Los efectos económicos del narcotráfico

Por Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/58523498/revista-mundo-plural-nro-9

La economía del narcotráfico es más que compleja. Los cárteles producen cientos de miles de empleos, la mayor parte de ellos dedicados a cultivar, cosechar y procesar los distintos tipos de estupefacientes (según los últimos cálculos, ya representa el 1,5% del PBI mundial). Además, el narcotráfico ha generado una importante fuerza de trabajo criminal en las ciudades (protección de las células de mando, operaciones, vigilancia, inteligencia), con sus derivaciones indirectas sobre el financiamiento de la industria (sobre todo mediante secuestros y robos). En este sentido, cabe destacar que el narcotráfico no es un fenómeno que tienda a darse aisladamente, sino que su mayor peligrosidad reside en la simultaneidad con otros delitos: la inmigración ilegal, el contrabando y la corrupción institucional, entre otros.

Ello sostiene una lógica de red que debe ser comprendida en su totalidad. Por ejemplo, las redes de narcotraficantes pueden valerse de las redes de inmigración ilegal para introducir mano de obra de bajo costo, utilizando a su vez las nuevas tecnologías para producir la distribución minorista. Ello sumado además a todos los sectores legales de la economía que, a través del lavado de dinero del narcotráfico en entidades bancarias y financieras (o en otros sectores como las telecomunicaciones, la construcción y el esparcimiento), contribuyen a desarrollar efectos multiplicadores en la economía legal.

El punto crucial de la lucha contra los cárteles no radica sólo en el combate fuerza a fuerza, sino en el desmantelamiento de las formas de acumulación de riqueza de los narcotraficantes. Esto implicaría pensar en varios frentes: uno, el más inmediato, es el desarrollo social y económico en las zonas de pobreza urbana y rural donde el narcotráfico alimenta sus filas. Otro que es más lento, por el tiempo que toma documentar una operación de lavado de dinero, es cerrar las puertas de las industrias al dinero de origen ilícito. El tercer frente, mucho más complejo, es reducir el mercado mediante políticas públicas superadoras en términos de salud, trabajo y educación.

En cuanto a este último punto, el consumismo empieza a jugar un rol de alta influencia socio-cultural, en tanto la necesidad de los seres humanos de ser aceptados. La noción del “tener” posee una significancia muy fuerte y todas las características que la información real llega a los consumidores y estos la procesan para la toma de decisiones de compra, tomando en cuenta sus diferencias de origen cultural, nivel educativo, y social, son también materia de estudio y análisis. Porque de no ser así, la falta de políticas conlleva a que para los países consumidores, el impacto socio-económico negativo sea trascendente en términos de los costos de la sanidad pública, el ausentismo laboral y la pérdida de productividad, además de agravar en los jóvenes el desafecto escolar y provocar crisis en las estructuras familiares.

Si a lo expuesto le adicionamos que el aumento en los homicidios relacionados con el narcotráfico afecta significativamente el precio de las propiedades (sobre todo en las zonas de menores ingresos), o la internalización del costo económico de obtener mayor seguridad y protección, el eje económico requiere una decisión política que implica el trabajo coordinado de diversas agencias gubernamentales. Un escalamiento de la violencia produce un impacto en las decisiones de los agentes económicos, en términos de localización, inversiones y oferta laboral, lo que se traduce en un eje macro y microeconómico fundamental de la mayoría para la toma de decisiones políticas en los Estados productores.

Por ahora, gran parte del narcotráfico sigue gozando de los vacíos de la política gubernamental. La convivencia negociada entre las elites políticas y judiciales con los cárteles, los productores y los comercializadores, genera una “gobernanza” informal, basada en el consentimiento y el beneficio privado de ciertos grupos de interés concentrado. Y aunque para ciertos ejes de la dinámica macroeconómica también el narcotráfico puede ser beneficioso, los perjuicios socio-económicos de largo plazo suelen ser irreversibles.

 

Las relaciones económicas entre Argentina y Rusia

De Pablo Kornblum para el portal de noticias “Russia Beyond the headlines”

https://es.rbth.com/internacional/america_latina/2017/05/03/rusia-y-argentina-una-relacion-pragmatica-sin-preferencias-ni-privilegios_755524

El cambio de gobierno en Argentina en Diciembre de 2015, generaron un cambio en la política exterior del país. Durante el mandato de Cristina Fernández se había generado una relación bilateral que tenía en cuenta elementos de tinte más estratégico (acuerdos de cooperación científica, tecnológica, capacitación de personal, etc.) que económico-comerciales, mientras que el actual gobierno argentino busca negociar principalmente un mayor acceso a mercados en Rusia para productos argentinos (carnes procesadas, vinos y derivados de fruta) e importar tecnología de Rusia en actividades como los hidrocarburos, la minería o la defensa, en conjunto con un incremento de las inversiones rusas en Argentina (por ejemplo la gigante estatal Rosatom invirtiendo en el desarrollo nuclear de la planta Atucha III).

Este contexto es una profundización de la histórica lógica de la Argentina como ‘granero del mundo’ (que genera las divisas tan preciadas para el país), donde Rusia cumpliría el rol de un ‘Centro’ (en un escenario de potencias multipolares buscando alta rentabilidad y recursos estratégicos), a pesar de que es un exportador neto de commodities. La realidad es que en términos relativos, la industria tecnológica rusa, aunque no sea de primer nivel en todas las ramas, supera ampliamente las capacidades argentinas. Para citar un ejemplo, Argentina se ha encontrado interesada en la adquisición de algunos equipos militares (aunque el análisis de mercado y el ajuste en la cartera estarían, al menos, dilatando las adquisiciones), especialmente embarcaciones de clase polar, barcos multipropósito, aviones de combate, y cazas de entrenamiento -todos ellos con la transferencia tecnológica y el know how correspondiente -.

Desde la posición de Rusia, una asociación estratégica duradera con la Argentina como proveedor confiable de alimentos, se torna más necesaria luego de las sanciones Occidentales post-Crimea. Por otro lado, el modelo de provisión ‘all inclusive’ de capital financiero, físico (equipamiento) y humano (también muy utilizado por China, competidor de Rusia para con el aprovisionamiento de los mercados mundiales), permite eliminar competidores y generar compartimentos estancos de poca interrelación inter-estatal ‘winner takes all’. Un caso donde este sistema se ve claramente reflejado es en la represa hidroeléctrica Chihuido I en la provincia de Neuquén, en el cual iban a participar las compañías rusas Inter Rao y Power Machines – contratistas proveedoras de equipamiento -, e iba a ser financiada mayoritariamente por el Banco de Desarrollo y Comercio Exterior de Rusia (Vnesheconombank).

Sin embargo, el proyecto se encuentra en stand-by dado el pedido del Gobierno Argentino para bajar la tasa de interés (se aceptó una disminución del 6,5% al 5,5%, pero Argentina luego continuó insistiendo con una rebaja al 4,5%, hecho que fue negado rotundamente por el Gobierno Ruso). Cabe destacar que el gobierno ruso valora la precisión en cuanto a la propuesta de negocios que se brinde, buscando datos y hechos fácticos que muestren con claridad los beneficios de un acuerdo, y donde la forma de pago siempre es un punto destacado del mismo.

Más allá de las formas, Argentina encuentra la posibilidad (dada su política aperturista y de endeudamiento global) de jugar con la Oferta y la Demanda, por ejemplo reemplazando los capitales rusos por chinos, con los cuales cual se va a intentar negociar un “préstamo preferencial de Estado a Estado”. El problema es que estos roces en la negociación generan ruidos en un gobierno ruso que, aunque flexible y pragmático, es firme en sus análisis y objetivos de mediano y largo plazo.

Cabe además destacar que, a pesar de que Argentina es un gran proveedor de materias primas a nivel global, también tiene una gran competencia en la zona: Brasil (actualmente representa el 50% de las importaciones rusas de carne), Uruguay y Paraguay son países donde también Rusia también ha puesto los ojos y ya ha comenzado a negociar condiciones para la adquisición de diversos productos primarios. Es la nueva versión del mundo globalizado: sin enemigos ideológicos irreconciliables, pero sí con fuertes competidores políticos y económicos; evitando hasta donde sea posible los conflictos con los Organismos Económicos Internacionales, pero generando iniciativas propias en los diversos estamentos institucionales globales y buscando relaciones exteriores diversificadas (regresando especialmente al “realismo periférico”).

En términos comerciales, en el Siglo XXI el intercambio siempre ha ido in-crescendo año a año (desde 150 millones de dólares en el 2000 hasta los 2.300 millones de dólares en el 2013), con una consecuente disminución luego del escenario económico adverso de Rusia y las políticas proteccionistas argentinas. Por otro lado, la mayor demanda de bienes tecnológicos rusos por parte de Argentina y la caída en los precios de las materias primas en la presente década, han derivado en el cambio de signo en la balanza comercial (superávit Argentino hasta 2010 y luego deficitario para el país sudamericano).

En este sentido, el crónico déficit comercial argentino desde 2011 se explica por la magnitud de las exportaciones rusas – 70% de la balanza comercial -, constituidas en su gran mayoría por fertilizantes minerales y combustible diesel (en menor medida materias primas para la industria pesada, como el acero de aleación, hierro y aluminio), y por las pocas y concentradas ventas argentinas – frutas, carnes, lácteos, legumbres y bebidas – (cabe destacar que las normas fitosanitarias rusas son exigentes).

En el año 2015 el intercambio bilateral se redujo en un poco menos u$s 1.000 millones con respecto a 2014, al pasar de u$s 2.066 millones a u$s 1.150 millones, lo que ha generado una alarma por el peor retroceso de la relación económica bilateral del Siglo XXI. En el año 2016, el déficit comercial de la Argentina con Rusia fue mínimo, pero los intercambios comerciales no repuntan y se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles que en el 2015. Solo para citar un ejemplo, la pérdida de poder adquisitivo de Rusia por la caída del precio internacional del petróleo y la devaluación del rublo, generaron serios inconvenientes a los productores de frutas, como peras y manzanas, del Alto Valle del Río Negro y Neuquén que perdieron un mercado para exportar.

Para concluir con este punto, cabe destacar que la Argentina no es para Rusia un socio comercial de envergadura. Por otro lado, el modelo ‘neoliberal’ del actual Gobierno Argentina – a diferencia del anterior -, se podría encontrar más cómodo ideológicamente con Europa Occidental y los EE.UU. Por el lado Ruso, el Gobierno de Putin – con un mayor margen de maniobra por su posición como potencia global – mantiene vínculos comerciales tanto con gobiernos más bien pro-estadounidenses (como México y Perú), como también con los adversarios de Washington en la región, como lo son Venezuela y Bolivia.

En tanto a las inversiones, aunque las promesas diplomáticas han mencionado montos cuantiosos (por 100 mil millones de dólares en infraestructura y recursos estratégicos), la realidad menciona que todavía no han sido significativos, sobre todo dada la falta de firmeza en el cumplimiento de los acuerdos.

Uno de los pocos avances son los 180 millones de dólares que el banco ruso mayoritariamente estatal Gazprombank aportará (se quedará con el 51% de la participación accionaria), para la construcción de un puerto multipropósito que permita disminuir los costos logísticos del comercio entre Argentina y Rusia, en la localidad bonaerense de Ramallo. Cabe destacar que la construcción se llevará a cabo con el grupo argentino PTP y la compañía binacional Zaraimpex, donde se espera un movimiento económico anual de hasta u$s 40 millones y 500 nuevos puestos de trabajo.

En este proyecto también se incluye el pedido de una baja de los aranceles para con la importación de fertilizantes fosforados (hoy con un arancel del 6% que el resto de los países limítrofes no cobra), que es un punto clave para la mejora de las relaciones bilaterales y no debería ser un inconveniente dada la lógica aperturista. Sin embargo, cabe destacar que la relación estratégica del gobierno con el campo argentino y alguno de sus actores más importantes, podría generar ciertos obstáculos.

Dentro de la misma racionalidad para con el aprovechamiento del recurso natural argentino, el Hesc Group busca llegar a un acuerdo con la provincia de Santa Cruz, la cual posee un enorme potencial mareomotriz para la generación de energía eléctrica de origen renovable a escala comercial. La idea inicial del grupo inversor ruso, especializado en el diseño de tecnología para usufructuar el poder de las olas y garantizar la protección de las líneas de costas, es instalar un prototipo con el objetivo de cuantificar la viabilidad del proyecto.

Finalmente, Gazprom (38% estatal rusa) tiene interés en el gas convencional argentino. Junto a su par argentino, YPF, acordaron iniciar la extracción conjunta de gas en la Patagonia. Con una inversión de 500 millones de dólares, se trata de la explotación de ‘tight gas’ en el área Estación Fernández Oro (EFO) de la localidad de Allen, en la provincia de Río Negro. La concreción de esta inversión de Gazprom en Argentina es el resultado de una Política de Estado iniciada en Septiembre de 2015, cuando ambas empresas petroleras firmaron un acuerdo para desarrollar proyectos de exploración, producción y transporte de hidrocarburos en el país sudamericano. Esto es, proyectos de largo plazo que requieren alianzas (o por lo menos buenas relaciones) duraderas.

En este aspecto, la gran preeminencia del Estado Ruso en las Inversiones Extranjeras Directas en Argentina, conlleva a que las decisiones tengan un tinte estratégico y un cuidado que va más allá de la lógica economicista. Por ello y para generar un escenario técnico acorde y sin fisuras a la hora de la implementación de los proyectos, los inversores rusos se encuentran interesados en trabajar de manera conjunta con organismos del Estado Argentino dedicados a la Investigación y Desarrollo. Un ejemplo es el acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde se va a cooperar en desarrollos agroindustriales con alta tecnología, como ser en los sectores de veterinaria, farmacología y biotecnología.

Para concluir, la pragmática internacionalización de Rusia (por necesidad o deseo) de relacionarse económicamente con países fuera de su ámbito geográfico euroasiático inmediato, encuentra en Argentina un histórico proveedor de necesarias materias primas en el corto plazo, sobre todo en el rubro de agro-alimentos. Este escenario probablemente continúe reproduciéndose en los próximos años, dada la posición argentina de acentuar el modelo agro-exportador. En el mediano y largo plazo, y basado en objetivos superadores, el eje son las inversiones en los recursos estratégicos que posee el país sudamericano; lo que le permitiría a Rusia no solo incrementar sus ambiciones de crecimiento económico endógeno, sino también sus capacidades estratégicas en términos geopolíticos (inclusive y desde un punto de vista geográfico y logístico para con su proyección Antártica).

Como contraparte, el encontrarse en un escalón inferior en las cadenas de valor de capital físico y tecnológico, la Argentina reproduce una lógica de Centro-Periferia absorbiendo bienes y servicios que desnudan la falencia industrializadora del país en las últimas décadas. Esta demanda de importaciones, continuará seguramente en el mediano y largo plazo. Por otro lado, la necesidad de inversiones con diversidad de financiamiento sin discriminación alguna (ya sea a nivel estatal, corporativo, organismos internacionales según convenga en términos de temporalidad y de tasas de interés), encuentra en Rusia un potencial socio. Sin preferencias ni privilegios, solo una opción más. En el futuro próximo, su relevancia estratégica dependerá del acercamiento diplomático que se propongan – a pesar de que no poseen la mayor afinidad en términos de formas e ideología – en un momento geopolítico complejo a nivel global.

La economía del Crimen Organizado

Por  Pablo Kornblum, Publicado en Mundo Plural, Abril 2017.

https://www.yumpu.com/es/document/view/58182357/mundo-plural-numero-8

La reestructuración de la economía, el comercio y las finanzas en un mundo dominado por el neoliberalismo ha desarrollado con fuerza la globalización del crimen organizado en las últimas décadas. Mientras los sistemas estatales de control y regulación se desmoronan bajo el peso de crisis financieras recurrentes y demandas crecientes de la economía real, el crimen organizado comienza a jugar un papel dominante en la vida de los Estados: las estimaciones más conservadoras de la OCDE y el FMI reconocen que los recursos económicos del crimen organizado superan el 5% del PBI mundial. No caben dudas que el crimen organizado se ha transformado en parte integrante del sistema económico internacional, con trascendentales consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.
Las ganancias y la influencia del crimen organizado son inmensas, en todos los países del mundo sin excepción. Las mismas son procedentes del tráfico de drogas, armas y materiales nucleares; así como también de servicios controlados por la mafia (prostitución, juego, cambios de moneda). Pero además tiene varias aristas para analizar. Por un lado, el crimen organizado es un perjuicio para el resto de la economía: ya sea por negocios legales que se dejan realizar por la falta de recursos genuinos, o los gastos que los Estados se ven obligados a realizar para luchar contra las mafias (policía, la Administración de justicia), que podrían ser redistribuidos a programas sociales, entre otros. Indirectamente, la violencia del crimen también implica un gasto extra en salud para las víctimas de un delito y sus familias. Ello sin tener en cuento además los nocivos efectos físicos y psíquicos que afectan la productividad y como consecuencia una importante pérdida económica para el Estado como un todo.
Sin embargo, más determinante aún son las magnitudes de las inversiones realizadas rutinariamente por organizaciones criminales en empresas comerciales legítimas; así como su control de los medios de producción en muchas áreas de la economía legal que conllevan a que sus capitales tengan un rol importante en términos macro y microeconómico. Su dinero suele depositarse en bancos comerciales que lo utilizan para ampliar sus préstamos a empresas (legales e ilegales), y también se canaliza hacia inversiones de consumo primario, insumos, bienes de capital, acciones y bonos gubernamentales. Por lo tanto, en lugar de solo proteger su campo tradicional, las organizaciones criminales en diferentes partes del mundo poseen fuerzas combinadas dirigidas hacia la ‘apertura de nuevos mercados’, tanto en la economía legal (inmuebles de lujo, espectáculos, editoriales, medios de prensa, y servicios financieros, entre otros) como en la ilegal (cooperando a su vez con grupos criminales de otros países).
Finalmente, para prosperar, al igual que las empresas legales, el crimen organizado requiere socios entre las elites políticas. Toda organización criminal busca neutralizar la represión estatal (policía y justicia) y captar los recursos económicos, tanto civiles como de los poderes públicos. Esto se traduce en que la relación entre mafia y Estado suele oscilar desde la cohabitación a la simbiosis: en muy raras ocasiones la relación entre el crimen organizado y la política se plantea en forma de confrontación. Para citar un ejemplo, las leyes que promueven la huida de capitales a paraísos fiscales offshore ayudan no sólo a personas y corporaciones a sacar recursos bien habidos, sino también permiten las mafias a movilizar más fácilmente sus activos líquidos. La privacidad, tecnología y falta de regulación que atraen a los criminales son las mismas que facilitan el flujo de dinero legal entre una empresa matriz y una subsidiaria que actúa como fachada.
Para concluir, para combatir el crimen organizado es necesario incrementar la cooperación entre los países en materia de transferencia de procedimientos e investigaciones, con leyes y políticas económicas y tributarias firmes. Este escenario obliga indefectiblemente a las naciones a mejorar sus capacidades técnicas y estructurales para enfrentar esta difícil y compleja lucha, donde los daños económicos causan tanto perjuicio como los políticos, físicos y sociales.

Breve descripción de la situación economíca Argentina

Por Pablo Kornblum

https://www.yumpu.com/es/document/fullscreen/57762195/revista-7-marzo-2017

http://latintrade.com/es/

Bajo una óptica neoliberal, el Gobierno del PRO asumió en Diciembre de 2015 con algunas premisas: a) volver al modelo agro-exportador de principios del Siglo XX, con un rol claro de Argentina en el proceso productivo global a través de la potenciación de las industrias extractivas de recursos naturales (alimentos, minería, etc.). Para ello se ha dado un fuerte impulso al sector, sobre todo a través de la quita de impuestos y subsidios selectivos. b) se buscó cerrar la brecha fiscal que permita reordenar las cuentas públicas, generando expectativas macroeconómicas positivas y bajando los niveles de inflación. c) se trató de generar un proceso de retroalimentación positiva entre la baja de la inflación y las inversiones, que le permitan a la Argentina volver a crecer sustentablemente.

Por el contrario, la situación económica en términos de crecimiento y desarrollo económico empeoró en el 2016. Se podría esgrimir las siguientes razones: a) la forma y la distribución del ajuste fiscal implicó una importante suba de tarifas que impactó en las clases medias y bajas – mayoritarias -, afectando el consumo (principal aportante al PBI). b) luego de la importante devaluación de comienzos de mandato, los monopolios formadores de precios incrementaron sus ganancias potenciando un proceso inflacionario que concluyó en torno al 40% anual. c) no se recibieron las inversiones productivas que el Gobierno esperaba; principalmente porque la economía real se encontró casi todo el año en recesión y las altas tasas de interés llevaron a que la mayor parte del capital se dirija hacia la lógica financiera.

El escenario económico seguirá siendo complejo para el año 2017. La suba de tasas de interés en los Estados Unidos podría generar un ‘flight to quality’, además de encarecer el endeudamiento creciente de un país que con avidez busca inversiones a lo largo y ancho del planeta. Por otro lado, la inflación encarece los productos argentinos – contraproducente en un momento en el cual el gobierno nacional desea abrirse al mundo y ganar mercados -, potenciando además el déficit de Balanza de Cuenta Corriente.

En otro punto importante, los inversionistas extranjeros buscan previsibilidad de largo plazo para sus inversiones productivas, mientras que los locales se encuentran a la espera certidumbre en tanto la reactivación del mercado interno (difícil en el complejo contexto político del país). Finalmente, la pérdida de empleos y la merma en los ingresos – con sus consecuentes tensiones sociales – ha generado, por un lado, una necesaria respuesta de tinte keynesiano del gobierno a través de una ingente inversión en infraestructura, y por el otro, la no disminución de la planta de personal del Estado que dinamice, al menos marginalmente, la producción de las PYMES y el vapuleado consumo interno.

En Revista Latin Trade – Primer Trimestre de 2017

A su vez, Pablo Kornblum, director de Economía
Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales,
opina que, al contrario de lo que afirma
el Gobierno, la situación económica en términos de
crecimiento y desarrollo empeoró el año pasado y pronostica
un escenario económico complejo para 2017.
Dijo a Latin Trade que “la subida de tasas de interés
en Estados Unidos podría generar un ‘flight to quality’,
además de encarecer el endeudamiento creciente de
un país que con avidez busca inversiones a lo largo y
ancho del planeta”.
Según Kornblum, la inflación encarece los productos
argentinos, lo que es contraproducente en un momento
en el cual el Gobierno busca abrirse al mundo
y ganar mercados, potenciando además el déficit de
balanza de cuenta corriente.
“En otro punto importante, los inversionistas extranjeros
buscan previsibilidad de largo plazo para sus
inversiones productivas, mientras que los locales se
encuentran a la espera de certidumbre en tanto la reactivación
del mercado interno (es difícil en el complejo
contexto político del país)”, concluye el analista. LT
DMITRY FOMINYKH
INFORMÓ DESDE BUENOS AIRES

China: profundizar la cercanía que quedó del kirchnerismo

Entrevista a Pablo Kornblum – Diario La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/1984102-china-profundizar-la-cercania-que-quedo-del-kirchnerismo

El vínculo comercial y financiero entre la Argentina y China se intensificó cuantiosamente en los últimos años y el gobierno de Mauricio Macri intentará mantenerlo y expandirlo. Pero Pekín representa hoy dos incógnitas para el país. Por un lado, en términos económicos, una ralentización del crecimiento del gigante asiático podría tener un impacto en nuestro país debido al nivel de interdependencia alcanzado. Por el otro, si se habla de política, el fuerte acercamiento reciente con Estados Unidos dejaría el país en el medio de dos potencias con rivalidad en aumento.

Así lo describió a LA NACION el director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI), Pablo Kornblum. “El esquema que empezó con el kirchnerismo continuó porque se trata de una relación pragmática. Lo que puede hacer que la relación gire es el vínculo con EE.UU.”, sostuvo. “[Donald] Trump busca en China un enemigo y la Argentina quedaría frente a una dicotomía de tener que elegir un aliado”, agregó.

Sin embargo, hay una ventaja, según el analista: “Como somos un país todavía alejado del mundo, no estamos en el eje de la tormenta de la geopolítica de la pelea entre EE.UU. y China. Podemos jugar pragmáticamente con uno u otro”.

La Casa Rosada acordó con Pekín reducir el déficit comercial -en rojo para la Argentina- principalmente apelando a la llegada de más turistas chinos. Pero para Kornblum se necesitará más que eso. “Tiene que haber un cambio de paradigma, que no creo que haya. Se quiere profundizar el modelo agroexportador y de a poco ir avanzando en otras áreas de la economía, pero que éstas sean lo suficientemente competitivas para el mercado chino es una utopía, demoraría años”, explicó.

Con la estrategia de encontrar nuevos mercados, el Gobierno ya busca en el sudeste asiático, pues China se convirtió en el motor de la región. “Ahí hay mini-Chinas”, ejemplificó Kornblum. Y agregó: “Sería tonto no mirar hacia allá”

OPINIÓN – Trump encabeza una política hostil hacia América Latina

Por Pablo Kornblum – Para Agencia de Noticias Sputnik, 23 de Enero de 2017

* TRUMP * EEUU * CASA * BLANCA * ESPAÑOL * LATINOAMÉRICA *
Buenos Aires, 23 ene (Sputnik).-La eliminación del contenido en español de la página web de la Casa Blanca apenas investido el presidente Donald Trump muestra una política hostil hacia América Latina, dijo a Sputnik Nóvosti el experto argentino en relaciones internacionales Pablo Kornblum.

Esto desvela “una política hostil en la apertura de Estados Unidos a América latina”, indicó Kornblum, doctorado en relaciones internacionales y director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales.

La iniciativa de la nueva Administración a poco de haber asumido pretende ser coherente con “las promesas de campaña que hizo Trump”, recordó el experto.

La medida “tiene que ver con cuestiones ideológicas, de inmigración, de reconsiderar lo que podría ser perjudicial para la balanza comercial de Estados Unidos”, enumeró Kornblum.

La reacción del nuevo Gobierno muestra que Trump “quiere ponerse firme ante la comunidad inmigrante en general”, constató.

Por eso el mandatario retiró este lunes la firma que había estampado su antecesor Barack Obama del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), del que formaban parte 12 países, incluidos México, Chile y Perú.

También este lunes, frenó la importación de limones del noroeste argentino que el Gobierno de Obama había concedido un mes antes.

Para Kornblum, Trump “intentará negociar con los grandes actores que le interesan a nivel internacional, en especial con Rusia como aliada, y con China como enemiga”.

Los latinoamericanos no interesan en términos económicos y tampoco son el principal aliado político de Trump, según el experto.

“México, que representa lo negativo (maquilas, inmigrantes que trabajan en el campo) es el patio trasero”, observó.

Aunque es la región más cercana a Estados Unidos, América Latina quedará relegada a un segundo plano, porque “no representa un mercado en el que tenga Estados Unidos tenga prioridad”, añadió el argentino.

En términos generales, Trump se llevará bien con aquellos países que consientan con sus políticas, siempre que accedan a los intereses económicos del actual Gobierno, mientras por el contrario, el presidente recurrirá a la denostación ante quienes no estén interesados en secundarlo, concluyó. (Sputnik)

 

 

Escenario para el Desarrollo Argentino

Por Pablo Kornblum en Revista Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/56577015/n-6-diciembre-2016

• La problemática económica no es solo económica, y es estrictamente necesario un consenso social y productivo sostenido por políticas de Estado e Instituciones sólidas para salir de la trampa de los países de ‘ingreso medio’.
• La ayuda externa para salir de la trampa del ‘ingreso medio’ (inversiones directas estatales y privadas, y liquidez a bajo costo), dependerá de cómo se utiliza; sin ayuda – por ejemplo de las grandes potencias como Estados Unidos o China -, se deben realizar políticas económicas audaces que requieren de una coyuntura muy favorable y esfuerzos endógenos de tinte económico, político y cultural.
• No hay un solo camino al desarrollo. En este sentido, las condiciones históricas, culturales, demográficas y geográficas endógenas y exógenas, generan un pensamiento nacional que debe ser moldeado dinámicamente.
• En la situación global actual raramente se ven negociaciones sustentables en tandas o bloques de dos o tres países que se unen para favorecerse en determinada coyuntura. Los acuerdos bilaterales o entre bloques económicos (o un mix de ambos) son los que más han avanzado hasta el día de hoy. Más aún cuando históricamente ha habido enormes diferencias en las políticas macroeconómicas – y su consecuente coordinación – entre la Argentina y Brasil.
• Desde mi punto de vista a relación política con las provincias, con importantes derivaciones económicas, no debe ser una excusa para con el cuidado el Medio Ambiente. La discusión se debería centrar en si es necesario continuar exprimiendo económicamente los recursos en detrimento de la naturaleza, en términos relativos a los tiempos requeridos para realizar un cambio productivo hacia economías más verdes.
• La reacción de las democracias capitalistas occidentales ante el avance de las extremas, izquierda y derecha, son un espejo y un contrapunto de cuidado. Sus exigencias anti-sistema que rozan ciertos márgenes de tolerancia social y ética, les quitan a las elites pro-sistémicas un importante margen de maniobra.
• Se debe poner el eje en las expectativas para estimular la inversión privada, ya que los Estados se encuentran constreñidos con demandas crecientes. Ello implica altos niveles de credibilidad y consenso político con el mercado nacional e internacional.
• La sustitución tecnológica por parte de las máquinas es una temática estructural que ya se está discutiendo en los países desarrollados y debe comenzar a tratarse en nuestro país lo antes posible, dada su interrelación con variables claves como la educación y la productividad.
• Para que los vaivenes cíclicos de los actores no sean el ‘perdí ayer por lo que debo ganar hoy’, se deben tratar de minimizar las fluctuaciones y socializar de antemano las ganancias y pérdidas entre todos los actores económicos. En este sentido, las transiciones productivas hacia economías más inteligentes no tienen que ser pensadas por el ‘costo político’ de corto plazo, sino por las potencialidades a futuro.

Situación económica de Venezuela

Por Pablo Kornblum en Revista Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/56388091/n-5-noviembre-2016

• La inflación (en torno al 500% anual) y escasez (principalmente de alimentos y medicinas básicas), continúan con su tendencia creciente. La emisión monetaria sin respaldo no se ha frenado, por lo que la demanda desesperada de los pocos bienes – mayoritariamente de primera necesidad – que se pueden adquirir, retroalimenta el círculo vicioso.

• El Gasto Público/Social (pasó de ser el 25% del PBI a principios de los años 2000 a ser casi la mitad del PBI en 2014), incluido frecuentes incrementos salariales, se han convertido en parches recurrentes de corto plazo que potencian el proceso inflacionario. También el déficit fiscal, acompañado por una caída del PBI de alrededor de 8%, continuaría su brecha creciente.

• Las expectativas no eran tan negativas como la situación en sí. A continuación se observan los pronósticos del FMI, un Organismo alejado ideológicamente de las políticas venezolanas, tenía a principios de año expectativas ‘menos negativas’ de lo que efectivamente luego ocurrió (como una inflación que largamente excedió el 200% anual).

• La expropiación de empresas no ha logrado revertir las capacidades productivas. Mismo PdVSA ha incrementado sus costos operativos, reduciendo una rentabilidad necesaria para pagar una creciente cantidad de programas sociales. En el gráfico a continuación se observa claramente la pendiente negativa en términos de exportaciones de crudo venezolano.

• El control y las nacionalizaciones han sido contraproducentes al crear un ambiente de inversiones negativo para aquellos que no se encuentren aliados al gobierno; sin ir más lejos, en el año 2015 el gobierno, mediante una reforma a la Ley de Precios Justos, estableció explícitamente un margen máximo de ganancias de 30% para los productores y 20% para los importadores. En el mimo sentido, en términos de infraestructura, la falta de inversiones ha causado una crisis de abastecimiento de los servicios públicos esenciales (sobre todo la carencia de agua y electricidad).

• El tipo de cambo es otro aspecto que estimula la especulación y el incremento de precios. Sobre todo porque cada vez son menos la cantidad de bienes importados a dólar protegido (Dipro, que incluye a la bienes esenciales como medicamentos, alimentos, insumos básicos), con la discursiva de la necesidad imperiosa de administrar y asignar las divisas a un tipo de cambio fijado por el gobierno (entre 10 y 15 Bolívares por Dólar). Otros bienes y sobre todo servicios se importan a dólar Dicom (pago de tarjetas de crédito, viajes al exterior, insumos y bienes de capital para empresas), a un valor aproximado a los 600 Bolívares por Dólar. Todo ello en medio de un férreo control de precios. El dólar paralelo, por su parte, se sitúa por encima de 1.000 Bolívares.

• Las distorsiones generadas por la descripta gran diferencia entre los diferentes tipos de precio del dólar, conllevan a la quiebra de buena parte del aparato productivo a través de la falta de insumos (las importaciones han caído un 40% el último año), la escasez de financiamiento lógico, y la incertidumbre en la cadena de valor (las empresas venezolanas se encuentran operando en alrededor del 35% de su capacidad), entre otros.

• Cabe destacar que PdVSA se encuentra obligada a vender sus ingresos externos al Banco Central de manera exclusiva (unos 115 mil millones de dólares durante el período 2005-2013). El inconveniente que surge es que los precios del petróleo no se han recuperado de su pico en torno a los 120 dólares el barril del año 2008, con expectativas de mantenerse en torno a los 50 dólares en el corto plazo (sobre todo ante la desaceleración china, el estancamiento europeo, y los replanteos financieros/comerciales a nivel internacional).

• No se han observado señales que demuestren la voluntad de un cambio productivo real; más bien se busca afianzar el proceso de acumulación basado en la redistribución de la renta petrolera y otros recursos naturales (como los mineros). Sin embargo, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Jesús Farías, subrayó el mes pasado que ante la baja de los precios del petróleo, Venezuela está obligada a ir hacia un nuevo modelo económico productivo para la diversificación del ingreso en divisas.

• Los acreedores, chinos y otros aliados ideológicos/técnico-pragmáticos demandan a Venezuela una política económica que, corrigiendo distorsiones como las del tipo de cambio, permitan principalmente mantener la capacidad de crédito del país y se garantice, sobre todo, la tasa de retorno de los préstamos otorgados (para el sector de hidrocarburos y otros) y por otorgar. Con otros socios económicos pragmáticos clave, principalmente los Estados Unidos, la caída del intercambio es drástica: mientras que en el año 2012 Venezuela le exportaba a los Estados Unidos un monto cercano a los 38 mil millones de dólares, en el año 2015 ese número descendió a 23 mil millones de dólares.

• Petrocaribe, el bastión de la diplomacia que ofrecía petróleo venezolano subsidiado y crédito a bajo costo para las naciones de la región (de gran relevancia económica y sobre todo financiera para Estados pequeños y con bajos niveles de desarrollo), se encuentra en franco declive. Varios países centroamericanos dependientes (como Republica Dominicana, Nicaragua, mismo Cuba, etc.), ya están buscando alternativas en otros países productores de hidrocarburos.

• Con la salida de los anteriores gobiernos aliados de Argentina y Brasil, sumado a la inestabilidad política venezolana, se caen una diversidad de acuerdos financieros, comerciales y productivos entre Venezuela y el resto de sus socios del Mercosur. Ello se ha visto reflejado en los desentendimientos diplomáticos de la Unión Aduanera que se han generado en los últimos meses, lo que ha generado aún más incertidumbre en el mediano plazo.

• Las restricciones crediticias que afronta el Gobierno de Venezuela se intensificaron incluso después de los desesperados canjes de deuda realizados por la petrolera estatal PdVSA y el gobierno venezolano, lo que implica restricciones financieras externas significativas y crecientes. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha insistido en que su Gobierno cumplirá con todos los pagos de deuda.
• Hasta el momento, Venezuela ha pagado todos los vencimientos de deuda externa, pero sus reservas se encuentran cercanas a un piso histórico de 10.000 millones de dólares, a la vez que se acercan los vencimientos de capital e intereses de corto plazo. Aunque Venezuela evitaría un default el corriente año 2016, no tendría margen de maniobra en el mediano plazo (con inconvenientes crecientes hacia finales de 2017 o principios de 2018, donde se tienen vencimientos combinados de capital e intereses por US$15.000 millones).

• El crecimiento de la pobreza (se calcula que con la inflación actual el 65% de los venezolanos se encuentra en esta situación) no solo genera mayores tensiones sociales, sino que además tiene un profundo impacto en términos de gasto social creciente y baja productividad ciudadana en el mediano y largo plazo. El presidente Maduro anunció que el 70% del presupuesto nacional para el año 2017 estará dirigido a la inversión social, sobre todo en términos de proyectos socio-económicos (educación, vivienda y salud principalmente). Pero dado el escenario macro y microeconómico expuesto, sería solo un paliativo insuficiente.

Apreciaciones:
• Dada la coyuntura actual, ya es tarde para cualquier cambio productivo necesario de mediano y largo plazo, tanto para generar mayores eficiencias/eficacias en PdVSA, como para el desarrollo de las industrias sustitutivas de importaciones, sobre todo de bienes de primera necesidad.
• Se necesita un cambio de expectativas que revitalice el aparato productivo y sobre todo el flujo de liquidez que estabilice la macroeconomía para que el gobierno se sostenga política y socialmente. La problemática se centra en que un cambio estructural del aparto productivo se suele llevar a cabo en escenarios de bonanza para tener capacidad de accionar; contexto alejado de la realidad actual.
• Según la retórica gubernamental, la “Guerra Económica” librada por empresarios y comerciantes, está detrás de las prácticas especulativas y la formación de precios que derivan en altos niveles de escasez e inflación. Sin embargo, la retorica ideológica se encuentra enmarcada en los límites sistémicos del capitalismo; que el gobierno claramente solo está dispuesto a jugar a través de un ‘capitalismo de amigos’ que tampoco dará las respuestas apropiadas.
• El escenario negativo se potencia con el endeudamiento externo creciente para pagar deuda, gasto corriente e insumos básicos. Los canjes de deuda solo dilatan más los tiempos económicos, que contradictoriamente son tiempos que el nivel político no tiene. Los acreedores saben que Venezuela continuará pagando hasta que no tenga más dinero. Pero el escenario no es sostenible más allá del corto plazo.
• La Argentina, a pesar de su lógica aperturista actual, debería esperar un escenario político más estable para avanzar en cualquier tipo de nuevos acuerdos económicos beneficiosos. La globalización permite avanzar en todos los mercados; sin embargo, los permanentes reacomodamientos económicos y financieros a nivel global deben comprenderse cabalmente para evitar inmiscuirse en escenarios problemáticos que generen fuertes perjuicios de corto plazo.

Sectores Clave del Océano en Argentina

Por Pablo Kornblum

Los 3 sectores que se evalúan en el mediano/largo que tienen mayor potencial económico, generación de empleo y divisas, son el Hidrocarburífero, la Acuicultura y la Energía Oceánica.

Ello se debe a que el resto de los sectores ya han sido en parte desarrollados por el sector privado, dada especialmente la facilidad de implementación – con fuerte vínculos terrestres – y rentabilidad. Los desarrollos que se expondrán requieren mayores economías de escala con una gran inversión de corto plazo para un eje marítimo complejo. De aquí la importancia del rol del Estado.

A continuación se describe brevemente el escenario situacional de estas áreas:

HIDROCARBUROS

Las cuencas marinas de Argentina tienen un área de 1.227.568 km2 y prácticamente la tercera parte se encuentra a menos de los 200 metros de profundidad del Mar Argentino. Argentina cuenta con 11 cuencas que han sido exploradas en mayor o menor medida en diferentes momentos históricos y con resultados diversos. En la actualidad, prácticamente todas las cuencas marinas de hidrocarburos se encuentran improductivas, con excepción de la Cuenca Austral, principalmente gasífera (al producir su offshore el 15% del gas natural del país). También se ha puesto foco en la Cuenca del Golfo San Jorge, aunque los resultados no han sido positivos en términos de potencial rentabilidad.

Según el Sistema de Información Geográfica de la Secretaría de Energía, al presente se han tendido líneas sísmicas 2D en las cuencas marinas Austral, San Jorge, Malvinas y Colorado.

La realidad es que la mayor parte de las Cuencas Marinas de Argentina se encuentran sin explorar bajo sistemas de registración sísmica capaces de localizar con precisión media o alta potenciales yacimientos de petróleo y gas natural. La instrumentación de mejores líneas y mallas en dos dimensiones como la adquisición de estudios prospectivos en tres dimensiones supondría de por sí un primer gran impulso para la actividad offshore nacional.

En este sentido, las exploraciones 3D han sido escasas por su costo (10 mil dólares el Kilometro Cuadrado aprox., dependiendo del precio coyuntural del commodity). Sólo una campaña de sísmica 3D de las principales cuencas tendría un costo que oscila entre los 1.000 y 3.000 millones de dólares. Por lo tanto, la posibilidad de que el servicio pueda realizarse con compañías nacionales supondría no solo un importante ahorro de divisas, sino también un estimulo para el desarrollo de proveedores locales de estos servicios y tecnología.

A partir del “Plan Exploratorio Argentina”, YPF se ha propuesto iniciar la exploración de la Cuenca del Colorado y del margen norte de la Plataforma Continental Argentina y relanzar la exploración en las cuencas Austral y Malvinas Occidental, estimando recursos costa afuera por 688 MBOES. Estos números no serian diferenciadores para generar un cambio de paradigma a nivel internacional; sin embargo, las potencialidades sin explorar en un escenario de máxima podrían generar un salto económico cuantitativo superador para las arcas de nuestro país.
Sin embargo, siempre cabe recalcar que una vez realizados los estudios de sísmica, la probabilidad de encontrar hidrocarburos en el prospecto offshore es aproximadamente del 15%. Para que este número pueda verificarse a posteriori, será necesario hacer una cantidad de pozos posiblemente en el orden de varias decenas para poder encontrarlo. En definitiva, la inversión necesaria es significativa y se ha verificado incluso en los casos exitosos – como el de Presal en Brasil – que se requieren muchos intentos para garantizar el éxito. Por lo tanto, más allá de la Cuenca Austral, la única con producción al presente, la exploración offshore se vuelve de frontera y alto riesgo.

Por el contrario, el factor de riesgo podría cubrirse – al menos parcialmente -, por las economías indirectas que podría generar el desarrollo de una industria nacional de alta tecnología y valor agregado, proveedora de servicios de exploración, desarrollo, producción y explotación de estos recursos off-shore. Para citar un ejemplo, los pozos offshore de alta profundidad – desde más de 500 metros – requieren de servicios productivos y logísticos de alta complejidad para su producción, ya sea a través de buques especializados como de embarcaciones de transporte, helicópteros de traslado y un conjunto de medidas de salvaguarda ambiental que hacen de la producción offshore una cadena de valor de servicios complejos, con necesidad de recursos humanos altamente calificados y acceso a tecnología de frontera.

En cuanto a las inversiones necesarias, el costo operativo diario de un pozo offshore en aguas profundas a 1.500 metros de profundidad es aproximadamente 1 millón de dólares, descomponiéndose una mitad en equipamiento y la otra en salarios y logística. Para que este pozo sea rentable debería producir 9 mil barriles por día (22 mil con los precios actuales) y no menos de 5 mil para que se cubra solamente la inversión en infraestructura (4 mil adicionales para cubrir el costo de operación). Se debe tener en cuenta que un pozo del Presal brasileño a 2 mil metros de profundidad produce 40 mil barriles diarios.

Finalmente, los escenarios de reservas y de explotación de los hidrocarburos parten de considerar un período de explotación de 30 años con un esquema de explotación bajo en los primeros años y alto en los años de juventud y madurez de los pozos. Los estudios de la Secretaria de Energía e YPF indicaron que podría haber entre 4 mil y 32 mil millones de barriles potenciales, aunque la realidad conservadora (los 688 millones previamente mencionados) sobrepasa cualquier tipo de predicción.

Pero con un ingente proceso inversor que potencie el rol del Estado y sus derivaciones en el sector privado, que incluya criterios sólidos para la asignación de bloques de exploración, el favorecer el desarrollo de estudios de sísmica 3D, incentivar el involucramiento de proveedores nacionales para la industria del petróleo y gas, realizar un seguimiento de la evolución y perspectiva de precios del petróleo y gas de mediano plazo, sostener el rol de YPF en la exploración offshore y alcanzar la sustentabilidad ambiental de la industria, en los próximos 30 años Argentina podría generar hidrocarburos por un valor que va desde los 108 mil millones de dólares a los 7,5 billones de dólares.
ENERGÍA OCEÁNICA

El potencial de desarrollo de proyectos de inversión en energía marina – especialmente mareomotriz – surgida de las corrientes de mareas (pleamar y bajamar) -, y la energía undimotriz – vinculada al oleaje superficial -, podrá contribuir al sistema eléctrico nacional y la creación de eslabonamientos hacia atrás y adelante al interior de su cadena de valor. Además podrían surgir ahorros en una primera etapa de una disminución en la importación de gas y luego petróleo.

Para el corto plazo, el objetivo podría ser el abastecimiento por medio de la energía oceánica en clave regional y dirigida a establecimientos específicos: auto suministro eléctrico, producciones pequeñas, actividades económicas locales (por ejemplo, maricultura). A largo plazo, contando ya con un propicio know-how, debería entonces abocarse sí a la incorporación de la energía marina a la red eléctrica nacional a través del concreción de proyectos de mayor envergadura.

A priori podría aportar desde 10.000 MW hasta un potencial de máxima de 40.000 MW. Si consideráramos la estimación intermedia de 20.000 MW, esta potencia prácticamente duplica la del sistema hidroeléctrico nacional (11.108 MW) en la actualidad (CNEA, agosto de 2015), es más de seis veces la presentada por la Represa de Yacyretá (3.100 MW), y veintinueve veces los 692 MW aportados por Atucha II.

Si turbinas que generen 20 KW (0,02 MW) por metro se instalaran sobre una costa marítima de cuatro mil kilómetros de longitud ofrecerían de potencia 80.000 MWh. Como las turbinas operan por el cambio del nivel del mar (la plataforma continental argentina posee ondas semidiurnas de marea: dos pleamar y dos bajamar), en funcionamiento 10% del día, en un año (876 horas) se crearían 70.080.000 MWh, más de la mitad de la generación bruta nacional de 2014 (135.737.600 MWh).

El principal desafío de generar energía eléctrica a partir de la energía marina es el alto costo del megavatio que presenta en relación a otras tecnologías, que se ubica en torno a los 9 mil dólares por KW.

La amplitud de marea se extiende, con variaciones en su envergadura pero sosteniendo el potencial a lo largo de la costa Patagónica. En particular, el Golfo de San Jorge y el Golfo de San José, en la provincia de Chubut, presentarían condiciones excepcionales para la instalación de turbinas hidráulicas en el istmo mencionado para el aprovechamiento de las energías de las mareas que son las de mayor continuidad.

La realización de estudios para la medición de mareas en lugares específicos para la instalación de turbinas y equipos aparece como un primer paso previo a la posibilidad de generar energía. En una primera etapa se podrían instalar alrededor de 20 boyas en zonas costeras en lugares considerados de mayor factibilidad previa para estudiar las mareas. Se estima que el costo unitario de estas boyas está en el orden de los 15 mil a 20 mil dólares, totalizando una inversión máxima de 400 mil dólares. Estas boyas podrían desarrollarse parcial o totalmente en Argentina.

Si bien las investigaciones que deben realizarse aún limitan las posibilidades de desarrollo inmediato de la energía mareomotriz, se estima que en un horizonte de dos años podrían tenerse relevados los principales sitios de instalación de turbinas y comenzar una posible generación. La mayor inversión se encuentra en la conectividad de la energía con la red eléctrica nacional. Debe considerarse que la distancia desde la costa hasta la red eléctrica en varias áreas de la Patagonia puede ser superior a varias decenas de kilómetros.

En el mientras tanto pequeñas centrales de prueba para los próximos años podrían suministrar energía para otros proyectos vinculados a distintas actividades marinas, tales como granjas “greenhouse”, para abastecer necesidades de sitios de acuicultura marina, poblaciones y ciudades costeras, etc.

Con investigaciones precisas y el testeo de prototipos de equipos que puedan desarrollarse con tecnología nacional, en el transcurso de una década la producción de energía de esta fuente podría alcanzar los 250 MW/hora, que al nivel de tecnología y consumo actual promedio de la población en Argentina, equivaldría a abastecer una ciudad de 200 mil habitantes, o el equivalente a cerca del 0,5% del consumo energético nacional.

Por otro lado, una estimación total de la máxima capacidad que podría tener la Costa Argentina para la generación de energía undimotriz – a partir del movimiento de las olas – parte de la generación de una relación, con la tecnología disponible, de 20KW/hora por metro de costa. Debe considerarse que el movimiento de las olas puede no alcanzar la velocidad necesaria para que la turbina genere energía, por lo que la estimación requiere considerar que el tiempo de generación podría no ser superior al 10% del tiempo total. Asimismo, la instalación de estos equipos debe estar en zonas cercanas a la costa, lo que supone una limitación para su explotación mar adentro.

El cálculo, teórico y de máxima con la tecnología actual disponible, llevado a la longitud de la costa atlántica Argentina sería el siguiente:

Cómo se observa a continuación, el potencial económico de la energía mareomotriz va desde los 450 millones de dólares en la próxima década a los 28 mil millones de dólares en el largo plazo. El desarrollo tecnológico futuro tendría un impacto considerable en la velocidad con la cual esta industria podría crecer, tanto las que permitan disminuir el costo de la generación como aquellas que reduzcan la inversión inicial.

Cabe destacar el ahorro de divisas generado por la energía mareomotriz al reemplazar la importación de petróleo y gas, permitiría que a futuro que estas se complementen, se desarrollen y alcancen saldos exportables (a través de Vaca Muerta, por ejemplo). Se considera una relación de conversión de 1 barril de petróleo equivalente = 1700 Kw.

La energía mareomotriz podría generar en la próxima década energía para más de 200 mil habitantes o para proyectos vinculados a las actividades oceánicas. En el largo plazo, y con los futuros desarrollos tecnológicos que disminuyan el costo de generación y de la inversión por megavatio de capacidad, el potencial de la tecnología es muy significativo tanto desde la actividad económica como también desde el potencial ahorro de divisas que generará.

Para ello se requiere un rol estratégico del Estado en tanto al relevamiento de las mareas, el testeo de equipos desarrollados para la generación de energía, la articulación de la producción con la demanda energética local y/o nacional, la creación de una logística y conectividad con la red del continente, y finalmente, la elaboración de un diagrama sistémico del sector.

ACUICULTURA MARINA

En la Costa Atlántica se identifican 19 sitios donde se desarrollan o se han desarrollado cultivos marinos. Son emprendimientos a nivel costero sobre todo de mejillones y vieiras en Rio Negro, Santa Cruz y Chubut, tanto de índole privado, mixto (con subsidios estatales) y a través de cooperativas. También se están desarrollando posibilidad de criar Mero Austral o Centolla. En principio, habría un amplio espectro de especies, valores y potencialidad de cría que varía según su dificultad y valor económico.

Sin embargo, la mayoría de los proyectos no cuenta con más de 15/20 empleados, son de muy baja escala comercial y productiva, y sin capacidad de exportación (el volumen de acuicultura generado a nivel nacional – en el orden de las 4 mil toneladas y que incluye la cría de especies de agua dulce – no se exporta).

Un punto a trabajar es el acceso restringido por vía terrestre y una escasa o nula disponibilidad de servicios, lo que dificulta la producción. Otro de los grandes desafíos de esta actividad es la captación de semillas juveniles. La colocación de colectores, es decir las estructuras para captar semillas, determina que la cantidad de semillas juveniles obtenidas sea adecuada para las actividades subsecuentes.

Se le adiciona además el obstáculo ante la escasa factibilidad de cultivar con mareas fuertes. Las mareas de Argentina no son las que tienen Brasil o Chile, lo que complejiza la tecnología de cultivo, particularmente en lo que es acuicultura costera.

Además, la tecnología de acuicultura con jaulas sencillas con armazón y bolsa no sería factible de ser utilizada. Por otro lado, la Argentina tiene costos de insumos (alimento balanceado) y de mano de obra elevados en comparación con otros países; ello dificulta el surgimiento de proyectos, en particular, aquellos de escaso volumen productivo.Todos estos factores aún no parecen haber sido superados por los principales productores.

Por el contrario, el verdadero potencial de la Argentina está en la acuicultura offshore con especies como el Salmón Atlántico. El desarrollo de la acuicultura multitrófica integrada (IMTA, por sus siglas en inglés) – práctica que permite utilizar los residuos de una especie en fertilizante para el desarrollo de otras en el ámbito de una misma “jaula” o “granja marina” – presenta un potencial muy grande debido a que disminuye los costos de transporte y de los insumos para la producción. En este sentido, Argentina lidera el ranking de países con más superficie para la IMTA de Salmón Atlántico y Mejillones, con casi 6.000 kilómetros cuadrados de extensión.

Sin embargo, el horizonte temporal para alcanzar la explotación comercial debe considerar la necesidad de invertir en infraestructura para dar respuesta a las demandas de la actividad, el desarrollo de emprendimientos offshore y las condiciones que permitan garantizar la rentabilidad de estas iniciativas.

El potencial para los próximos años podría alcanzar hacia 2025 un valor progresivo cercano al 1% de la superficie con condiciones productivas para la IMTA (58 km2) y la comercialización iniciando a partir del quinto año de la década (2020).

Estimando que durante los primeros cinco años sería necesario desarrollar infraestructura portuaria, servicios logísticos e inversiones para la puesta en marcha de emprendimientos piloto – lo que considera sólo 5 años de operaciones y una explotación inicial del 0,1% de la superficie potencial desde 2020 – el escenario para el período 2015-2025 se resume en la siguiente tabla.

Una vez alcanzado este volumen de producción, podrían trazarse escenarios de mayor cobertura en términos de superficie, incorporando la acuicultura marina no multitrófica con eje en la tercera década de este siglo. Los escenarios – Bajo, Medio y Alto – refieren a la posibilidad de desarrollar la acuicultura en el 1% (bajo), 5%(medio) y 10% (alto) de la superficie potencial identificada, incorporando además la superficie no apta para multitrófica. En el caso del Mejillón, se estimaron también los valores potenciales de generación de ingresos sobre aguas óptimas de superficie, temperatura y corrientes, y aguas sub-óptimas.

En definitiva, el potencial económico de la acuicultura marina va desde el 12% a más del 100% del PBI Argentina de 2014 basado fuertemente en desarrollos offshore. Si bien requiere la inversión en infraestructura y el testeo de cultivos piloto, la actividad podría tener lugar en un horizonte de tiempo no muy lejano, un trascendente impacto sobre el PBI, el empleo y la generación de divisas.

Para ello se requiere trabajar sobre la generación de información apropiada de áreas factibles de explotación y recursos disponibles, analizar los segmentos y nichos de mercado de las especies disponibles, lograr el funcionamiento de un marco normativo acorde para el estímulo a la inversión, generar el acceso a tecnología para el desarrollo de granjas marinas, concatenar de manera apropiada la logística productiva y, como corolario de un novedoso proceso superador, elaborar un proyecto productivo modelo representativo del sector.

CONCLUSIONES

El Estado debe ocupar el lugar que no lo hace el mercado, ya sea por cuestiones de complejidad, rentabilidad, conveniencia en otros sectores, o una combinación de todos ellos. La energía oceánica, la producción hidrocarburífera offshore y la acuicultura marina se encuentran en estos casos.

Ello no implica que el Estado no reciba sus beneficios. Un importante ahorro de divisas, el estimulo para el desarrollo de proveedores locales, una cadena de valor de servicios complejos, recursos humanos altamente calificados y acceso a tecnología de frontera generan amplios beneficios para el empleo y el mercado interno. La complementación entre el sector público y privado, el rol de las cooperativas, y la posibilidad de combinar los éxitos en las industrias (complementando y potenciando el sector hidrocarburífero y la energía proveniente del mar/océano), también son ejes superadores que le brindarían al país un salto cuantitativo y cualitativo.

Como contraparte, los beneficios son potenciales, bajo un alto nivel de incertidumbre/riesgo en términos de objetivos e intereses que se alcanzarán. En este sentido, la probabilidad de éxito en los procesos a veces no supera el 20%, y el tiempo de espera de retorno económico supera décadas, lo que implica la necesidad de mantener políticas de Estado que sobrepasen los gobiernos de turno. Las inversiones (sobre todo en términos de infraestructura) son fundamentales pero altamente costosas en términos de las erogaciones fiscales, con los costos políticos y sociales que pudieran generar.

En definitiva, la potencialidad a futuro, derivada del punto de inflexión que implica empezar desde la nada, conlleva a que se necesiten ingentes cantidades de dinero – con su dificultosa asignación prioritaria -, una decisión política de desarrollar verdaderamente la economía del mar argentino más allá de la coyuntura, y un necesario y solido trabajo técnico cohesionado entre todos los Organismos del Estado y su complemento con el resto de los actores interesados para que el Océano y los Mares sean una fuente de recursos sustentable para la economía argentina del futuro.

Análisis del Estudio Preliminar para la Estimación del Potencial Económico del Océano en Argentina

Por Pablo Kornblum

Argentina posee más de 5.000 kilómetros de costa sobre su territorio continental y nuestro mar se extiende en una superficie equivalente casi al 50% de su territorio continental, lo que refleja el importante potencial para su conservación y aprovechamiento económico. Cabe destacar que el sustento de las estimaciones del estudio se realizó sobre la base del desempeño pasado reciente, la cual fue validada con informantes clave cuando fue posible.

Según el trabajo, el impacto de la economía oceánica en la generación de divisas podría ser determinante para superar la histórica restricción externa argentina, así como también para apuntalar en materia científica y tecnológica otros sectores de la industria nacional, tales como la industria naval, la producción de bienes de capital y un amplio abanico de tecnologías vinculadas a la explotación de hidrocarburos, energía oceánica, acuicultura, la industria farmacéutica y la de biocombustibles.

Como complemento, sería fundamental que el Estado garantice a través de regulaciones y normativas la sostenibilidad ambiental del océano para que las actividades prospectadas puedan desarrollarse sin afectar el valor social y ambiental del océano y sin disminuir el potencial económico de otros sectores. El estudio efectuado consideró este supuesto de conservación y sustentabilidad ambiental para el cálculo económico.

En este sentido, se podrían generar impactos muy significativos en materia de desarrollo local y regional en las ciudades de la Costa Atlántica Bonaerense y Patagónica. Por ejemplo, en una primera etapa podría generar su propio abastecimiento de energía eléctrica a través de la energía mareomotriz e incluso abastecer parcialmente el resto del país, ampliar las reservas de hidrocarburos reduciendo la dependencia de importaciones de energía o desarrollar su potencial en materia de acuicultura que permitiría la exportación de salmón y mejillones con un impacto significativo en la generación de empleos locales.

Además, el crecimiento del turismo podría favorecer las corrientes migratorias de trabajadores calificados desde los grandes centros urbanos hacia ciudades más pequeñas con un importante impacto en el desarrollo local, así como otras actividades de alta calificación técnica que deban ser desarrolladas en forma cercana a los sitios productivos.

El análisis arrojó un potencial económico de estos sectores relacionados para los próximos 20 años de 216 mil millones de dólares de ingresos, 170 mil nuevos empleos y un flujo de divisas por 160 mil millones de dólares en el escenario más conservador.

Cabe destacar que no se incluyo el efecto multiplicador que tienen estas actividades sobre el resto del conjunto de sectores de la economía (empleo indirecto creado, desarrollos científico-tecnológicos que podrían comercializarse a partir de la demanda de las industrias vinculadas al mar, etc.).

Por otro lado, la gran mayoría de las industrias requieren actividades de exploración de los recursos y se encuentran sujetas al desarrollo de marcos regulatorios, realización de inversiones y en algunos casos dependen también de la formación de recursos humanos especializados aún no disponibles. Por lo tanto, una porción importante de estas actividades podría comenzar a ser explotada comercialmente en un período no inferior a los 5 años y una amplia mayoría en períodos superiores a los 10 años.

A continuación se describe brevemente el escenario situacional de las principales áreas de producción que desarrolla el informe:

HIDROCARBUROS:

Las cuencas marinas de Argentina tienen un área de 1.227.568 km2 y prácticamente la tercera parte se encuentra a menos de los 200 metros de profundidad del Mar Argentino. Argentina cuenta con 11 cuencas que han sido exploradas en mayor o menor medida en diferentes momentos históricos y con resultados diversos. En la actualidad, prácticamente todas las cuencas marinas de hidrocarburos se encuentran improductivas, con excepción de la Cuenca Austral, principalmente gasífera (al producir su offshore el 15% del gas natural del país). Las tres cuencas que rodean las Islas Malvinas y la Cuenca Argentina son las que exceden los 200 metros de profundidad, con una media de 5.000 metros. Las restantes están por debajo del Mar Argentino, a menos de 200 metros de profundidad y han tenido algún grado de exploración.

En las últimas décadas las campañas exploratorias offshore estuvieron dirigidas a cubrir acotadas áreas de la superficie marina argentina, con bajos niveles de inversión y resultados prospectivos dispares e inciertos. La exploración costa afuera se vio limitada ante el marco regulatorio que ha cobijado al sector e insuficientes incentivos económicos para disponerse a avanzar sobre el proceso sustantivo de inversión en tecnología y desarrollo que requiere la actividad, potenciado con la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos en 2014.

En 2014 el offshore proveyó el 17,4% de la producción nacional de gas natural y el 2,8% de petróleo, a partir de dos concesiones ubicadas en la Cuenca Austral.

Según el estudio, el offshore en Argentina, especialmente en aguas profundas, tiene el potencial de ser el único remanente en reservorios convencionales con grandes cantidades de petróleo y gas. Sin embargo, hay un muy bajo nivel de conocimiento de su potencial concreto. Sólo una pequeña porción de la plataforma continental argentina fue explorada, habiéndose puesto el foco hasta el momento sobre la Cuenca Austral y la Cuenca del Golfo San Jorge (aunque estos no mostraron ser claramente rentables). La Cuenca Argentina podría albergar entre 300 y 400 millones de barriles, donde se destacan los testeos realizados en algunas cuencas como en el Salado, Valdéz y Colorado, serían condenatorios sobre la existencia de hidrocarburos.

ENERGÍA OCEÁNICA

Tres grandes fuentes de generación de electricidad existen en Argentina, distribuyéndose en 2014 del siguiente modo: Térmico Fósil (64,8%), Nuclear (4,3%) e Hidráulico (30,4%) de acuerdo a datos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En Argentina la energía hidroeléctrica sólo es originada en centrales establecidas sobre cauces de ríos (siendo los principales, Paraná, Uruguay, Limay, Tercero, Futaleufú, Neuquén), sin generación provista por el Mar Argentino hasta el momento.

El Mar Argentino presenta excelentes oportunidades para el desarrollo de las energías renovables que contribuirían, además de reducir la emisión de gases invernadero, a motorizar el crecimiento económico a través de la innovación y la creación de nuevos empleos de elevada calificación. El informe analizó el potencial de desarrollo de proyectos de inversión en energía marina –especialmente mareomotriz y undimotriz–, estimándose el potencial de contribución al sistema eléctrico nacional y la creación de eslabonamientos hacia atrás y adelante al interior de su cadena de valor. Además podrían surgir ahorros en una primera etapa de una disminución en la importación de gas y luego petróleo.
Bajo la configuración tecnológica y productiva actual, la industria deberá tener el apoyo del Estado en los próximos años para poder operar con precios competitivos, ya sea a través de subsidios para la investigación y el desarrollo de equipamiento, como así también a través de mejoras tecnológicas que disminuyan la brecha de costo respecto a otras fuentes de energía – o mismo precios subsidiados para los oferentes -.

Cómo se observa a continuación, el potencial económico de la energía mareomotriz va desde los 450 millones de dólares en la próxima década a los 28 mil millones de dólares en el largo plazo. El desarrollo tecnológico futuro tendrá un impacto considerable en la velocidad con la cual esta industria podría crecer, tanto las que permitan disminuir el costo de la generación como aquellas que reduzcan la inversión inicial.

INDUSTRIA PESQUERA

En los últimos años, la industria pesquera retornó a niveles de captura sustentables; sin embargo, se estima que la capacidad de crecimiento de la pesca es baja. La baja diversidad de especies comerciales se refleja en que tan sólo 3 productos – merluza hubbsi, langostino y calamar ilex – representan el 80% de las capturas y del valor económico generado por el sector pesquero.

Por otro lado, no se verifican relaciones fuertes entre los precios y las cantidades capturadas. Especialmente en el caso de la merluza, la oferta de pescado obedece más a razones de cantidad de barcos y empresas operando en la captura que a las condiciones de mercado imperantes.

El potencial económico de la industria pesquera parte de estimaciones conservadoras tanto de precios y cantidades capturadas, como también del valor agregado que actualmente genera la industria que podría incrementarse en los próximos años, generando aún más valor. En resumen, la pesca podría generar al menos 34 mil millones de dólares de valor económico (25 mil millones de generación de divisas) en los próximos 20 años.

ACUICULTURA MARINA

En Argentina la acuicultura es una actividad de reciente data si se exceptúa la producción artesanal de trucha. La actividad comercial semi-industrial comenzó a crecer en la década del noventa, siendo su crecimiento firme aunque no acelerado.

En nuestro país existen distintas áreas, tanto para el desarrollo de la acuicultura de aguas dulces como de mar. En estas últimas básicamente se inscribe la denominada cuenca templada o templada fría, con aguas de calidad y sitios determinados con potencial para emprendimientos de diferentes tipos, especialmente para cultivos de peces como lenguados, besugo, lisa, camarón rosado, y otras potenciales especies marinas; sumado a salmones y truchas en fase marina, así como algas marinas y otras especies de carácter exótico apreciadas y de alto valor comercial en mercados de consumo y en algunos casos de valor deportivo.

Según el informe, existen algunas limitaciones estructurales. Por un lado, plantea que las mareas de Argentina no son las que tienen Brasil o Chile, lo que complejiza la tecnología de cultivo, particularmente en lo que es acuicultura costera. Además, la tecnología de acuicultura con jaulas sencillas con armazón y bolsa no sería factible de ser utilizada. Por otro lado, la Argentina tiene costos de insumos (alimento balanceado) y de mano de obra elevados en comparación con otros países; ello dificulta el surgimiento de proyectos, en particular, aquellos de escaso volumen productivo. Más aún, todavía no existe la infraestructura necesaria para su aprovechamiento comercial.

Sin embargo, el desarrollo de la acuicultura multitrófica integrada (IMTA, por sus siglas en inglés) – práctica que permite utilizar los residuos de una especie en fertilizante para el desarrollo de otras en el ámbito de una misma “jaula” o “granja marina” – presenta un potencial muy grande debido a que disminuye los costos de transporte y de los insumos para la producción. En este sentido, Argentina lidera el ranking de países con más superficie para la IMTA de Salmón Atlántico y Mejillones, con casi 6.000 kilómetros cuadrados de extensión.

El potencial económico de la acuicultura marina va desde el 12% a más del 100% del PBI Argentina de 2014 basado fuertemente en desarrollos offshore. Si bien requiere la inversión en infraestructura y el testeo de cultivos piloto, la actividad podría tener lugar en un horizonte de tiempo no muy lejano, con un trascendente impacto sobre el PBI, el empleo y la generación de divisas.

TURISMO

La actividad turística vinculada al océano se puede subdividir geográficamente en diversas subregiones: la Costa Atlántica bonaerense, caracterizado por la masiva concurrencia de residentes argentinos, la Costa Atlántica (Patagonia Norte y Sur) y la Cordillera Patagonia Sur, que en oposición adquiere un atractivo muy importante para los extranjeros, favoreciendo el ingreso de divisas a nuestro país.

Aún cuando la Costa Patagónica recibe menos visitas que otros puntos de la Patagonia cordillerana y representa tan sólo el 2,3% del gasto turístico, los turistas que la visitan registran mayor cantidad de pernoctaciones (6,6) que en todo el resto de las regiones del país (promedio de 5,7 noches) con excepción de la Costa bonaerense (7,5 noches). En términos generales, la Costa Atlántica constituye uno de los activos más importante para el turismo nacional siendo el principal destino de los turistas residentes y representando el 23,3% de los ingresos generados por turismo en nuestro país.

Probablemente, algunos vectores de actividades turísticas podrían favorecer un mayor flujo y tiempo de estancia de los turistas en estos destinos: a) mayor oferta y difusión de actividades turísticas vinculadas al turismo de fauna marina y costera (ballenas, pingüinos, lobos marinos); b) mayor oferta de cruceros y de integración de distintos puntos de interés turístico conectados por barco y/o tierra en paquetes turísticos, dado la extensión geográfica de diferentes puntos de interés que conforman un núcleo de actividades vinculadas; y c) un incremento en la oferta de servicios turísticos complementarios tales como transporte, esparcimiento y recreación en alojamientos, gastronomía, etc.

El potencial económico del escenario estimado fue basado en lo que la inercia del crecimiento económico mundial y local generará en los próximos años. A los fines de refinar este número, sería importante estimar aquellas áreas de actividad y sectores de potencial de crecimiento mayor al del PBI interno y global con el propósito de realizar estimaciones más precisas y desarrollar qué políticas públicas – publicidad, inversión en infraestructura, desarrollo de marca país, desarrollo de corredores turísticos, etc. – podrían estimular una mayor participación del turismo en el PBI argentino.

MINERALES MARINOS
La minería oceánica en la Argentina no se encuentra desarrollada y se desconocen antecedentes de explotación económica a lo largo de la historia.

Según el informe, una primera etapa para la puesta en marcha de la exploración minera marina parecería ser la prospectiva de recursos de manganeso en la plataforma continental argentina. Una segunda etapa de la prospectiva podría concentrarse en otras zonas donde se presume la existencia de nódulos de manganeso. En este sentido, existe una zona con alta potencialidad de este recurso en un triangulo que abarca áreas de Argentina, Brasil y Uruguay a alta profundidad, fuera de la plataforma continental, que abarca una superficie mayor a nuestro territorio continental.

El potencial económico de los minerales marinos parece prometedor toda vez que la escasez de ciertos minerales raros en el continente conlleve a su exploración marina. La disponibilidad de ciertos minerales, además, podría ser estratégica para el desarrollo de ciertas industrias de alta tecnología que, de no contar con estos recursos no serían factibles de desarrollarse en el país (especialmente debido al alto costo derivado de la concentración de los mismos en pocos productores a nivel global).

Cabe destacar que el informe sugiere la realización de un estudio prospectivo específico del sector de las algas y las micro-algas, que permita una cuantificación más precisa de su potencial económico. Su importancia reside en desarrollar el vector para la producción de biocombustibles de tercera generación (se podrían generar 20 mil litros anuales de biodiesel por hectárea de cultivo de algas). Sin embargo, en la comparación con otras fuentes de producción de biodiesel, se destacaba su inviabilidad económica, baja disponibilidad y el bajo desarrollo tecnológico para su explotación productiva que existe en nuestro país.

INDUSTRIA NAVAL

Las posibilidades de la industria naval a futuro son positivas en virtud de su trayectoria previa (un valor agregado para la economía de 110 millones de dólares anuales promedio en el último quinquenio), si se incluye la capacidad de desarrollar nuevos buques de investigación, barcos para la industria pesquera e incluso para la industria naval liviana, vinculada a la actividad recreativa y a embarcaciones de apoyo.

Por otro lado, el grado de integración del sector oscila por embarcación, pero puede alcanzar a más del 50% del valor bruto de producción, lo que muestra un gran potencial para el desarrollo de la industria nacional a través de proveedores especializados.

En cuanto a la infraestructura portuaria y logística, según el informe la misma sería fundamental para dar sustento a las actividades vinculadas al océano. Su desarrollo dependerá de la conducta de la inversión pública, más allá de que algunas iniciativas privadas también podrían propender a favorecerlo. Para citar un ejemplo, el informe muestra un relevamiento de obras necesarias para mantener y mejorar el déficit de infraestructura portuaria y logística vigente en los puertos de la Provincia de Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Finalmente, el potencial económico de la industria naval y la infraestructura logística podría convertirse en uno de los sectores clave para la sustitución de importaciones y el favorecimiento del desarrollo de producción nacional. Las diversas actividades vinculadas al océano constituyen ejes de demanda crítica de embarcaciones y de infraestructura logística portuaria que deberán ser considerados al desarrollar los planes estratégicos de cada una de las actividades y su posibilidad de ser abastecidas por desarrollos nacionales.

Para concluir, a continuación se observan, según el estudio, el potencial económico en el mediano y largo plazo que tendría cada una de las actividades vinculadas al océano que han sido descriptas.

Apreciaciones:
1) El análisis tiene una característica de potencial: por lo tanto, depende fuertemente de las políticas económicas a realizar y una serie de variables dinámicas que se podrían concatenar virtuosamente a futuro.
2) Si además se le adiciona la generación de efectos indirectos potenciales – que implica la necesidad de realizar más políticas pro-positivas para potenciar los efectos positivos -, la incertidumbre es aún mayor.
3) Para mejorar la prospectiva se requiere mejorar el mapa de recursos en el océano y su factibilidad tecnológica de explotación, el costo de las inversiones a realizar, el período de retorno de la inversión y su tasa interna de retorno, la viabilidad económica de la explotación de los recursos en base a diferentes escenarios tecnológicos y de precios, el impacto indirecto de la actividad en otros eslabones productivos nacionales en términos de nivel de actividad, empleo y transferencia de tecnología e innovación, entre otros.

4) Más allá de lo expuesto, el potencial desarrollado en el estudio, en mayor o menor medida, puede darle claramente un salto cualitativo y cuantitativo a la economía argentina.