Economía de Qatar

Por Pablo Kornblum

http://www.yumpu.com/es/document/view/55832650/n-2-agosto-2016

El Emirato de Qatar es un país de 11.437 kilómetros cuadrados que, hasta hace algunas décadas, era uno de los protectorados británicos (independiente desde el año 1971) más pobres de Medio Oriente y vivía casi exclusivamente de la pesca y del mercado de perlas. Hoy la situación ha cambiado radicalmente.

El Qatar de hoy es una economía basada en las exportaciones de gas – reservas estimadas en 26 billones de metros cúbicos, 3,2 millones de metros cúbicos de producción diaria, y tercer exportador mundial detrás de Rusia e Irán con el 5,1% del total -, Gas Licuado – exportador número uno a nivel global con el 31% del total -, petróleo – 2 millones de barriles diarios, 83,6 mil barriles de petróleo equivalente (boe) per cápita, y reservas equivalentes a unos 25.000 millones de barriles de crudo – y productos petroquímicos. Además Qatar es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el conjunto de países que regula la producción – 32 millones de barriles diarios – (y por ende el precio) del principal insumo energético a nivel global. Cabe destacar que la producción de hidrocarburos representa el 55% del Producto Bruto Interno (PBI) del país – alrededor de 200 mil millones de dólares -, y más del 85% de sus exportaciones.

El PBI de Qatar se ha incrementado a un promedio considerable del 6% en el último quinquenio, aunque en las dos décadas previas el crecimiento ha sido de más de dos dígitos, derivado del gran desarrollo endógeno (infraestructura, servicios) y en términos de su inserción económica global (exportaciones, inversiones). La inflación se encuentra controlada en torno al 2-3%, la tasa de interés alrededor del 5%, y el tipo de cambio anclado al dólar estadounidense a 3,64 Riales por dólar. Si a ello le adicionamos un superávit de Cuenta Corriente permanente, el país posee un sólido crecimiento macroeconómico.

En términos socio-económicos, los bajos niveles demográficos y de desempleo complementan el escenario descripto y permiten que los ciudadanos de Qatar hoy sean los más ricos del mundo: el PBI per cápita ronda los 100 mil dólares anuales. Por otro lado, una desocupación marginal y un promedio de edad que no supera los 30 años, conlleva a que el sistema de seguridad social no genere presiones sobre la economía del Emirato. Más aún, la enorme riqueza que posee Qatar le alcanza para no cobrar el Impuesto sobre la Renta ni el Impuesto al Valor Agregado a sus habitantes, quienes solo realizan algunas contribuciones al sistema de salud, pero tienen educación y medicina gratuitas, subsidios para adquirir viviendas y no pagan por los servicios de agua potable y electricidad.

Más importante aún, al tener una cantidad ínfima de habitantes (alrededor de 300 mil) en relación a sus recursos naturales – a diferencia de Venezuela, Iraq, o Nigeria, para citar algunos ejemplos -, han tenido un mayor margen para acumular reservas y generar un proceso de distribución de la riqueza que les provee de instrumentos para amortiguar las necesidades de la sociedad civil y bloquear levantamientos de cualquier índole – inclusive democráticos – en contra del régimen actual.

Sin embargo, a pesar del exponencial crecimiento económico de las últimas décadas, el Emirato de Qatar se encuentra inmerso en un proceso de modernización cuyo eje no solo es mejorar los procesos de extracción hidrocarburíferos hacia modelos más eficientes, eficaces y amigables para con el medio ambiente, sino también por una inteligente diversificación de su economía. Para complementar los recursos naturales, se ha generado un modelo económico trasnacional que pueda ser sustentable en un mundo cada vez más competitivo.

Centros educativos de excelencia con convenios con las más prestigiosas universidades del planeta (inversión de 125.000 millones de dólares en los próximos 10 años en la economía del conocimiento – 3,3% del PBI a Educación y 2,8% a I&D -), tecnología de la información de punta (el mismo canal Al Jazzera es la principal fuente de información en los países árabes, con alrededor de 40 millones de espectadores a nivel global), envalentonar a Doha y Qatar Airways como un Hub aéreo de excelencia (adquisición de un 10% de Latam a través de una ampliación del capital accionario), servicios corporativos (el 72% de las personas que viajan al país pertenece a la categoría de turismo de empresas) desarrollos deportivos (100.000 millones de dólares de inversión en todo tipo de infraestructuras relacionadas con el Mundial 2022), y la construcción del Centro de Finanzas de Qatar en el año 2005, el cual lo ha convertido en el centro financiero del Golfo Pérsico dada su estabilidad y enorme base de capital, sostienen una clara visión macroeconómica y geoestratégica.

En cuanto a la política económica exterior, la Balanza de Cuenta Corriente ha tenido un superávit promedio de 50 mil millones de dólares en el último quinquenio. Y ello principalmente se debe a una Balanza Comercial positiva que ha rondado los 100 mil millones de dólares en la corriente década.

Por otra parte, el régimen comercial de Qatar es liberal, con mínimos niveles arancelarios. A nivel regional, desde la conclusión en 2001 del Acuerdo Económico entre los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Qatar y los demás miembros han colaborado con miras a alcanzar un nivel más alto de integración, en particular mediante el establecimiento de una unión aduanera que comenzó sus operaciones en el año 2003.

En términos de inversiones, las mismas son un componente importante del PBI: representa un 29% y se espera que en los siguientes años continúe con tendencia alcista. De acuerdo con la legislación de Qatar sobre la inversión extranjera, la participación de inversores extranjeros en el capital de las empresas se limita al 49%, aunque se permite una participación extranjera del 100% en determinados sectores previa autorización (agricultura, industria, salud, educación, turismo, desarrollo y explotación de los recursos naturales, energía y minería). También se garantizan ciertos derechos a los inversores extranjeros, como, por ejemplo, la transferencia de fondos sin ninguna limitación y garantías contra la incautación o expropiación de bienes. Cabe destacar que el Emirato de Qatar actualmente tiene 22 convenios de inversión bilaterales.

En cuanto a sus principales proveedores, Brasil es el único país en América Latina que se encuentra número 17, lejos de los principales actores proveedores del planeta – China, Estados Unidos, Unión Europea -, y sus vecinos de la península arábiga – Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos -.

En cuanto a los países a donde Qatar exporta, el eje de las mismas se cierne en Asia y, en menor medida, en los países de la región. En cuanto a los productos, claramente se observan los hidrocarburíferos y petroquímicos como el eje central de las ventas al exterior (y de su economía).

Y en cuanto a las importaciones, el mayor peso lo tienen los insumos y bienes de capital necesario para sustentar la cadena de valor para la industria del petróleo y gas.

En cuanto a la relación comercial con América Latina, la misma es escueta y lógica: se centra en la importación de materias primas y la exportación de hidrocarburos y sus derivados. Con la excepción de Brasil, que ronda los 400 millones de dólares de exportación brasileña, ningún otro país supera los 100 millones de dólares de intercambio.

Para citar algunos ejemplos, en el año 2013 solo 10 millones de dólares fueron exportados desde Chile a Qatar, representado por la exportación de madera de pino, manzanas, kiwis y vinos. En tanto, desde Qatar se importaron 52 millones de dólares en Gas Licuado, con importaciones marginales (que no superan los 3600 dólares anuales por ítem) en otros artículos del área de la industria. Paraguay le exporta alimentos, especialmente relacionados al sector cárnico. Y la Argentina, además de algunos productos alimenticios, le exporta principalmente algunos tubos para oleoductos y gasoductos, pero en valores no significativos – en torno a los 11 millones de dólares -.
Qatar Petroleum

Qatar Petroleum (QP) es la empresa petrolera de propiedad estatal en Qatar. La compañía realiza todas las operaciones de petróleo – incluido el sector petroquímico – y gas en Qatar, incluyendo la exploración, producción, refinación, transporte y almacenamiento. Actualmente es la tercera compañía petrolera más grande del mundo por reservas de petróleo y gas.

El Presidente de QP es también el jefe del Ministerio de Energía e Industria y Primer Ministro Adjunto del Emirato. Por lo tanto, las operaciones de QP se encuentran directamente vinculadas con los organismos de planificación estatal, autoridades reguladoras y organismos de formulación de políticas.

Cabe destacar que cuando los precios del petróleo comenzaron a declinar, QP cambió su enfoque de producción hacia el Gas Natural Licuado (GNL), donde los precios no han descendido tan bruscamente. Siendo el principal exportador global de este último a través de Qatargas y Rasgas, han podido balancear financieramente la economía corporativa y han alcanzado una rentabilidad que le permita continuar aportando a los superávit de cuenta corriente del Emirato.

En este aspecto, los ingresos netos del año son ampliamente superavitarios – superando los 100 mil millones de dólares – , con un superávit operativo y de ventas en crecimiento, y un total de activos que supera los 400 mil millones de dólares.

El principal destino del GNL se dirige a Asia, con alrededor del 72% total de las exportaciones. Ello se debe principalmente a que los Estados Unidos y Europa han incrementado su producción de hidrocarburos no convencionales en los últimos años, los requerimientos de autoabastecimiento derivado de la recesión económica, la búsqueda de otros proveedores, y el evitar la dependencia de las importaciones, entre otros.

Ello no preocupa de sobremanera al Emirato, ya que considera que el mercado asiático, siendo la principal región de crecimiento económico a nivel global, duplicará su demanda a 450 millones de barriles de GNL para el año 2025.

Por otro lado, sigue siendo una opción para aquellos países que deseen una fuente limpia de energía proveniente de un país cercano a Europa y alejado de las tensiones geopolíticas (como puede ser el caso de Rusia). Por ejemplo, precios del GNL más baratos en relación con los precios del gas por tubería en Europa han llevado al RUGBIN a cambiar a GNL, incrementando sus importaciones desde Qatar en un 20,5% en 2014 en relación al año previo.

Por otro lado, la visión trasnacional del Emirato también se traduce en adquisiciones y fusiones con diversas compañías alrededor del mundo; tanto en las áreas de exploración, desarrollo y producción On-shore y Off-Shore.

Entre las asociaciones más importantes de QP, se encuentra el Joint Venture con ExxonMobil para construir la planta de licuefacción en Texas, Golden Pass. La misma propone añadir capacidades de exportación a su actual terminal de importación de GNL en Sabine Pass, Texas. Esta expansión le permitiría a Golden Pass flexibilidad de importar o exportar en respuesta a las condiciones del mercado. Se estima que la capacidad del nuevo proyecto sería de 15,6 millones de toneladas de GNL al año para exportar a los mercados más importantes de Asia, Europa y América del Norte – cabe destacar que QP ha también llegado a un acuerdo para adquirir el 40% de Centrica plc’s, una empresa de Gas Natural de Canadá -.

Los vínculos de ExxonMobil con QP también se trasladan a África, donde desean producir GNL en Mozambique. Para el Estado del Norte de África no es un tema menor. La adquisición de una porción del Área 1 de Anadarko podría generar ingresos tributarios por cerca de 1.300 millones de dólares para el Gobierno de Mozambique, lo que implicaría un número no menor para un país con un PBI que no llega a los 20 mil millones de dólares.

También QP llegó a un acuerdo con la compañía francesa Total para participar en el incremento de capital de su subsidiaria Total E&P Congo, específicamente para inyectar liquidez al programa de inversión en el proyecto off-shore Moho Nord en el sur del país africano.

Por otro lado, el corriente año 2016 QP alcanzó un convenio con Chevron para adquirir una participación del 30% en las zonas de perforación que gestiona la empresa en aguas marroquíes. Según los términos del acuerdo, Chevron conservará un 45% de las concesiones en alta mar, mientras que el Gobierno de Marruecos conservará el restante 25%.

Por otro lado, tres subsidiarias de QP, The Qatar Petrochemical Company (QAPCO), Qatar International Petroleum Marketing Company (Tasweeq) y The Qatar Gas Transport Company (Nakilat) han realizado un Joint Venture con la compañía de Singapur Keppel Offshore and Marine para construir y operar un astillero de última generación en el puerto de Ras Laffan en Singapur, con el objetivo que sea un facilitador para el transporte de GNL en la región.

En cuanto a América Latina, QP desarrolló un acuerdo con la empresa Gente Oil, que está presente en el campo Singue (B58) en Ecuador, bajo el nombre de consorcio DGC, quien construirá un oleoducto de 32km para la transportación del crudo. Por otro lado, en el año 2014, QP adquirió un 23% de acciones a Shell por mil millones de dólares en Parque das Conchas, Brasil. Shell todavía posee el 50% del total del paquete accionario, en un campo que opera 50 mil barriles diarios.

Pero no todo ha sido positivo en los últimos años. Se esperaba que el Joint Venture entre QP (80%) y Shell (20%) en el proyecto Al Karaana en Qatar, produjese dos millones de toneladas anuales de productos petroquímicos, dirigidos principalmente a mercados asiáticos. La decisión de Shell de no seguir adelante – un paso significativo tras reducirse el precio del petróleo en los últimos años –, demostró que nadie se encuentra exento de alto costos que hacen inviable, desde el punto de vista comercial y del clima económico que prevalece en la industria de la energía, un proyecto que esperaba generar más de 6.500 millones de dólares anuales.

No solo han sido las asociadas a QP son las que han tomado la decisión de abandonar algún proyecto. QP se ha retirado del proyecto Long Son Petrochemical Complex, en la provincia de Ba Ria Vung Tau, Tailandia. El complejo hidrocarburífero había comenzado a ser desarrollado en conjunto entre Thailand’s SCG, PetroVietnam y QP, con una inversión cercana a las 4 mil millones de dólares. QP sentenció que se retiraba del proyecto por una ‘reestructuración de su estrategia de desarrollo’, dados los retrasos en los tiempos de construcción.
Fondos Soberanos de Inversión

Los Fondos Soberanos de Inversión (FSI) son vehículos de propiedad estatal que financian proyectos productivos e infraestructura en diversos países alrededor del planeta. La aparición de los FSI en los mercados internacionales no es una tendencia aislada, sino que ha estado relacionado con un período de fuerte acumulación de reservas internacionales, a consecuencia de la absorción de notables superávit de cuenta corriente.

En este sentido, la abundante cantidad de hidrocarburos – y hasta no hace muchos años su precio creciente – ha hecho que los más importantes FSI deriven de las reservas liquidas generadas por los mismos. En la actualidad, existen alrededor de los 90 fondos soberanos que invierten los superávits por cuenta corriente de estos países en los mercados internacionales, gestionando un volumen de liquidez que ya supera los 6 billones de dólares.

Dentro de los objetivos nacionales, los FSI no solo se implementan para incrementar la riqueza del Estado: pueden ser creados para diversificar los activos y la economía – protegiéndola de shocks exógenos y reduciendo su vulnerabilidad para lograr un desarrollo económico sostenido -, para impulsar un mayor desarrollo de empresas estatales o empresas de capitales nacionales, o para proteger la provisión de recursos estratégicos para las futuras generaciones.

En este sentido, ante una entrada masiva de capitales en la economía producto de los superávits de cuenta corriente, las herramientas tradicionales pueden resultar muy costosas para los grandes acumuladores de reservas internacionales, como son las intervenciones del Banco Central en el mercado local de cambios, los impuestos a la entrada de capitales, los cambios en los requerimientos de reservas en el sector bancario (en Argentina se lo denomina al Régimen de Capitales Mínimos), etc. Asimismo, en el caso de los FSI no es necesaria la expansión monetaria, por lo que no es necesario aplicar ninguna herramienta esterilizadora.

Por otro lado, la baja rentabilidad de las reservas internacionales genera fuertes incentivos a desviar fondos de las reservas internacionales hacia los FSI, de forma tal de evitar los costos de esa política de acumulación y obtener mayores ganancias. En este sentido, para aquellos países cuya moneda no cuenta con la función de reserva de valor internacional, la creación de FSI puede estar influida por el hecho de que, por un lado, resulta un mecanismo alternativo para regular el riesgo generado por las fluctuaciones del tipo de cambio; y por otro, para evitar que las reservas internacionales pierdan poder de compra.

Este contexto denominado ‘Resource Course’ se explica por el fenómeno que se conoce como la Enfermedad Holandesa, conocida en el mundo pero que no aplica al Emirato de Qatar. Aquellos países que reciben masivos ingresos de capitales, producto de las exportaciones de un recurso natural, tienen como consecuencia la apreciación de la moneda doméstica y por ende la economía va perdiendo competitividad. De la misma forma, por la excesiva confianza que se deposita en las exportaciones de determinados recursos naturales, se va priorizando el desarrollo de industrias específicas que giran alrededor de esas materias primas, lo que impide la diversificación de la economía, tornándose vulnerable y dependiente. Pero como se ha mencionado, ello no ocurre en el Emirato que ha diversificado su economía nacional.

Finalmente, un factor que si puede resultar diferenciador es el escenario político doméstico que rige en los países en donde se conforman los FSI. Un Estado, sea democrático o dictatorial, podría reflejar conductas diferentes, los cuales podrían verse reflejadas en distintos estándares de transparencia y fiscalización. En este sentido, los países con regímenes más autoritarios podrían aprovechar un menor nivel de exposición y mayor flexibilidad en su margen de acción al poder evitar ciertos cuestionamientos internos; lo que les permitiría realizar inversiones que resulten impopulares en el corto plazo – dada las potenciales necesidades socioeconómicas y productivas del propio Emirato -, pero que sean consideradas ventajosas en el futuro para los hacedores de política.

A nivel internacional, el crecimiento y la importancia que los FSI han cobrado en la última década, han generado diversas controversias a nivel internacional.

En tanto los aspectos positivos, los flujos de capitales aportan liquidez y pueden dinamizar las economías a través de la generación de estructuras financieras y de la economía real que desarrollen el país a través de un incremento en la producción de bienes y servicios, con los beneficios indirectos a nivel empleo y mejoras en la calidad de vida.

Por otro lado, los FSI son inversores que tienen que manejar sus portafolios con prudencia para preservar su propia liquidez y solvencia. Por lo tanto, sus estrategias de inversión suelen estar predefinidas en cuanto a la adquisición de determinados activos y al manejo del riesgo, incluyendo determinados límites al apalancamiento. Por otro lado, los FSI no suelen atender objetivos de corto plazo, lo cual los habilita a tolerar caídas circunstanciales o momentáneas del precio de los activos con los que forman sus portafolios

Como contraparte y dada la magnitud de los fondos que disponen los FSI, existe un riesgo no menor de provocar grandes variaciones en los precios de los activos financieros en los que se invierte o desestabilizar mercados a través de las cuantiosas cantidades de liquidez que poseen. Esta zozobra se ha visto también incrementada por la transparencia del origen y destino de algunas de sus inversiones – el carecer de información sobre el fondo de inversión a manos de otro Estado o los obstáculos ante la falta de sistema de fiscalización homologado -, lo que a su vez ha propiciado una fuente de excusas para implementar medidas proteccionistas.

Por otra parte, algunos países ven con ojos de preocupación la injerencia de los FSI en sus economías, ya que temen que las inversiones de estos se determinen en torno a objetivos político/estratégicos – incluidos objetivos de seguridad o la descapitalización de una industria económica clave donde ejerzan control -, generando un rebalanceo de poder a través de un incremento en sus capacidades. Más aún si se tienen en cuenta la transmisión de valores culturales y tradiciones, lo que puede generar tensiones en el marco diplomático si no hay claridad en las incumbencias nacionales de los Fondos.
El Fondo Qatarí

Qatar comprendió que en algún momento se acabarán sus vastas reservas de gas y petróleo y sus planes a futuro requieren una diversificación de sus activos que generen una rentabilidad en otras áreas de la economía. Desde el Emirato se asegura que el objetivo de su FSI pasa por ‘invertir, administrar y hacer crecer las reservas de Qatar a largo plazo para apoyar el desarrollo de la economía qatarí’ y ‘ser reconocido como institución de inversión internacional para convertirse en el socio preferido de los inversores’.
El Qatar Investment Authority (QIA) es el Fondo Soberano de Inversión de Qatar. Fue fundado en el año 2005 para gestionar los superávits generados por la industria del petróleo y gas natural. Actualmente, QIA es el quinto mayor fondo soberano del mundo, con activos por un valor de 175.000 millones de dólares. Cabe destacar que el QIA no aplica la sharia islámica debido a sus inversiones en el sector de la banca (incluido acciones en la Bolsa de Londres) y otros activos prohibidos por la ley islámica en todo el mundo.

Las inversiones del QIA varían tanto en su geografía como en las industrias donde participa. Desde la posesión de acciones en la automotriz Volkswagen, pasando por la adquisición de Miramax Films, la compañía propietaria del aeropuerto de Heathrow o las tiendas Harrod’s, hasta la adquisición de capital accionario del club de futbol francés Paris Saint-Germain. Uno de los activos más importantes del QIA es la posesión del 20,86% de las acciones de la bolsa de Londres (London Stock Exchange).
También existe el Qatari Diar, el brazo inmobiliario de QIA. Para citar algunos ejemplos, el mismo desembolsó 64 millones de Euros por el puerto deportivo para yates de lujo de Tarragona e invirtió 78,5 millones de Euros en la compra del Hotel Renaissance de Barcelona. También ha invertido en el exclusivo complejo hotelero ‘Sea Pearl’ en Atakoy, Turquía, la embajada de Estados Unidos en Londres, el City Centre DC en Washington DC, y el ‘City Gate’ en El Cairo.
Pero el objetivo principal continúan siendo los grandes proyectos de infraestructura. La mayoría de los Estados de la Unión Europea, languidecientes de fondos para el capital productivo – y por ende beneficios indirectos para la economía real -, esperan alcanzar o expandir sus acuerdos con el QIA. Los números no son menores: 15.000 millones de Euros de inversión en el RUGBIN, 10.000 millones de Euros en Francia, y 6 mil millones de Euros en España en el último quinquenio, entre otros.

Europa es el destino más importante, pero no el único. QIA tiene una creciente participación en Asia y Medio Oriente: el Banco de Comercio y Finanzas de Jordania, el Banco Financiero Asiático de Malasia (controla el 70% del mismo) y el grupo médico Raffles de Singapur, entre otros, son solo algunos ejemplos. También QIA crea sucursales: PT Holding Indonesia, gestiona un fondo de 1.000 millones de dólares para invertir en los recursos naturales e infraestructura de la mayor economía del Sudeste Asiático.
QIA también ha llegado a América Latina. En Cuba, alcanzó a un acuerdo con el Gobierno para lanzar un hotel de lujo de 250 camas en Cayo Largo. También una inversión de 300 millones de dólares para participar en el sector hotelero en Cancún, y acuerdos para la inyección de capital en nuevas fuentes de energía y el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de El Salvador.

Específicamente en Sudamérica, el Holding Empresarial EZDAN, otro brazo de QIA, ha llegado a acuerdos con el Gobierno de Ecuador para realizar inversiones en líneas de banca, bienes raíces, seguros, salud, medios de comunicación y tecnologías de la información. Por otro lado, en el año 2010 QIA se hacía con el 5,17% del paquete accionario del Banco Santander de Brasil.

Sin embargo, como lo mencionamos previamente, las tendencias positivas tienen sus vaivenes. Las inversiones en un mundo tan inestable económicamente – sobre todo en la economía real -, pueden generar altos niveles de rentabilidad y beneficios, como así también pérdidas en caso de profundización de los períodos de recesión o crisis. Este punto no es menor, más teniendo en cuenta que el QIA no ejerce presión para recuperar fondos en el corto plazo – siendo una característica está de los FSI -, pero inusual en la coyuntura global actual. El año 2015, las compañías multinacionales Volkswagen (13% del total de acciones) y Glencore (8,2% del total del paquete accionario) le han generado pérdidas económicas al QIA por 12.000 millones de dólares, derivado de sus fuertes caídas en la bolsa.

Conclusiones
El Emirato de Qatar es un sistema político estable no democrático – igual que China –; lo que no ha sido impedimento para alcanzar sustentables niveles de crecimiento económico a través de un modelo transnacional basado en la exportación de hidrocarburos. Por otro lado, los servicios (educativos, financieros, tecnológicos, de información) y las industrias de punta, tal cual las economías más desarrolladas, han sido el complemento generado por los objetivos gubernamentales de largo plazo. Cabe destacar que aunque los precios de los hidrocarburos se han desplomado, la cantidad producida brinda un margen de ganancia que, si bien no ha sido el mismo que con un barril de 100 dólares, permite que la economía qatarí siga creciendo a tasas mayores al 5%.
También es factible hacer un paralelismo con las Islas Malvinas. Pocos habitantes en relación a vastos recursos naturales permiten generar uno de los más altos PBI per cápita del mundo; lo que permite calmar las ansias democráticas y contiene las potenciales tensiones sociales. El resto depende de una eficiente capacidad de gestión macroeconómica para sostener la riqueza inter-temporalmente.
El eje de la inversión de los Fondos Soberanos se encuentra en la economía real. A pesar de la menor rentabilidad en relación al mundo de las finanzas, pueden generar un marco de una teórica mayor seguridad – dependiendo del rubro y el escenario de la inversión -, sobre todo en relación a los desequilibrios de la economía financiera global en la última década. En este sentido, a pesar de la inestabilidad del sistema económico global, la expansión económica transnacional de Qatar continuará. Los procesos de acumulación de capital no cesarán y en el largo plazo, el crecimiento económico – más allá de la redistribución de la riqueza y de algunas coyunturas negativas -, provocará que quienes dominen la mayor cantidad de mercados e industrias, tendrán más poder económico.
El crecimiento económico conlleva indefectiblemente a un incremento del poder político. Dependencia, alianzas y estatus le darán una relevancia superadora a los Estados, como Qatar, que puedan maximizar sus capacidades de gestión y persuasión. En este sentido, para los receptores de la inversión la falta de un sistema de control democrático por parte de la ciudadanía qatarí, sumado al escaso nivel de coerción que ha demostrado el Emirato para con los Gobiernos donde ha invertido, han desarrollado un reaseguramiento de tranquilidad para aquellos Estados ávidos de liquidez que desean evitar el eje de presión ejercido por las dos grandes superpotencias globales y las Instituciones Globales: Estados Unidos (con dictámenes sobre cómo se debe conducir la economía doméstica), China (a través del control total de la cadena de valor y las formas de pago) y los Organismos Multilaterales (presionando sobre los tiempos de repago).

Finalmente, la transmisión de valores y formas también tiene su impacto en sociedades occidentales, donde la dinámica geopolítica y religiosa puede generar obstáculos. Si a ello le adicionamos la dependencia económica que generan las inversiones de otro Estado de manera directa, y no indirectamente a través de un actor privado como lo son las empresas transnacionales, el debate político interno se podría incrementar en torno a la sustentabilidad y el beneficio para el país como un todo en el largo plazo. La clave se encontrará en la capacidad de negociación para generar un escenario donde el gobierno argentino pueda obtener el máximo beneficio.

En este sentido, para nuestro país los lazos de asociación encuadrados en la Cooperación Sur-Sur, en la transmisión de know how y en la posibilidad de consolidar a Qatar como un actor de mayor relevancia en la estructura productiva Argentina a cambio de una vasta inyección de liquidez, podrá intercambiarse en el corto plazo a cambio de la obtención por parte del gobierno qatarí de agro- alimentos y materias primas en tanto nuestros productos continúen siendo competitivos y superadores.

Por ello, para incrementar el vínculo económico, la Argentina puede complementar la venta de maquinaria para la industria hidrocarburífera – proceso ya existente -con el ofrecimiento de recursos naturales – disponibles en calidad y cantidad en el corto plazo -, a cambio de proyectos de inversión de mayor plazo que impliquen un desembolso de fondos en la economía real donde Qatar se encuentre interesado (para generar el vínculo pragmático que no quede solo en el discurso), más allá de los acuerdos de cooperación que se puedan generar.

Cabe aquí destacar las importantes capacidades de inversión de la compañía petrolera Qatarí. A su abundante liquidez se le adiciona los desarrollos operativos de primer nivel en toda la cadena de valor (Exploración, Desarrollo, Producción, Refinamiento), lo que podría aportar un interesante complemento de capital y conocimientos a los proyectos hidrocarburíferos en nuestro país.

 

 

DESAFIO DE LA INVERSION CHINA – Riesgos y oportunidades

Por Pablo Kornblum

Teoría Económica Internacional

En este naciente siglo XXI, los países se encuentran estrechamente relacionados mediante el comercio de bienes y servicios, los flujos de dinero, y las inversiones a escala. En este sentido, la comprensión teórica se torna fundamental para analizar las decisiones del Gobierno Chino en materia de su posicionamiento económico global.

Podemos dividir la teoría de la economía internacional en dos grandes campos: el estudio del comercio internacional y el estudio de las finanzas internacionales. El análisis del comercio internacional pone el acento en las transacciones reales de la economía internacional, es decir, en aquellas transacciones que implican un movimiento físico de bienes o un compromiso tangible de recursos económicos. Por el contrario, el análisis financiero internacional pone el acento en el lado monetario de la economía internacional, esto es, en las transacciones financieras.

Por otro lado, tenemos lo que se denomina los mercados de capitales: un conjunto de acuerdos por los que los individuos y las empresas intercambian dinero presente por promesas de pago en el futuro. En los mismos las Empresas y los Estados se endeudan y piden préstamos financieros. Hasta el día de hoy, las acciones chinas representan una pequeña parte del capital chino y su permanente volatilidad no afecta los fundamentos más sólidos de la economía real. Sin embargo, también se debe entender que las frecuentes ‘burbujas financieras’ que se han generado en la última década en China han sido en parte porque algunos inversores no han encontrado oportunidades de inversión rentable debido a la sobreproducción de bienes que no pueden ser absorbidos por el consumo interno y el mercado global.

En cuanto al comercio internacional de activos, el mismo puede ser de muy diferentes tipos. Entre los intercambiados en el mercado internacional hay bonos y depósitos denominados en diferentes monedas, participaciones de capital e instrumentos financieros más complejos como las acciones o las opciones sobre divisas.

En este sentido, es importante realizar una distinción entre instrumentos de deuda e instrumentos de capital. Los bonos y los depósitos bancarios son instrumentos de deuda, porque especifican que el emisor del título debe devolver un valor fijo (la suma del principal más los intereses) sin tener en cuenta para nada las circunstancias económicas. Muchos Estados, por ejemplo, se financian con bonos vendidos a Estados o ciudadanos extranjeros para financiar sus déficits de Cuenta Corriente.

Por otro lado, una gran cantidad de países se endeudan con agencias oficiales extranjeras como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. Estos préstamos pueden efectuarse de forma ‘concesional’, es decir, con tipos de interés inferiores a los del mercado, o un prestamista ‘regular’ en donde se obtiene el tipo de rendimiento del mercado. En este sentido, China no necesita pedir prestado divisas: el país mismo es un gran acreedor de divisas y quien suele ser prestamista alrededor del mundo.

Podemos destacar que China es el mayor tenedor de bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Esta política tiene dos objetivos principales: por un lado, asegurarse niveles de riqueza de mediano y largo plazo sobre los activos más estables y con más probable capacidad de repago del planeta. Por otro lado, la ‘dependencia’ que genera en el Estado emisor del bono. Un ejemplo fue lo ocurrido en el año 2015 con la venta bonos del Tesoro de los Estados Unidos por casi 100 mil millones de dólares – aunque representaron solamente el 2% del total de la tenencia china-, una clara señal para que la Reserva Federal norteamericana no suba las tasas de interés, se aprecie el dólar y genere una mayor devaluación de la moneda China a través de una creciente fuga de capitales. Ello deja otra enseñanza: China no se encuentra dispuesta a abrir su cuenta de capitales y permitirle al mercado fijar su tipo de cambio. Por el contrario, lo que hizo fue desprenderse de sus activos y aumentar el control de capital.

Hay que tener en cuenta además que una depreciación de la divisa china encarece para China los precios de las materias primas que poseen precios internacionales, generalmente denominados en dólares. Un yuan más débil sugiere además una demanda decreciente que podría desembocar en un menor crecimiento de las economías que exportan a China.

En tanto la participación de capital en forma de acciones, el mismo es un instrumento de capital: es un derecho sobre los beneficios de una empresa, más que un pago fijo, y su rendimiento variará en función de las circunstancias. En este aspecto, la inversión directa y la inversión de cartera mediante compra de acciones son formas de financiación de capital. Los propietarios extranjeros de las inversiones directas, por ejemplo, tienen un derecho sobre una acción y su rendimiento neto, no un derecho sobre un flujo fijo de pagos pecuniarios. Los acontecimientos económicos adversos en el país receptor provocan pues una caída automática de los ingresos por inversiones directas y de los dividendos pagados a los extranjeros.

En este sentido, las empresas chinas han adquirido y se han fusionado con cientos de empresas extranjeras alrededor del mundo. En lo que va del año 2016 se han reportado más de 100 operaciones relacionadas con la participación china alrededor del mundo, por un valor aproximado de 80.000 millones de dólares. El objetivo es la adquisición de insumos estratégicos (recursos naturales), agregar tecnología a su cadena de valor (adquisición de empresas de países desarrollados occidentales), o adentrarse en mercados que, con las propias características de las empresas chinas, sería imposible.

Otro punto importante del movimiento internacional de capitales es el que adopta la forma de Inversión Extranjera Directa. Por inversión extranjera directa entendemos los flujos internacionales de capital en los que una empresa de un país crea o amplía una filial en otro país. La característica distintiva de la inversión extranjera directa es que no sólo implica una transferencia de recursos, sino también la adquisición del control. Es decir, la filial no solamente tiene una obligación financiera hacia la empresa matriz, sino que es parte de la misma estructura organizativa.

En términos de decisiones de inversión extranjera directa, el stock de IED de China en el exterior supone un 2,5% del total mundial, y está concentrado mayoritariamente en Asia. Si bien un deterioro de las diferentes economías alrededor del mundo se ha traducido en un menor apetito inversor en diversas ocasiones, las autoridades chinas hayan apostado permanentemente por reforzar su proceso de internacionalización.

Sin embargo, cabe aclarar que las empresas multinacionales son también, con frecuencia, un vehículo para los préstamos y el endeudamiento internacionales. Las empresas matrices proporcionan a menudo capital a sus filiales extranjeras, con la esperanza de recuperarlo en su momento. En la medida en que las empresas multinacionales proporcionan financiación a sus filiales extranjeras, la inversión extranjera directa es un modo alternativo de llevar a cabo los mismos objetivos que los préstamos internacionales.

Por ello no se puede dejar de mencionar la importancia de la internalización: esto implica que las actividades de la multinacional en diferentes países se integren en una sola empresa (sobre todo ante la necesidad de una vía para transferir tecnología o las ventajas en algunos casos que implica la integración vertical). La participación de China en las cadenas globales de valor de bienes y servicios (interconexión en los flujos económicos reales) ha crecido a un ritmo especialmente intenso en las últimas dos décadas, siendo el país que más incrementó su grado de interconexión. Para citar un ejemplo, este año hubo un acuerdo del Ministerio de Agricultura China en Puerto Montt, Chile, para que no solo se exporte leche a China sino que también empresas Chinas trabajen en el proceso de integración vertical previo a la exportación.

Hay diferentes escuelas por las cuales los inversores extranjeros deciden invertir en los diferentes Estados. Las principales escuelas de pensamiento sobre esta temática se centran, alternativamente, en las características geográficas de los países, el desarrollo humano, sus instituciones gubernamentales y en los recursos naturales estratégicos que poseen.

Las características del entorno físico de un país, como el clima, el tipo de suelo, y la accesibilidad geográfica (por ejemplo al mar), determinan su rendimiento económico a largo plazo. También su desarrollo económico, donde la educación y la salubridad de la población son fundamentales en la formación de Capital Humano. En términos institucionales, el éxito de un Gobierno (más allá de su estado constitucional) para con las inversiones extranjeras se centra en la protección de los derechos de propiedad privada, la previsibilidad de las políticas y la estabilidad macroeconómica. Y finalmente, en un mundo de demanda creciente de materias primas para abastecer con insumos los diversos mercados productivos y de consumo, los recursos naturales estratégicos (minerales, hidrocarburos, químicos, alimentos, agua) se han vuelto vitales para el crecimiento y la sustentabilidad de los Estados.

La visión China sobre este punto es clara: no importa qué tipo de régimen político se encuentre a cargo del Gobierno. Mientras se disponga a negociar los condicionantes que el régimen de Pekín crea convenientes, la dinámica institucional interna es irrelevante. China quiere seguridad jurídica y física para sus empresas y empleados connacionales, así como también una capacidad de repago en tiempo y forma, ya sea en términos monetarios o a través de la venta compulsiva de bienes y servicios.

Finalmente, a continuación se describe como se encuentra estructurado el mercado internacional de capitales y la inserción china al respecto, siendo los principales agentes los bancos comerciales, las grandes empresas, las instituciones financieras no bancarias (como las compañías de seguros y los fondos de pensiones), los bancos centrales y otras instituciones públicas y los Fondos Soberanos de Inversión:

1. Bancos comerciales. Los bancos comerciales se encuentran en el centro del mercado internacional de capitales, no sólo porque hacen funcionar el mecanismo de pagos internacionales, sino por la amplia gama de actividades financieras que llevan a cabo. El pasivo de los bancos consiste, principalmente, en depósitos a distintos plazos, mientras sus activos son, en gran parte, préstamos (a empresas y Gobiernos), depósitos en otros bancos (depósitos interbancarios) y bonos. Los bancos multinacionales se encuentran también muy involucrados en otros tipos de transacciones de activos. Por ejemplo, los bancos pueden suscribir emisiones de acciones y bonos de empresa, encargándose, a cambio de una comisión, de buscar compradores para esos valores a un precio garantizado. Uno de los factores clave del desarrollo de la banca internacional es que, a menudo, los bancos pueden llevar a cabo actividades en el extranjero que no les son permitidas en su propio país de origen. Este tipo de regulación asimétrica ha estimulado el crecimiento de la banca internacional durante los últimos cuarenta años.

En 1978 el Banco Popular de China (BPC) actuaba como banco central y como único banco comercial. En la década de 1980’ se dividió en cuatro bancos estatales: El Banco de China, el Banco Agrícola de China, el Banco de la Construcción de China y el Banco Industrial y Comercial de China. A partir de entonces el BPC abandonó sus actividades comerciales y se limitó a actuar como banco central. En la década de 1990’ se crearon nuevos bancos que podían tener parte de su capital en manos privadas y se fue ampliando el sistema financiero con nuevas entidades de ámbito urbano, rural y regional.

En la actualidad, a los cuatro citados se le adiciona el Banco de Comunicaciones de China. El Estado mantiene la mayoría absoluta de su propiedad y todavía controlan aproximadamente la mitad de todos los activos bancarios, aunque su cuota de mercado está disminuyendo en tono a la decisión de una mayor inmersión del sector privado en la economía del país. Como contraparte, hay participación creciente de bancos con mayoritaria participación privada – aunque el Estado nunca deja de tener una cuota minoritaria de participación -, como son el caso del CITICS y el Everbright, que controlan aproximadamente el 16% de los activos financieros que circulan en el país.

2. Empresas. Las empresas (especialmente aquellas con operaciones multinacionales) financian regularmente sus inversiones atrayendo fondos del extranjero. Para obtener estos fondos, las empresas pueden vender participaciones de capital, que otorgan a sus poseedores un derecho sobre los activos de la empresa, o pueden usar deuda financiera. El endeudamiento financiero normalmente toma la forma de créditos de, y a través de, bancos internacionales u otras instituciones prestamistas; cuando se desean créditos a largo plazo, las empresas pueden vender instrumentos de deuda en el mercado internacional de capitales. Las empresas, normalmente, denominan sus bonos en la moneda del centro financiero en el que éstos son ofrecidos a la venta. Sin embargo, cada vez más, las empresas siguen nuevas estrategias de denominación, que hacen que sus bonos sean atractivos para un mayor número de compradores potenciales.

En este sentido, los préstamos otorgados por el sistema bancario chino representaban en 2002 el 95% de toda la financiación de las empresas en China, pero desde entonces ese porcentaje ha ido disminuyendo rápidamente pasando a ser del 75% en 2009 y el 54% en 2012. El dato no es menor: una de las debilidades del sistema bancario chino es el todavía privilegiado acceso al crédito de las grandes empresas estatales, excluyendo a las pequeñas y medianas empresas que han sido tan mentadas en los últimos planes quinquenales.

3. Instituciones financieras no bancarias. Las instituciones no bancarias, como las compañías de seguros, los fondos de pensiones y los fondos de inversión, se han convertido en participantes importantes del mercado internacional de capitales, a medida que invertían en activos extranjeros para diversificar sus carteras de valores. Particularmente importantes son los bancos de inversión, que no son bancos propiamente dichos, sino que están especializados en la suscripción de emisiones de acciones y bonos de empresas y (en algunos casos) de países.

En China existen pocos productos financieros que no transitan de algún modo por el sistema bancario; pero si hay casos de coordinación mixta. Por ejemplo, los Productos de Gestión de Patrimonios (Wealth Management Products, WMP), que son documentos de diverso tipo emitidos por bancos u otras instituciones financieras que son vendidos por las sucursales bancarias a inversores particulares casi siempre sin ser contabilizados por el banco. También existen los Productos de sociedades fiduciarias, las cuales no se encuentran autorizadas a aceptar depósitos. Los fondos recaudados con estos productos sirven para prestar directamente a empresas o invertir en bonos y derivados.

Por otro lado, hay?Préstamos con ‘visa bancaria’, que se realizan de empresa a empresa en los que los bancos y otras instituciones financieras actúan como intermediarios y visan el proceso de firma de contratos, la retirada de fondos y las devoluciones. El banco o entidad intermediaria cobra por sus servicios pero no asume el riesgo. En esencia son créditos a una empresa con garantía bancaria. Finalmente, existen los Préstamos privados entre individuos y/o empresas. Pequeñas intermediarios financieros no bancarios intervienen en estos mercados que funcionan con tipos de interés mucho más altos que los oficiales.

4. Bancos centrales y otras instituciones públicas. Los bancos centrales participan regularmente en el mercado internacional de capitales, principalmente a través de la intervención en el mercado de divisas. Además, otras instituciones públicas piden y otorgan préstamos en el extranjero con frecuencia. Los Gobiernos y empresas de propiedad estatal de países en vías de desarrollo suelen pedir prestado, fundamentalmente, a los bancos comerciales extranjeros. Por el contrario, los Bancos Internacionales con mayores activos suelen tener filiales en las diversas regiones del planeta.

Se destaca que el Banco Central de China, a pesar su participación en las discusiones de política monetaria internacional, ajusta firmemente su política de una manera dinámica para satisfacer las necesidades de la economía de China – incluida la manutención de la estabilidad de la balanza de pagos y el desarrollo de los mercados financieros -. En cuanto a la ‘guerras de monedas’ a través de devaluaciones competitivas, China ha sido criticada durante años porque otros Estados sostienen que ha mantenido al yuan en un nivel artificialmente bajo frente al dólar; sin embargo, se ha observado que a pesar de las devaluaciones de agosto y enero, el Banco Central ha gastado cientos de miles de millones de dólares en reservas internacionales para apuntar el valor de la moneda (revalorizada además por la reciente salida del RUGBIN de la UE). Es decir, reina el pragmatismo en un mundo de permanentes fluctuaciones tanto en la economía real, como en la financiera.
5. Fondos Soberanos de Inversión. Son un vehículo de inversión de propiedad estatal que controla una cartera de activos financieros nacionales e internacionales. El surgimiento de los mismos se remonta a mediados del siglo pasado, cuando se crea el “Kuwait Investment Authority” en el año 1953. No obstante, desde el inicio del Siglo XXI se ha observado una multiplicación acelerada de los mismos: mientras que para el año 2000 existían en el mundo 21 fondos, en la actualidad existen más del triple con activos por más de 6 billones de dólares.

China es el país cuyos fondos soberanos más dinero invierten. Por continentes, Asia es el que tiene más capital invertido en los fondos soberanos de sus países, también en correlación con la participación China. A pesar de que China continúa invirtiendo en los sectores tradicionales de inversión como el energético, el inmobiliario o el financiero, en los últimos años se han reorientado también sobre algunos grupos industriales y, en particular, tecnológicos y de telecomunicaciones.

En definitiva, al elegir cómo dividir las carteras de valores entre instrumentos de deuda e instrumentos de capital, los individuos y las naciones pueden conseguir niveles de consumo e inversión cercanos a los deseados, pese a las circunstancias que puedan producirse. Sin embargo, la línea divisoria entre las mismas no es clara en la práctica. Incluso si el rendimiento obtenido en un determinado instrumento monetario es el mismo en distintos Estados, su rendimiento real en un Estado dependerá de los niveles de precios nacionales y del tipo de cambio. Además, el pago prometido por un instrumento cualquiera puede no producirse a causa de una quiebra o del embargo por parte del Gobierno de los activos en manos de extranjeros, etcétera. Cabe destacar que China ha ingresado con fuerza creciente en el mercado internacional de capitales en el Siglo XXI, por lo que todavía los procesos dinámicos globales son recientes como para medir un impacto. Más aún que todavía gran parte de su valor agregado depende de una economía real basada en las exportaciones, pero con creciente lógica mercado internista.

En el caso de la financiación de capital, una caída de la renta nacional podría reducir los ingresos de los accionistas externos sin incumplir ningún contrato de préstamo: al adquirir capital, los extranjeros han aceptado compartir tanto los buenos como los malos momentos de la economía. En este sentido, China tiene una lógica global, con cadenas de valor y suministro de sus principales industrias que exceden los mercados de los terceros Estados. Si bien las políticas económicas de cada Estado en particular tienen impacto sobre los activos chinos en el exterior, su propia dinámica trasnacional y las férreas negociaciones/contratos de las industrias en las que participa (recursos naturales, telecomunicaciones, sistema financiero), conllevan válvulas de escape que mitigan los procesos económicos adversos en otras regiones del planeta.
Relevancia de China como inversor global

China en el mundo

Con el avance del neoliberalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar a fines de la década de 1970’, el mundo desarrollado le dió la bienvenida a China por su generosidad para producir bienes y servicios a costos ínfimos. La estrategia industrialista y exportadora decidida por Den Xiaoping y la nueva comandancia del partido, conllevaba a que sectores considerados estratégicos (energía, telecomunicaciones, informática, minería, siderurgia y bancos) fueran reestructurados con el propósito de crear “campeones nacionales” que contaran con la escala y los recursos para competir a nivel mundial.

El nuevo modelo se había claramente encaminado hacia una economía de mercado y abierta al exterior. Pero China no se contentó con ser una potencia exportadora, sino que además, con el correr de las décadas, se ha convertido en financista clave en el sistema internacional – es el principal prestamista del tesoro de los Estados Unidos -, y el tercer emisor global de Inversión Extranjera Directa, solo detrás de Estados Unidos y Japón.

En 2014 China alcanzó un nuevo record histórico como inversor en el exterior, llegando a los $ 116.000 millones. Actualmente existen alrededor de 15.300 empresas chinas que han llevado a cabo inversiones en el exterior, y que totalizaron a finales de 2014 un stock de IED de 776.500 millones de dólares. La IED china en el exterior ha generado cerca de 2 millones de puestos de trabajo en el exterior y $ 37.000 millones en impuestos en los 184 países de destino de la inversión. Un 67,7% de su stock se dirige hacia Asia, un 13% hacia América Latina, un 8% hacia la Unión Europa, un 4,3% hacia América del Norte, un 4% hacia África y un 2,8% hacia Oceanía.

En lo referente a modalidades de IED, las mismas se encuentran muy equilibradas entre la toma de participación en el capital (31,2%), la reinversión de beneficios (39,9%), y la partida otras inversiones (28,9%). Además, resulta destacable que la práctica totalidad de las empresas chinas que invierten en el exterior se sitúan en las provincias costeras y que existe un creciente peso de las empresas privadas – que ya concentran un 48,8% de la inversión exterior – frente a las públicas.

Ello ha sido posible gracias a su crecimiento y posicionamiento como segunda potencia económica global: 1) Es el principal tenedor global de reservas internacionales – en torno a los 4,1 billones de dólares a fines de 2015 -. 2) 89 de las 500 firmas de mayor facturación del planeta tienen capitales Chinos. 3) 40 bancos centrales del planeta utilizan el Renminbi como una de sus monedas de reserva. 4) La iniciativa ‘un cinturón, un camino’, invertirá 2,5 trillones de dólares en infraestructura en 65 países durante el próximo quinquenio. 5) Miles de compañías multinacionales aceptan las requisiciones China para tener como contraparte acceso a su mercado – incluido las compañías industriales que utilizan los insumos o partes componentes chinos -. 6) China es a gran distancia el principal actor en materia de Fondos Soberanos de Inversión, con el 29% del total mundial de activos a través del SAFE Investment Company, el China Investment Corporation, el Hong Kong Monetary Authority Investment Portfolio y el National Social Security Fund. 7) El superávit de Cuenta Corriente chino fue de casi 300 mil millones de dólares en el año 2015, el más amplio del planeta. 8) El repago de los préstamos de moneda extranjera por parte de las Corporaciones Chinas y la repatriación de capitales, representaron el 53% de los flujos financieros salientes de China en el 2015. 9) El 31% de los préstamos Chinos al exterior en el año 2015 se realizaron a compañías extranjeras en divisas. Estos préstamos fueron realizados primariamente por el Banco de Desarrollo de China, el Banco con mayor incidencia política, u otros Bancos Estatales, que adquirieron divisas en los mercados extranjeros con el financiamiento del Banco Central Chino.

 

En definitiva, la presencia del capital chino en el mundo abarca hoy día la práctica totalidad de los sectores económicos, destacando servicios empresariales y leasing, financiero, minería e industrias extractivas, manufacturas, comercio al por menor y al por mayor y transporte. No obstante y tal como observaremos a continuación, existe cierto perfil sectorial dependiendo de las áreas geográficas: mayor inversión en industrias extractivas y recursos naturales en América Latina y África y mayor en sector financiero, manufacturas y actividades tecnológicas en Estados Unidos y Unión Europea.

Objetivos Geo-Económicos

Este escenario se encuentra dentro del marco de la estrategia geo-económica China actual, la cual contiene 5 elementos claves: comercio, inversiones, finanzas, la internacionalización de su moneda y las alianzas de infraestructura.

Para alcanzar estos objetivos, China utiliza todos los medios políticos y económicos: Fondos Soberanos de Inversión, préstamos/Swaps a otros Estados, Inversión Extranjera Directa, Adquisiciones/Fusiones desde el Estado Chino o través de Empresas, Financiamiento de Organismos Internacionales para que Bancos Chinos redireccionen los mismos, Sucursales de Bancos Chinos, etc. Estas iniciativas cuentan con el apoyo de toda la administración: los bancos Estado, las empresas nacionales y el cuerpo diplomático.

En tanto a la política económica, China inició el establecimiento del Banco de Inversiones e Infraestructura de Asia Multilateral (AIIB en sus siglas en Inglés) y el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS (NDB en sus siglas en inglés) donde posee el 30% y 41% respectivamente del paquete accionario, para proveer de financiamiento a diversos proyectos de infraestructura alrededor del mundo.

Por otro lado, desde el año 2009 China ha presionado por la internacionalización del Renminbi, ya sea tanto en términos de inversiones, como de comercio y reservas en Bancos Centrales de otros Estados. Ello incluye 10 acuerdos de intercambio directo del Renminbi con otras monedas, clearing bancario en 15 países, y 32 acuerdos de swaps con otros Bancos Centrales. Además, China logró recientemente la inclusión del Renminbi como parte de la canasta de monedas del FMI, conocidas como Derechos Especiales de Giro para el comercio internacional. Como contraparte, la manipulación de la moneda por parte del Gobierno Chino es parte de los reclamos permanentes de otros Estados (sobre todo desde los Estados Unidos, su contraparte como potencia estabilizadora del sistema económico y político global).

Otra política económica exterior que implica un círculo virtuoso para China es el consumo mayoritario de sus productos en otros Estados, a su vez financiado con préstamos chinos, generando una doble dependencia económica. Para citar un ejemplo, el déficit manufacturero de los Estados Unidos con China en el año 2015 contribuyó con más del 60% del superávit chino (el superávit bilateral chino es de 366 mil millones de dólares).

También el Gobierno Chino provee financiamiento para el Banco de Desarrollo Africano o la Fundación para el Desarrollo de China y África, a través del cual provee asistencia (créditos y préstamos preferenciales para la construcción de Hospitales) e inversión en infraestructura y recursos productivos (insumos y entrenamiento a los agricultores). La medida no es de alta rentabilidad e interés económico directo de corto plazo para China, pero se desarrolla como un gesto político para estrechar lazos y desplazar otros actores estatales (como el RUGBIN y EEUU), que tienen fuertes intereses en los recursos naturales de la región. También se debe tener en cuenta que parte de la cadena logística de producción se les otorgará a las empresas y trabajadores chinos, lo que sería un incentivo chino en términos de ganancias de mercado para la producción y el consumo del mercado interno (parte de las utilidades y el salario se redireccionarían directamente a China).

Por otro lado, China es el principal socio comercial de 130 países, siendo el ‘hub’ mundial de la cadena de producción global manufacturera; es decir con efectos en la economía real. Por ejemplo, China contribuye hoy en día al 50% del crecimiento de Asia y los países de la región observan a China como un aliado confiable que ayuda de manera tangible, a través de proyectos que tienen un retorno económico inmediato. Como contraparte, otros países y compañías del mundo desarrollado invierten en gran cuantía en el mercado financiero y en ayuda social a través de instituciones. Ello no solo no es visible en el corto plazo, sino que además no se ha visto reflejado muchas veces a un desarrollo sustentable de largo plazo.

China además es el tercer inversor global en términos de Inversión Extranjera Directa, concentrado principalmente en energía, materias primas e infraestructura. Los ejemplos son vastos: en su relación con Rusia, inversores chinos han arrendado largos dominios de tierra, a su vez que se realizó un acuerdo entre el consorcio gasístico ruso Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), donde Gazprom suministrará 38.000 millones de metros cúbicos de gas natural a China a partir de 2018. En cuanto al abastecimiento de alimentos, Shuanghui Holdings compró Smithfield Foods por US$7.000 millones; mientras que Cofco, que controla 90% de las importaciones de trigo chinas, compró participaciones mayoritarias en el trader holandés Nidera y la empresa agropecuaria de Noble Group, pagando un total de US$2.800 millones. Y la iniciativa ‘un cinturón, un camino’, extenderá las conexiones y promoverá una conexión con toda Euroasia, promoviendo la cooperación económica a través de corredores económicos generados por nuevos proyectos de infraestructura y transporte que facilitan la conectividad, el comercio y las inversiones. Bajo el proyecto China espera llegar a los 3 mil millones de consumidores y triplicar sus activos globales, alcanzando los 20 billones de dólares para el año 2020.

La visión global del fenómeno chino

En cuanto a sus contrapartes receptores, América Latina y África observan a China como el más importante aliado inversor, el cual no genera ataduras y no interfiere en los asuntos domésticos. Además, aunque las tasas de intereses del financiamiento Chino tengan un costo mayor, el mismo se encuentra más en línea con lo que los países de estas regiones desean (proyectos de energía, infraestructura e industriales) y no en torno a los objetivos de los Organismos Internacionales (liberalización del comercio exterior o programas de microcréditos anti-pobreza).

En tanto América Latina en particular, el comercio entre China y la región ha experimentado una expansión sin precedentes durante los últimos 15 años, con unos flujos comerciales que se han multiplicado 22 veces desde el año 2000. Durante el período 2001-10 las exportaciones latinoamericanas de productos mineros y combustibles fósiles a China crecieron al imponente ritmo del 16% anual, seguidas de los productos agrícolas al 12%. China es en la actualidad el mayor socio comercial de Brasil, Chile y el Perú. El resultado es el fortalecimiento (aunque asimétrico) de los encadenamientos en la cadena global de valor entre China y América Latina: en este aspecto, las materias primas representaron el 73% de las exportaciones de la región a China (comparado con el 41% mundial), mientras los productos tecnológicos manufacturados solo alcanzaron el 6% (comparado con el 42% mundial).

A diferencia de China, que ostenta una de las cestas comerciales más diversificadas del mundo y ha desarrollado ventajas comparativas en casi 60 industrias, América Latina muestra muy pocos avances, con cadenas globales de valor sustancialmente inferiores a la de otras regiones – sobre todo en términos de infraestructura y logística -. Solo Colombia y Costa Rica, los países con mejores resultados de América Latina, pueden estar a la altura del avance chino.

Por otro lado, China ha declarado a América Latina como región prioritaria para su inversión financiera. Desde 2010 los préstamos chinos han alcanzado la cifra de 94 mil millones de dólares, frente a los 156 mil millones de dólares que sumaron los del Banco Mundial (BM), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En este aspecto, los préstamos Chinos conllevan desembolsos mucho más ágiles que los de otros Organismos Financieros Internacionales (como el FMI), y se pueden repagar con materias primas si los países no pueden afrontar los costos financieros a tiempo. Por ejemplo, China le ha provisto a Ecuador préstamos por 11 mil millones de dólares desde el año 2008, con 9 mil millones más en intercambio por la producción petrolera ecuatoriana Este hecho resalta la importancia de la provisión de insumos para la economía real en detrimento de la lógica financiera de otros países y organismos, que además refuerza el vínculo de entendimiento y confianza entre los Estados. En este sentido, cabe destacar que, como se mencionó previamente, los 120 mil millones de dólares en préstamos a Latinoamérica desde el 2005 hasta el año 2014, van de la mano del exponencial crecimiento del intercambio comercial, desde los 15 mil millones de dólares en el año 2001 hasta los 289 mil millones de dólares en el 2014.

Por otro lado, con el estableciendo de empresas mixtas en los países menos desarrollados, China puede tomar una posición financiera dominante, agregándole además la posición de industrias propias. En este sentido, el adentrarse agresivamente en el aparato financiero o productivo, complementando la falta de bienes de capital, mano de obra, y financiamiento, le brinda un posicionamiento preferencial en cada mercado. Como ejemplo tenemos el proyecto del Canal de Nicaragua, donde el financiamiento requiere coercitivamente como contraparte que las inversiones se realicen con equipamiento y tecnología China; o como es el acuerdo de los Swaps realizados con la Argentina, para la financiación de infraestructura y bienes de capital.

En relación a África, China invierte – aunque también hay préstamos a una tasa de interés relativamente accesible -, tal como lo ha hecho el RUGBIN en Argentina en el Siglo XIX, en el desarrollo de puertos, infraestructura, capital humano y financiero para su beneficio propio. Cabe destacar que el Chinese Eximbank y el China Development Bank se convirtieron en los mayores prestamistas a nivel continental y superaron al Banco Mundial en cuanto al número de proyectos realizados.

Por otro lado, en los últimos tres lustros ha existido un aumento en el volumen de intercambio entre las dos partes, des¬de los más de 10 mil millones de dólares a los más de 220.000 millones de dólares, convirtiéndose en el principal socio comercial del continente. Ade¬más, se instalaron unas 2.500 em¬pre¬sas chinas en África du¬rante la última década. El efecto derrame se complementa con la ‘Responsabilidad Social’ tanto del Gobierno – destinará un paquete de ayuda de 60.000 mi¬llones de dólares en los próximos tres años – como de las Corporaciones Chinas.

En cuanto a los países europeos, el vínculo económico se genera mayormente a través de manera indirecta: el Banco de Inversión e Infraestructura Asiático (fondeado mayoritariamente con capitales chinos), es la principal vía de Inversión Extranjera Directa. Como complemento, se ha producido en la última década un mayor número de operaciones por parte de empresas privadas, tomas de participaciones minoritarias frente a las adquisiciones del pasado, y una mayor diversificación sectorial, con un mayor peso del inmobiliario/hotelero y la agroindustria.

La inversión china en la UE alcanzó un nuevo record histórico en 2014, sumando 20.170 millones de dólares. Operaciones destacadas fueron la compra del 35% de la italiana Cassa Depositi e Prestiti (CDP) por parte de State Grid en el sector eléctrico; la adquisición de parte del Grupo Fosun sobre el 80% de la entidad financiera portuguesa Caixa Xeral; del grupo de alimentación COFCO sobre el conglomerado agrícola con base en Países Bajos Nidera o de la empresa de automoción Dongfeng sobre la francesa Peugeot. Cabe resaltar que en la actualidad existen 2.000 empresas procedentes del país asiático establecidas en la UE, que emplean a 47.000 personas, y que totalizan una inversión acumulada de 40.097 millones de dólares, esto es 4 de cada 10 dólares invertidos en países desarrollados.

Por países, predomina la inversión china en las grandes economías europeas. En el periodo 2010-2014, el RUGBIN recibió un 46,7% del total recibido por la UE en ese periodo (58.300 millones de dólares), seguido de Italia (21%), Portugal (10,6%) y Francia (9,5%). Cabe destacar la importancia estratégica para China de las inversiones en Grecia y en países del Este de Europa. Por otro lado, las mismas se concentraron en un 95% del total en 7 sectores de actividad: energía (18.170 millones de dólares, un 31,2% del total), inmobiliario (13.350 millones de dólares, un 22,9%), manufacturas ( 7.850 millones de dólares, un 13,5%) , agroindustria (4.880 millones de dólares, un 8,4%), financiero (4.250 millones de dólares, un 7,3%), logístico, transporte e infraestructuras (4.060 millones de dólares, un 7%), y telecomunicaciones y software ( 2.650 millones de dólares, un 4,5%).

En cuanto a los Estados Unidos, China es el principal tenedor de bonos del tesoro estadounidense y el principal socio comercial. En tanto los países del Sudeste Asiático, el crecimiento de los costos internos ha generado que empresas y bancos chinos hayan comenzado a invertir en los países vecinos como Vietnam, Indonesia y Bangladesh. En este aspecto, la visión pragmática de inversión global busca evitar la pérdida de oportunidades en términos de generar eficiencias económicas y adentrarse en todos los mercados posibles.

Cabe destacar que en la relación con los países asiáticos (ASEAN más China, Japón y Corea del Sur), los acuerdos de libre comercio a nivel multilateral se han incrementado exponencialmente en las últimas dos décadas, logrando un flujo de intercambio – se destaca la reducción a 0 de más del 90% de los bienes de cambio, con excepción de ciertos productos sensibles y bienes específicos determinados países quieren proteger – a nivel producción y consumo sin precedentes.

En cuanto a la relación con Australia, no solo también tienen un acuerdo de libre efectivo desde el año 2015, sino que además China busca un salto cualitativo superador más allá de la venta de recursos naturales (China es el mayor comprador de minería de hierro y cobre del mundo y Australia es el mayor proveedor con la venta de más de la mitad de su producción): dada su cercanía y el desarrollo de Australia, China ha insistido en incrementar la cooperación tecnológica y la promoción de la investigación y el desarrollo conjuntos en áreas como alimentos, agricultura, minería y ciencias del mar, así como también en nueva energía, un nuevo tipo de urbanización, protección ambiental y comercio electrónico transnacional (se encuentran entre los principales objetivos de desarrollo económico de los últimos planes quinquenales); a través del establecimiento conjunto de parques de innovación y centros de transferencia de tecnología para promover la cooperación entre firmas, universidades e institutos de investigación.

Sin embargo, también existe una contraparte de cuidado. En Australia, los grandes inversionistas chinos han generado burbujas inmobiliarias, ya que han utilizado la estabilidad y la sustentabilidad económica para proteger sus activos financieros. En Latinoamérica y África, a la inmigración china, con la consecuente implantación de población y los determinantes vínculos con la metrópoli (políticos, económicos, militares), se le adiciona la dependencia de materias primas en relación a la demanda, y los obstáculos generados ante la vulnerabilidad de las poblaciones locales a través de los requerimientos para la protección del medio ambiente (sobre todo ante los diversos proyectos de la industria extractiva).

En Europa, el eje de discusión pasa por la pérdida de competitividad, el dilema militar y el cumplimiento de las leyes marítimas. Para los Estados Unidos, el contrabalance se da a través del Tratado Transpacífico de Libre Comercio (TPP) y la cyberseguridad. En este sentido, las prácticas o el estatus de las empresas, sobre todo las Estatales Chinas, genera escepticismo en los mercados más desarrollados. También las inversiones sobre áreas sensibles en términos de información y transferencia de tecnología. Tenemos como ejemplos el acuerdo entre China y el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde la Corporación Inversora China de Generación de Energía Nuclear en consorcio con la compañía europea EDF Energy-led, desarrollan la planta nuclear Hinkley Point C, la primera en décadas en el país. O mismo el intento del Estado Chino de adquirir el 67% de la concesión del Puerto Griego de Piraeus (en manos del Estado Griego), y hacerse cargo de uno de los puertos más importantes de Europa.

De cara al Futuro

La dinámica interna es clave para comprender el actual y futuro relacionamiento con el mundo. El superávit de Cuenta Corriente ha disminuido del 10% del PBI en el 2007 al 2% en el 2014. Ello tiene relación no solo con la situación financiera global delicada y la competencia creciente, sino también con una estructura exportadora más sofisticada de mayor valor agregado, creciente gasto en Investigación y Desarrollo, y un incremento de patentes que sugiere un nuevo modelo de crecimiento e inserción global.

El impacto sobre otros Estados de este cambio de modelo bajo un mercado-internismo creciente, redireccionamiento hacia los servicios, y producción de mayor tecnología, conllevará también a la necesidad de un cambio en aquellos países que seguían la lógica del ‘viejo modelo’, como son los proveedores de materias primas y bienes de capital como insumos para la industria manufacturera. Además, la inversión china ya no se limita a garantizarse el acceso a las materias primas (especialmente en Latinoamérica), sino que se persigue también la adquisición de “reconocimiento de marca”, así como la compra de empresas de alta tecnología. Bajo esta lógica, el año pasado el intercambio comercial con la industria de alta tecnología israelí fue de 11 mil millones de dólares, ya que China observa en Israel una fuente de aprovisionamiento tecnológico de primer nivel para desarrollar el cambio estructural de su economía.

Por el contrario el cambio de estructura productiva doméstica, también puede generar oportunidades en otros países. En este aspecto, los proyectos de infraestructura en los rubros de la construcción, el cemento o la producción de acero en Estados ávidos de recibir inversiones (antes realizados en China), pueden ser financiados tanto por China como por Instituciones Multilaterales. Cabe destacar que estos últimos todavía cuentan con una mayor predictibilidad y transparencia; sobre todo ante los ojos de las democracias capitalistas occidentales, algunos de los cuales perciben aún hoy cierta fricción política con los acuerdos de tipo bilateral con China.

Otro eje de cambio proviene del mundo desarrollado en términos financieros y tecnológicos. Japón es un cabal ejemplo: es el principal inversor en China, con un stock de Inversión Extranjera Directa de más de 100 mil millones de dólares en el año 2014, 30 mil millones más que el segundo inversor, los Estados Unidos. Sin embargo, Japón ya no puede invertir en manufacturas de bajo costo, ya que China está transformándose en una economía con industrias de mayor valor y más servicios. Por lo tanto, Japón buscaría ahora proveerle los insumos y bienes de capital para que China continúe requiriéndolos para dar ese salto cualitativo.

Avanzar sobre los mercados cautivos más desarrollados – con regulaciones y objetivos políticos en muchos casos alejados a la lógica China -, es también parte del cambio. Tenemos el caso de la Unión Europea, quien ha intentado revitalizar económicamente la Eurozona a través de la Licitación del Programa de Compra de Bonos del Banco Central Europeo, que le permita desarrollar un Plan de Inversiones Sustentable para Europa. En este aspecto, China se ha mostrado interesada, con propuestas concretas y abierta el dialogo. Cualquier injerencia – desde una visión altruista o cooperativista – que pueda traer beneficios económicos o políticos en una Europa que no logra salir definitivamente de la crisis, potenciará la expansión de China.

El 11 de diciembre de 2016 China adquirirá el estatus de economía de mercado, al cumplirse 15 años de su adhesión a la Organización Mundial del Comercio. El significado práctico de esta calificación es que los mecanismos de defensa comercial que Argentina y otros países han venido aplicando dejarán de estar vigentes. En el caso de las medidas antidumping se comenzará a aplicar el procedimiento estándar acordado en la OMC: los reclamos deberán demostrar el daño con base a los precios vigentes en China y no con comparaciones de precios de terceros mercados como se venía haciendo hasta ahora.

Finalmente, las empresas Chinas ya no solo buscan ser campeones exportadores o inversores estratégicos en diferentes regiones: desde su mismo proceso embrionario, o a través de adquisiciones y fusiones, invierten también en compañías de otros Estados para incrementar su competitividad en relación a otras trasnacionales de alcance global. Un ejemplo es la inversión accionaria por parte de la empresa china Didi Kuadi en la empresa norteamericana Lyft, competencia de Uber, una vez que Uber desembarco en China para competir con la misma Didi Kuadi.

ARGENTINA

Los flujos comerciales de Argentina con China se han intensificado en los últimos 15 años. El siguiente cuadro señala la posición de este socio comercial en el comercio exterior, donde se destaca de manera particular el lugar que ocupa tanto en sus exportaciones, como sus importaciones.
Principales socios comerciales de Argentina en el año 2015
Fuente: INDEC
En términos generales, la relación comercial entre Argentina y China se caracteriza por dos atributos. Por una parte, el creciente intercambio cambió bruscamente de signo en un período relativamente corto: hoy arroja un déficit superior a 6 mil millones de dólares, que contrasta con un superávit de mil millones de dólares una década atrás. Es decir, una reversión superior a los US$ 7 mil millones. Por otra parte, el desempeño comercial se ha inscripto en un marco más amplio, de asociación estratégica, donde Argentina y China han acordado un conjunto amplio de temas que van desde las finanzas hasta la energía nuclear, las obras públicas y concesiones migratorias, para citar solo algunos.

 

 

 

Flujos comerciales Argentina – China – en US$ millones, 2000-2015

Fuente: INDEC y DataINTAL

Si la atención se focaliza en el plano estrictamente comercial, aparece otro dato digno de interés. Por un lado, la canasta de intercambio se ha venido configurando de acuerdo a las ventajas comparativas de los dos países: Argentina exporta principalmente productos primarios y manufacturas de origen agropecuario e importa de China productos industriales de mediano y alto contenido tecnológico. Las exportaciones incluyen 549 bienes, mientras que las importaciones se encuentran mucho más diversificadas: comprenden 5.034 productos.

Composición del comercio Argentina-China – en US$ millones, 2015
Fuente: INDEC
Como se puede observar, en la última década las exportaciones a China crecieron aceleradamente, pero más del 70% son productos de soja, un 15% aceites y otros productos de la agroindustria, y el resto mayormente combustibles. Las importaciones son de productos industriales. Por otra parte, desde 2008 las exportaciones están estancadas y, debido a que las importaciones siguieron aumentando, se acumula un creciente déficit comercial con el país asiático.

En cuanto a la Argentina en particular, el retorno a los mercados y al potencial crecimiento económico, nos haría atractivo para las exportaciones chinas. Dado el permanente requerimiento por colocar sus productos en el exterior, se podría generar con China una positiva negociación en términos de precios, pero midiendo meticulosamente el no generar una competencia con un mercado interno que suele no ser lo suficientemente competitivo en lo que es la industria en general (de baja y mediana complejidad).

Asimismo, a nivel Mercosur (Xi busca un interlocutor en América Latina, y por ahora Brasil dejó de ser una opción real para Beijing y sus aliados internacionales), se debe tomar nota que otros países con una oferta competitiva con el bloque –tal el caso de Nueva Zelanda y Australia- han firmado acuerdos de libre comercio con China y están alcanzando réditos visibles. En el caso de Argentina, esto profundizaría el modelo actual que podría incrementar los intercambios, pero no así el patrón de composición. Es una decisión política en términos de distribución entre actores de la política comercial. Por otro lado, cabe destacar que China es una competencia industrial para Brasil, debilitando la asociación frente a un actor extra regional.

La injerencia del mercado de valores de la Argentina sobre el mercado financiero Chino no es relevante en el corto plazo; tampoco es probable que si lo sea en el mediano plazo. Sin embargo, los efectos que pueden tener las políticas económicas o la situación China si pueden tener ciertos impactos. Solo para citar algunos ejemplos, una devaluación puede acarrear un menor poder de compra de los productos que le exporta nuestro país; un escenario recesivo derivado de la fuga de capitales, podría generar un retroceso en el portafolio de Inversiones que impacten en nuestro país; o mismo un movimiento en el mercado de bonos repercutirá en las tasas de interés internacionales, lo que tendría derivaciones en la macroeconomía nacional.

Otro punto que hay que destacar es que los acuerdos específicos de préstamos e inversiones realizados, establecen que la resolución de diferencias de los acuerdos se someterá a tribunales ingleses, lo cual sigue la práctica exigida por inversionistas y prestamistas que operan con países considerados de alto riesgo financiero. En caso de tener alguna discusión de tinte político-económico que se traslade al ámbito diplomático con China, se deberá reconocer la relación coyuntural con el RUGBIN y las implicancias jurídicas del hipotético caso.

Algunos de los acuerdos están referidos a ventas o inversiones chinas (15.000 millones de dólares en el último acuerdo) a la Argentina con financiamiento de organismos y bancos chinos. En este sentido, entre 2007 y 2014, Argentina recibió de entidades chinas 10 préstamos por un monto de 19.000 millones de dólares (el 16% de los concedidos a América Latina), en su mayor parte destinados al financiamiento de obras de infraestructura (energía, agua). Es decir, recursos naturales que pueden ser tomados a cambio. Para citar un ejemplo, las centrales nucleares incrementarían la producción interna y evitarían la salida de dólares. Pero habría que evaluar los condicionamientos en términos de la obligatoriedad para pagar en energía (o en otro tipo de bienes), en caso de que Argentina no lo pueda ser en términos monetarios.

Por otro lado, China también proporciona equipos y servicios para sus inversiones. Esta mecánica la realiza en todos sus mercados: utiliza su propia producción, incluido en muchas ocasiones el capital humano también proveniente de China – del acuerdo admite la contratación de empleados de origen chino en las mismas condiciones que los nacionales -, retaceando los efectos industriales y el ‘know how’ nacional, pero colaborando con la dinámica financiera y los efectos multiplicadores del consumo interno.

Aquí también tenemos el acuerdo de cooperación de largo plazo – 50 años, como la mayoría de los proyectos chinos que quieren asegurar la presencia de la potencia sobre el territorio foráneo – con implicancias geopolíticas con la Estación Satelital en la Provincia de Neuquén. Aunque habría una interacción mínima y limitado acceso a los de conocimientos a través de la CONAE (en acuerdo con la China Satellite Launch and Tracking Control General), y ciertos efectos multiplicadores marginales de consumo a nivel zonal (ya que ha habido importantes desgravaciones impositivas), los beneficios macroeconómicos son ambiguos.

En definitiva, poder obtener financiamiento permitiría evitar el endeudamiento interno y la emisión monetaria. Además sustituye la falta de bancos oficiales de promoción de la producción, la inversión o las exportaciones (Como los que disponen China, Brasil y otros países) y la baja recepción de inversión externa directa (IED) en general del último quinquenio. Lo que no sustituye – y tampoco se ha acordado -, son las necesidades de la economía real. Podría ser de vital importancia para la creación de mayor valor agregado para la Argentina – sobre todo en términos industriales – la formación de empresas binacionales, las transferencias de tecnología, o la producción de insumos por parte de empresas locales – a través de la promoción de una mayor competitividad – para abastecer al mercado interno chino.

Finalmente, el acuerdo por el ‘swap’ (intercambio cambiario), ha sido derivado de la caída de las reservas externas en el último quinquenio, lo que limitó la disponibilidad de divisas para vender divisas al sector privado (por necesidades de importación de bienes y servicios y pago de obligaciones externas). Frente a la descripta restricción el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de la República Popular de China (Banco Central) establecieron un acuerdo para el swap de pesos y renminbi en torno a los 10 mil millones de dólares, que garantice el acceso a divisas en caso de requerimientos de liquidez.

Aunque el acuerdo ha sido recíproco, se entiende que hubo una suerte de compromiso de préstamo en renminbi del banco central chino al argentino que Argentina podría utilizar para importar productos de China. Este escenario podría generar una ‘teoría de la dependencia’ del Siglo XXI, con aristas financieras y de la economía real que tienen puntos de encuentro en la relación de nuestro país con las potencias industriales en la primera mitad y el FMI a fines del siglo pasado.

Esto se debe a que los yuanes no pueden convertirse libremente sin permiso de la autoridad China y, en el caso que no se devuelvan, sólo pueden utilizarse para comprar productos chinos. Es decir, ni siquiera se trata de un préstamo que puede utilizarse en cualquier operación, sino un crédito que, si no se devuelve, está condicionado a la importación de productos chinos. Por el contrario, cumple el objetivo de China de, a través del fortalecimiento y difusión de su moneda en la economía global, empoderarse en términos geopolíticos y geoeconómicos.

Apreciación

Junto a su capacidad de atracción de inversiones, China también ha irrumpido en la escena internacional como exportador de capitales. Y éste es, sin duda, uno de los aspectos más relevantes de un modelo donde, a través del ingente crecimiento económico y sus abultadas reservas, el país asiático sienta las bases en el sistema internacional para mantener su ritmo de expansión geoeconómica y geopolítica de cara al futuro.

Diversificar sus inversiones, internacionalizar el yuan, ofrecer oportunidades a sus empresas más fuertes, construir mercados para sus productos, ser competitivos a nivel internacional, adquirir deuda soberana que genere una dependencia económica y política, prestar dinero en base a objetivos diferenciadores del resto de los Estados y Organismos Internacionales de Crédito, y garantizarse el acceso a materias primas estratégicas (sobre todo en términos de hidrocarburos, minerales y alimentos), sus principales ejes en el marco global.

Este contexto se complementa con el cambio estructural doméstico de su política económica y productiva. Una nueva economía con eje en una industria tecnológica de mayor valor agregado, más amigable con el medio ambiente, más diversificada y geográficamente mejor distribuida, que conlleve un mayor beneficio de una mayoría de la población que todavía tiene carencias y requiere dar un salto cualitativo en su capacidad de consumo.

Se observa que este cambio económico interno no representa otra visión de relacionamiento global. Más bien lo profundiza y diversifica hacia el nuevo modelo de país. Siempre con una dialéctica pragmática según el caso: cooperación sur-sur con América Latina y África, desarrollo productivo con el resto de Asia, apoyo financiero a Europa.

La apertura del sector financiero es mesurada y bajo un estricto control gubernamental. No solo las autoridades chinas van a limitar cualquier injerencia externa en su política monetaria, sigo que además utilizará su capacidad – a través de los bonos, inversiones, swaps – para alcanzar sus objetivos macro y de desarrollo, infiriendo sobre determinadas economías o el mercado global.

El intercambio de materias primas por industria e inversiones en la infraestructura vinculada con la explotación de estos recursos primarios estratégicos continuará. Los Bancos de desarrollo Chino seguirán sin imponer condicionalidades políticas como el resto de las instituciones financieras internacionales, y continuarán incluyendo en sus créditos la obligación de comprar productos chinos o la participación de las empresas chinas como adjudicatarias en los proyectos. Y China continuará buscando ser el jugador financiero clave a lo largo y ancho del planeta.

Pero ahora también China quiere competir con empresas de alta tecnología en los países más desarrollados. Y proveerse de nuevos procesos y alta tecnología de aquellos países, como Japón y Australia, que se encuentran en un estadío superior y pueden ayudar a China a cumplir con los objetivos del último plan quinquenal. Ello permitirá ampliar sus mercados de consumo y hacerse más confiable en términos financieros y productivos. Además de liderar la carrera económica global, avanzando en todas las regiones del planeta, incluyendo los destinos más remotos (como la Antártida) o mismo la carrera espacial.

El pragmatismo estratégico prima en la China actual, buscando un liderazgo económico y financiero global que ayude al plan de desarrollo doméstico sustentable y legitime, en el largo plazo, al Partido Comunista Chino en el poder.

Finalmente y en cuanto a la Argentina, el escenario se centra más en lo que nuestro país desee pedir dentro del paquete que China ofrece. Una demanda sostenible – y muy probablemente creciente – conlleva a que nuestros recursos naturales bajo una posición geoestratégica privilegiada sean su objetivo central. Podría ser una posición cómoda para la argentina porque estaríamos reproduciendo la política económica exterior de venta de materias primas (con menor o mayor valor agregado), que hemos profundizado a lo largo de la historia como país.

Sin embargo, la ‘justicia’ del acuerdo sería el punto clave a analizar. Un escenario financiero apropiado que conlleve a una verdadera dinámica interna productiva que permita desarrollar las economías regionales con valor agregado nacional; donde el efecto derrame no se encuentre encorsetado bajo los intereses foráneos en términos de utilización plena de capital financiero, maquinaria y recursos humanos chinos.

La capacidad del repago de los servicios financieros dependerán de la eficiencia y la eficacia en la utilización del mismo. Mientras el cuidado del agro argentino sea prioritario en términos de la posesión y la protección del mismo, poder discutir una industrialización y la provisión de servicios complementarios argentinos con China sería un programa superador. Que el gobierno asiático comprenda que el desarrollo tecnológico industrial y de servicios endógeno es una prioridad para nuestro país, podría ser un punto de equilibrio en la negociación. Demostrar que se desea un crecimiento en la competitividad a nivel regional, alejado de cualquier interés que pueda afectar los objetivos del país asiático, podría generar un proceso de asociación – con todo el potencial tecnológico y de procesos que espera alcanzar en el mediano plazo – verdaderamente superador.

Y finalmente, la relación financiera en términos de swaps y otros préstamos, debe ser evaluada cautelosamente en términos geopolíticos – de balance de poder sobre todo ante los cambios e inestabilidad económica y política global -, su utilización para la estabilización macroeconómica interna en caso de ser necesario, y la política productiva – sobre todo en términos industriales -, para resguardar el mercado interno a la hora de sentarse a la mesa con él, actualmente, más poderoso negociador en la esfera global.

 

Situación prisión de Guantánamo

Por Pablo Kornblum

Estados Unidos intervino en la guerra de Cuba contra España por lograr su independencia en 1898. Pero el respaldo no fue gratuito. En la primera Constitución de la República de Cuba, Washington forzó la inclusión de la llamada Enmienda Platt, por la que la isla quedaba obligada a ceder partes de su territorio a su vecino del norte. Se reconocía la soberanía de Cuba, pero se preservaba suficiente influencia como para proteger los intereses estadounidenses.

De este modo, el 16 de febrero de 1903, los presidentes de ambos países, Tomás Estrada Palma y Theodore Roosevelt, firmaron un acuerdo por el que Cuba cedía a Estados Unidos ‘por el tiempo necesario y para los propósitos de estación naval y estación carbonera’ dos territorios, en Guantánamo y en Bahía Honda. Éste último nunca se hizo efectivo.

En su primera carrera presidencial en el año 2008, el entonces candidato a presidente Barack Obama, en un documento enviado al congreso, se comprometió a cerrar la prisión estadounidense instalada en la Bahía de Guantánamo tras los atentados del 11-S, antes de que concluya su mandato. Cabe destacar que siendo un territorio soberano de Cuba pero con jurisdicción de Estados Unidos, se genera un ‘agujero negro legal’. Al no ser territorio de Estados Unidos, los métodos de interrogatorio y las garantías para los presos no responden ante las leyes del país. Ni ante las de Cuba. Un limbo donde ni La Habana ni Washington ni la comunidad internacional ejercen jurisdicción.

Por el centro de detención han pasado cerca de 800 detenidos desde el año 2002. Actualmente hay 91 reclusos, de los cuales 35 están esperando a ser transferidos a otros países. Durante la Administración Obama, 147 reclusos abandonaron la prisión y fueron trasladados mayoritariamente a Medio Oriente, África y a la Península Arábiga.

El 23 de Febrero del corriente año Obama ha presentado un plan de cierre ya que, según sus propias palabras, “no mejora nuestra seguridad nacional, sino que la mina”. El proyecto para cerrar el centro de detención incluye acelerar las revisiones periódicas de los reclusos y llevar a ‘una ubicación segura dentro de los Estados Unidos’, según ha dicho el presidente sin especificar algún lugar, a aquellos que son objeto de comisiones militares, que no pueden ser transferidos a terceros países, o que suponen una amenaza significativa para el país. Según señala el Pentágono en el plan, actualmente hay 46 detenidos que no son elegibles para ser trasladados conforme a las condiciones detalladas en el plan.

“Es contrario a nuestros valores”, también ha dicho el presidente Obama después de recordar que la existencia de este centro es usada por los denominados terroristas ‘como propaganda’ en sus esfuerzos por reclutar nuevos miembros. Pero además del efecto geopolítico (en tanto la relación con Cuba, en un momento donde también se discuten el fin del embargo económico y comercial) y de política doméstica (en términos del debate con diferentes actores políticos y de la sociedad civil, sobre todo opositores al régimen) que generaría el cierre definitivo de la base, se encuentra involucrada la cuestión económica.

En el año 2015, el presupuesto para mantener abierto el centro de detención fue de 450 millones de dólares; a los que se añadieron otros 200 millones de dólares de costos adicionales. Un ratio financiero elevado si se tiene en cuenta que la prisión actualmente cuenta con menos de un centenar de detenidos.

De llevarse a cabo el plan presentado, los costos para mantener en territorio estadounidense a los reclusos se reduciría entre 140 y 150 millones de dólares. Buena parte del ahorro resultaría de la reducción de gastos operativos en las instalaciones, así como del personal encargado de custodiar a los detenidos. Aunque no parece una cantidad importante si se toma en cuenta los casi 500 mil millones de dólares del presupuesto de Defensa de los Estados Unidos, puede ser efectivo para la discursiva política – más teniendo en cuenta la sensibilidad de la temática – en un escenario económico doméstico endeble en este año electoral.

Para Cuba el arrendamiento tampoco parece ser un buen negocio. El 2 de julio de 1903 ambos países firmaron un tratado en el que se especifican los detalles del mismo, en la ‘La suma anual de dos mil dólares en moneda de oro de Estados Unidos’. Cuba no incluyó ningún tipo de reacomodamiento del precio (Estados Unidos lo ajustó la última vez a 4.085 dólares anuales en 1973), y sólo cobró una vez el cheque por el alquiler anual.

En definitiva y con la composición de un Congreso con mayoría opositora, las reacciones del Partido Republicano ya han sido adversas en el corriente año electoral – el mismo Trump sugirió mantenerlo abierto para ‘meter chicos malos’ y que el Gobierno de Cuba pague los costos -, por lo que el deseo de Obama (afirmó el “no querer pasar este problema al próximo presidente, sea el que sea”), difícilmente se torne realidad.

 

Escenario económico del Brexit – Impacto económico en la Argentina

Por Pablo Kornblum

http://lahilacha.com.ar/economia/brexit-nos-toco/#more-881

https://www.yumpu.com/es/document/view/55747254/numero-1-julio-2016

Más allá de las temáticas culturales o ideológicas (como es el caso de la inmigración), los ciudadanos cosmopolitas de las grandes ciudades británicas, atadas a la lógica de los servicios financieros que dan soporte a la globalización – y a casi ¾ de la economía del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RUGBIN) – no pudieron contra un escenario económico recesivo e inequitativo que vive la otra gran parte de la población. Evidentemente, en una perspectiva de crecimiento magro e inflación en alza, la potencia del intercambio intrazona con el resto de la Unión Europea (UE) parece no haber sido suficiente para el triunfo de la permanencia. Y como ocurre en la mayoría de los cambios bruscos de la macroeconomía global, la riqueza no se destruye (siempre que sea mayormente ligada a la economía real y no financiera – hecho que reviste de importancia en el Brexit -), sino que se redistribuye.

Los sectores de la economía británica más golpeados serán los de vanguardia/mayor valor agregado vinculados con el mundo; como es el sector financiero, el aeroespacial o el farmacéutico. El comercio también se verá afectado: la mitad del comercio del RUGBIN con el exterior lo realiza con la UE. Como contraparte, los sectores de la economía vinculados a una lógica mercado internista podrán ser beneficiados con una devaluación que les devolverá competitividad, al menos en un primer momento. Luego se deberán potenciar las posibilidades de insertarse en otros mercados y aprovechar la diversidad de proveedores y la flexibilización laboral post Estado de Bienestar para alcanzar un rápido reacomodamiento del capital humano y físico en la economía real.

En términos monetarios, aunque todos los bancos centrales relevantes del planeta ya anunciaron que pondrán a disposición más de 500.000 millones de Euros para sostener el equilibrio macroeconómico global, la debilidad de la Libra Esterlina arrastró a un golpeado Euro, en contraposición a los otros grandes actores de la geopolítica que verán sus monedas revaluadas en términos relativos. El ‘flight to quality’ ya se ha vivenciado en las primeras horas post referéndum con una revalorización del Dólar y el Yuan, junto con otros activos de refugio como el oro (+ 5%).

Como contraparte, este escenario postergaría el plan de alza gradual de la tasa de interés de la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), ya que de no ser así se encarecería en demasía la economía estadounidense y no contribuiría a mejorar el ya débil crecimiento endógeno y global. Este contexto de bajas tasas de favorecería a la economía argentina; no solo porque se evita la salida de capitales en busca de mayores rendimientos seguros, sino porque también se impedirán incrementos de las tasas de deuda local.

En tanto que la Argentina busca volver a los mercados internacionales de capitales, otro punto importante de la revalorización del dólar se encuentra en el rendimiento de los bonos soberanos argentinos, los cuales continuarán siendo atractivos para los fondos de inversión, hoy en torno al 7% anual en dólares. Y aquí la importancia del complemento de una política monetaria activa: el Peso argentino no deja de ser una moneda emergente y vivenciará una dinámica bajista en el corto plazo – positiva para los actores de la economía doméstica que sostienen que la inflación y el atraso cambiario están erosionando la competitividad -, para luego estabilizarse luego de que transcurran las primeras semanas. Como la relación económica con el RUGBIN no es trascendente para la Argentina (comercio, inversiones, turismo), los impactos financieros y macroeconómicos directos serán marginales en el mediano plazo.

Otro punto a tener en cuenta para nuestro país es la reacción de los precios de las materias primas, clave en las exportaciones nacionales y la generación de divisas. A pesar de que la economía real no debería sentirse resentida de manera directa – bajo el concepto que soslaya la relevancia del clima, la demanda, los volúmenes producidos, etc. -, se deberá esperar las consecuencias geoeconómicas que tiene el Brexit sobre los grandes inversionistas que trabajan sobre los mercados a futuro, los cuales se encuentran estrechamente vinculados al campo y la agroindustria argentina.

En cuanto a las inversiones, un punto negativo a tener en cuenta es que la aversión al riesgo encarece el endeudamiento de los mercados emergentes – requerido no solo por el gobierno nacional, sino también provincias y otros actores privados como las grandes empresas -, además del efecto que podrá tener en los potenciales inversores extranjeros en nuestro país. Y en términos comerciales, el análisis para realizar las políticas económicas prospectivas ya debería tomar en cuenta la diferenciación de ambos actores por separado: la UE y el RUGBIN.

Por un lado, si el Brexit profundiza el bajo crecimiento de la región europea, las exportaciones argentinas se verán claramente resentidas para un mercado que, como un todo, es relevante para nuestro país (junto con BRASIL, CHINA y EEUU, la UE en conjunto representa el otro gran mercado de intercambio). Por otro lado, la separación entre la UE y el RUGBIN implica un proceso de dos años para desarmar un comercio integrado y sin aranceles. Ello genera una brecha temporal que brinda la oportunidad para evaluar y realizar la mejor estrategia de política económica para con la UE y la nueva relación con el RUGBIN; no solo a través del Mercosur (nunca se ha podido arribar a un acuerdo económico entre el Mercosur y la UE), sino también en términos bilaterales. En definitiva, en el largo plazo la Argentina dependerá de su posicionamiento ante el reacomodamiento de las variables geoeconómicas.

Finalmente y en cuanto a las Islas Malvinas, el escenario petrolero y el pesquero son los de mayor relevancia. En cuanto a la ley Argentina sobre las empresas que operan en las Islas Malvinas y su prohibición para trabajar en la Argentina (la mayoría de capitales británicos), y los peces que fluyen a través de las corrientes marítimas desde las aguas argentinas previo a llegar a la zona de pesca de las Islas Malvinas, la Argentina podría aprovechar en términos de rupturas o nuevas alianzas económicas/comerciales con los países de la UE (por ejemplo el caso de España en relación a la pesca) o extra-regionales (profundización de relaciones mutualmente convenientes con otros Estados de diversas áreas – Asia, Sudamérica – ante un RUGBIN más aislado) con intereses en las Islas MALVINAS y su proyección Antártica (este punto también generaría una mayor autonomía u otras alianzas para profundizar los proyectos de investigación y ocupación territorial con menor control británico).

Efectos Económicos del Brexit

Por Pablo Kornblum

Salida del RUGBIN de la Unión Europea
La situación macroeconómica del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RUGBIN) no es la mejor: descansa en el consumo y no la inversión o las exportaciones, es financiado con bajos sueldos, la productividad es relativamente débil y la infraestructura es insuficiente. Además el país presenta uno de los déficits presupuestarios más elevados de la Unión Europea (UE), y el endeudamiento de los hogares es elevado (125% del PBI), lo cual genera preocupación ante una posible burbuja inmobiliaria.
En este aspecto, la salida de la UE profundizaría, por lo menos en el corto plazo, la dependencia en el consumo. Y hasta generar un nuevo relacionamiento con otros mercados, el ‘coercitivo proteccionismo’ podría rebalancear positivamente la cuenta corriente deficitaria: el RUGBIN tiene un gigantesco déficit por cuenta corriente en bienes y servicios con el resto del mundo (actualmente el 7% del PBI).
El déficit presentado se financia a través del flujo de Inversión Extranjera Directa, la compra de bonos del RUGBIN y acciones de empresas privadas por inversores extranjeros; y lo que se ha llamado el ‘dinero caliente’, el movimiento de dinero en efectivo y depósitos a corto plazo en los bancos británicos.
La inversión de cartera muestra que los extranjeros todavía quieren comprar y mantener bonos del gobierno del Reino Unido y acciones de empresas privadas, como un ‘refugio seguro’. Pero la liquidez de corto plazo fluye hacia fuera, acelerando la tendencia el corriente año 2016. Si ese flujo continúa, habrá una gran presión a la baja sobre la libra, lo que puede ayudar a las exportaciones en última instancia; sin embargo, en el corto plazo se incrementaran los precios de las importaciones y la inflación, erosionando los ingresos reales de las familias medias y aumentando los costos para la industria británica.
En otros puntos importantes de la economía, la última estimación del Tesoro del RUGBIN es que el PBI caería un 3,6% en dos años en caso de que triunfe el Brexit. En lugar de una mejora de 8 mil millones de libras al año en la posición fiscal si la contribución neta a la UE desaparece, el déficit presupuestario podría alcanzar entre los 20 mil y 40 mil millones de libras esterlinas en 2019/20.
Por otro lado, el desempleo aumentaría en 520.000 personas. En este sentido, los sindicatos británicos consideran que sin el respaldo de la legislación de la UE, los empleadores tendrán vía libre para recortar muchos de los derechos y beneficios de sus trabajadores ganados con tanto esfuerzo. En definitiva, habría un rebalanceo en el sistema productivo de corto plazo; donde se deberá esperar el modo que se reacomodan las diversas variables de la economía.
En cuanto a la situación cambiaria, el valor de la libra caería un 12%. La devaluación de una de las monedas más fuertes y trascendentes del planeta – ha caído un 5/6% frente a otras monedas importantes desde que la campaña del referéndum comenzó – traería aparejado una mayor competitividad y un menor nivel de compra para los británicos.
Otro punto a tener en cuenta es que la Bolsa de Londres continua siendo una de las más importantes del planeta y es el eje financiero europeo. El sector de los servicios, que emplea cerca de 80% de la población activa y representa tres cuartas partes del PBI, es la fuerza motriz de la economía. Cientos de las compañías más importantes del mundo tienen sus casas matrices para operar en todo el resto de la UE.
En caso de que se haga realidad el Brexit, algunas compañías buscarán otros mercados (‘flight to quality’, incluyendo un fortalecimiento del dólar) favoreciendo seguramente otras bolsas europeas. Y esta pérdida de capital financiero para Londres va más allá de una cuestión económica: el sistema financiero es el distintivo y la insignia de gran parte del poder político británico. Por lo tanto se requerirá una política de reacomodamiento veloz – los costos financieros se incrementarían en el corto plazo -, para evitar que otros Estados (no solo en términos intrarregionales sino a nivel global) ocupen su lugar de privilegio.
Como escenario positivo, el no poseer el Euro como moneda conllevará que el cambio no sea tan brusco en términos de la estabilidad monetaria. Por otro lado, la economía británica es muy variada (pesca, agricultura, hidrocarburos, material de transporte, productos químicos, tecnologías de la información y la comunicación, biotecnología, aeronáutica, defensa y energías renovables, entre otros) lo que le brindaría una amplia flexibilidad para que, tanto el sector empresario como los trabajadores, puedan desarrollarse ante el nuevo contexto. Cabe destacar que los procesos de privatización y flexibilización de las últimas décadas ya han generado un salto de productividad que facilitaría un reacomodamiento futuro (aunque continua siendo bajo en relación a otros mercados).
A nivel UE, los efectos negativos del Brexit de corto plazo no son solo económicos (a nivel financiero – bonos emitidos por los bancos británicos podrían perder el tratamiento favorable que reciben de las normas europeas -, comercial – donde el comercio intra-europeo es por lejos el más importante -, etc.), sino que impactarán a nivel político con potenciales derivaciones económicas (migraciones, resoluciones económicas-técnicas de tinte institucional, etc.).
Por otro lado, los ‘nuevos’ aranceles para con el comercio europeo incrementarán los costos y precios, pudiendo generar un proceso inflacionario que no se verá aparejado con un crecimiento en la producción. Y en cuanto a la Inversión Extranjera Directa, la mitad de la que recibe el RUGBIN proviene de la UE. Seguramente en un primer momento de incertidumbre la misma se verá resentida; en el mediano plazo, el pronóstico es incierto.
Otros países de la UE también pueden tratar de usurpar la posición del RUGBIN como el destino más popular para la Inversión Extranjera Directa extra-regional. En los últimos 15 años, el RUGBIN ha recibido más de 20% de las entradas de IED de la UE; pero sin pleno acceso a los mercados interiores de la UE, los futuros flujos de IED a las fábricas de automóviles o los centros de servicios financieros pueden ser reorientados y crear puestos de trabajo en otros lugares dentro de la unión.
Como contraparte, uno de los beneficios del Brexit es que el RUGBIN dejaría de ser un contribuyente neto al presupuesto de la UE. Sin embargo, la contribución británica fue del 0,35% de su PBI el año 2015, por lo que el ahorro difícilmente compensaría las pérdidas originadas por el comercio y la inversión. Por otra parte, hasta la crisis financiera mundial del 2007, el debate en los círculos del gran capital británico era si unirse o no a la zona euro; lejos de un cuestionamientos sobre la posibilidad de abandonar la UE. Hoy en día, la zona del euro se enfrenta a un crecimiento lento, incluida una crisis financiera y política (como es el caso de los inmigrantes) inusitada desde la post-guerra. Por lo tanto, los beneficios de la adhesión a la UE podrían no ser tan convincentes: ser parte de un bloque estancado es continuar compartiendo costos.
Existen también las opciones alternativas, donde el RUGBIN podría negociar unas relaciones comerciales tan convenientes como las que disfrutaba dentro de la UE – con cierto cuidado, ya que se está viviendo una tendencia de bajo crecimiento global -, pero sin todos los reglamentos comunitarios ni tener que financiar los presupuestos de las instituciones de la UE. Sin embargo, la experiencia de países europeos como Noruega o Suiza, que han negociado acuerdos de este tipo, demuestra que cualquier acuerdo comercial implicaría también obligaciones y condicionamientos.
Noruega y Suiza deben cumplir todas las normas y regulaciones del mercado único de la UE, aunque no pueden participar en su discusión y adopción. También deben trasponer todas las leyes pertinentes de la UE a su legislación nacional sin consultar a sus electorados nacionales. Por otro lado, contribuyen sustancialmente al presupuesto de la UE. Y tienen que aceptar una inmigración de la UE sin restricciones, lo que ha resultado en una mayor proporción de inmigrantes de la UE en sus poblaciones (mayor aún que en el RUGBIN).
Además, miembros de la Asociación Económica Europea (EEA), como Noruega, no pertenecen a la unión aduanera de la UE. En consecuencia, las exportaciones noruegas deben, por un lado, satisfacer los requisitos de las ‘normas de origen’ para entrar en la UE libres de impuestos; por otro lado, la UE puede utilizar medidas antidumping para restringir las importaciones procedentes de Noruega, como ocurrió en 2006, cuando la UE impuso un arancel de 16% a las importaciones de salmón noruego. Además, los miembros de la EEA pagan una tarifa efectiva para ser parte del mercado único: solo para citar un ejemplo, en 2011 la contribución de Noruega al presupuesto de la UE fue de 106 libras esterlinas per cápita, sólo un 17% más baja que la contribución neta del Reino Unido de 128 libras per cápita.
Por lo tanto, formar parte de la EEA no generaría ahorros fiscales sustanciales para el gobierno y los contribuyentes del RUGBIN. Además, la contribución del mismo al presupuesto de la UE, luego de los descuentos, no es particularmente alta por habitante y es más baja como % del PBI en comparación con otros miembros de la UE.
A nivel regional latinoamericano, se podría esperar una devaluación de varias monedas (sobre todo de las economías con mayor vínculo con el RUGBIN) pari passu con la potencial ‘guerra de monedas’. Por otro lado, se puede generar también un ‘efecto contagio’ negativo en busca de activos de bajo riesgo ante la potencial inestabilidad global. También se podría observar una disminución de las exportaciones a Europa debido a un debilitamiento de su crecimiento potencial derivado del Brexit.
En términos positivos, existiría la oportunidad para que el RUGBIN genere acuerdos bilaterales – con un incremento del comercio y la venta de materias primas -, más desligado de responsabilidades institucionales y políticas con la UE. Por otro lado, las bolsas latinoamericanas suelen tener un ‘delay’ con lo que ocurre en los mercados mundiales, un comportamiento lateral con expectativas sobre la continuidad de los sucesos. Pero además, no todos los mercados financieros se encuentran altamente vinculados al mercado mundial; más aún luego de los históricos escenarios de alta volatilidad y endeudamiento externo.
En cuanto a nuestro país, la inversión extranjera directa en términos bilaterales tampoco es relevante. Por un lado, la inversión de Argentina en el mercado británico es ínfima. Como contraparte, se destacan solo algunas grandes corporaciones de origen británico que operan en Argentina de forma directa o con socios: Shell, BP, Cadbury, Sweppes, Diageo, Nobleza Piccardo y HSBC, entre otras.
Finalmente, el comercio bilateral es cercano a los 2 mil millones de dólares (1,5% del total del intercambio). El mismo ha tenido un crecimiento marginal en la última década, pero sin mayor relevancia ni grandes diferencias en el balance final (suele ser superavitario para la Argentina). Tampoco representan un distintivo de la media comercial en términos de bienes y servicios intercambiados (exportación de productos primarios e importación de manufacturas).
Para concluir, sólo si la ‘liberación’ de las instituciones de la UE llegara a producir un fuerte aumento de la productividad, la inversión y el comercio con el resto del mundo – difícil en el corto plazo dado el bajo crecimiento global, lo que generaría una reticencia a un cambio del statu-quo -, el RUGBIN superaría las pérdidas que se tienen de la simbiosis europea.
En términos regionales, el impacto económico – y sobre todo financiero -, se sentirá dentro de una UE que tendrá cambios en sus centros financieros de poder y los flujos de capital; generando además diferentes dinámicas en las economías domésticas y ante los ojos del resto del mundo económico.
Ello se encontraría en consonancia con primas de riesgo y guerras de monedas crecientes alrededor del mundo; debido no solo al menor crecimiento económico global, sino también a una inestabilidad política – incluyendo potenciales nuevos referéndums – que le podría asestar un golpe más a la globalización económica.
Para concluir, aunque el impacto macroeconómico directo en América Latina y Argentina no sería trascendente, los reposicionamientos financieros y geopolíticos de cara a un nuevo escenario europeo y sus derivaciones globales, podrían generar nuevos desafíos y oportunidades en el mediano plazo.

Recursos de la extendida Plataforma Continental Argentina

Por Pablo Kornblum

La prolongación natural del territorio que ha fijado un nuevo límite exterior de la Plataforma Continental ARGENTINA incorpora 1.782.000 metros cuadrados, 35% más que la superficie actual. La geografía comprendida en la demarcación presentada, entre las 200 millas marinas y el nuevo límite externo, equivale a cerca del 48% del territorio emergido de la ARGENTINA. Si se le adicionan los 4.799.000 km2 comprendidos entre las líneas de base y las 200 millas, el nuevo límite implica que ahora la plataforma continental del país supera los 6.000.000 de kilómetros cuadrados, extendiéndose en algunas zonas hasta las 350 millas.

Este nuevo escenario permite que la ARGENTINA tenga derechos exclusivos y excluyentes en toda la extensión de su plataforma continental; por lo tanto, el desarrollo de proyectos de exploración o explotación del lecho submarino, ya sea tanto de actores estatales como no estatales, requiere actualmente el consentimiento expreso de nuestro país. Esta nueva realidad geográfica se extiende sobre las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR y SÁNDWICH DEL SUR y los territorios ANTÁRTICOS:

El trabajo científico, técnico y jurídico que permitió demarcar el nuevo límite exterior de la Plataforma Continental ARGENTINA, fue realizado por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) a lo largo de veinte años. Que sea un criterio científico el que respalde y fortalezca la seguridad jurídica no es un tema menor. La lógica geopolítica de la discursiva del Tratado Antártico es de basamento científico-técnico; por lo tanto, la reciente decisión refuerza la posición ARGENTINA bajo objetivos altruistas y alejados de cualquier atisbo de beneficio económico o militar.

Por otro lado, los malvinenses tienen ahora otro obstáculo más sobre sus derechos económicos. Cabe destacar que mientras la ONU no se definía en cuanto a la soberanía del territorio en disputa, el Gobierno de las ISLAS MALVINAS (FIG por sus siglas en inglés) podía explotar esa franja gris que implicaba negocios hidrocarburíferos y pesqueros dentro del lecho marino. A partir de ahora, se requerirá un involucramiento mayor del RUGBIN para negociar con la ARGENTINA, hecho que atenta aún más no solo contra los deseos de soberanía de los isleños, sino también con el objetivo británico por el cual los malvinenses se puedan sentar en la misma mesa de diálogo/negociación con la ARGENTINA.

En tanto el RUGBIN, bajo una lógica con fuerte impronta economicista, buscó que tanto las ISLAS MALVINAS, como las ISLAS GEORGIAS DEL SUR y SANDWICH DEL SUR, y el territorio ANTÁRTICO, sean aceptados por la COMUNIDAD EUROPEA como bases extraterritoriales de EUROPA para su explotación futura, como lo indica el anexo II del Protocolo de Lisboa del 2005.

Por otro lado, cabe resaltar que bajo el objetivo geopolítico del RUGBIN, las ISLAS MALVINAS y la ANTÁRTIDA son parte de un único sistema estratégico de poder (que incluye la potencialidad económica) cuyos márgenes se amplían con sus territorios de ultramar ubicados en el centro del ATLÁNTICO SUR; en este aspecto, las islas de ASCENSIÓN, TRISTÁN DA CUNHA, y las GEORGIAS DEL SUR y SÁNDWICH DEL SUR le confieren el control logístico del camino de Occidente a la ANTÁRTIDA.

El objetivo se clarifica cuando complementamos el análisis con la lógica geoeconómica. Si sumamos las reclamaciones soberanas de AUSTRALIA, NUEVA ZELANDA y el RUGBIN sobre la ANTÁRTIDA, las mismas constituyen más del 70% de la superficie de ese continente. Estos países tienen a la Reina Británica como jefa de Estado, es decir, son parte de la Corona y defienden sus intereses estratégicos.
En cuanto a los recursos en sí, ARGENTINA extiende el derecho soberano sobre el fondo del mar, donde se incluye la explotación hidrocarburífera (petróleo y gas) y mineral (hierro, zinc y otros de uso industrial estratégico, como nódulos polimetálicos de manganeso, costras de cobalto o sulfuros) , los recursos pesqueros o ictícolas que están apoyados sobre el fondo submarino, y las especies sedentarias – tales como la langosta, los mejillones y las vieiras -.
Estos recursos naturales adicionan no solo potencialidad económica en término de las materias primas tan requeridas en el mundo – sobre todo en las industrias de la biotecnología, la farmacéutica, y la electrónica -, sino que contribuyen a la seguridad energética y alimentaria; lineamiento central en las políticas económicas Estatales actuales y a futuro.

Un claro ejemplo es BRASIL, país que inició su camino hacia la minería oceánica con la explotación de fosforitas – se estima que en el fondo del mar hay cerca de setenta veces más minerales que en las tierras emergidas -. En este sentido, la gigante estatal Petrobras aprovechó su know how en términos de operatoria off-shore y BRASIL logró controlar el mercado nacional de fertilizantes, insumo crítico para el rubro agrícola y responsable de gran parte de su Producto Bruto Interno.

Sin embargo, cabe destacar que la extensión de la plataforma continental no sería vital para la generación de recursos económicos diferenciadores en el corto plazo para la ARGENTINA. La potencialidad hidrocarburífera de las ISLAS MALVINAS – nuestro primer objetivo más viable en términos operativos y técnicos, más allá de las potencialidades futuras de la ANTÁRTIDA en términos diplomáticos -, todavía se encuentra en pañales.

En este aspecto, a pesar de las promesas de los malvinenses, las empresas petroleras, el RUGBIN, Lobistas británicos, etc., la producción al día de hoy es nula, y las reservas probadas y prospectivas (aquellas que dependen de condicionamientos tecnológicos, económicos, etc.) no tienen relevancia geopolítica a nivel internacional, ya que no representan ni el 1% de las reservas globales hidrocarburíferas. Solo sirve para mantener vivo el conflicto, realzar la especulación financiera, y motorizar la economía isleña.

Por lo tanto, cualquier ‘ganancia económica’ para la ARGENTINA derivada de la extensión de la plataforma, no sería relevante en la actualidad. Pero el objetivo a mediano y largo plazo podría enfocarse en el continente ANTÁRTICO. La ANTÁRTIDA alberga más del 80% de las reservas de agua dulce del planeta, además de que solo en el 5% de la superficie se han hallado más de 280 minerales. Se comprobó además que en la región existe una reserva de carbón de 2.000 millones de toneladas, lo que la sitúa a la ANTÁRTIDA como el segundo reservorio en el mundo después de los ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA. También en la zona occidental del sector antártico se encuentran las reservas de vetas de cuarzo y purita, que llegan a 2.500 toneladas y concentran enormes reservas de petróleo, gas, carbón, hierro, uranio, oro, plata.
Por para el avance sobre la ANTÁRTIDA, hay que tener en cuenta dos factores claves en términos de capacidad y sustentabilidad: los desarrollos tecnológicos y el cuidado del medio ambiente. Para citar un ejemplo, los sulfuros polimetálicos son económicamente muy relevantes, aunque las expectativas de obtención son muy localizadas, ya que se encuentran en aguas profundas y bajo altas temperaturas. Por otro lado, mientras se explotan los recursos del mar, los riesgos medioambientales son amplios y la frágiles del ecosistema es alta, sobre todo ante la falta de conocimiento y control sobre los lechos submarinos.

El RUGBIN lo tiene claro y ya ha avanzado sobre este punto, encabezando la lista de países con capacidad de extraer minerales en el fondo mar. La empresa británica NAUTILUS MINERALS INC. tiene el monopolio tecnológico global de la minería submarina. Cerca del 60% de las acciones de NAUTILUS operan fundamentalmente en Londres, mientras las restantes acciones están en manos de empresas vinculadas a negocios diversos en el mundo anglosajón.

Por otro lado, NAUTILUS sólo opera en territorios Commonwealth y, por ahora, en la zona de Pacífico: PAPÚA NUEVA GUINEA, ISLAS SALOMÓN, ISLAS FIJI, NUEVA ZELANDA, TONGA y VAUATU, un ex condominio colonial anglo-francés. Estos países se encuentran sobre el denominado ‘cinturón de fuego del pacífico’, la falla tectónica donde se registra el 70% de la actividad geológica planetaria y la mayor concentración conocida de minerales del mundo.

Con el foco en el ATLÁNTICO SUR y su potencial, NAUTILUS saca a relucir dos temas importantes. Por un lado, siempre nos referimos a Capital financiero y Territorios de explotación anglosajones. No hay apertura a terceros Estados que puedan sacar rédito económico alguno. Por otro lado y pensando a futuro, la mayor concentración de territorios coloniales británicos de ultramar, donde no se pagan regalías, se encuentran en el ATLÁNTICO SUR – incluyendo los territorios en disputa con la ARGENTINA y su extendida Plataforma Continental -.

Como complemento, a través del sistema Argos el RUGBIN monitorea temperaturas, salinidad y corrientes submarinas de todo el mar antártico, mientras que el British Antartic Survey estudia y nomencla las riquezas del ecosistema marino. Las ISLAS GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR, dos islas prácticamente deshabitadas y con un desarrollo económico marginal – e inferior aún a las ISLAS MALVINAS – son un claro ejemplo de la alianza público/privada con ‘fines estrictamente científicos y con el objetivo de proteger la riqueza de la biodiversidad’. Amparándose en el cuidado de los recursos naturales y el medio ambiente, el RUGBIN se asegura que la ARGENTINA no se oponga a esta acción ‘altruista para con la humanidad toda’, sobre más de un millón de kilómetros cuadrados.

Finalmente, el punto que mantiene viva la disputa diplomática para la ARGENTINA luego del fallo, se centra en que si bien la medida reafirma la soberanía de nuestro país, no impacta de modo directo sobre la columna de agua; por lo cual, no tiene influencia sobre la mayoría de los recursos pesqueros importantes para la región. Por lo tanto, la discusión sobre la explotación de los recursos pesqueros y el otorgamiento de Licencias continuará. En este aspecto, el RUGBIN ocupa el 73% del territorio marítimo austral y se estima que sus capturas representan el 40% del total del ATLÁNTICO SUR.

Esta temática no es menor en términos geopolíticos. Empresas asiáticas (JAPÓN, COREA DEL SUR) y europeas (ESPAÑA, POLONIA) son las principales Licenciatarias Pesqueras en las aguas circundantes a las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR; por lo que cualquier cambio en el statu-quo de soberanía dispararía un ejercicio de Lobby para con sus propios gobiernos. A pesar de que las toneladas de pescado capturadas representan una rentabilidad marginal para las economías estatales, cualquier medida tendría relevancia geopolítica en términos de posicionamiento estratégico en la zona y su proyección económica antártica.

En este sentido, un cambio/apertura en términos geopolíticos y geoeconómicos – con una lógica potencial similar a las tierras del ÁRTICO, donde por ejemplo FINLANDIA, NORUEGA, ISLANDIA y RUSIA tienen derechos y exclusividad sobre una variedad importante de actividades económicas -, realzaría la importancia de ‘tener presencia pionera’; donde por ejemplo, a futuro cualquier Estado con soberanía ANTÁRTICA podría – si tuviera la capacidad tecnológica y financiera como pareciera tener el RUGBIN hoy -, homologar, clasificar y patentar genomas de organismos capaces de vivir a 20 grados bajo cero, lo que serían fundamental para la Investigación & Desarrollo de la industria farmacéutica.

Escenario Socio-Económico de Brasil

Bajo la lógica mercado internista y con una fuerte impronta en el efecto derrame propuesto por los sucesivos gobiernos del PT, cualquier atisbo de mejora relativa o absoluta en la calidad de vida de las clases bajas y ‘emergentes medias’ se encuentra obstaculizado con los bajos niveles de crecimiento económico e inflación en aumento del Brasil de los últimos años.

Para volver a la senda de la acumulación – que luego derivaría en más producción, empleo, y por ende mejoras socio-económicas -, el Gobierno ha realizado un ajuste fiscal incrementando los ingresos (mediante el aumento de las tasas impositivas, contribuciones sobre los productos industrializados y sobre las ganancias), y controlando los gastos (con la aplicación de reglas más restrictivas para el acceso a los beneficios de la seguridad social – como el seguro de desempleo -, la amplia reducción de los gastos tributarios y los subsidios concedidos).

Sin embargo, hasta ahora los intentos ha sido infructuosos: no se ha logrado generar un superávit primario que permita estabilizar la macroeconomía y, por ende, reactivar la situación de la microeconomía. En este sentido, los datos indican que las tasas de desempleo sobrepasan el 8%, la inflación se encuentra cercana al 13% anual junto a tasas de interés en valores similares (el mayor nivel desde el año 2009), y una devaluación que supera el 50% en los últimos meses.

Si a ello le adicionamos una restricción crediticia impuesta por los bancos privados, iniciada en 2013, junto con la caída del 28% de los créditos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), y el estancamiento de los créditos para vivienda otorgados por la Caixa (el banco hipotecario federal), las inversiones y el consumo se ven todavía más afectados.

La dinámica exógena tampoco da respiro. El cambio climático y las sequías que tampoco acompañan la dinámica productiva y de consumo, junto con la desaceleración y a su vez competencia de China (el gigante asiático es el principal comprador de Soja y Minerales Brasileño), acentúan las perspectivas negativas en términos de la volatilidad cambiaria y la falta de dinamismo del comercio exterior. En definitiva, todas variables que golpean fuertemente a los trabajadores y a las pequeñas y medianas empresas.

Aunque la única forma de revertir esta situación pareciera estar de la mano de política, el eje actual de la discusión entre oficialismo y oposición apunta para otro lado: corrupción e ineficiencias en el uso de los recursos públicos. Sin embargo, solo son la otra cara de una misma moneda; aquella que tiene un impacto directo en las capacidades de hacer del Estado. Solo para mencionar algunos indicadores, una evasión fiscal del 13,4% y una economía en negro del 39% afectan negativamente tanto o más que la discrecionalidad adversa en el uso de los recursos públicos.

Mientras las discusiones teóricas a nivel de la macropolítica y la macroeconomía ocupan entonces las principales temáticas de los medios de comunicación, la realidad es que Brasil continua siendo uno de los países más desiguales del mundo bajo una tendencia que no se revierte: en el año 2006 el 5% más rico acaparaba el 40% del ingreso total, en tanto en el año 2012 había aumentado esta participación hasta llegar al 44%, a pesar de las políticas sociales del gobierno y el impacto del Plan Fome Cero (Hambre Cero) que sacó a 40 millones de personas de la pobreza.

Es que la realidad del Siglo XXI solo ha generado mejoras socio-económicas sido marginales. El salario se mantiene en niveles bajos o de subsistencia, y se han expandido todo tipo de formas de trabajo precario, tercerizado y subcontratado, el cual solo ha servido para reducir la pobreza extrema en un 63% desde 2004. Siempre que la lógica de acumulación y distribución de la riqueza no cambie a través de mecanismos institucionales sólidos y con políticos con coraje, variables marginales y endeblemente sustentables continuarán siendo el único objetivo plausible de las políticas públicas.

 

 

 

La crisis política y los intereses económicos en juego

Por Pablo Kornblum – 17-3-2016

Toda crisis política de relevancia impacta en el escenario económico, generando expectativas nuevas a futuro y revitalizando la puja de intereses entre los diferentes grupos de poder que aspiran posicionarse favorablemente ante el potencial escenario de corto y mediano plazo.
El PBI de Brasil cerró el 2015 en caída libre (-3,8%), su peor desempeño en 25 años. La historia de este siglo ha demostrado que la estabilidad política, inclusive durante los progresistas gobiernos del PT, han sido apoyados por las elites económicas del país mientras el ‘viento de cola’ internacional era una ayuda clave, y las mejoras para las clases más desfavorecidas fueran marginales y no estructurales.
Estos actores privilegiados son los que vuelven a pedir el Brasil que desea la recuperación del mercado interno, pero no a favor sino a costa de los trabajadores. En este sentido, el regenerar confianza para impulsar las inversiones tiene que ver con más con la posibilidad de que asuma un nuevo gobierno a favor de los grupos concentrados (sobre todo quienes no han sido beneficiados con el actual gobierno en el pasado y aquellos que han dado su apoyo pero que observan sus balances en caída libre), que por sobre un cambio positivo para las clases medias y bajas, quienes son los que más sufren un panorama que incluye excesos en gasto público improductivo, escándalos por corrupción y ineficacia en el quehacer de las políticas públicas.
Un claro ejemplo es la demanda por parte de los inversionistas del bono soberano que Brasil coloco recientemente a 10 años por 1,500 millones de dólares con un rendimiento de 6.125%, esperando que Rousseff sea removida de su cargo y la economía repunte raudamente. Otro es el pedido del FMI, el cual pide atacar la inflación como objetivo central (siendo en el 2015 de 10,72%, la mayor en 13 años), siguiendo las recetas neoclásicas – incluido un fuerte ajuste fiscal ya enviado al Congreso por el Ejecutivo – que permita alcanzar la estabilidad macroeconómica tan preciada por un mercado castigado durante una recesión ya más que prolongada.
Para concluir, la situación también impacta directamente en la ARGENTINA. Desde la devaluación del Real que afecta la competitividad de las exportaciones de nuestro país, pasando por la salida de capitales que genera un efecto contagio que afecta a toda la región, hasta la recesión del mercado interno brasileño que atenta contra la producción argentina. Un escenario difícil para un contexto económico global de fuerte inestabilidad e incertidumbre de las principales potencias como China, Rusia, la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica.

Austrália: uma visão estratégica de mercado

http://www.genteemercado.com.br/australia-uma-visao-estrategica-de-mercado/

 
A adoção de políticas públicas e uma estratégia voltada ao fortalecimento de micro e pequenas empresas com vistas à promoção de exportações – tendo a alta tecnologia sobretudo no setor primário e a parte de serviços como foco principal – se mostram cada dia mais estratégicos. Voltando as atenções à essa discussão, a coluna Logística Portuária dessa semana vai focar na Austrália e na estratégia de desenvolvimento adotada pelo país.

Segundo a publicação do Banco Mundial, “Connecting to Compete – Trade Logistics in the Global Economy – The Logistics Performance Index and Its Indicators”, de 2014, a Austrália ocupa a 16a posição, o que a coloca num patamar atraente em relação a logística que possui. O mesmo estudo coloca o Brasil na posição de número 65. Segundo a publicação “Doing Business”, também do Banco Mundial, no qual avalia as mudanças nas regulamentações de pequenas e médias empresas, em 2014, colocou a Austrália na 11a posição, ao passo que o Brasil está na posição 116. A Austrália tem nas pequenas e micro empresas a força motriz de sua economia que geram 30% da produção econômica daquele país e respondem por 58% do crescimento do número de empregos nos últimos cinco anos. Atualmente são mais de 1,2 milhão de PMEs na Austrália que empregam 3,3 milhões de pessoas.

O foco na competitividade e no desenvolvimento do setor de serviços são baseados em uma política de estado adotada pelo governo australiano focando no neoliberalismo como viés econômico, com um forte estimulo do Estado no que compete à criação de empresas. O país ainda possui baixo nível de corrupção e uma administração eficaz e eficiente dos recursos do Estado. Segundo o pesquisador do Centro Argentino de Estudos Internacionais, Pablo Kornblum, a presença chinesa também exerceu influência nas políticas australianas. “As elevadas taxas de crescimento chinesas, a sua necessidade de recursos naturais e uma importante quantidade de serviços financeiros, tecnológicos e humanos que a Austrália está provendo é um fator econômico chave para o gigante da Oceania”, avalia. Outra questão diz respeito ao problema ambiental que, segundo Kornblum deve ser estudado com cautela por parte daquele país.

A questão educacional é vista como estratégica pelos australianos. O analfabetismo é praticamente nulo, a taxa de educação universitária supera os 30%, valor considerado alto, e está situado entre os 10 melhores países em índices de desenvolvimento humano. O país, mesmo usando da premissa neoliberal, adota um estado de bem-estar social adequado às suas necessidades, o que implica que – apesar de fugir do modelo tradicional europeu – ele consegue proporcionar para as camadas mais frágeis da população a chamada “justiça social”, ofertando educação, acesso ao emprego e auxílio financeiro por parte do Estado aos considerados como mais vulneráveis da sociedade.

Pablo Kornblum acredita que um dos grandes exemplos que o país da Oceania pode dar ao mundo é a forma como trata a corrupção e burocracia estatal. “É preciso gerar um cenário com adoção de políticas claras que gerem segurança aos investidores com forte regulação das variáveis chaves da economia”.

La Izquierda en los Estados Unidos

Publicado en el Diario Tiempo Argentino el 11 de Octubre de 2015

http://tiempo.infonews.com/nota/189930/sanders-timido-heredero-de-los-reclamos-de-justicia-social-en-estados-unidos

1- ¿Considerás posible que un candidato como Sanders se imponga en la primaria partidaria que actualmente domina Hillary Clinton? ¿Por qué?

1) Es realmente muy complicado. No porqué las ideas de Sanders no sean atractivas para una gran parte del electorado demócrata (educación superior gratuita, salud pública universal, lucha contra el cambio climático, etc.), sino que no cuenta con el financiamiento de la poderosa y millonaria elite política/económica (a la que se enfrenta) y los grandes medios de comunicación a los que estos controlan.

2- ¿Creés que el electorado estadounidense apoyaría a un candidato que se autodenomina socialista? ¿Por qué?

2) Su apoyo irá creciendo entre los más jóvenes y educados, aquellos que entienden que la lógica de la guerra fría es parte del pasado, y que las malas palabras acarreadas de la misma tapan otras más importantes en la actualidad – como es la desigualdad crónica, la pobreza, la falta de oportunidades -, propia de un capitalismo salvaje que la historia norteamericana supo defender.

3- ¿Cómo creés que sería el trato que la gran mayoría de los medios estadounidenses le daría a Sanders, en caso de ganar la interna?

3) En la actualidad, y no solo en los Estados Unidos sino en todos los países del mundo, la mayoría de los medios de comunicación poseen un gran poder de influenciar a la población, transgiversando u omitiendo muchas veces lo que a determinado electorado realmente le es conveniente para sus intereses. Primero intentarán apoyar a Clinton, quien posee una excelente relación con el establishment. Y si Sanders ganará la interna, la mayoría se volcará hacia su contrincante republicano, bajo la simple lógica del pragmatismo y la necesidad de mantener el estatus-quo.

4- Opiná todo lo que le interese sobre la figura de Bernie Sanders.

4) Tanto Sanders como la senadora Warren emergen en una sociedad que necesita respuestas para explicar “el 1% vs. el 99%”. Con análisis simples, concisos y alejados de la tibieza, ambos han demostrado que el “sueño americano” no deja de ser un sueño que se aleja cada vez más de la realidad. Su foco es la necesidad de un “baño de humildad” para los Estados Unidos como un todo, alejado del idealismo del ser el país “más moral, eficiente, que brinda igualdad de oportunidades para todos”, para acercarlo a una realidad global que implica la lucha diaria para el reconocimiento y la pelea por los derechos de los más necesitados.