastos Corrientes. CATALUÑA pasaría de tener 30.000 millones de Euros de presupuesto, a disponer de alrededor de 80.000 millones de Euros para sus dispendios.

En Argentina existen casos similares; con la salvedad que la mayoría de las provincias – especialmente las del norte del país – son deficitarias sin la ayuda del Gobierno Nacional (gran cantidad de empleados gubernamentales, un sector privado perimido, ineficiencias y corrupción a la hora de poner en marcha políticas públicas productivas que fortalezcan al sector privado competitivo y la economía real, etc.).

Otro punto a tener en cuenta es que con la independencia, el Gobierno de CATALUÑA podría tomar decisiones estratégicas claves que afectan el potencial productivo y el bienestar de sus ciudadanos (Por ejemplo, CATALUÑA pasaría a ser un exportador neto de energía al resto de ESPAÑA; lo que implicaría que el costo de la electricidad podría ser un 60% menor para el nuevo Estado). Se debe tener en cuenta que pasarían a control catalán unos 58.000 millones de Euros solamente en activos patrimoniales.

En este aspecto, cada provincia argentina tiene sus recursos naturales; algunas provincias con activos estratégicos, mientras otras con materias primas de características singulares con una alta proyección de escala para la exportación. En este sentido, dependerá de cómo se equilibra la balanza entre lo que se pierde y lo que se gana ante un escenario de escisión.

Retomando al contexto catalán, se pasaría a tener un superávit en términos de la Seguridad Social (24.126 millones de Euros, gracias a los aportes de los trabajadores generados entre los años 1995 y 2011), mientras que hoy en día CATALUÑA representa el 25% del déficit de 82.704 millones de Euros que mantiene actualmente la Seguridad Social del Estado español.

Los dilemas de la Seguridad Social se encuentran arraigados en todos los países del mundo, incluyendo Argentina. Estados constreñidos en sus capacidades, expectativas de vida y demandas sociales crecientes, mercados deprimidos y un potenciamiento de la lógica financiera en detrimento de la economía real, conllevan a escenarios donde cada Estado, comunidad, o jurisdicción se encuentra, en mayor o menor medida, afectado y urgido de mayores recursos para sostener los dilemas socio-económicos.

Por otro lado, CATALUÑA entrega el 8,7% de su PBI al resto de ESPAÑA, lo que conllevaría a que no se creen unos 250.000 empleos en la región. Más aún, una CATALUÑA independiente crearía 70.000 puestos de trabajo para poner en marcha las estructuras del nuevo Estado (además de las economías indirectas que generarían las inversiones necesarias en infraestructura).

Este escenario de producción claramente implica recursos que favorecerían, correctamente direccionados, a una mayor generación de valor agregado. En el mismo sentido, los empleos derivados de la creación de un Estado-Nación nuevo no aplicaría en el caso de una mayor autonomía de alguna provincia de la argentina, pero si claramente la potencia para generar empleo (por ejemplo, en la mayoría de las capitales de las provincias argentinas concentra el empleo público provincial y municipal, lo que deriva en tasas de actividad que rondan entre el 70% y el 80% de dependencia estatal directa o indirecta).

En cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED), el año 2016 ha sido el que mayor volumen de inversión extranjera ha recibido CATALUÑA desde 1993, con un importe de más de 5 mil millones de Euros. En este sentido, la inseguridad jurídica derivada del proceso de independencia sería solo temporal, ya que una vez estabilizado el escenario político, CATALUÑA continuaría siendo tan atractiva como antes de la independencia, dado su nivel de productividad, el desarrollo de sus industrias de punta, sus capacidades logísticas y de exportación, etc.

Es obvio que la situación coyuntural importa, pero no suele ser determinante en la sostenibilidad de las inversiones. Lo que termina siendo clave ‘es la película, no la foto’: un país cíclicamente inestable como la Argentina, tiende a repeler a quienes desean invertir en la economía real. Los gobiernos provinciales suelen ser más estables – feudos si se quiere -, pero sin las economías de escala y las capacidades tecnológicas, logísticas y humanas para generar un salto superador. En este aspecto, las diferencias con CATALUÑA son abismales.

Finalmente, los procesos de secesión pueden generar muchas oportunidades de negocios; siendo en realidad la permanencia en ESPAÑA la que frena la recepción de inversiones internacionales, ya que desde el gobierno central solo se ofrecen excesivos incentivos a las empresas que se instalan en Madrid (como la adjudicación de contratos estatales, o la obtención de subsidios públicos).

La puja de intereses inter e intraestatal se observa en todos los países del mundo. Los Estados necesitados de recursos y capital privado para generar empleo, suelen mostrar su mejor cara para atraer a quienes pueden financiar a los gobiernos y dinamizar los mercados; cada vez más inequitativos y rentísticos. En este sentido, la ARGENTINA como un todo, con sus provincias y municipios, mantienen esta lógica de competencia (más o menos desigual, según cada especificidad política, cultural, geográfica) en cada rincón del país.

Las fortalezas (¿el contraataque?) del no

Una CATALUÑA independiente, fuera de la UE, tendría que afrontar previsibles fugas de capitales, caída de la IED, perdidas de mercados y deslocalizaciones de empresas; todo ello implicaría un impacto en su actividad económica de corto plazo.

A diferencia de la UE, el MERCOSUR es una Unión Aduanera que no ha terminado de afianzarse. La falta de políticas económicas mancomunadas, los diferendos de poder político entre los diferentes Estados participantes, o los diferenciales en las normas burocráticas que generan obstáculos en la fluidez comercial, son solo algunos de los elementos que diferencian la mirada regional. Si a ello le sumamos una paradiplomacia casi nula por parte de las provincias argentinas, los efectos disolutorios o federalistas serían mucho más tibios que en el caso catalán.

Por otro lado, los productos catalanes se encarecerían y perderían competitividad, además de que las ventas al mercado español se reducirían un 30% por el incremento de los costos (per se arancelarios hasta la revisión de su posición en la UE).

Ello también se ve reflejado en cada rincón de la tierra: el dejar de pertenecer a cierto ‘club’ con acuerdos de rebajas de aranceles, menores trabas burocráticas, o mercados de insumos preferenciales, conlleva automáticamente a incrementos en los precios finales y por ende una pérdida de competitividad, lo que se traduce en menor capacidad de penetrar mercados externos, como así también potencia la necesidad de producir productos que antes se importaban a precios convenientes.

Por su parte, CATALUÑA no podría mantener las cuentas públicas equilibradas con toda la nueva estructura burocrática estatal – incluida la Defensa del nuevo Estado si quisieran ser parte de la OTAN -. Se estima en un costo mensual de 5.500 millones de Euros el desarrollo de toda la institucionalidad requerida.

La problemática del empleo público, sin necesidad de visualizarse la creación de un nuevo Estado, también es un dilema global. Ante la recesión de los mercados y la contracción de los niveles de producción y empleo privado, los gobiernos de los diferentes niveles suelen utilizar la expansión del Gasto para contrarrestar los dilemas socio-económicos y productivos en sus jurisdicciones. Ello indefectiblemente suele generar déficits fiscales, los cuales suelen traer consecuencias económicas negativas si se sostienen en el largo plazo.

Otro tema a tener en cuenta es que si el nuevo Estado asume la deuda correspondiente a la parte del PBI que representa CATALUÑA dentro de ESPAÑA (18,7%), ello supondría unos 200.000 millones de Euros de deuda pública, casi el 100% del PBI catalán.

Por supuesto una historia en común implica derechos y obligaciones. Un proceso de escisión justa requeriría hacerse cargo de las deudas del colectivo. En el caso de la ARGENTINA, las frecuentes problemáticas de deuda pública (autónoma y proveniente de estatizar deudas privadas) conllevarían también una significativa carga sobre la mayoría de las provincias o municipios que carecen de una capacidad de producción y exportación para honrar las mismas.

En otro punto, en el caso de que existiera la posibilidad de realizar emisiones de bonos para con el financiamiento de la Generalitat, la misma debería ser acompañada de una presión al alza de todos los impuestos, dado el aumento del costo de financiación. También se reflejaría en los incrementos de las tasas de interés que pagarían los hogares y empresas.

Más allá de las formas de financiamiento en las provincias argentinas, que deberían activarse o reactivarse según el escenario situacional y capacidad de cada nivel gubernamental, el punto clave es el desenvolvimiento en términos de eficiencia para con el gasto y la recaudación: en el largo plazo, el objetivo superador debería poder sortear las dificultades de corto plazo.

Por otro lado, un argumento que ha tenido mucha fuerza se ha centrado en que la crisis económica se extendería dada la inseguridad jurídica. Un ejemplo es la previsible salida de capitales derivado de la suba de la prima de riesgo de la deuda catalana. Más aún, si el gobierno de la Generalitat se viera obligado a introducir una nueva moneda, como probablemente tendría que hacer si CATALUÑA queda excluida de la UE durante varios años, el peso de las deudas contraídas en Euros podría resultar impagable para muchas empresas y comunidades.

En este caso, nuevamente hay que resaltar que la seguridad jurídica es un concepto que se construye con expectativas (positivas o negativas), a lo largo del tiempo. Una provincia o municipio de ARGENTINA en crisis también podría vivenciar una importante salida de capitales, generando una prima de riesgo creciente. Mismo la generación de una cuasi-moneda ante una crisis nacional, como ocurrió en el año 2001 en la Argentina. Cualesquiera sea el caso, solo la sustentabilidad de las buenas prácticas de política económica a lo largo del tiempo consiguen desarrollar la necesaria estabilidad institucional.

En otro punto importante, la caída del valor agregado y la ocupación en CATALUÑA afectarían asimismo a la recaudación por cargas sociales e impuestos sobre los ingresos de las personas físicas y jurídicas; lo que en última instancia impactaría negativamente en las capacidades de Gasto Público del nuevo Estado.

El dinamismo de la economía es un eje fundamental para las más importantes variables socio-económicas y productivas. Mientras la recaudación del sector público recicla la potencialidad del efecto multiplicador, un sector privado fortalecido puede aportar una riqueza neta para un fisco que requiere permanentemente un ingente flujo de dinero. Sin embargo, una de las problemáticas principales de las provincias argentinas es que las industrias privadas son débiles y se encuentran concentradas en pocos productos, lo que potencia el ciclo vicioso de falta de economías de escala para demografías que no crecen a una tasa suficiente, principalmente por la falta de empleo.

Finalmente, al salir de la UE y mientras se aclarase su status, los catalanes perderían los fondos estructurales y de inversión, además de que los bancos con sede en CATALUÑA quedarían fuera del mercado interbancario europeo, por lo que el Banco Central Europeo (BCE) dejaría de inyectarles liquidez. De hecho, los bancos catalanes deberían trasladar sus sedes fuera de CATALUÑA para seguir dentro del sistema monetario europeo.

En cualquier lugar del mundo los bancos buscan insertarse en los escenarios que proveen mayores beneficios económicos, sobre todo incluyendo exenciones impositivas u otros. Más aún, dependiendo su relevancia, su entendimiento con su respectivo banco central se tornará determinante para con la provisión de liquidez de las finanzas públicas provinciales y municipales. En este sentido, la fluidez de un sistema financiero endógeno eficaz aplica a cualquier parte del mundo, incluyendo a la ARGENTINA y sus diferentes niveles de gestión pública.

Marco Internacional (Pros y Contras)
Cabría la remota posibilidad de que CATALUÑA adoptase unilateralmente el Euro por su cuenta, sin esperar la aprobación de ESPAÑA y la UE (como ha sido el caso de Ecuador con el dólar norteamericano). Sin embargo, no podría participar en la política monetaria común del BCE, ni de eventuales mecanismos de rescate, lo que le quitaría margen de maniobra a su capacidad de realizar política monetaria, encarecería las exportaciones catalanas, y reduciría su competitividad.

En este sentido, es difícil realizar un paralelismo con una situación de ‘no escisión’ para con las Provincias de ARGENTINA, ya que la realidad es que sería un escenario improbable de unificación con una moneda inexistente (para que el contexto de cambio sea plausible, se podría pensar en la creación de una divisa común en el MERCOSUR).

Por otro lado, el ingreso de CATALUÑA en la UE requeriría de un proceso de negociación de los criterios de convergencia del Tratado de Maastricht Europeo. Esto no parece que pueda ser un problema, si se tiene en cuenta que CATALUÑA presenta actualmente un déficit del 0,93% y una deuda del 35,4% de su PBI, ambos por debajo de los límites que marca la UE (y que por el contrario no cumple ESPAÑA, con una deuda del 100% del PBI y un déficit fiscal del 4,54% del PBI).

En este caso, el insertarse en los mercados internacionales – lo que incluye el requerir financiamiento externo para producir y mostrar solidez macroeconómica -, es parte tanto de los ESTADOS como un todo, como de los niveles inferiores. En el caso particular de ARGENTINA, desde fines de los años 1970’ (en correlación con el ‘boom’ de los petrodólares a nivel internacional), las provincias han tomado financiamiento externo autónomo, con distintos resultados de largo plazo (generalmente más negativos que positivos, al no poder separarse de los efectos negativos de la realidad nacional, ni generar fuertes capacidades exportadoras endógenas que les provean de las divisas necesarias para pagar las deudas contraídas).

CATALUÑA exportó 42.878 millones de Euros en bienes a ESPAÑA – un superávit comercial catalán de 17.900 millones de Euros – y 22.281 millones de Euros en bienes al resto del mundo. Si CATALUÑA continúa en la UE o en el Espacio Económico Europeo (EEE), las empresas multinacionales (que suponen cerca del 60% de las exportaciones totales de CATALUÑA) seguirían operando todas en el nuevo país con la misma intensidad que lo hacen en la actualidad.

La capacidad de exportar se construye con el tiempo: esto es alcanzar una `capacidad productiva de escala, normas claras, productos diferenciados, y marketing estratégico para encontrar nichos de mercado y sustentabilidad financiera. Por ende, se debería comprender la dinámica de cada provincia para poder potenciar un escenario exportador per se complicado para un país donde la paradiplomacia se encuentra todavía en pañales, el modelo exportador se centra en pocas firmas de gran poder económico, bajo una lógica de producción concentrada en una decena de productos fuerza.

Otro tópico a resaltar es que las ventas al exterior catalanas representan el 25,6% del total de las exportaciones realizadas por las empresas españolas, lo que representó 65.142 millones de Euros para el año 2016 (su volumen continúa incrementándose año tras año). Más aún, éstas proceden de productos de alto valor agregado (como son los químicos o bienes de capital de alto contenido tecnológico); donde además se destaca que las empresas catalanas cuentan con proyectos de internacionalización fuertemente asentados y con un ingente soporte institucional por parte de la Generalitat.

La matriz productora exportadora argentina es uniformemente agrícola, donde los bienes primarios y las manufacturas de origen agropecuario ocupan la mayor parte de la canasta. Pero además, las zonas económicas exportadoras se centran en la pampa húmeda y alrededores, lo que ‘cerca’ aún más las posibilidades de diversificación. Si a ello le adicionamos la histórica falta de competitividad industrial, con la todavía incipiente exportación de servicios tecnológicos, se puede apreciar que el escenario provincial argentino es muy desigual y dista mucho de un análisis comparativo homogéneo con CATALUÑA.

En términos políticos/diplomáticos, no sería positivo para la UE sentar el precedente de una región rica que se separa con el argumento de que paga más de lo que debe; sobre todo sin el pago de ningún costo político o económico. Con el mismo argumento podrían reclamar la secesión el Véneto italiano, el Flandes belga o la Bavaria alemana.

Los procesos de reclamo por un mayor y más justo federalismo tienen sus grises. Por un lado, se encuentran aquellas provincias que, en pos de potenciar su independencia económica y confiando en sus capacidades superiores, desean la libertad para poder manejarse a su mejor conveniencia. Por el contrario, existen aquellas provincias que, por su histórica incapacidad productiva y permanente dependencia financiera del Estado Nacional, desearán mantener el statu-quo. Por ende, desde una visión nacional cada provincia presentará un desafío diferente.

Por otra parte, en caso de no ser parte de la UE, los independentistas catalanes apuntan hacia alternativas como la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) que agrupa a ISLANDIA, NORUEGA, SUIZA y LIECHTENSTEIN. Estos Estados, sin ser parte, tienen aranceles preferenciales con la UE.

La paradiplomacia u otras formas de llegada hacia el resto de los países de la región como bloque (un potencial acercamiento a la Alianza del Pacifico, para citar un ejemplo) podrá ser una opción válida de dinamismo económico. Dependerá de la política de inserción internacional que realice cada provincia argentina; incluyendo las capacidades productivas, el marketing estratégico, los acuerdos que se puedan tejer, etc.

Finalmente, la salida de la UE supondría la imposición de aranceles y el incremento de los costos administrativos de las compañías: lo que también derivaría en un freno en las compras de empresas españolas en CATALUÑA, ya que se buscarían proveedores en otras regiones debido al encarecimiento de los productos catalanes. Los economistas no independentistas calculan que la caída de las ventas de CATALUÑA al resto de ESPAÑA no sería inferior al 50%, lo que causaría un retroceso del PBI catalán del 10%.

Como contraparte, quienes aseguran que CATALUÑA seguiría dentro de la UE, defienden que la caída de las ventas al resto de España se compensaría por un aumento de las exportaciones de CATALUÑA a la UE y al resto del mundo; ya que se podrían reducir, en el corto plazo, precios y salarios para conseguirlo. Luego, una vez que se estabilice la macroeconomía, se volvería a generar un desarrollo similar al escenario pre-secesionista.

En este sentido, cualquier tipo de escenario de independencia económica que quisieran generar las provincias argentinas, requiere acomodamientos en términos de costos, logística o financiamiento para con otros actores estatales y no estatales. Una buena administración de cualquier tipo de transición disminuiría los ruidos económicos que pudiesen surgir.

En definitiva, a pesar de la profundidad del análisis que se pueda realizar, los escenarios futuros son hipotéticos: las expectativas, las alianzas y el escenario exógeno son dinámicos y podrían cambiar el futuro de cada jurisdicción que desee una mayor independencia a través de una salida, más o menos traumática, del statu-quo.

Consideraciones finales

En términos generales, las expectativas y las alianzas políticas/diplomáticas pueden cambiar radicalmente el escenario económico de mediano y largo plazo. En este sentido, y dependiendo de la posición ideológica para con la generación de políticas económicas, los beneficios y perjuicios para los distintos actores varían diametralmente de formas opuestas.

Un proceso de cualquier tinte secesionista o de separación económica podría generar un escenario negativo de reestructuración institucional e inestabilidad macroeconómica en el corto plazo, pero con un potencial reacomodamiento estabilizador en el mediano o largo plazo (siempre que se lleven a cabo las políticas apropiadas). En este aspecto, el sistema de financiamiento, las deudas contraídas, los activos a generar, y la posibilidad de realizar una política económica endógena, en conjunción con la mirada y el posicionamiento exógeno de los diversos actores internacionales (Estatales, Organizaciones Transnacionales, Corporaciones) hacia una jurisdicción con ahora nuevos y mayores atributos, determinarán el futuro macro y socio-económico de sus habitantes.

En cuanto a la situación de las provincias argentinas en particular, en varias ocasiones han sido tomadas como ‘rehenes’ del Gobierno Nacional, donde no se le girado los fondos comprometidos en tiempo y forma. Las consecuencias en algunas ocasiones enormes tensiones sociales, como ocurrió en la Provincia de Córdoba en Argentina en el mes de Diciembre de 2013.

La dependencia económica nacional de muchas provincias argentinas también se visualiza debido a su reducido tamaño (por ende los fondos coparticipables suelen tener una importante incidencia), pero fundamentalmente por la falta de un aparato productivo endógeno sólido que dinamice la economía local y genere un escenario de autosustentabilidad a través del crecimiento de ingresos propios (impositivos o a través de la generación de riqueza).

Por otro lado, tenemos la diferenciación entre los diferentes montos de aporte de cada jurisdicción a la producción nacional: el no recibir una contraparte acorde a ello, genera un escenario de lógica tensión y de repregunta filosófica/ideológica: ¿Debo aportar más de lo que recibo, ya que los demás no hacen un esfuerzo suficiente? ¿Las bondades geográficas son una justificación suficiente para tener privilegios? ¿Hasta qué punto se deben soportar ciertas asimetrías de las cuales no se tiene control?

La competencia entre jurisdicciones a nivel regional – en términos provinciales para el caso argentino – para atraer inversiones también es un punto central: aunque no existen las devaluaciones competitivas, si existen otros incentivos, como son los menores costos laborales o las mayores capacidades productivas/infraestructura, que hacen de algunas provincias más atractivas que otras. Ello a su vez conlleva un círculo virtuoso y vicioso, con migraciones domésticas que contribuyen al valor agregado en algunas provincias, pero que presionan al personal calificado y no calificado a migrar; dejando solamente a los empleados públicos, a las empresas/comercios dependientes del gobierno, y a las industrias de recursos naturales particulares de cada jurisdicción como bastiones de la economía.

Cabe aclarar que este último escenario descripto pro-extractivista no genera una competencia directa entre las provincias, pero tampoco ayuda a una transformación productiva que le permita a cada jurisdicción diversificarse y generar economías industriales y de servicios con mayor tecnología para con el mercado interno y la exportación. No podemos dejar de mencionar los enormes costos logísticos que tiene un país tan extenso como la Argentina, lo que claramente debe ser tomado en consideración ante un reordenamiento del aparato productivo.

Es dable destacar que el escenario de competencia también se visualiza a nivel inter-estatal. Un claro ejemplo es la atención médica gratuita de extranjeros en la ARGENTINA, ya que, al no tener las mínimas condiciones de salubridad en sus países de origen, se atienden en los hospitales públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ¿Es justo que, porque el Estado Boliviano o el Estado Paraguayo no proveen los recursos acordes a sus ciudadanos, lo tengan que hacer pagar los ciudadanos argentinos con sus impuestos? Poco se puede hacer a nivel diplomático; en el mientras tanto, la discusión socio-política se acrecienta pari-passu a la crisis económica.

En referencia justamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, si se le adiciona a la Provincia de Buenos Aires, entre ambas jurisdicciones poseen un poco más del 50% del PBI de la Argentina. En este sentido, observamos un unitarismo económico que obstaculiza las posibilidades del resto de las provincias: al concentrar las sedes centrales de las grandes corporaciones que más tributan, en adición a las mayores capacidades logísticas, de infraestructura y tecnológicas de escala, conlleva a que se absorban las intencionalidades de las Inversiones Extranjeras Directas más codiciadas, las cuales son las primariamente generadoras de los saltos cualitativos diferenciadores.

En definitiva, a todos los niveles del Estado se les exige más; pero la mayoría de las provincias tienen menos capacidades – con una fuerte presión externa para mantener el déficit fiscal a rajatabla y pagar las deudas a los grandes intereses financieros -, en conjunción con incrementos en la demanda de exigencias derivadas de crecientes recesiones que conviven con un mercado que no brinda respuestas.

No todas las provincias – mejor dicho los gobernantes -, querrán tener la responsabilidad de hacerse cargo de sus destinos. A la comodidad del estatus quo que solidifica la rentabilidad espuria de las elites políticas y económicas, se le adiciona una dependencia que genera permanente potenciales culpabilidades exógenas, lo que a su vez permite poder poner en tela de juicio los procesos federalistas de cualquier índole.

También el efecto espejo o imitación dependerá de cada dinámica coyuntural en particular: un país como ARGENTINA, donde fluyen las heterogeneidades y las disputas, seguramente generará discusiones permanentes a todo nivel sobre la viabilidad de un sistema más autonómico para las provincias.

Sin embargo, el revertir la tendencia descripta no debería ser una utopía. El entendimiento interprovincial para potenciar los concatenamientos productivos y poder adentrarse mejor en el complejo escenario internacional, puede ser un elemento clave para demostrar una mayor madurez institucional que potencie círculos virtuosos de credibilidad política y económica para con el resto de los actores domésticos e internacionales con potenciales intereses económicos en cada región de la ARGENTINA.

Por ende, solo una gestión de excelencia de los recursos, sumado a una política de Estado, podrá atraer las inversiones endógenas y exógenas necesarias para desarrollar un sustentable sector privado productivo pujante. La mayor institucionalidad colectiva que se pueda crear (porque la situación de las provincias argentinas no se podrá escindir de las problemáticas nacionales) deberá conjugarse con un esfuerzo de largo plazo que demuestre un modo diferente de trabajo; es decir, con la seriedad, el mérito y la ética necesaria, de manera sostenida en el tiempo.

Situación Económica Argentina

Por Pablo Kornblum para Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/62121417/revista-de-septiembre

La actual situación económica es multicausal, con conjugaciones propias de un escenario de alta interdependencia de las variables. Por un lado, nos encontramos con el incremento de un ya enorme déficit fiscal, heredado en parte del anterior gobierno que necesitó dinamizar el consumo a partir de un gasto público creciente, en pos de compensar el estancamiento del sector privado en los últimos años de su gestión.
Por otro lado, en lugar de incentivar la recaudación de través de la imposición sobre los grupos económicos concentrados (por el contrario, se eliminaron retenciones al agro, se le quitaron impuestos a las empresas multinacionales mineras, y se incrementó el tope del pago de bienes personales, entre otros), se realizaron ajustes en las tarifas de servicios públicos vía quita de subsidios. Esta manera de para las erogaciones públicas derivó en un efecto negativo tanto para con el corazón del aparato productivo de las PYMES, como en el consumo de las clases medias y populares.
Finalmente, la potenciación del endeudamiento externo, principalmente para generar las inversiones necesarias y contener un tipo de cambio que no desate presiones inflacionarias, sumado a la creación de un instrumento financiero como las LEBACS para monetizar la economía pero que exacerbó las ya altas tasas de interés (otra vez con el objeto primario neoliberal de contener la inflación), generaron un mayor estancamiento de la economía real en pos de la lógica financiera.
Este escenario de endeudamiento externo, altas tasas de interés, dólar atrasado, recesión y financierización de la economía, ha generado una falta de sustentabilidad que visualizada por los mercados internacionales, más atentos ante el cambio de ciclo del escenario internacional. Cabe destacar que la primera devaluación fuerte de la Argentina ha sido en el mes de Mayo de 2018, luego de una suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, y un incremento de las tensiones de la ‘guerra comercial global’.
En aquel momento la Argentina decidió pedir ayuda al FMI, que puso el ojo en el país luego de aprobar un blindaje que apoya un proyecto de ‘sinceramiento de la economía’. Meses después y ante una nueva devaluación de la de las economías emergentes – aunque en la mayoría de los países los efectos puedan ser marginales -, se produjeron fuertes impactos negativos y una nueva corrida cambiaria, como la que se observó en estos últimos días, en una economía vulnerable como la Argentina.
El gobierno Argentino se encuentra en una encrucijada, o como se diría vulgarmente, se encuentra entre la espada y la pared: condicionado por el ajuste para equilibrar las cuentas públicas que pide el FMI, pero a su vez debe lidiar con un escenario de estanflación y crecientes tensiones sociales. Un contexto donde reina la incertidumbre y, por el contrario, se necesita previsibilidad para estabilizar la macroeconomía.
En el mientras tanto, la falta de crédito interno e internacional, tasas de interés inviables para el renacer del aparato productivo, incesantes corridas hacia el dólar (en muchos casos con posterior fuga de divisas), y una economía paralizada, probablemente profundizarán la ya grave situación socio-económica en el corto y mediano plazo, con crecientes niveles de desempleo y pobreza. Por lo menos hasta las próximas elecciones, salvó que el gobierno tome rápidamente ‘el toro por las astas’ y genere un cambio estructural y rotundo en las políticas públicas en las próximas semanas.

Elecciones en Brasil: cuando la estrella es la antipolítica

Revista Perfil, Domingo 7 de Octubre de 2018

https://noticias.perfil.com/2018/10/07/elecciones-en-brasil-cuando-la-estrella-es-la-antipolitica/

En las elecciones presidenciales de hoy en Brasil el panorama es poco más que incierto. Pese a su estilo confrontativo y polémico, el candidato conservador Jair Bolsonaro lidera las encuestas de cara a la primera vuelta. El descreimiento de los políticos convencionales y un sistema gubernamental socavado por la corrupción fomentan el crecimiento de figuras radicalizadas.

Pablo Kornblum, economista especializado en relaciones internacionales, desarrolla la teoría en su libro “La sociedad anestesiada”. “El fracaso de los partidos de centro se debe al abuso de la mentira y a un sistema político que no genera respuestas en un mundo cada vez más desigual”, asegura el economista. “En Brasil se puede ver una clara tendencia a votar lo que no está manchado de corrupción, y ese es un punto a favor de Bolsonaro”, afirma Gustavo Segré, socio director de CenterGroup y profesor de la Universidad Paulista.

En medio de la campaña presidencial, Jair Bolsonaro sufrió un atentado que puso en riesgo su vida y exacerbó una contienda cada vez más radicalizada. “El episodio de la puñalada generó cierto misticismo en torno a la figura de Bolsonaro, sobre todo en los sectores evangélicos”, afirma Kornblum. “El reponerse al atentado puede llegar a mostrarlo como una persona fuerte, pero dudo que le sume dos o tres puntos en el electorado”, sentenció el analista.

El caso de Bolsonaro no es una excepción a la regla. En todo el mundo, desde Trump a Marine Le Pen, los movimientos de extrema derecha e izquierda cada vez adquieren más relevancia. “Cuando la gente no encuentra solución a sus problemas socioeconómicos, se genera un descreimiento de las instituciones convencionales y se recurre a los extremos”, asegura Kornblum. “En el mundo se está generando un movimiento que busca restituir los valores nacionalistas, muchas veces enraizando la xenofobia y la homofobia”, añade Segré.

Sin embargo, tanto Segré como Kornblum creen que es muy difícil que las elecciones en Brasil se resuelvan en primera vuelta, sobre todo a favor de Bolsonaro. “Es posible que Bolsonaro no solamente no lidere la primera vuelta, sino que pueda llegar a salir tercero por el voto útil a Alckmin en caso de un ballottage”, afirma Segré. “Lo más probable es que haya una segunda vuelta entre Haddad y Bolsonaro”, sentencia Kornblum.

En un hipotético caso de ballottage, Segré asegura que es un barajar y dar de nuevo en el cual el resultado es incierto. “Se va a terminar votando entre lulismo y anti-lulismo”, asegura el profesor paulista. “Haddad no solamente va a traccionar los votos del PT, sino también los del establishment, que buscara una alternativa más predecible a la hora de gobernar”, completa Kornblum.

Estamos en una brecha entre una minoría cada vez más rica y una mayoría cada vez más pobre

Por Pablo Kornblum publicado en el Diario Ámbito Financiero el 24 de Septiembre de 2018

http://www.ambito.com/934598-kornblum-estamos-en-una-brecha-entre-una-minoria-cada-vez-mas-rica-y-una-mayoria-cada-vez-mas-pobre

El economista y doctor en Relaciones Internacionales, Pablo Kornblum, dialogó con ámbito.com acerca de su último libro, La sociedad anestesiada, en el que realiza un crudo diagnóstico del sistema capitalista y de los efectos de la globalización.

¿Entendemos los procesos que gobiernan el mundo en que vivimos? Este es el eje disparador del libro La sociedad anestesiada, del economista y doctor en Relaciones Internacionales, Pablo Kornblum. Un ensayo político y económico que pretende clarificar, mientras nos mantenemos anclados a una coyuntura compleja y difusa, el sistema-global en el cual estamos inmersos.

Kornblum, profesor de las materias Estructura Económica Mundial y Argentina y Política Internacional en la Universidad de Buenos Aires (UBA), da cuenta en su último libro cómo funciona el sistema económico global y denuncia a lo largo del texto que una gran mayoría de la población todavía sobrevive sin la salubridad, educación e infraestructura acorde a una realidad sin carencias.

En ese contexto, sostiene en diálogo con ámbito.com que “urge la necesidad de crear las bases de la dignidad socioeconómica para poder cubrir las necesidades materiales básicas, bienes y servicios esenciales para poder disfrutar de la vida como individuos y en comunidad”.

El economista y profesor universitario destaca que el sistema internacional en el que estamos inmersos ha conllevado a un escenario donde el desinterés por la pobreza y la miseria ajena son moneda corriente. “Estamos en medio de una brecha entre una minoría cada vez más rica y unas mayorías cada vez más pobres y excluidas”, sostiene.

Según Kornblum, el capitalismo y su modernidad han sido destructivos para el ser humano. Se trata de un modelo de socialización espiral descendente que tiende a reducir a los seres humanos a la condición de gente sin otra identidad que la de consumidores en el plano económico.

Para el autor de “La sociedad anestesiada”, el actual objetivo que lo abarca todo es la lógica de la acumulación. “Producir y consumir se intercalan cíclicamente sin dejar una bocanada de aire para que el hombre piense y se desarrolle”, afirma.

A lo largo de los capítulos del libro se observa una aguda crítica hacia el poder tanto político como económico. En ese aspecto, señala que los procesos se desarrollan de antemano en las mentes de las elites mientras que las clases subyugadas se adaptan. Y remarca que “las elites políticas y económicas desean conservar de cualquier manera el statu quo”.

La tendencia del capital a subordinar cada aspecto de la vida con creciente intensidad es la esencia del sistema actual, dice Kornblum. Y agrega que el ajuste sobre millones de pobres y excluidos vuelve a poner en discusión bajo qué tipo de organización social desean vivir los hombres y mujeres del mundo.

“El proceso globalizador le ha posibilitado a los grandes grupos económicos y a sus respectivos flujos de capital las herramientas necesarias para mantener o incrementar sus tasas de utilidad. Por otra parte, el sistema financiero actual agudiza el punto más alto de los dos males tradicionales del capitalismo: la inestabilidad y la desigualdad. La falta de un modelo ético ha reproducido un sistema financiero inmoral que se ha llevado puesto una lógica de desarrollo productivo y social sustentable”, analiza.

Por eso, en el mediano plazo, las sociedades se encontrarán, indefectiblemente, con mayores niveles de desempleo, recesión y retracción de un consumo necesario para motorizar el sistema macroeconómico, afirma.

Con una pluma destacada y una prosa didáctica y esclarecedora, Kornblum propone hacia el final del libro lograr el viraje hacia un sistema político económico más justo, en el que se requeriría entonces “una lógica moral y ética diferente, donde la equidad colectiva prime”.

“El escenario superador, aquel que verdaderamente podrá cambiar estructuralmente el futuro de las mayorías, dependerá de las capacidades y posibilidades que brindan la conjugación y simultaneidad de una infinidad de variables en cada especificidad geográfica y temporal”, sostiene.

Y concluye: “Comprender es el mayor desafío para combatir las injusticias y alcanzar el objetivo de un mundo inclusivo con una calidad de vida digna para todos. Esta obra pretende ser un despertador que aporte un granito de arena para con esta causa mayúscula”.

Disputa comercial entre los ESTADO UNIDOS Y CHINA

Por Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural – Agosto 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/62008278/revista-agosto-2018/98

“Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”, dijo el pasado 2 de marzo el presidente de los ESTADOS UNIDOS, DONALD TRUMP. Bajo una lógica proteccionista y el lema “ESTADOS UNIDOS primero”, el país norteamericano introdujo aranceles del 25% y el 10% a las importaciones — valuadas en 60.000 millones de dólares — de más de 100 tipos de bienes procedentes de CHINA (especialmente acero y aluminio).

Esta lista incluirá productos de los sectores que fueron calificados de estratégicos en el plan del desarrollo de CHINA ‘Made in China 2025′ (Producido en CHINA 2025), como la industria aeroespacial, las tecnologías de información y la maquinaria.

El punto central que sostiene los ESTADOS UNIDOS es que la economía CHINA le genera el 75% del déficit comercial. “Estados Unidos tiene un déficit fuera de control” en su comercio con CHINA, y corregirlo es, acaso, la principal razón por la que fui elegido”, sentenció el mandatario estadounidense.

El otro punto clave es la disputa en el área de la competencia tecnológica, en la cual ESTADOS UNIDOS denuncia masivas violaciones a la propiedad intelectual por parte de empresas chinas. Cabe destacar que el gobierno chino obliga a que las empresas que deseen operar un su mercado compartan la tecnología con sus socios locales.

Además sostiene que los aranceles son una especie de castigo a CHINA por “robar” los avances tecnológicos estadounidenses: por ende, el imponer restricciones a la importación también tiene su basamento en la “seguridad nacional”.

CHINA, por su parte, aplicó represalias comerciales e impuso aranceles a un conjunto de 128 productos estadounidenses; lo cual afectaría a las exportaciones hacia el país asiático en 3.000 millones de dólares.

Por un lado, un total de 120 impuestos que involucran 977 millones de dólares, abarca a las frutas frescas, los frutos secos y nueces, además de vinos, etanol modificado, ginseng americano y tubos de acero sin soldadura. A todos ellos se les impondrá un arancel del 15%. Por otro lado, un total de 8 impuestos que involucran 1.992 millones de dólares, serán incluidos para con la carne de cerdo y sus subproductos, el aluminio reciclado y otros subproductos de su cadena. Para estos últimos el arancel será del 25%.
Por el momento, las medidas impuestas por el gigante asiático tienen un carácter más simbólico que real. Las sanciones que CHINA dictaminó cubren solamente algo más del 2% de los 140 mil millones de dólares de bienes y servicios que CHINA importa de ESTADOS UNIDOS.
Por otro lado, la propia medida de ESTADOS UNIDOS no hará tambalear la economía china ni tampoco logrará reducir el abultado déficit comercial estadounidense frente al gigante asiático, situado en 375.000 millones de dólares.
En este sentido, China depende menos de su balanza comercial superavitaria para impulsar su crecimiento económico que hace una década (0,1% en promedio en 2015-2017) que hace 10 años (3,4% en promedio en 2005-2007).
Sin embargo, CHINA sostiene enfáticamente que sus intereses fueron “gravemente dañados” y urgió a los ESTADOS UNIDOS a dar marcha atrás en sus medidas que, según CHINA, violan las propias normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde ambos Estados son miembros y sostienen que el Organismo es fundamental para las fluidas y positivas relaciones económicas entre países.

Por todo lo expuesto, se puede mencionar que las medidas de TRUMP, más allá del corte económico, tienen su lógica política en el sentido de devolverle a su electorado más leal (del cual retiene su apoyo en contraposición de vastos sectores de la sociedad estadounidense) con políticas asertivas las promesas de campaña. En este sentido, la protección frente a las importaciones chinas – principalmente a sectores industriales como la producción de acero -, tiende a estar situada en términos productivos en la región centro-norte del país, la misma que se convirtió en el bastión electoral de TRUMP en las elecciones de 2016.

CHINA por su parte, redobla la apuesta con una política ‘espejo’ imponiendo medidas proteccionistas a productos estadounidenses como las nueces y el vino, producidas mayoritariamente en California, uno de los estados más influyentes y tal vez el núcleo de la oposición política a TRUMP. Como complemento, es probable que luego se centre en productos agrícolas o bienes intermedios que afecten especialmente a las zonas con ingentes cantidades de votantes del actual mandatario republicano.
Además CHINA ha sacado a la luz las propias falencias de la política endógena norteamericana, sosteniendo que las medidas proteccionistas estadounidenses perjudicaran a la ciudadanía. Por ejemplo, la industria automotriz sentirá al tener que comprar aluminio – que no produce en las cantidades requeridas – a precios más altos. Se estima que Washington tratará de escoger aquellos productos que repercutan menos en el bolsillo del consumidor o en la cadena de suministros de sus empresas; sin embargo ello es particularmente difícil debido a la naturaleza de las importaciones chinas.

Por otro lado la respuesta de CHINA ha sido discreta, lo que apunta a la posibilidad de que posteriormente aplique medidas más duras. CHINA, como el tercer exportador más grande del mundo, una de las mayores tasas de crecimiento y el principal poseedor de bonos del Tesoro de los ESTADOS UNIDOS – al controlar una quinta parte de su deuda pública por un valor de 1,17 billones de dólares -, es un actor relevante tanto para los ESTADOS UNIDOS, como para con el resto del mundo.

En caso de una escalada, los aranceles chinos podrían extenderse a la soja (en 2017 CHINA importó de ESTADOS UNIDOS soja por un valor de 14.600 millones de dólares), acusando de competencia desleal a los productores estadounidenses; o mismo limitar el número de estudiantes chinos en las universidades estadounidenses (superávit estadounidense de 38.500 millones de dólares) sosteniendo la necesidad para con la cultura y seguridad nacional de educarse en otros mercados; o sino el privar a las empresas estadounidenses del acceso a su mercado de contrataciones públicas valorado en 490.000 millones de dólares, afectando a empresas como Boeing y Cisco con la mera política de potenciar el financiamiento interno. Todo ello sería de gran afectación para con la economía estadounidense.

Finalmente, las guerras comerciales no siempre son positivas – solo en casos específicos y para ciertos sectores – y tampoco fáciles de ganar, ya que dependerá del poder relativo, las alianzas y las capacidades productivas. En el caso de las dos principales potencias económicas del mundo, con una alta interdependencia de ambos, puede conllevar a generar una escalada de tensión económica con efectos macroeconómicos adversos en escala.

Este incremento en las tensiones además generará, dada su importancia, un fuerte impacto en todo el escenario geoeconómico global – tanto en términos económicos como financieros -; con especial énfasis negativo en aquellos que promueven un escenario aperturista indiscriminado para atraer inversiones y adentrarse en diversos mercados para colocar sus productos y servicios.

Devaluación del peso argentino ¿error de estrategia o crisis profunda?

Por Pablo Kornblum para agencia Turca ANADOLU:

https://www.aa.com.tr/es/an%C3%A1lisis/devaluaci%C3%B3n-del-peso-argentino-error-de-estrategia-o-crisis-profunda/1245589

La actual situación económica es multicausal, con conjugaciones propias de un escenario de alta interdependencia de las variables. Por un lado, nos encontramos con el incremento de un ya enorme déficit fiscal, heredado en parte del anterior gobierno que necesitó dinamizar el consumo a partir de un gasto público creciente, en pos de compensar el estancamiento del sector privado en los últimos años de su gestión.
Por otro lado, en lugar de incentivar la recaudación de través de la imposición sobre los grupos económicos concentrados (por el contrario, se eliminaron retenciones al agro, se le quitaron impuestos a las empresas multinacionales mineras, y se incrementó el tope del pago de bienes personales, entre otros), se realizaron ajustes en las tarifas de servicios públicos vía quita de subsidios. Esta manera de para las erogaciones públicas derivó en un efecto negativo tanto para con el corazón del aparato productivo de las PYMES, como en el consumo de las clases medias y populares.
Finalmente, la potenciación del endeudamiento externo, principalmente para generar las inversiones necesarias y contener un tipo de cambio que no desate presiones inflacionarias, sumado a la creación de un instrumento financiero como las LEBACS para monetizar la economía pero que exacerbó las ya altas tasas de interés (otra vez con el objeto primario neoliberal de contener la inflación), generaron un mayor estancamiento de la economía real en pos de la lógica financiera.
Este escenario de endeudamiento externo, altas tasas de interés, dólar atrasado, recesión y financierización de la economía, ha generado una falta de sustentabilidad que visualizada por los mercados internacionales, más atentos ante el cambio de ciclo del escenario internacional. Cabe destacar que la primera devaluación fuerte de la Argentina ha sido en el mes de Mayo de 2018, luego de una suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, y un incremento de las tensiones de la ‘guerra comercial global’.
En aquel momento la Argentina decidió pedir ayuda al FMI, que puso el ojo en el país luego de aprobar un blindaje que apoya un proyecto de ‘sinceramiento de la economía’. Meses después y ante una nueva devaluación de la de las economías emergentes – aunque en la mayoría de los países los efectos puedan ser marginales -, se produjeron fuertes impactos negativos y una nueva corrida cambiaria, como la que se observó en estos últimos días, en una economía vulnerable como la Argentina.
El gobierno Argentino se encuentra en una encrucijada, o como se diría vulgarmente, se encuentra entre la espada y la pared: condicionado por el ajuste para equilibrar las cuentas públicas que pide el FMI, pero a su vez debe lidiar con un escenario de estanflación y crecientes tensiones sociales. Un contexto donde reina la incertidumbre y, por el contrario, se necesita previsibilidad para estabilizar la macroeconomía.
En el mientras tanto, la falta de crédito interno e internacional, tasas de interés inviables para el renacer del aparato productivo, incesantes corridas hacia el dólar (en muchos casos con posterior fuga de divisas), y una economía paralizada, probablemente profundizarán la ya grave situación socio-económica en el corto y mediano plazo, con crecientes niveles de desempleo y pobreza. Por lo menos hasta las próximas elecciones, salvó que el gobierno tome rápidamente ‘el toro por las astas’ y genere un cambio estructural y rotundo en las políticas públicas en las próximas semanas.