El control de capitales, en código global

Pablo Kornblum para Ámbito Financiero, 6 de Septiembre de 2019

https://www.ambito.com/como-funciona-el-control-capitales-el-resto-del-mundo-n5052841

Desde el Acuerdo de Bretton Woods post segunda Guerra Mundial, el FMI fue designado como el Organismo global encargado de estabilizar los desequilibrios financieros que puedan aquejar a las economías nacionales. En el ocaso de la guerra fría a finales de la década de 1980’, el FMI, a través del Consenso de Washington, fue determinante en su planteo: los controles de capital no debían utilizarse, salvo en muy excepcionales tiempos de crisis financieras, ya que básicamente implicaban una merma en las inversiones externas además de una distorsión a la asignación del capital físico, lo que derivaba en un impedimento al dinamismo y al crecimiento económico. Alguno se preguntará si era necesario sopesar las crisis globales vividas para realizar algún tipo de control. Sin embargo, en los albores del dominio de la superpotencia unipolar, no era un tema de discusión para el ‘mainstream’ económico, a pesar de que la historia económica nunca había demostrado – ni hasta el día de hoy – una correlación positiva entre el crecimiento y la libre movilidad de capitales.

Posteriormente a la crisis financiera asiática de los años 1997-98, donde varias naciones se vieron literalmente obligadas a adoptar controles de capital, la visión viró hacia una aceptación general de que las regulaciones pueden ser apropiadas en determinadas ocasiones – incluso esenciales -, en tiempos de escenarios adversos. Un claro ejemplo fue Malasia, país que impuso estrictos controles para el intercambio y límites a las salidas de inversiones financieras, con el objetivo de contener y apaciguar los daños que causaba el contexto recesivo que aquejaba al país luego de la ingente fuga de capitales. Con una característica saliente: hizo caso omiso a los pedidos de ajuste del FMI. Para el año 2000, el país volvía a crecer con fuerza; más aún que aquellos que siguieron los consejos del Fondo.

 

Otro dato más para tener en cuenta: en los últimos años, Taiwán e Indonesia le restringieron a los inversores extranjeros el acceso a determinados depósitos bancarios, además de requerirles ciertos períodos temporales mínimos para con la inversión de capital dentro de sus territorios. En la República de Corea, por su parte, la presencia dominante de los bancos residentes en las transacciones internacionales de flujos de capital ha permitido una mayor regulación estatal. Evidentemente, la crisis del sudeste asiático, más de dos décadas atrás, caló tan hondo que los sucesivos gobiernos regionales no lo olvidan. Aprender de la historia denota madurez.

La crisis de 2008-09 profundizó el cambio de paradigma: en este caso, el FMI aprobó vehementemente la aplicación de controles de capital para la situación islandesa, quien vivía en aquel momento una sangría de depósitos de personas físicas y jurídicas – sobre todo del Reino Unido y Rusia -. Por supuesto, cuando la crisis acontece, nadie se acuerda de la fiesta de influjos financieros que habían vivido desde la creación y profundización de la Unión Europea y la impronta inversora internacionalista de los grandes magnates rusos. Pero Islandia aprendió la lección: impuso controles que ayudaron a frenar la fuga colosal de capitales, enjuicio a los responsables de la mala praxis económica, y fue paciente para esperar una recuperación económica lenta pero sostenida. Después de casi una década, Islandia avanza lentamente hacia la eliminación de los controles, pero solventado desde una lógica institucional diferente. Pragmatismo y experiencia se diría. Otro punto a tener en cuenta.

La actualidad global también nos brinda ejemplos. En este sentido, India y Nigeria endurecieron recientemente el acceso de sus ciudadanos a las divisas como parte de la lucha por limitar la salida de capitales causada por el desmantelamiento de las políticas de estímulo de la Reserva Federal de Estados Unidos y la devaluación del Yuan. Un vez más, la Guerra comercial de las dos principales potencias mundiales deja en evidencia la globalización financiera que vivimos. Podrá gustarnos o no, pero los capitales todavía se movilizan con gran fluidez, buscando agresivamente en cada rincón del planeta la mayor tasa de rentabilidad. Es la lógica del capitalismo neoliberal moderno, que siendo sinceros, aunque pueda perimirse en la coyuntura con diversos matices, nunca se ha ido. Los países inteligentes lo entienden. Y buscan mitigar los efectos adversos.

En nuestra región la historia también nos deja enseñanzas. Por un lado, Chile sufrió uno de los más severos impactos luego de la crisis de los años 1980’ en América Latina, derivado de la liberalización extrema de los flujos financieros y la ausencia de regulaciones. El sistema de controles posterior permitió, en cambio, sortear sin problemas la crisis mexicana de finales de 1994, además de minimizar los impactos financieros de la crisis asiática. Regulación y liberalización se complementaron por la vía de simplificar el ingreso de capitales orientados a la inversión productiva o de largo plazo; reduciendo, como contraparte, los impactos de la volatilidad financiera.

En este sentido, es interesante que, paradójicamente, países como Chile, Colombia y México, que en la última década se caracterizaron por un discurso liberal en lo económico, presenten mayores controles que la media de la región. Mas allá que la intensidad con la que cada control se utiliza es diferente, la regulación existe. Está claro que una cosa es lo que se dice, y otra es el trasfondo de lo que se hace. Discursiva y realidad pueden ser dos caras de la misma moneda. Y porque no dar resultados positivos.

Por otro lado, en el año 2008 inversiones de ‘carry-trade’ inundaron Brasil e inflaron artificialmente el valor del real, minando la competitividad de las exportaciones industriales brasileñas. Como consecuencia, Brasil implementó impuestos a la inversión extranjera en el mercado local de acciones y bonos, con el objeto de impedir que los flujos especulativos aprecien el tipo de cambio. Al igual que en Brasil, a principios del año 2010 crecientes flujos especulativos incrementaron el valor del colón costarricense, dañando la capacidad operativa de su producción nacional. Menos de un año después, Costa Rica decidió establecer un encaje a los préstamos externos de corto plazo recibidos por los bancos y otras entidades financieras. El miedo en ambos Estados tenía sus razones concretas: estos flujos cortoplacistas no sólo estaban amenazando las capacidades exportadoras y productivas de estos países, sino que también aumentaban el riesgo de una repentina reversión de flujos con sus derivaciones devaluatorias e inflacionarias.

La revisión histórica y geográfica realizada demuestra que las medidas macroprudenciales para limitar la inestabilidad financiera son una necesidad permanente. La combinación de instrumentos, intensidad y reglas contingentes en el momento apropiado y con la precisión correspondiente – incluyendo intervenciones esterilizadas, encajes diferenciales, cuantificación máxima en la compra de divisas, requerimientos de permanencia mínima, desdolarización de la deuda pública, regulación de contratos de derivados en el exterior, posición de los bonos en el mercado local, otorgamiento de deuda externa a residentes -, generan un marco de solidez determinante para con la efectividad macroeconómica.

Por supuesto, ello se debe retroalimentar positivamente con un contexto jurídico e institucional doméstico acorde que acompañe y posea los suficientes grados de libertad, – como podría ser el evitar firmar tratados bilaterales sobre inversiones o acuerdos de libre comercio que pudieran reducir el margen normativo del país para poder aplicar controles y regulaciones en cualquier momento que sea necesario -, para que el sistema como un todo sea estructuralmente sustentable.

 

No podemos concluir el artículo sin referirnos a nuestra bendita Argentina. Seamos claros: nadie se enamora de una moneda. La pasión nacional por el dólar se debe a los históricos desequilibrios macroeconómicos derivados de la permanente falta de divisas. Como en gran parte de los órdenes de la vida, lo que escasea se desea. Y en un país como el nuestro, con una inestabilidad cíclica exorbitante, no se puede estar esperando con los brazos cruzados que llegue la próxima ‘fiebre del dólar’ (por ahora, quien dice que no se convertirá en la ‘fiebre del Yuan’ a futuro) con su consecuente y repentina salida de capitales del sistema financiero.

Por otro lado, debemos clarificar preventivamente que intereses están en juego, para que los agentes, tanto internos como externos, tengan a sabiendas los costos económicos  que provocan las decisiones gubernamentales. Debemos terminar con la fiesta de las expectativas ‘demasiado optimistas’ de unos pocos, donde existe una mínima aversión al riesgo para los que conocen del negocio. Los que saben cuando entrar, pero sobre todo cuando salir.

En concatenamiento con este último punto, se torna fundamental comprender la relación entre la falta de control de capitales, las enormes crisis macro y microeconómicas recurrentes, y la pobreza que aqueja a la mayoría de nuestros ciudadanos. Porque en realidad, los que sufren son siempre los mismos. Los que no tienen la comprensión para anticiparse a las coyunturas adversas, ni la capacidad financiera de sobreponerse a los coletazos económicos. ¿Es necesario siempre depender de la pericia propia para ‘zafar’ de los avatares de nuestra economía?

Porque no soñar en una crisis como algo excepcional dada la habilidad de un gobierno previsor, con una posterior reacción rápida, inteligente y pragmática para estabilizar la dinámica macroeconómica en un periodo de tiempo breve. Pero en un país como el nuestro, que tiene como característica principal justamente una histórica variabilidad que se transforma raudamente en una bipolaridad generadora de enormes costos económicos y sociales de largo plazo, parecería ser una utopía. Por lo pronto, aunque sea aprendamos y copiemos, adaptando a nuestras características propias lo que a otros les ha dado buenos – o por lo menos aceptables – resultados macroeconómicos.

Claves para entender el nuevo control de cambio en Argentina

Pablo Kornblum para la agencia Turca AA

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“Con desesperación, el Gobierno acude a un decreto. En el mismo decreto dice que dada la urgencia no hay condiciones para tratarlo en el parlamento, esa es la primera consideración de restricción democrática. La segunda cuestión es que establece regulaciones: un Gobierno que se autoproclama liberal y que dice que hay que desregular la economía, decreta una regulación”, advierte el economista Pablo Kornblum.

“Afecta a los exportadores porque los obliga a traer sus dólares (se estima que será una cifra cercana a los 10 mil millones de dólares). Cuando denuncian que han cobrado el dinero, tienen cinco días para liquidarlo. Para el Gobierno es una forma de hacerse de dólares”, continúa Kornblum.

“Es demostración de la impotencia en que está el gobierno de Macri en la actualidad. Habrá que ver cómo sigue esto más políticamente que económicamente, todavía podemos tener sorpresas con respecto al Gobierno porque falta mucho para las elecciones del 27 de octubre”, señala Kornblum.

En la misma línea, Kornblum opina que “se anticiparon al primer día hábil de septiembre porque imaginaron que iba a ser catastrófico. Estas medidas van a generar que haya una estampida de pequeños y medianos ahorristas que van a tratar de sacar sus dólares del sistema financiero y guardarlos”.

Aparentemente no hay peligro en ese sentido, a priori los dólares están en el BCRA. “Pero si un gobierno desregulador empieza a regular, inevitablemente va a generar ciertos temores en la gente. Para aquella persona que votó a Macri, que votó un programa con ciertas ideas, una forma de ver las cosas, ahora hacer lo contrario no se ve muy bien”, continúa el economista.

Las razones del default selectivo de la Argentina

Pablo Kornblum para la agencia Turca AA

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“Lo que se está viendo hoy es la incertidumbre política de los mercados que le hacen caso al FMI. Tenemos que entender que el FMI, al poner en duda el próximo desembolso de USD 5.400 millones previsto para octubre, el dólar empieza a subir. Los mercados, los fondos de inversión, se fijan en este comportamiento del FMI”, afirma el economista Pablo Kornblum.

“En la economía las expectativas son fundamentales. Lo más importante que debía pasar después del resultado de las elecciones primarias era una transición prolija, un trabajo mancomunado entre Macri y Alberto Fernández, con un discurso común ante el FMI, que ambos hubieran dicho que se iba a pagar y cumplir con lo prometido, cosa que no ocurrió”, señala el experto.

“Vamos a tener una transición larga, dos meses largos en los cuales la incertidumbre política reinará, y por lo tanto no sabemos en qué puede desembocar porque la realidad es que no hay dólares. Los exportadores piensan que va a seguir la devaluación entonces no quieren liquidar sus dólares, nadie le presta a la Argentina, y las altas tasas de interés lo único que hacen es generar más demanda de dólares que no puede contrarrestarse con oferta”, infiere Kornblum.

La ruleta rusa Argentina

Pablo Kornblum para Ambito Financiero, Agosto de 2019

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Mientras en Argentina las autoridades tratan de hacer lo imposible para llegar de la mejor manera posible al próximo mandato, no podemos dejar de evaluar lo que puede ocurrir a nivel internacional en el corto y mediano plazo. Nuestras necesidades de inversiones para la producción, un acceso razonable al mercado de capitales, y un balance de cuenta corriente superavitario, no cesan el 10 de Diciembre. Más bien se van a incrementar.

Comencemos con la economía real, aquella que realmente genera riqueza acumulable a través de la producción y el intercambio de bienes y servicios. La misma se encuentra en un escenario global adverso (crecimiento con tendencia a la baja, en torno al 3% a nivel mundial), sobre todo en términos de manufacturas, que hoy tiene todavía un peso mucho mayor que los servicios – los cuales todavía se encuentran en expansión -. Además de las preocupaciones que generan la política fiscal/monetaria y la tasa de rendimiento de los bonos estadounidenses, la guerra comercial entre las dos principales potencias del mundo, Estados Unidos y China, ha afectado indefectiblemente a todos los intercambios globales. Mismo Alemania, motor de Europa con un fuerte basamento económico en sus ventas al resto del viejo continente y al mundo, también se ha visto afectada en su crecimiento (-0,1% en el segundo trimestre de este año). Ello implica un mal augurio para nuestro país: una política de Estado que se centre a futuro en la búsqueda de nuevos nichos de mercado, encuentra más facilidades en un mundo abierto a los nuevos productos, ideas y procesos que podría proveer la Argentina. No parecería ser el caso en el corto plazo.

Otro escenario que debemos tener en cuenta es el de la incertidumbre y las tensiones geopolíticas. El Brexit, el dilema geopolítico de Hong Kong, el fallido Tratado nuclear con Irán y la dinámica venezolana, entre otros, no son precisamente escenarios auspiciosos para las relaciones económicas internacionales. Paz y estabilidad son un ‘must’ para con la fluidez de las transacciones y la logística global, que al día de hoy se encuentran en la ‘picota’ dado los inciertos contextos trasnacionales que estamos vivenciando. Es claro que el concepto unipolar post-guerra fría no regresará, por lo menos no en el corto y mediano plazo, y la tripolaridad – Estados Unidos, China y Rusia – tal como se encuentra presentada en la actualidad, no es afín a las relaciones amigables. Otro obstáculo para con el planeamiento de la política exterior nacional.

Nuestra región tampoco nos provee buenos bríos. Si lo que nos caracteriza es la inestabilidad interna, más difícil seguramente será ubicarnos equilibradamente entre los polos que representan Venezuela y Brasil, dos de las principales economías sudamericanas. Más aún si hay un cambio de color político en nuestro gobierno. Un escenario que requerirá morigerar relaciones, sin que Maduro se apodere de una ‘alianza del relato’, ni que las bravuconadas de claro tinte electoralista pro Macri de Bolsonaro – que seguramente luego se limitará a una relación cordial si se confirma la victoria del Frente de Todos en pos del sostenimiento de una sociedad comercial clave para ambos Estados -, desestabilicen un frecuentemente pendular escenario latinoamericano. Eso sí, en un horizonte más lejano quedará el potencial acuerdo MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA, con difusos ganadores luego de los cambios de racionalidad e ideología que podrían producirse en Europa y Sudamérica en lo que queda de este año y el venidero. Evidentemente, la relación regional también pide estabilidad y cohesión doméstica primero para enfrentar las complejidades que se avecinan.

El sistema financiero, por su parte, dará un vuelco de 180 grados: de receptores seriales de divisas, a obligados pagadores en el próximo bienio. En el mientras tanto, dependerá de la transición política argentina como actuarán nuestros tenedores de bonos e inversores, ya sea en el Merval como en Wall Street. Por su parte, al tiempo que la fuga y la venta a precio vil se encuentran latentes en la actual coyuntura, la Inversión Extranjera Directa queda en el debe (con un stock en la última década que nos ubica en el 6to lugar latinoamericano, muy por detrás de Brasil, México, Chile o Colombia). Mientras no haya un atisbo de estabilidad política, o sea como mínimo en los primeros meses del año venidero, cualquier proceso de inversión en la economía real quedará en stand by. Como ya sabemos, estamos en Argentina.

Podemos preguntarnos entonces, ¿Cómo enfrentaremos al mundo de aquí en más? Al presidente  Trump, el salvataje a la Argentina le salió el tiro por la culata: parece que Macri no terminará ganando las elecciones como Bolsonaro; veremos entonces si la política económica de Fernández se parecerá a la de los gobiernos de Lula. Probablemente lo que si se pueda asimilar es un pragmatismo de centro con conciencia social. Por ahora, lo único que parece sensato es que a partir del 10 de Diciembre el próximo gobierno se siente a renegociar una deuda impagable, en torno a los 300.000 millones de dólares. Y rezarle a los mercados, que ya se encuentran bastante alterados y en posición para huir en caso de que el escenario político no les provea señales ‘positivas’ para con ellos. Como sabemos, en Argentina los ‘cisnes negros’ son la norma, no la excepción.

Seguramente el año que viene seguiremos intentando ser el otrora granero del mundo. Aunque se busque generar una economía más balanceada, por lo menos más lejos de los servicios financieros y más cerca de la producción de bienes y servicios con mayor valor agregado, llevará un tiempo poner las ideas en práctica. Un cambio de gobierno también determinará el fin de las relaciones carnales con Estados Unidos y el FMI, lo que como contraparte derivará en un automático acercamiento al binomio China/Rusia, ávidos ambos de avanzar aún más en nuestra región – y más aún con las potencialidades de recursos que presenta nuestro país -. En este sentido, nunca olvidemos que la demanda de recursos estratégicos se incrementará siempre en el largo plazo; puede mermar en algún momento, pero nunca retroceder. No debe ser nuestro único activo, pero si nuestro as de espadas para enfrentar inteligentemente el complejo mundo que se avizora en el próximo quinquenio.

Los cambios estructurales que necesitamos implican una verdadera revolución institucional. Ya sea para vender bienes y servicios, atraer inversiones sostenidas en el tiempo, o simplemente requerir financiamiento para equilibrar los balances macroeconómicos. La corrupción, el no cumplir con los compromisos, la ineficiencia y la ineficacia, nos mantienen siempre en el juego de la ruleta rusa. Donde los que quieren realmente pensar en un proyecto productivo con una rentabilidad lógica sostenida en el tiempo se alejan, los que desean alianzas verdaderas de largo plazo recalculan tantas veces el futuro que las mismas se terminan desvaneciendo, y los que buscan la tranquilidad de números claros deambulan en la duda que demuestra, sin vacilaciones, nuestra historia.

Los que si se acercan, como aquellos amigos indeseados que nuestros padres aborrecían en la adolescencia, son quienes, a sabiendas de nuestras históricas debilidades estructurales y nuestras políticas nocivas autodestructivas, avizoran escandalosas tasas de retorno. Dinero rápido, altas tasas de intereses, bonos regalados con una promesa de pago que vaya uno a saber que gobierno lo afrontará (por empezar son casi 50.000 millones de dólares solo para pagar en el año 2020), facilidades para huir a la velocidad de la luz. Esos Fondos de Inversión que se encuentran siempre listos para entrar en acción. Ese Fondo Monetario que, a sabiendas que el modelo no tiene un ápice de sustentabilidad, continua financiando la fuga de divisas y protegiendo los activos de los bancos. No hay que culparlos. Ellos hacen su juego. La culpa es nuestra que no los entendemos. Mejor dicho, nunca se sabe si es por acción u omisión. Complicidad o incapacidad.

En el medio se encuentran las mayorías, que poco entienden por qué casi siempre estamos con una balanza de cuenta corriente deficitaria, vivimos endeudados, y nunca llegan los brotes verdes. Son aquellas clases medias y bajas que representan más del 80% de la población de nuestro país quienes sufren realmente la falta de dólares y los ajustes que derivan en frecuentes dinámicas inflacionarias y recesiones, mellando de manera profunda su ya dañada calidad de vida. Esperemos que más temprano que tarde, encontremos la sensatez que nos permita bajarnos de la ruleta rusa y ser pragmáticos, éticos, serios e inteligentes, para enfrentar el aún más complejo mundo que se avizora.

La “carne alternativa” gana terreno en el consumo global

Pablo Kornblum para el Diario La Nación, Agosto de 2019

https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-carne-alternativa-gana-terreno-en-el-consumo-globalsociedad-nid2275612

Pablo Kornblum, doctor en Economía y magíster en Estudios Internacionales, señala que los chinos “van viendo dónde conseguir el mejor precio y la mejor calidad posible, pero sin considerar cuestiones ambientales. Quieren los mejores productos, que luego les permitan aprender. Copian mucho. Su agro está muy utilizado y no pueden rotar los cultivos porque deben alimentar a mucha gente. Por eso siempre buscan nuevos mercados”.

Tras elecciones en Argentina el peso se devalúa más del 30%

Pablo Kornblum el 12-08-2019 para la Agencia Turca de Noticias AA

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“Los mercados se despertaron sobresaltados por dos cuestiones en particular, por un lado porque Alberto Fernández en su discurso luego de conocerse su victoria dijo que, a pesar de no hacer locuras, iba a privilegiar a los jubilados antes que pagarle a los bancos. Eso en el mercado fue un golpe bastante duro y creo que se tomó en cuenta”, afirma el economista Pablo Kornblum.

“Por otro lado, el presidente Macri dijo que iba a esforzarse en pelear hasta octubre y en ningún momento habló de una concordia ni de llamar a Alberto Fernández para reconocer la derrota y coordinar una transición ordenada, de poder trabajar en conjunto para brindar gobernabilidad y respetar la institucionalidad. Esos dos puntos fueron las claves para entender lo que sucede”, concluye Kornblum.

Llegaron las PASO. ¿A quien voto?

Pablo Kornblum para el Diario Ámbito Financiero. 7 de Agosto de 2019

https://www.ambito.com/llegaron-las-paso-a-quien-voto-n5047150

Llegó el domingo de las PASO. La verdad, estoy indeciso, no sé a quién votar. Pero esta vez voy a hacer algo diferente, me voy a tomar todo el día para pensar que partido será el que más va a beneficiar mis intereses…perdón, quise decir a mejorar la vida de todos los argentinos. Aunque de los años que tengo de vida, siempre vi que mientras algunos se perjudicaban, otros se beneficiaban. Y viceversa. Inclusive en los momentos de mayor crisis. En fin, me parece que nunca podrán salir todos conformes. Entonces mejor me conformo con que me vaya mejor a mí.

Entro al bar de la esquina y me pido un café, para poder despejar la cabeza. Pienso en el oficialismo. La situación económica es preocupante. Mercado interno deprimido, inflación, desempleo. Ni que hablar del nivel de endeudamiento. Pienso en mi nieto. En realidad todavía no tengo nietos, pero como viene la mano ya me preocupa la pesada carga que va a tener que soportar. ¿En lugar de dejarle deuda externa, le podría dejar como legado una mejor educación, no? Mejor me conformo con comprarle algún departamento. Porque como dijo Piketti, lo más relevante para tener un buen pasar económico es la herencia que podamos recibir.

Igualmente soy positivo. Porque no pensar en el segundo semestre, en los brotes verdes. Si en definitiva, gran parte de la economía son expectativas. El tema es que no se cumplen. Y espero, y espero, y espero. Pero me canse de esperar, quiero comer un buen pedazo de lomo los domingos. Ni que hablar como extraño las vacaciones en Uruguay. Desde que se pulverizo el salario real en dólares, solo postales de Piriapolis. Encima Keynes dijo que en largo plazo estaremos todos muertos. Ni presente ni futuro. Y bueno, mediano plazo. Como hacemos siempre, pegamos unos parches y seguimos. Después se verá.

Me voy a caminar por el parque, por ahí el aire fresco me ayuda a reflexionar. El Frente de Todos es el principal partido opositor. ¿Doce años en el gobierno implica mucha experiencia, no? Pero me parece que el viento de cola terminó siendo en una brisa de verano. Evidentemente, los beneplácitos de los superávit gemelos no se trasladaron proporcionalmente a los cambios necesarios en el sistema de salud, educación, o a nivel institucional. ¿Se solucionaron los problemas estructurales? A veces pienso que algunas cosas si, otras no. Derechos y deberes. Uno siempre piensa que da más de lo que recibe. Yo, Argentino.

Todo se entremezcla. Nunca se sabe si fue mala praxis, corrupción, o un mal diagnóstico. Po ahí es un poco de todo. Tampoco debe ser sencillo. Es verdad que había otros intereses, claramente más nacionales y populares que ahora. Lo que es seguro es que el consumo por el consumo mismo no alcanza. ¿No estaría bueno, como en muchos aspectos de la vida, tener una economía más balanceada? Consumo, Ahorro e Inversión. ¿Un poquito de cada cosa para estabilizar la macro, podrá ser? Pero bueno, como ya lo dije, nos engolosinamos siempre. ¿A veces se necesita tener la cabeza fría y tomar decisiones fuertes, no?

Vuelvo a casa y me espera un plato de pastas. El Consenso Federal parece ser la tercera vía, la nueva alternativa superadora. Aunque de nuevo no tiene nada. Es más, esta avenida del medio no solo no funciona acá, sino en ninguna parte del mundo. Se terminaron los consensos de centro-izquierda y centro-derecha post segunda guerra mundial. La gente con la que hablo quiere posiciones firmes, ya sea con los inmigrantes, con el aborto, con lo que sea. Más actual que nunca el evangelio que dice que a los tibios los vomita dios.

No han mencionado que van a tener posiciones tajantes, ni ante los monopolios formadores de precios que son determinantes en la inflación actual, ni ante el FMI, ni ante las mafias de todo tipo que están infectadas como un cáncer a lo largo y ancho del país. Igualmente, quien dice, por ahí si terminan con la grieta y eso finalmente nos brinda un salto de calidad ciudadano. Pacificar la sociedad a través de las ideas. ¿Aunque mejor no sería combatir la pobreza y el narcotráfico para terminar con la violencia y la coerción? Por ahí es un poco y un poco. Quien pudiera encontrar la mixtura perfecta entre y dentro de las Ciencias Sociales y Jurídicas. Como nos cuestan los equilibrios.

La siesta me permite reflexionar con la almohada. ¿Y si voto al Partido Libertario? Un partido de la derecha real, coherente en sus ideas. Qué extraño no, que tengamos que valorar la coherencia como algo positivo, cuando debería ser lo natural. Pero este es un Partido que aboga por ello, la mano invisible del mercado, la libertad del individuo, el progreso por el propio mérito como una consecuencia del devenir de la humanidad. Suena lindo no. ¿Pero qué hacemos con aquellos que nacen en la pobreza y no pueden auto proveerse de salud, educación o capital financiero para conseguir un trabajo o realizar un emprendimiento? ¿No es injusto que deban vivir una vida miserable, sin algún tipo de ayuda del Estado? No creo que las marcas de gaseosa o de telefonía más importantes respondan ante la necesidad de una familia de asfaltar su calle. En fin, ellos están para ganar dinero, no para realizar beneficencia.

Igualmente, es racional el tema del ajuste fiscal, no gastar más de lo que ingresa, terminar con los excesos de la política. Pero me queda una duda. ¿Es una cuestión de cantidad o calidad de empleados públicos? ¿No son ellos, junto con los funcionarios que elegimos, quienes trabajan por el bien común? Aparte muchos empleados de los diferentes niveles gubernamentales motorizan el consumo. ¿El mercado interno no es importante acaso? ¿O de eso se ocuparía el sector privado? ¿Ellos son los que debieran invertir entonces? Bueno, por ahora parece que no. No deben tener expectativas favorables. Mejor dicho, depositan su esperanza en la bicicleta financiera, no en la economía real. ¿Es lógico, no? ¿Quién querer lidiar con empleados sindicalizados o proveedores inestables, sobre todo con una tasa de interés por las nubes? En fin, parece la pregunta de quien apareció primero, si el huevo o la gallina.

Salgo camino a la escuela de votación, me separan unas pocas cuadras para terminar de reflexionar. Soy trabajador. Y el FIT dice que trabajador vota trabajador. Pero me cuestiono, ¿son ellos trabajadores que piensan como un trabajador como yo? Es que entiendo que algunos están registrados y otros no, algunos son monotributistas, otros tienen planes. No todos trabajamos bajos las mismas condiciones. Además se mezcla todo: los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, la posición ante como juzgar la protesta, o que es prioritario para destinar los recursos. Encima son muy duros, sectarios. Hasta mis amigos me dicen que son violentos. Igual a veces me pregunto, ¿la tibieza ciudadana que vivimos en los últimos cuarenta años, a donde nos llevó? Evidentemente, bien no estamos. Yo diría bastante peor.

¿Y si todos ganamos lo mismo? La verdad es que muchas veces me da bronca ver algunos pocos vivir en la opulencia disfrutando de las piscinas de los barrios cerrados, paseando en yates privados y bebiendo vinos de cuatro cifras; mientras millones viven en las villas del conurbano sin cloacas, una alimentación adecuada, o simplemente el no poder disfrutar de una salida al cine. Pero no estoy tan seguro de que todos tengamos que ganar lo mismo. Mismo en mi trabajo muchos se esfuerzan y otros no hacen prácticamente nada. Y todos ganamos lo justo para llegar a fin de mes. ¿Entonces el problema no será que a todos nos va mal? ¿Y si le cobramos más impuestos a los que más tienen? Pero que paguen de verdad. Hasta ahora ningún gobierno obliga a los realmente poderosos, al verdadero poder detrás del trono. Mucha amistad, poco control. Me parece que no nos damos cuenta de nada.

Llegue a escuela. Subo a la escalera, y hago la fila esperando entrar al aula. Sé que hay tres o cuatro partidos políticos más, pero realmente no los conozco. Algunos candidatos parecen simpáticos, otros no tanto. En fin, ser candidato debe ser también un buen negocio. Además pienso, si los grandes partidos políticos tienen miedo de que haya fraude porqué no pueden fiscalizar las mesas, ¿Que se puede esperar de los que no tienen ni siquiera representación en la mayoría de los distritos? Es grave pensar así a esta altura del siglo XXI. Pero, evidentemente, institucionalmente estamos en el siglo XX. O peor, a veces parece el XIX.

Entro al cuarto oscuro. La verdad, estoy más confundido de lo que estaba cuando me levante, esto de votar termina siendo un problema. Pero no quiero ser pesimista. Estamos en la fiesta de la democracia. Además, como diría Churchill, la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos. Sin embargo, los chinos devenidos capitalistas están conquistando el mundo, y te dicen que su política de partido único que cercena derechos es necesaria para evitar los ‘desvíos’ que pudieran obstaculizar el camino hacia su utopía socialista. ¿Será así? En verdad no lo sé. Pero que más da, llego la hora de elegir. Bueno, ya me decidí. Pero el voto es secreto. ¿Ganaré o no? Lo importante es que ganemos todos. O por lo menos, los que más lo necesitan.

Irán, otro escenario donde se disputan las tensiones globales.

Pablo Kornblum para Ambito Financiero – 28 de Julio de 2019

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Podemos afirmar que la detención del petrolero de bandera británica Stena Impero por parte de las Fuerzas Armadas Iraníes, es una mera anécdota. Como suele ocurrir en la historia de las relaciones inter-estatales, un hecho puntual, una pequeña llama disparadora, puede desatar una implosión sistémica. El ‘dilema de las jurisdicciones marítimas’ que hemos observado el último mes es simplemente una foto dentro de la dinámica de hostilidad (así lo considera el régimen persa), que lleva adelante Occidente contra sus intereses, su tradición, su forma de vida.

La importancia del hecho radica en el involucramiento de los principales actores estatales. En cuanto al Reino Unido, aunque el mismo se haya posicionado contrariamente a la decisión unilateral de Washington de retirarse del acuerdo nuclear con Irán e imponer sanciones al régimen, intenta preservar a toda costa su ‘histórica relación especial’ con los Estados Unidos. El gobierno británico es hoy un boxeador golpeado que se encuentra a la defensiva en el último round, esperando que suene la chicharra para obtener un decoroso empate técnico que lo mantenga con la cabeza en alto para las próximas luchas post-Brexit. Ello se observa claramente en las vacilaciones y errores elocuentes: por un lado, nos encontramos con un Reino Unido que le pide un apoyo moral y ejecutivo a la OTAN; o sea, a los mismos (¿ex?) aliados europeos Alemania y Francia, con los que convive en una eterna y tensa disputa por el Brexit. Y para continuar embarrando la cancha – sin algún sentido para la lógica iraní – los servicios de inteligencia británicos han acusado a Moscú de ayudar a Teherán a falsificar la señal GPS para apresar su buque, a lo que agregaron que “el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y la inteligencia rusa han colaborado de forma muy estrecha en Siria, protegiendo y promoviendo sus intereses”. No solo no han descubierto nada, sino que tampoco han generado un aporte que provea algún tipo de solución al conflicto.

Evidentemente cualquier Estado – incluido una histórica potencia económica, política y militar como el Reino Unido -, que se encuentra viviendo un enorme desorden interno que concluirá, indefectiblemente, en diversos cambios estructurales que afectarán a la mayor parte de su ciudadanía, no puede atravesar nunca un complejo escenario diplomático y salir indemne. Cohesión doméstica para enfrentar el mundo, se diría. Así lo demuestra el apuro en la reciente confirmación de Boris Johnson como Primer Ministro para desarrollar, al menos, ‘cierto orden’ institucional que le permita al gobierno británico enfrentarse a los actuales dilemas regionales y globales.

En tanto a su partenaire, como suele ocurrir (casi) siempre, el ‘bombardeo’ económico es el que más le duele. Las sanciones estadounidenses, esgrimiendo el tan mentado poder nuclear iraní, han hecho mella en un histórico enemigo miembro de su denominado ‘eje del mal’. Sin embargo, y más allá de lo justificado o no de la finalidad de Donald Trump, su lectura sobre el potencial escenario de conflicto podría encontrar ciertos limitantes si se entiende la historia, cultura y religión del Estado persa.

En este sentido, cabe destacar que desde la revolución del año 1979, el Estado iraní ha adoptado la forma de República Islámica; donde el Líder Supremo de índole religioso, el ayatolá Alí Jamenei desde el año 1989, no solo es responsable de la delineación y la supervisión de las políticas generales del Estado (por lo que se encuentra por encima del presidente, Hasán Rohaní), sino que además es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y controla las operaciones de inteligencia y la seguridad del estado.

Es por ello que a sabiendas del diferencial de poder estadounidense (el gasto en defensa iraní – unos 18.000 millones de dólares anuales – es 40 veces inferior al de Estados Unidos), Irán, una potencia media en términos militares, no ha temido ni rehusado nunca a una lucha que excede los objetivos de poder y riqueza. Irak, Israel, Arabia Saudita han sido testigo de ello. En este sentido, la Guardia Islámica Revolucionaria (Pasdaram), la milicia religiosa (Basij), los aviones de combate o las rápidas embarcaciones de la armada persa, no dudan en lanzarse con fervor a todo tipo de acciones asimétricas, incluso kamikazes. Más aún, una potencial reacción agresiva de occidente no quedaría relegada a su propio territorio: el gobierno iraní ya intenta extender el conflicto a otros países en los que cuenta con el apoyo de amplias poblaciones chiíes: los hutíes en Yemen, los hazaras en Afganistán, el 60% de la población iraquí, los alauíes en Siria, el propio Hezbolá en El Líbano, la amplia mayoría chií en el estratégico Bahréin, además de la diáspora iraní en el mundo. E incluso se podría movilizar a la minoría chií (alrededor del 5% de la población) que vive en Arabia Saudita, sin olvidar el soporte que puede aportar Hamas, organización que, a pesar de ser suní, podría sentirse obligada a devolver el favor de haber estado alimentada de recursos económicos y militares iraníes durante años.

Cuando días atrás la Guardia Revolucionaria Islámica derribó el avión estadounidense no tripulado a principios de mes, envió un mensaje claro para los Estados Unidos: “las fronteras de Irán son ‘la línea roja’”, emitió en un comunicado la Cancillería persa. A pesar de este hecho puntual, y al que se le adiciona el conflicto nuclear, el gobierno estadounidense continúa con su retórica agresiva pero vacía en términos de una real ejecución. Luego de las amenazas inconclusas a Corea del Norte y Venezuela, el derribo del dron conllevó a una nueva amenaza bélica de Trump vía Twitter – como lo suele hacer -; sin embargo, el mismo mandatario suspendió los ataques aéreos de represalia apenas minutos antes de que debiera comenzar la acción.

Como contraparte, continúa insistiendo con las sanciones económicas – una política exterior más que recurrente en la historia estadounidense -, a través del fin del otorgamiento de exenciones a los compradores de petróleo o del obstaculizar las exportaciones a proveedores del Estado persa, entre otros; ello ha mellado en el valor del rial, su moneda, la caída de las inversiones, y en la escases para con el abastecimiento de productos básicos para su población. En definitiva, el objetivo último de la Casa Blanca pareciera ser que Irán colapse económicamente en poco tiempo y se genere algún tipo de subversión interna que deponga al Gobierno actual. Sin embargo, la reciente condena a muerte de la mayoría de los 17 agentes que supuestamente trabajaban para la CIA en áreas e industrias estratégicas, todos ciudadanos iraníes, nos muestra cuán lejano estamos de ello.

Como contraparte, Irán cuenta con el apoyo explícito de Rusia e implícito de China, en esta lógica actual de bipolarización geopolítica desde la asunción del actual mandatario estadounidense. En cuanto al primero, Moscú ya mostró su poderío e influencia en un espacio geográfico adyacente, como lo es Siria, e hizo frente a las ambiciones de Washington. Y lo hará en cada zona de influencia donde se encuentre geopolíticamente inmerso en un escenario que involucre a la OTAN y su estrategia misilística, en contraposición a la visión de Europa Occidental que sostiene que debe dar respuesta a lo que denominan un ‘agresivo’ avance del gobierno de Vladimir Putin en las áreas de influencia de la ex Unión Soviética.

China, por su parte, no solo es el principal importador del petróleo iraní, sino que el interés de Xi Jimping se enmarca en un contexto más amplio que implica el acceso al mediterráneo – y consecuentemente al mercado europeo -, bajo una serie de acuerdos y proyectos que se están concretando a través de la ‘nueva ruta de la seda’: ya sea tanto ferroviarios como portuarios, viales o fluviales – con sus diversas ramificaciones en diversas áreas económicas -, Beijing reconoce a Teherán como un aliado clave en su lógica multiplicadora.

Más aún, podemos decir que Irán es un aliado que, dada sus posición geográfica y sus capacidades hidrocarburíferas, cumple un rol de relevancia como articulador en una lógica tripartita. En este sentido, la histórica firma del acuerdo de suministro de gas ruso a China del año 2015 que involucró inversiones por 400.000 millones de dólares – luego de las sanciones Occidentales a Rusia por Crimea -, contó con la presencia de Rohani; cuyo gobierno, a partir de ese momento, también entró en conversaciones, convenios y contratos con empresas del gigante asiático para trabajar juntos; no sólo en la venta de gas y petróleo, sino también en el financiamiento de proyectos de explotación y exploración de hidrocarburos, junto con la construcción de puertos y ferrocarriles que le den soporte al gasoducto.

Finalmente, y dado el escenario descripto, lo que podemos afirmar es que Irán se ha negado a negociar mientras se encuentre bajo las actuales sanciones impuestas; más aún, redobló la apuesta y amenazó con elevar la pureza del enriquecimiento de uranio más allá del límite de 3,67%, acordado en el firma del año 2015, y cuyo fin era evitar que el Estado persa produzca material con fines militares. En el medio de los cruces, contrapuntos y ambigüedades, lo único que podemos afirmar al día de hoy es que, mientras algunos se preguntan hasta donde puede escalar este conflicto con ribetes que involucran peligrosamente a alta política global, Abbas Mousavi, portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, dejó en claro la posición presente y futura de su país. ¿Hay realmente alguna sanción que Estados Unidos no haya impuesto ya contra nuestro país y nuestro pueblo en los últimos 40 años?, sostuvo en una reciente conferencia de prensa; para luego, repreguntarse con serenidad, “Y, ¿qué han conseguido?”.

El regalito a las pymes, mayor apertura del mercado interno

Pablo Kornblum para Página 12

https://www.pagina12.com.ar/204466-el-regalito-a-las-pymes-mayor-apertura-del-mercado-interno

Desde el inicio de su mandato, enero de 2017, Donald Trump llevó a cabo una política económica proteccionista. Su campaña presidencial estuvo basada en promover empleo para los ciudadanos norteamericanos. Le impuso aranceles a su socio comercial mexicano, amenazó con aranceles a los autos europeos y mantiene una guerra comercial con China. Las decisiones de política económica de su gobierno también impactaron en el comercio con Argentina. En este sentido, el economista Pablo Kornblum, especialista en relaciones internacionales, se preguntó: “¿Cómo vamos a poder hacer un tratado si no pudimos negociar el biodiesel y tardamos dos años en acordar la exportación de limones?”. Además, adelantó que por el alto nivel de endeudamiento que tiene Argentina con el FMI, por el mayor préstamo realizado en la historia del organismo, es difícil que las condiciones de negociación se den en forma “justa y simétrica”.

Un respaldo teórico para la estrategia geoeconómica del tratado Mercosur-Unión Europea

Para Ambito Financiero por Pablo Kornblum – 3 de Julio de 2019.

https://www.ambito.com/el-riesgo-cazar-el-zoologico-y-el-peligro-confundir-matar-al-perro-terminar-la-rabia-n5040482

En las pantallas de los grandes medios de comunicación desde ambos lados del atlántico, el mainstream de la ciencia económica le habla al ciudadano medio: todos hemos ganado con el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Para la mirada de los más de 800 millones de futuros consumidores, la lógica de las ventajas comparativas incrementará la oferta de bienes a precios más asequibles para todos.

Detrás de esta máscara con anestesia, la Unión Europea le enrostra a Donald Trump, en medio de su Guerra Comercial con China, que el Consenso de Washington establecido por su propio país tres décadas atrás sigue más vigente que nunca y rige la lógica Ricardiana del comercio internacional. A ello le debemos adicionar el porqué no legítimo deseo de ganar terreno en América Latina (una reducción de aranceles en torno a los 4.500 millones de dólares para un mercado de 293 millones de habitantes no es de despreciar), histórico patio trasero de los Estados Unidos, y novedoso terrero fértil para los tentáculos económico-financieros y militares chinos y rusos.

Por otro lado, es evidente que el gran sector perjudicado en el viejo continente es el relacionado a los recursos naturales, donde nuestra región tiene abundancia y calidad para competir con la agricultura, la ganadería o la vitivinicultura del viejo continente. Esto no es otra cosa que un golpe más a lo lógica del Estado de Bienestar que solía privilegiar la calidad de vida y el sentido de pertenencia a las zonas rurales, en pos de la acumulación de capital y la colocación de bienes y servicios en cualquier lugar del mundo y a cualquier costo. En este sentido, Anwar Shaikh lo sentenciaba con claridad: la integración no siempre es buena para los países, pero si lo suele ser para las ganancias de los grandes grupos económicos con capacidad de exportar.

Pero no todo está perdido para el agro francés, polaco o irlandés. Lo que seguramente nos diferencia es su pragmatismo y capacidad de intentar siempre balancear racionalmente la diversidad de intereses para evitar discrepancias que agiten a los extremos políticos y sociales. No en vano la Unión Europea le agregó al tratado una cláusula según la cual “los estándares de seguridad alimentaria europeos quedarán protegidos en el acuerdo, sin cambios, y todas las importaciones tendrán que cumplir con ellos”; es decir, normas sanitarias y fitosanitarias que continuarán funcionando como una traba extra-arancelaria a las importaciones.

A ello le debemos adicionar que la Unión Europea cedió más en los productos que no produce, como la soja, la merluza, y los frutos; pero en cambio se aplicará el sistema de cuotas para cuyos bienes y servicios se producen dentro de Europa o en sus ex colonias. Ello en complemento con un mecanismo de salvaguarda bilateral que permitirá “imponer medidas temporales en el caso de que se produzcan aumentos inesperados y significativos de las importaciones que provoquen, o puedan provocar, serios daños a sus industrias domésticas”. Podemos suponer, solo con seguir una línea de análisis histórica, cuál de los dos bloques defenderá con mayor fiereza los intereses de sus propias mayorías. Es más, luego de brindar su apoyo político días atrás, Emmanuel Macron puso un freno a los impulsos frenéticos de los pro-tratado e indicó que Francia todavía no está preparada para ratificar el acuerdo.

Desde una visión sudamericana, el volver al mundo ha sido una bandera ideológica y productiva de la Argentina, que se afianzó con la llegada de Jair Bolsonaro al poder, y se terminó de forjar como eje clave para ambos oficialismos con el deterioro de las variables macroeconómicas domésticas. Lamentablemente, el venerado marketing de corto plazo generalmente se contrapone con una visión estratégica y objetivos superadores de largo plazo. Diversos escenarios así lo demuestran.

Para los defensores del acuerdo sudamericano, la apertura será un desafío para los sectores industriales a mejorar su productividad frente a la mayor competencia extranjera. Sin embargo, la historia económica ha mostrado que los países que tuvieron un crecimiento económico de relevancia en base a ingentes procesos de industrialización – podemos citar a los Estados Unidos luego de la Guerra de Secesión, o los denominados ‘tigres asiáticos’ en la décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial -, siempre protegieron celosamente los modelos productivos destinados a ser una digna competencia de las economías más maduras de su tiempo.

Cabe destacar que aunque en la actualidad han cambiado las variables productivas en juego (con eje en los servicios y la tecnología de punta), la lógica para con la obtención de la ventaja decisiva que permita conquistar y arrebatar nichos de mercado se mantiene inalterable a través del alcance del ‘know how’ que permita el desarrollo de todo tipo de invenciones. Ejemplo de ello es la exigencia europea de la extensión en la vigencia de patentes en el Tratado, cuyo requerimiento es recurrente por parte de la industria farmacéutica y de agroquímicos de los países del viejo continente ante cualquier tipo de negociación extra-comunitaria. Dicha clausula lo único que provocará será el acrecentar y profundizar las diferencias de capacidades inter-regionales.

Por el contrario, se nota la ausencia de simetría en nuestros requerimientos. Sino difícil es entender como el tratado contempla la eliminación o reducción sustancial de las barreras que impone el Mercosur a los metales raros de alta calidad, aquellos que necesita la industria europea de alta tecnología y hoy en día importa desde África o China. Por otro lado, el Mercosur cedió también en incorporar las licitaciones de obra pública entre los rubros de contrataciones con acceso abierto al capital europeo; lo que implica que un número significativo de proveedores locales del Estado podrán quedar desplazados por la participación de firmas europeas. Algunos podrán decir que se acabará con el capitalismo de amigos y los ‘capitanes de la obra pública’. Otros, sin embargo, podrán pensar que, dado que la corrupción es endémica y estructural en los organismos gubernamentales sudamericanos, los europeos también podrían aceptar gustosos pagar la coima con tal de obtener la enorme rentabilidad que suelen proveer los contratos públicos en nuestra región. Evidentemente, no debemos confundir matar al perro con terminar con la rabia.

La otra pregunta que surge es si el Mercosur realmente trabajará como bloque o, como ha demostrado la historia, cada país miembro ‘jugará’ su partida. Ello podría ser peligroso ante escenarios de crisis económicas recurrentes e instituciones débiles, donde para los europeos la apertura de nuestros mercados podrían significar ‘cazar en el zoológico’. Pensemos, además, que la industria nacional argentina no sólo se vería perjudicada por el ingreso de productos desde el otro lado del atlántico al mercado local, sino también por la mayor participación europea en la plaza brasileña, nuestro principal socio comercial. Una pelea encarnizada del ‘pobre contra el pobre’ que podría dejarnos muy mal parados. Aunque no a todos.

En este sentido, varias de las agrupaciones empresarias más características del sector concentrado de la economía argentina – especialmente las vinculadas al capital extranjero y grupos monopólicos en sectores estratégicos -, no sólo celebraron la firma del acuerdo sino que, además, solicitaron “a la dirigencia política de todos los partidos que dejen de lado sus diferencias coyunturales para arribar a acuerdos básicos sobre políticas públicas que permitan las transformaciones estructurales para poder competir y estar integrados a las cadenas de producción globales”. Entre esas reformas, citan principalmente “la reducción de la presión impositiva, la reforma de los convenios laborales, y la disminución de la tasa de inflación”.

Bajo la bien conocida doctrina del ‘esfuerzo permanente’, estos grupos explicitan, una vez más, la urgente necesidad de ser más competitivos. Seguramente muchos estemos de acuerdo. Lo que hace ruido es quien va a pagar los costos de ello. Porque además de la brutal devaluación del salario real en dólares de nuestro país en los últimos años, se les está pidiendo a las clases medias y bajas de la sociedad que deban doblegarse aún más ante una potencial novedosa legislación que avale la flexibilización laboral y la reforma previsional, entre otros. Salarios africanos y 50% de los niños bajo la línea de la pobreza multidimensional es un cóctel perverso y explosivo que no podemos permitirnos.

Para concluir, es interesante en este momento de la historia, recordar a Arghiri Emmanuel. Este teórico marxista ya sostenía, hace casi 70 años, que la lógica centro-periferia era viable porque las elites de las principales potencias sostenían que los trabajadores del mundo subdesarrollado no necesitaban, dada su historia, su cultura, y su falta de conocimiento, los mismos bienes que los asalariados del entonces mundo desarrollado. Hay que tener cuidado: sería trágico que, en pos de ganar competitividad, a alguien se le ocurra traer a colación ideas que parecían haber quedado en los anales de los libros de historia. Al menos eso podríamos pensar. Porque como sabemos, en nuestra región todo es posible.