Brexit, ¿fin o comienzo de la historia?

Pablo Kornblum para Ámbito Financiero – 7-2-2020

https://www.ambito.com/opiniones/brexit/brexit-fin-o-comienzo-la-historia-n5081490

Hartazgo. No cabe otra palabra para los ciudadanos británicos que le dieron el último espaldarazo a Boris Johnson para que, finalmente, obtenga el 12 de Diciembre pasado la mayoría parlamentaria suficiente que le permitió aprobar el borrador acordado con Bruselas. Tres años y medio de idas y venidas que desgastaron a ambas posiciones, pero sobre todo a los políticos ambiguos, quienes ya no encuentran asidero en la actual población global. Nunca más apropiada la frase ‘a los tibios los vomita dios’ para comprender a una ciudadanía cada vez más informada de las miserias y de la urgente necesidad de cambio. Aquellas que los gobiernos de Centro (tanto los progresistas como los conservadores), ya no les pueden brindar respuestas ni siquiera tranquilizadoras. Sino miremos quienes gobiernan en potencias como Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, o Brasil. Podemos hablar de su ‘relativo’ éxito en una diversidad de áreas, pero seguramente ‘pisan con mayor firmeza’ que los endebles Macron, Sánchez, Piñera o Lenin Moreno.

En este sentido, el sentimiento a favor del Brexit creció a raíz de la crisis financiera de 2008, cuando los trabajadores británicos se comenzaron a quejar con mayor fuerza por la pauperización en su calidad de vida. No culparon al capitalismo, ni siquiera a las políticas del gobierno del Reino Unido. Para muchos, la responsabilidad fue casi exclusiva de la Unión Europea (UE) y, especialmente, la migración de trabajadores comunitarios que ejercía presión sobre el empleo, la vivienda y los servicios sociales (a pesar de que la mayoría son jóvenes – a menudo solteros que subutilizan el sistema público -, que realizan trabajos de servicios mal pagos – hotelería, restaurantes, agricultura -, y ayudan a pagar las contribuciones de pensiones para los británicos que se encuentran jubilados).

En este aspecto, el “Take Back Control” (retomar el control) ayudó a construir una alianza política exitosa entre una gran parte de la clase obrera británica (cabe destacar que el trabajador promedio ha perdido 11.800 Libras Esterlinas en ingresos reales desde 2008), ideólogos conservadores críticos de la UE, nostálgicos de los días del Imperio que querían ver a “Gran Bretaña” operando más libremente en el mundo, empresarios – sobre todo industriales y del sector agrícola – que se encontraban molestos por las regulaciones y la competencia con otros mercados comunitarios, e incluso sectores de la izquierda que sostenían que la UE es parte de un entramado capitalista perverso.

Como contraparte podemos mencionar a los miembros del establishment, aquellas elites financieras y mediáticas que pronosticaban la ‘hecatombe del imperio’ fuera de Europa, donde se interrumpirían las cadenas de suministro, se pondría en riesgo relaciones comerciales cruciales, y se dañaría fuertemente la inversión en general. Sin embargo, la posición  de los ‘brexiteers’ no cambió; menos aun cuando ninguno de los pronósticos agoreros ocurrieron: la economía británica continuó creciendo (es verdad que más tibiamente que previo al Brexit – levemente inferior al 2% -, pero sustancialmente mejor que, por ejemplo, bajo la crisis global de 2008-2009), y el país no se estrelló con destino seguro al abismo.

Para entender el porqué, hay dos variables que son fundamentales: por un lado, mientras algunos sectores de la economía se vieron (y verán) perjudicados, otros ya han comenzado a sentir algún suave viento de cola. Un ejemplo es la devaluación de la Libra Esterlina (el dólar se apreció de 1,70 a 1,30 por libra), la cual ya ha permitido incrementar exportaciones y sustituir importaciones de sectores previamente ‘poco competitivos’, en contraposición de la actual economía “rentista” que depende demasiado de su sector de servicios financieros y comerciales.

Nadie niega que el 57 % del comercio de bienes y el 40% de servicios del Reino Unido todavía son con la UE. Pero desde el día uno del referéndum los funcionarios técnicos, aquellos que se encuentran más allá de la ‘rosca’ política, comenzaron a trabajar arduamente buscando oportunidades en el resto del mundo. Pero ello no es de extrañar que China se encuentre lista para adentrar en el Reino Unido su nueva tecnología celular 5G de la mano de Huawei, que el presidente Donald Trump pretenda facilitar y acelerar un nuevo tratado bilateral de libre comercio, o que por ejemplo el mismo México, donde la inversión británica ocupa el octavo lugar, también haya mostrado interés y en agosto pasado acordó con el Reino Unido desarrollar una “ambiciosa” relación comercial bilateral.

Quien claramente ha perdido, aunque lo disimule detrás de una tristeza fraternal ante un futuro complejo con sus ahora ex socios, es la UE. Aquel club creado desde las cenizas de la post Segunda Guerra Mundial que deseaba demostrar unidad y capacidad de enfrentar, bajo la lógica occidental capitalista neoliberal que se avecinaba, sus condiciones de pelearles ‘palmo a palmo’ el dominio económico global a los Estados Unidos, Japón, y ahora China. Más de medio siglo después, el fracaso llega hasta el punto de intentar mantener al menos un acuerdo estilo unión aduanera (con aranceles y regulaciones fronterizas similares) y conservar algunos puntos del mercado único existente (como la libertad de movimiento de trabajo y capital, los  derechos de los ciudadanos, etc.). Algo que el nuevo gobierno conservador de Johnson no tendría intención alguna de suscribir.

El otro factor es político-institucional. El Reino Unido fue la principal potencia del mundo hasta hace poco más de un siglo. Su lógica sistémica ha generado decisiones que han injerido en la vida política, económica y social dentro y fuera de sus fronteras, siempre bajo un hilo de cohesión y un norte nacional que va más allá de cualquier idea personalista que pueda mellar sus capacidades como potencia. Aunque constreñida en momentos de su historia reciente, lejos estamos de una implosión del imperio. ¿O acaso ustedes se imaginan, con lo trascendente que son las expectativas en economía, que un país cualquiera puede sobrevivir estoicamente más de tres años de incertidumbre previo a uno de los puntos de inflexión más importantes de su historia como Estado-Nación? Ni pensar lo que ocurriría por estos lares si pasará lo mismo…

A ello se adiciona que el británico, sobre todo el inglés, es un ser muy nacionalista. Sobre todo la clase media y los círculos obreros, aunque denostados desde Margaret Thatcher hasta aquí, aman su país. Johnson lo comprendió perfectamente y bajo el lema “Get Brexit Done”, logró arrasar en las elecciones combinando la salida ‘a como sea’ de una Unión Europea ‘enemiga de los intereses británicos’, y un apoyo a la asistencia social valorado por el hasta entonces indeciso votante de centro.

En cuanto a este aspecto del ser nacional, nos encontramos con el escenario difuso que implica el futuro puertas adentro del Reino Unido. Por un lado, la mayoría de los escoceses votaron para permanecer en la UE en el referéndum, mientras a su vez los nacionalistas obtuvieron una victoria arrasadora en las elecciones de diciembre; por ende, seguramente presionarán nuevamente por un segundo referéndum para la independencia, al estilo catalán. Probabilidad de éxito: casi nula. De la Reina Madre para bajo, de ninguna manera permitirán que 5 millones de escoceses (de los cuales medio millón son ingleses con derecho a voto) resquebrajen el imperio. Mismo es el caso de Irlanda del Norte, que además primero tiene que subsanar diferendos en diversas áreas institucionales entre los católicos pro europeos y los unionistas protestantes. Y en una temática tan compleja y determinante para su futuro, mejor es no reabrir heridas del pasado que pueden derivar en tensiones que pudieran salirse de control.

Finalmente y en cuanto al impacto en nuestro país, debemos estar atentos para comprender sobre que variables se puede trabajar, con algún tipo de injerencia, para sacar provecho del conflictivo Brexit descripto. Por un lado, es claro que no podemos sostener una lógica militarista – un camino inviable, por lo menos por ahora – donde nos encontramos a años luz de las capacidades del Reino Unido. Más aún si tenemos en cuenta que, ni con todos los dilemas que conllevó el Brexit se atrevieron a realizar un ajuste en la cartera militar: el presupuesto del Ministerio de Defensa Británico pasó de 37.100 millones de Libras Esterlinas al momento del Referéndum de salida de la Unión Europea, a los 41.300 millones de Libras Esterlinas para el próximo período fiscal 2020/2021.

Lo que si es factible es aprovechar en términos políticos, económicos y jurídicos, este momento de debilidad que provoca la incertidumbre en los Territorios Británicos de Ultramar, olvidados y ninguneados desde el día uno del referéndum de salida, y todavía sin respuestas concretas por parte del gobierno de Johnson. La libido de la agenda de los equipos técnicos negociadores definitivamente se centrará en la frontera irlandesa, para citar una prioridad, y no en los aranceles a la pesca que deberán comenzar a pagar los buques provenientes de las Islas Malvinas, hasta ahora exentos de cualquier tipo de imposición (que rondan entre el 6% y 18% para la pesca de los ‘no comunitarios’, según el tipo de especie). No es un tema menor, sino mayúsculo para los menos de tres mil habitantes de las Islas Malvinas: casi el 60% del valor agregado de las islas proviene de la industria pesquera, cuyo destino del 95% de sus exportaciones generadoras de divisas es la propia UE.

El otro punto clave para la continuidad de la política económica isleña (donde asienta sus capacidades diplomáticas), es el escenario petrolero. Como diría algún crítico teatral, es ‘la farsa que deriva en tragedia’: a los altos costos de exploración, desarrollo, y potencial explotación y producción, se le adiciona la incertidumbre de la viabilidad comercial y tecnológica, además de un escenario geográfico, climatológico y geopolítico sumamente adverso. Mismo los documentos oficiales de las propias empresas que operan en la zona indican que solo habría (en claro potencial y si se alinean todos los planetas) unos 3.000 millones de barriles de petróleo, sumado a una suma menor de gas condensado. Irrelevante en términos geopolíticos globales, para un mundo que consume 100 millones de barriles de petróleo diarios. No por nada las dos principales empresas que quedan operando en la isla, Rockhopper y Premier, están pidiendo la hora como boxeador castigado en el último round: durante el año pasado, la primera presentó una solicitud de financiamiento a “posibles prestamistas senior” para poder continuar los ‘eternos’ procesos de exploración, mientras que Premier quiere reducir su participación en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, en el marco de un proceso de reestructuración para disminuir una deuda mínima de 2.150 millones de dólares – lo que muestra el irrelevante tamaño y valor de las empresas que operan en las Islas Malvinas -.

Dado el contexto descripto, la grandes preguntas entonces que nos podemos hacer son ¿vamos a continuar presionando en el Comité de descolonización de Naciones Unidas por la soberanía de nuestro país, con una Europa pragmática que ya no levantará la mano automáticamente a favor de los intereses británicos? ¿Se mantendrá la prohibición para que las empresas hidrocarburíferas que operan en las Islas Malvinas no lo puedan hacer en suelo Argentino? ¿Se realizará un control exhaustivo de los productos (alimentos, bienes de capital) que ingresan y salen de las Islas Malvinas a través de nuestros mares y cielos, buscando además la cooperación de nuestros ‘aliados’ del Mercosur ampliado en sus propias jurisdicciones?

O por el contrario, ¿dejaremos que se intensifiquen los vuelos desde y hacia las islas (incluido el inaugurado desde San Pablo hace escasos 3 meses, con escala mensual en el aeropuerto de Córdoba)? ¿Se ratificarán la adjudicación de áreas de las recientemente licitadas Cuencas en el Mar Argentino a las empresas Tullow y Equinor, con enormes intereses cruzados en las Islas Malvinas y el Reino Unido? ¿Se apoyará el acuerdo Foradori-Duncan en términos de remover todos los obstáculos para con la explotación de los recursos naturales que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, sin mencionar un ápice de la disputa de la soberanía (que por supuesto no harán nunca)?

No debería haber lugar a dudas para con la elección entre ambas opciones dicotómicas, si pensamos en cómo las futuras generaciones de Argentinos podrán sacar provecho en término de los recursos naturales estratégicos como la biodiversidad o los minerales – los cuales son vitales para la industria farmacéutica o la electrónica, solo por citar algunos ejemplos -, que se encuentran en las Islas y su proyección sobre la reclamada Antártida Argentina. Pero menos aún, si la elección se la dejamos a los familiares de los 629 argentinos que fallecieron en la Guerra de las Islas Malvinas.

Comisiones de la India 2019

Pablo Kornblum para la Revista Acción

http://manuelalfieri.wixsite.com/mundanas/single-post/2019/01/23/India-gigante-en-disputa

Los comicios de 2019 le podrían devolver el poder al Partido del Congreso Nacional de la India (CNI), hoy a manos del Partido Popular Indio (BJP). Ello refuerza dos cuestiones fundamentales: por un lado, la complejidad que presenta una cultura alejada de la lógica de los patrones occidentales, cuantitativamente enorme y con especificidades diversas según cada región, provoca una dificultad para con el sustentar un escenario de gobernabilidad para un Partido que llego hace 5 años al poder desafiando el statu-quo. Por otro lado, la globalización y la inserción de ingentes consumidores al mercado global, han generado mayores demandas al Gobierno de parte de una población con exigencias crecientes que no están siendo satisfechas.

En términos domésticos, los dilemas actuales giran en torno a las altas tasas de desocupación juvenil, la caída del precio de los alimentos en un país mayoritariamente dependiente de la agricultura, y una política monetaria contractiva para evitar la evasión fiscal, entre otros. Sin embargo, las descriptas temáticas coyunturales solo enmascaran problemáticas estructurales: corrupción bajo estructuras estatales que no proveen servicios públicos adecuados, beneficios exorbitantes a las castas privilegiadas, derechos cercenados a las mujeres, o tensiones religiosas no resueltas, son algunas de las variables que mellan en la posibilidad de generar un salto cualitativo en la calidad de vida de las mayorías.

Bajo la impronta liberal en términos comerciales y financieros, la India como 6ta economía del mundo (crecimiento económico mayor al 7% anual en los últimos años) se muestra como un mercado interno deseado, a lo que se adicionan tentadoras capacidades productivas y de recursos humanos para quienes entienden que desde la India hacia el Oriente se encuentra el escenario ‘vedette’ para con la acumulación de capital en el siglo XXI. En este sentido, su proyección geoeconómica de tinte históricamente regional esta virando a la par de la multilateralidad global, siempre apoyado en su posesión de armas nucleares ante adversarios que entienden a la India como una potencia celosa de su autonomía estratégica y su diplomacia del desarrollo.

Situación Económica Argentina

Por Pablo Kornblum para Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/62121417/revista-de-septiembre

La actual situación económica es multicausal, con conjugaciones propias de un escenario de alta interdependencia de las variables. Por un lado, nos encontramos con el incremento de un ya enorme déficit fiscal, heredado en parte del anterior gobierno que necesitó dinamizar el consumo a partir de un gasto público creciente, en pos de compensar el estancamiento del sector privado en los últimos años de su gestión.
Por otro lado, en lugar de incentivar la recaudación de través de la imposición sobre los grupos económicos concentrados (por el contrario, se eliminaron retenciones al agro, se le quitaron impuestos a las empresas multinacionales mineras, y se incrementó el tope del pago de bienes personales, entre otros), se realizaron ajustes en las tarifas de servicios públicos vía quita de subsidios. Esta manera de para las erogaciones públicas derivó en un efecto negativo tanto para con el corazón del aparato productivo de las PYMES, como en el consumo de las clases medias y populares.
Finalmente, la potenciación del endeudamiento externo, principalmente para generar las inversiones necesarias y contener un tipo de cambio que no desate presiones inflacionarias, sumado a la creación de un instrumento financiero como las LEBACS para monetizar la economía pero que exacerbó las ya altas tasas de interés (otra vez con el objeto primario neoliberal de contener la inflación), generaron un mayor estancamiento de la economía real en pos de la lógica financiera.
Este escenario de endeudamiento externo, altas tasas de interés, dólar atrasado, recesión y financierización de la economía, ha generado una falta de sustentabilidad que visualizada por los mercados internacionales, más atentos ante el cambio de ciclo del escenario internacional. Cabe destacar que la primera devaluación fuerte de la Argentina ha sido en el mes de Mayo de 2018, luego de una suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, y un incremento de las tensiones de la ‘guerra comercial global’.
En aquel momento la Argentina decidió pedir ayuda al FMI, que puso el ojo en el país luego de aprobar un blindaje que apoya un proyecto de ‘sinceramiento de la economía’. Meses después y ante una nueva devaluación de la de las economías emergentes – aunque en la mayoría de los países los efectos puedan ser marginales -, se produjeron fuertes impactos negativos y una nueva corrida cambiaria, como la que se observó en estos últimos días, en una economía vulnerable como la Argentina.
El gobierno Argentino se encuentra en una encrucijada, o como se diría vulgarmente, se encuentra entre la espada y la pared: condicionado por el ajuste para equilibrar las cuentas públicas que pide el FMI, pero a su vez debe lidiar con un escenario de estanflación y crecientes tensiones sociales. Un contexto donde reina la incertidumbre y, por el contrario, se necesita previsibilidad para estabilizar la macroeconomía.
En el mientras tanto, la falta de crédito interno e internacional, tasas de interés inviables para el renacer del aparato productivo, incesantes corridas hacia el dólar (en muchos casos con posterior fuga de divisas), y una economía paralizada, probablemente profundizarán la ya grave situación socio-económica en el corto y mediano plazo, con crecientes niveles de desempleo y pobreza. Por lo menos hasta las próximas elecciones, salvó que el gobierno tome rápidamente ‘el toro por las astas’ y genere un cambio estructural y rotundo en las políticas públicas en las próximas semanas.

Disputa comercial entre los ESTADO UNIDOS Y CHINA

Por Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural – Agosto 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/62008278/revista-agosto-2018/98

“Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”, dijo el pasado 2 de marzo el presidente de los ESTADOS UNIDOS, DONALD TRUMP. Bajo una lógica proteccionista y el lema “ESTADOS UNIDOS primero”, el país norteamericano introdujo aranceles del 25% y el 10% a las importaciones — valuadas en 60.000 millones de dólares — de más de 100 tipos de bienes procedentes de CHINA (especialmente acero y aluminio).

Esta lista incluirá productos de los sectores que fueron calificados de estratégicos en el plan del desarrollo de CHINA ‘Made in China 2025′ (Producido en CHINA 2025), como la industria aeroespacial, las tecnologías de información y la maquinaria.

El punto central que sostiene los ESTADOS UNIDOS es que la economía CHINA le genera el 75% del déficit comercial. “Estados Unidos tiene un déficit fuera de control” en su comercio con CHINA, y corregirlo es, acaso, la principal razón por la que fui elegido”, sentenció el mandatario estadounidense.

El otro punto clave es la disputa en el área de la competencia tecnológica, en la cual ESTADOS UNIDOS denuncia masivas violaciones a la propiedad intelectual por parte de empresas chinas. Cabe destacar que el gobierno chino obliga a que las empresas que deseen operar un su mercado compartan la tecnología con sus socios locales.

Además sostiene que los aranceles son una especie de castigo a CHINA por “robar” los avances tecnológicos estadounidenses: por ende, el imponer restricciones a la importación también tiene su basamento en la “seguridad nacional”.

CHINA, por su parte, aplicó represalias comerciales e impuso aranceles a un conjunto de 128 productos estadounidenses; lo cual afectaría a las exportaciones hacia el país asiático en 3.000 millones de dólares.

Por un lado, un total de 120 impuestos que involucran 977 millones de dólares, abarca a las frutas frescas, los frutos secos y nueces, además de vinos, etanol modificado, ginseng americano y tubos de acero sin soldadura. A todos ellos se les impondrá un arancel del 15%. Por otro lado, un total de 8 impuestos que involucran 1.992 millones de dólares, serán incluidos para con la carne de cerdo y sus subproductos, el aluminio reciclado y otros subproductos de su cadena. Para estos últimos el arancel será del 25%.
Por el momento, las medidas impuestas por el gigante asiático tienen un carácter más simbólico que real. Las sanciones que CHINA dictaminó cubren solamente algo más del 2% de los 140 mil millones de dólares de bienes y servicios que CHINA importa de ESTADOS UNIDOS.
Por otro lado, la propia medida de ESTADOS UNIDOS no hará tambalear la economía china ni tampoco logrará reducir el abultado déficit comercial estadounidense frente al gigante asiático, situado en 375.000 millones de dólares.
En este sentido, China depende menos de su balanza comercial superavitaria para impulsar su crecimiento económico que hace una década (0,1% en promedio en 2015-2017) que hace 10 años (3,4% en promedio en 2005-2007).
Sin embargo, CHINA sostiene enfáticamente que sus intereses fueron “gravemente dañados” y urgió a los ESTADOS UNIDOS a dar marcha atrás en sus medidas que, según CHINA, violan las propias normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde ambos Estados son miembros y sostienen que el Organismo es fundamental para las fluidas y positivas relaciones económicas entre países.

Por todo lo expuesto, se puede mencionar que las medidas de TRUMP, más allá del corte económico, tienen su lógica política en el sentido de devolverle a su electorado más leal (del cual retiene su apoyo en contraposición de vastos sectores de la sociedad estadounidense) con políticas asertivas las promesas de campaña. En este sentido, la protección frente a las importaciones chinas – principalmente a sectores industriales como la producción de acero -, tiende a estar situada en términos productivos en la región centro-norte del país, la misma que se convirtió en el bastión electoral de TRUMP en las elecciones de 2016.

CHINA por su parte, redobla la apuesta con una política ‘espejo’ imponiendo medidas proteccionistas a productos estadounidenses como las nueces y el vino, producidas mayoritariamente en California, uno de los estados más influyentes y tal vez el núcleo de la oposición política a TRUMP. Como complemento, es probable que luego se centre en productos agrícolas o bienes intermedios que afecten especialmente a las zonas con ingentes cantidades de votantes del actual mandatario republicano.
Además CHINA ha sacado a la luz las propias falencias de la política endógena norteamericana, sosteniendo que las medidas proteccionistas estadounidenses perjudicaran a la ciudadanía. Por ejemplo, la industria automotriz sentirá al tener que comprar aluminio – que no produce en las cantidades requeridas – a precios más altos. Se estima que Washington tratará de escoger aquellos productos que repercutan menos en el bolsillo del consumidor o en la cadena de suministros de sus empresas; sin embargo ello es particularmente difícil debido a la naturaleza de las importaciones chinas.

Por otro lado la respuesta de CHINA ha sido discreta, lo que apunta a la posibilidad de que posteriormente aplique medidas más duras. CHINA, como el tercer exportador más grande del mundo, una de las mayores tasas de crecimiento y el principal poseedor de bonos del Tesoro de los ESTADOS UNIDOS – al controlar una quinta parte de su deuda pública por un valor de 1,17 billones de dólares -, es un actor relevante tanto para los ESTADOS UNIDOS, como para con el resto del mundo.

En caso de una escalada, los aranceles chinos podrían extenderse a la soja (en 2017 CHINA importó de ESTADOS UNIDOS soja por un valor de 14.600 millones de dólares), acusando de competencia desleal a los productores estadounidenses; o mismo limitar el número de estudiantes chinos en las universidades estadounidenses (superávit estadounidense de 38.500 millones de dólares) sosteniendo la necesidad para con la cultura y seguridad nacional de educarse en otros mercados; o sino el privar a las empresas estadounidenses del acceso a su mercado de contrataciones públicas valorado en 490.000 millones de dólares, afectando a empresas como Boeing y Cisco con la mera política de potenciar el financiamiento interno. Todo ello sería de gran afectación para con la economía estadounidense.

Finalmente, las guerras comerciales no siempre son positivas – solo en casos específicos y para ciertos sectores – y tampoco fáciles de ganar, ya que dependerá del poder relativo, las alianzas y las capacidades productivas. En el caso de las dos principales potencias económicas del mundo, con una alta interdependencia de ambos, puede conllevar a generar una escalada de tensión económica con efectos macroeconómicos adversos en escala.

Este incremento en las tensiones además generará, dada su importancia, un fuerte impacto en todo el escenario geoeconómico global – tanto en términos económicos como financieros -; con especial énfasis negativo en aquellos que promueven un escenario aperturista indiscriminado para atraer inversiones y adentrarse en diversos mercados para colocar sus productos y servicios.

Un despertador para la humanidad

Pablo Kornblum para Revista Mundo Plural, Julio de 2018

https://www.yumpu.com/xx/document/view/61563935/revista-mundo-plural-julio

Levantarse a la mañana. Ir a trabajar o buscar trabajo. Pocos son los privilegiados que no salen de su casa bien temprano y regresan antes que anochezca. Menos aún quienes se acuestan sabiendo que tendrán una vida con eximia educación, excelente salubridad, y una infraestructura hogareña apropiada para disfrutar amplios momentos de ocio. Una utopía que, a esta altura del Siglo XXI, no debería ser tal.
No solo se vive mal, con carencias de bienes y servicios asequibles, sino que además nos enmarcamos en un camino de inseguridad y segregación. Hay un halo de tensión permanente, de conflictos de intereses que se alejan lentamente de la mancomunidad y la cooperación en cada rincón de la esfera global. Evidentemente, la insaciable búsqueda de poder y riqueza no se ha aplacado.
Probablemente sea una combinación de dos factores: por un lado, una sociedad falta de educación e información objetiva. Ello conlleva a que los de abajo, los más necesitados y los excluidos, no puedan comprender, analizar, y digerir el contexto en el cual se encuentran inmersos, lo que obstaculiza la generación de políticas de acción colectiva que permitan revertir su situación. Del otro lado, la propia condición humana, su biología para con la necesidad de autosatisfacción, y por sobre todo la vorágine por el reconocimiento y la acumulación, conllevan a que las elites, quienes detentan el poder y miran al resto desde arriba, quieran mantener, a como sea, el statu-quo.
Solo esta descripción de la lógica colectiva permitiría aceptar el actual escenario inmoral. Sino sería inaceptable que, por ejemplo, el recientemente elegido Ministro del Interior Italiano sostenga que no permitirá de ningún modo que ingresen más inmigrantes norafricanos a sus costas, aunque sea escapando de la miseria y la violencia social. O que el recientemente destituido presidente español no realice ningún mea-culpa luego de que se haya probado la conveniencia entre los empresarios, beneficiados con licitaciones espurias, y los funcionarios del PP, quienes han recibido dadivas para su beneficio propio y las campañas políticas de su partido.
El vector central para con la racionalidad elusiva son las corrientes culpabilidades cruzadas. Las guerras comerciales son mala voluntad, las tercerizaciones son necesarias para competir, los flujos financieros requieren libertad para generar las tan preciadas inversiones y sus consecuentes fuentes de trabajo. Que los esfuerzos deben ser de los individuos para salir adelante, pero las cargas deben ser colectivas para soportar las cada vez más frecuentes crisis macroeconómicas. Ni que hablar de la castigada microeconomía del ciudadano de a pie: aquel que, anestesiado por una confusión desgastante, deambula por una vida de esfuerzo sin un claro horizonte de, aunque sea, alguna mejora marginal esperanzadora.
La fatalidad llega cuando la exclusión toca la puerta. El avance de la tecnologización y robotización de los procesos productivos emerge a una velocidad muy superior a cualquier escenario de desarrollo de capital humano totalizador. Y en un proceso de achicamiento de las funciones del Estado, garante de los derechos colectivos – sobre todo de las mayorías empobrecidas -, los círculos viciosos de la violencia y la marginalidad se potencian peligrosamente.
Quedan la utilización de los medios de comunicación, la justicia, y el poder de coerción para mitigar los males que nos aquejan. Este colectivo siente el apoyo de las clases de soporte (el 15%/20% de la clase media-alta que trabaja para el 1% que representan las elites), las cuales se han visto embebidas en una encarnizada lucha de ‘pobres contra pobres’, aunque siempre con el inconsciente temor de caer en el 80% que representa el ‘planeta miseria’; aquellos sin acceso al conocimiento y al capital financiero, destinados a depender toda su vida de la histéricamente inestable voluntad de terceros. Igualmente, el común denominador del 99% es encontrarse lejos de las elites dominantes que, como titiriteros, ejercen todo su poder. En definitiva, la mayoría son pobres de riqueza; algunos, simplemente pobres de alma.
Para terminar con la subversión de los pocos que intentan realizar un verdadero cambio estructural, el control social termina siendo el medio y el fin. Por ello, el liberarse de este escenario realmente antidemocrático, no es otro que una profunda educación y formación plural. Que imperativamente debe estar complementada con recursos para alcanzar una base alimentaria adecuada y una salubridad enraizada apropiadamente desde la concepción. Y sobre todo, un amor altruista que permita cortar las cadenas del individualismo que, aunque provengan de mandatos egoístamente difusos, conllevan una clara intencionalidad socio-política. Solo así podremos comprender donde nos encontramos parados. Pero sobre todo, nos llevará a tomar las mejores decisiones en pos de un mundo inclusivo con una calidad de vida digna para todos.

La lógica economicista detrás de la industria armamentística

De Pablo Kornblum – Publicado por la Revista Mundo Plural – Junio 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/60943094/revista-junio-2018

Luego de la matanza en la escuela de Miami el pasado mes de Febrero, el presidente Trump sentenció la necesidad de defenderse de los ‘malos’. Sin embargo, la tenencia de armas como elemento desencadenante fue obviada. Como también en sus declaraciones para con el vecino México, a pesar de que de las 19 mil armas que cometieron asesinatos en el país azteca durante el año 2017, el 70% provinieron de los Estados Unidos. En este caso, la justificación de ambos gobiernos es la denominada ‘guerra contra las drogas’. O mejor dicho, el negocio que ello implica.
Más aún, entremezclar las cuestiones domésticas e internacionales es una oportunidad para que Lobbies armamentísticos presionen al gobierno de los Estados Unidos y les ofrezcan equipos de vigilancia fronteriza, radares y sensores. Escuchando el clamor de la lógica de mercado, en adición a los de una ciudadanía crecientemente temerosa, los representantes del pueblo desatan su ethos político promoviendo la necesidad de protegerse de los inmigrantes; quienes no solo son ‘potenciales delincuentes’, sino también usurpadores de los tan preciados empleos.

Como hemos observado en el caso precedente, detrás de la discursiva del cuidado ciudadano en todas sus formas se esconde sigilosamente la rentablemente fructífera industria armamentística. La misma ha generado 1,67 billones de dólares a nivel global durante el año 2017, el monto más elevado desde el fin de la Guerra Fría. Solo la empresa estadounidense Lockheed Martin, el mayor fabricante mundial de armamento, tuvo ingresos el año pasado por 40.000 millones de dólares, cifra superior al PBI de 97 países. O lo que es más preocupante: cinco veces el presupuesto de las Naciones Unidas para Misiones de Paz.
El caso alemán es emblemático en este aspecto: antes de que Grecia recibiera el primer rescate en el año 2010 luego de su crisis de deuda terminal, el gobierno de Merkel activó una línea de crédito especial para que las autoridades helenas pudieran pagar sus requerimientos previos de armamento. El objetivo era sostener la producción bélica más importante de Europa, la cual emplea a unas 80.000 personas, y tiene importantes socios financistas, como son el Deutsche Bank o la empresa aseguradora Allianz. En un escenario de poder interestatal claramente asimétrico, los intereses económicos germanos de la industria militar eran evidentemente más relevantes que los ajustes a la seguridad social sufridos por la mayoría de la pauperizada población griega.

Podemos afirmar entonces que bajo la totalizadora lógica económica armamentística, la ética ha sido raudamente excluida. España representa un caso típico de la inmoralidad extrema, ya que año a año autoriza la venta de material bélico a Arabia Saudita; país que, bajo un régimen legal cuestionado internacionalmente, ostenta el récord de presos condenados a la horca. En este caso, la excusa para pisotear derechos humanos elementales es la necesidad de ‘proteger’ regiones frágiles y carentes de seguridad. Y por supuesto, indirectamente generar divisas para el Estado ibérico.

Finalmente, se puede reforzar lo expuesto en términos del reciente ataque bélico sobre Siria, el cual tiene todos los condimentos precedentes. Un presidente que festeja un ataque militar “perfectamente ejecutado” y la utilización de nuevo armamento de última tecnología; una compañía como Raytheon, proveedora de misiles – entre otros – para el gobierno estadounidense, que vio sus acciones incrementarse 1,21% el día después del ataque y un 64% acumulado desde que asumió TRUMP; y un país arrasado bajo un escenario complejo y ambivalente, donde se disputa una nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, con el soporte del potente Lobby de la industria armamentística en sus respectivos países.

En definitiva, en un mundo cada vez más conflictivo, y donde los extremos triunfan por sobre la lógica de centro-izquierda/centro-derecha promovida luego del fin de la segunda guerra mundial, los conflictos relacionados con las crecientes inequidades económicas y las crisis sociales recurrentes derivadas de la lógica de la acumulación y la falta de valores, solo potencian una de las pocas industrias que tienen asegurada su rentabilidad y sostenibilidad de largo plazo.

El sistema económico global y la justificación del (casi) todo

Pablo Kornlum en Infobae, Mundo Plural y el Congreso Judio Latinoamericano – Abril de 2018

https://www.infobae.com/opinion/2018/04/26/el-sistema-economico-global-y-la-justificacion-del-casi-todo/

http://congresojudio.org/coloquio_nota.php?id=309

El reciente informe de la Organización Global Oxfam y los acontecimientos acaecidos en los últimos meses han demostrado una vez más la facilidad con la cual las veleidades políticas nos permiten justificar racionalmente cada hecho bajo la actual dinámica sistémica global.
Conmociona enterarse que el 82% de la riqueza generada durante el último año fue a parar a manos del 1% más rico de la población global, mientras que la riqueza del 50% más pobre no aumentó en lo más mínimo. Más aún si a ello le adicionamos que las 61 personas más adineradas del planeta poseen tanta riqueza como la mitad más pobre.
Esta desigualdad, de tendencia creciente a nivel global, se suele justificar con un probabilístico e inestable efecto derrame que, junto con las ‘necesarias’ elevadas propensiones marginales al consumo de los más humildes, permitirían dinamizar a las pauperizadas economías con escaso ahorro e inversión.
Por otro lado, el 1% más rico del mundo evade o elude impuestos por valor de 200.000 millones de dólares. Ello se condice con la capacidad de contar con las herramientas para desarrollar diversos mecanismos que les permiten evadir entre el 25% y 30% de sus responsabilidades impositivas (contra el 3% de quienes poseen un ingreso promedio). La mayoría de este dinero se destina a los denominados ‘paraísos fiscales’.
La inseguridad jurídica/financiera en sus propios países es el justificativo para con el remitir de utilidades; aunque ello no conlleve algún tipo de contraparte que los posicione dentro de la legalidad, ni tampoco tengan reparo en la consecuente licuación de las crecientemente demandadas arcas estatales. Por supuesto, cuentan con la complicidad de estos pequeños Estados que, con hermosos paisajes y una lógica todavía pseudo-colonial, se defienden bajo el lema de la autosustentabilidad.
Por su parte, ya no asombran las tradicionales matanzas en las escuelas de los Estados Unidos. Hay que defenderse de los ‘malos’ – diría el presidente Trump – en todas sus acepciones: desde aquellos que siembran el terror en nombre de la religión, pasando por los líderes caratulados como inescrupulosos por los demócratas occidentales, hasta los desesperanzados que encuentran en el delito un medio de vida.
Sin embargo, detrás de esta discursiva se esconde sigilosamente la rentablemente fructífera industria armamentística global, generadora de una ingente cantidad de empleos tan necesarios en un mundo donde el modelo productivo global se ha tornado estructuralmente expulsivo de mano de obra. En este sentido, solo para el aparato militar global se han destinado 1,67 billones de dólares durante el año 2017, el monto más elevado desde el fin de la Guerra Fría.
Finalmente, vivimos en un mundo donde 250 millones de personas han buscado un futuro más próspero fuera de su país de origen. Es por ello que las elites sostienen, como indica la teoría macroeconómica del statu-quo, que la libre circulación de los factores productivos es principalmente beneficiosa en términos de eficiencia y productividad. Pero además su trabajo es fundamental para dinamizar el consumo interno, contribuir al pago de las cargas sociales para sostener a los adultos mayores y, por sobre todo, realizar los empleos desechados que los nativos.
Poco se menciona cuando las recurrentes crisis económicas ponen sobre el tapete un escenario de competencia y nacionalismo que, con una inusitada virulencia mediática, busca imponer restricciones a los ‘inmigrantes indeseados’. Un claro ejemplo es la gratuidad para con la utilización de los sistemas de salud provistos por Estados desguazados; en donde los inmigrantes, quienes poseen vasta experiencia en términos de corrupción, ineficiencia y desidia gubernamental en sus países de origen, tienen una responsabilidad marginal.
Evidentemente, nos encontramos con una enorme capacidad de los grupos concentrados para justificar todo. O casi todo. Porque difícilmente puedan explicarle a esas miles de millones de personas en el mundo que sobreviven con menos de cinco dólares diarios el porqué de su cruda realidad. O peor aún, porque las elites políticas y económicas globales, quienes si cuentan con las herramientas de formación y capacidad de acción para encontrar siempre la respuesta adecuada, nada hacen por ellos.
En definitiva, los valores y la ética deberían estar por encima de cualquier justificación. La pregunta es cuándo llegará la hora en la cual los responsables de los gobiernos, elegidos para mejorar la calidad de vida de sus representados, lo reflejen en políticas asertivas en pos de las mayorías. Las cuales no tienen por qué ser ni menos razonables, ni por supuesto menos efectivas. Solo deberían tener la fuerza suficiente para invertir las asimetrías crecientes y hacer honor a la tan necesaria justicia distributiva.

El CASO CHAGOS Y UNA BISAGRA EN LA RELACIÓN ENTRE LA UE Y EL RUGBIN POR LA CAUSA MALVINAS

Por Pablo Kornblum, para la Revista Mundo Plural, Marzo de 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/59976230/revista-mundo-plural-marzo-2018-okok

El ex embajador británico ante las Naciones Unidas, LORD HANNAY, le advirtió al Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento británico que la UE podría votar en contra del RUGBIN en la Organización de las Naciones Unidas, a propósito de la disputa sobre las ISLAS MALVINAS en el seno de dicha Asamblea.

HANNAY ha argumentado que tras el Brexit, la UE ya se opuso en Junio de 2017 al control territorial británico de las ISLAS CHAGOS, en el océano Índico, lo que podría derivar en un mismo escenario en caso de que los malvinenses se presenten ante las Naciones Unidas en el futuro. Cabe destacar que las ISLAS MALVINAS fueron incluidas por el RUGBIN en un anexo del tratado europeo de Lisboa, definiéndolas como “territorios de ultramar” alcanzados por disposiciones comunitarias.

En el caso de Chagos, de los 174 países que participaron del debate en la Asamblea General, sólo 15 votaron a favor del RUGBIN, 94 votaron en contra y el resto se abstuvo (la mayoría y los más importantes de los países de la UE). De los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, sólo ESTADOS UNIDOS votó a favor de la posición británica. Otros países de relevancia que votaron a favor del RUGBIN fueron JAPÓN y COREA DEL SUR (aunque esto sea solo una consecuencia de su necesidad de alinearse militarmente a los ESTADOS UNIDOS).

Aunque la consulta que emitió la Corte Internacional de Justicia no es vinculante, las opiniones del tribunal tienen autoridad moral e influencia legal. La Cancillería británica describió el resultado como “decepcionante”, y reiteró su posición de que la soberanía de las islas es “un asunto bilateral a ser resuelto entre el RUGBIN y la REPÚBLICA DE MAURICIO”.

El origen de la disputa se encuentra en 1965, tres años antes de que el RUGBIN concediera la independencia a MAURICIO. Fue entonces que el gobierno británico decidió separar de su colonia en el Océano Índico a las ISLAS CHAGOS, y darle un destino diferente como Territorio Británico en el Océano Índico (BIOT, por sus siglas en inglés).

Los más de 1.500 habitantes locales fueron deportados del archipiélago para que la mayor de las islas, Diego García, pudiera serle arrendada hasta el año 2036 a los ESTADOS UNIDOS para construir una base militar. Diego García fue uno de los sitios utilizados por Washington en el controvertido programa de la CIA de vuelos secretos y transporte clandestino de prisioneros (conocido en inglés como “rendition”), como así también sirvió como base para las operaciones militares estadounidenses en IRAK y AFGANISTAN.

El gobierno británico sostiene que en el futuro “cederá” las islas a la REPÚBLICA DE MAURICIO. Pero sólo lo hará “cuando no sean requeridas por razones de defensa”. Según el RUGBIN, en este momento las islas juegan un papel importante en la seguridad global y regional, ya que ayudan a mantener seguro al RUGBIN, los ESTADOS UNIDOS y otros aliados, incluyendo a la REPÚBLICA DE MAURICIO.

Para concluir, podemos decir que la salida de la UE generó una considerable pérdida de influencia del RUGBIN, lo cual se demostró en la votación sobre las ISLAS CHAGOS. Por el contrario, seguirán siendo socios en la OTAN, lo cual indica que el escenario geopolítico será dinámico e inestable en el corto plazo.  La principal diferencia es que los apoyos deberán ahora ser negociados y no dados por sentado; tal cual es el caso – a la inversa – del control marítimo de aguas territoriales británicas luego de la oficialización de la salida de la UE en el 2019.

Por otro lado, el objetivo del arrendamiento también entra en juego a la hora de la votación. La utilización come base militar de los ESTADOS UNIDOS ha sido duramente cuestionado en diversos foros internacionales, sobre todo por su objetivo en tanto la lucha ‘contra el terrorismo’, y no en pos de una vida en comunidad por parte de una población expulsada.

La insistencia del RUGBIN de que la problemática de las ISLAS CHAGOS se debe tratar como un asunto bilateral con la REPÚBLICA DE MAURICIO – incorporada como tal al Commonwealth en el año 1992 -, le brinda entidad a una ex colonia que todavía tiene una gran dependencia hacia la antigua metrópoli. La relación asimétrica también encuentra similitud con las ISLAS MALVINAS, en donde anteponen la autodeterminación de un mero TTBBUU, cuyo único objetivo es el evitar el dialogo y la discusión con terceros actores.

Sin embargo, es importante destacar que la situación de las ISLAS MALVINAS conlleva dos contextos diferentes a la de las ISLAS CHAGOS. Por un lado, su población no fue expulsada – por el contrario, existe un proceso de estimulación inmigratorio -; mientras que por otro lado, la dependencia militar con el RUGBIN, dado el conflicto con ARGENTINA, se torna un elemento fundamental que tienen muy presente los malvinenses a la hora de debatir si mantenerse o no bajo el ala británica.

El traslado de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica desde TEL AVIV a JERUSALEM

Por Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural, Diciembre de 2017

https://www.yumpu.com/es/document/view/59633577/revista-diciembre-2017ok

El traslado de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica desde TEL AVIV a JERUSALEM

El traslado de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica desde TEL AVIV a JERUSALEM
JERUSAMEN no es una ciudad más: las tres principales religiones abrahámicas (descendientes de Abraham, el patriarca monoteísta) — el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam — tienen a JERUSALEM como lugar sagrado.
El día 5 de diciembre de 2017, el Presidente de los EE.UU., Donald Trump, anunció el reconocimiento de JERUSALEM como capital del Estado de ISRAEL, ordenando al Departamento de Estado que inicie el proceso, el cual se prevé durará varios años, para trasladar la embajada estadounidense desde Tel Aviv a JERUSALEN.

El reconocimiento de JERUSALEN como capital de ISRAEL y el traslado de la embajada supone el cumplimiento de una promesa de campaña del político republicano, pero también una ruptura con la política exterior seguida por su país en las últimas décadas.

En este sentido, el Congreso estadounidense había aprobado en el año 1995 una ley que indicaba el traslado, pero hasta ahora todos los presidentes habían dilatado, religiosamente cada semestre, su implementación alegando potenciales daños a la seguridad nacional derivados de la difícil situación geopolítica internacional (Guerra en Afganistán, 11 de Septiembre, Estado Islámico, dilemas en otras regiones, crisis financiera global de 2008, etc.).
Más allá de algunas manifestaciones anti-israelíes y anti-estadounidenses con algún signo de violencia en las primeras horas luego del anuncio, claramente no se esperaba una escalada – al menos en términos estatales, aunque pudieran continuar los ataques de lobos solitarios en países aliados o en aquellos en donde prevalece una lógica occidental – para con la amenaza a la seguridad de ambos Estados.

En este aspecto se ha vislumbrado como un hecho político trascendente desde la principal potencia del mundo, pero no deja de ser una declaración unilateral sin tener en cuenta el escenario coyuntural o los acuerdos multilaterales previos; por ende, el apoyo del resto del mundo (sobre todo de los países de relevancia geopolítica) ha sido nulo.
Más aún, si bien es cierto que este anuncio podría vislumbrarse como un regreso geoestratégico de los EE.UU. para con la región (ya que la dinámica actual ronda sobre el Asia-Pacifico), probablemente esta declaración haya sido meramente un hecho puntual que no implicaría una vuelta diplomática agresiva sobre MEDIO ORIENTE.

¿Cómo se entiende esta decisión entonces? Por un lado, el “lobby israelí” tiene en la gestión Trump una gran influencia, que sumado a la situación familiar (su yerno es judío y la hija se ha convertido al judaísmo), conllevaría a que los lazos con ISRAEL sean siempre positivos y se profundicen durante toda su gestión.

Por otro lado, TRUMP también responde a su propio electorado, especialmente a los grupos evangélicos (que representan a una gran mayoría de sus votantes), que encuentran un mundo más seguro cercano a una ISRAEL judía y Occidental, que ante el potencial ‘terrorismo’ que podría implicar un acercamiento con el mundo musulmán.

Este foco en gran parte de la ciudadanía que le permitió triunfar en las elecciones presidenciales, también se observa en otros aspectos de las políticas públicas – como es el caso del área económica, a través de las rebajas impositivas a los grupos concentrados o la reducción del sistema de seguridad social, entre otros -, lo que pretende solidificar su posición ante un escenario doméstico complejo.

En este sentido, ante las problemáticas económicas y políticas al interior de los EE.UU, se ha buscado derivar la atención hacia el escenario internacional (tal como lo han utilizado otros gobernantes estadounidenses en el pasado, como ha sido el caso de George Bush padre al involucrarse raudamente en la primera guerra de Irak). Ello incluye un escenario geopolítico de desafíos importantes – como es el caso de Corea del Norte -, donde la disputa de otros Estados (como China o Rusia) se muestra en un amplio abanico de sectores de interés vital (control de las redes de datos, recursos estratégicos, etc.).

Finalmente y en cuanto a AMERICA LATINA, los países de la región en general no tienen un peso relevante a nivel global, menos aún si la temática en cuestión no involucra a asuntos regionales de manera directa. Es por ello que la falta de pronunciamientos concretos sobre este anuncio de TRUMP fue la norma en toda Latinoamérica. Tampoco se esperan cambios en la situación diplomática o de seguridad a nivel intrarregional, a pesar de que países como ARGENTINA cuentan con una importante población de origen judío (7mo en el mundo en términos cuantitativos).

Elecciones en las ISLAS MALVINAS

Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural, Noviembre de 2017

https://www.yumpu.com/es/document/view/59582362/revista-noviembre

El día 9 de Noviembre hubo elecciones en las ISLAS MALVINAS. Diez y siete candidatos se han presentado para las ocho bancas de la Asamblea Legislativa, el órgano que es responsable del gobierno interno y establece las metas de la agenda nacional de las Islas. También se encuentra activamente involucrada en temas relativos a las relaciones exteriores, mientras que la política de Defensa queda en manos del RUGBIN (Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte).
En la capital, Puerto Argentino, hubo 1.233 electores registrados (representados por 5 miembros) y otros 251 en las zonas rurales o el Campo (representados 3 miembros), como se identifican las dos circunscripciones electorales del archipiélago.
Visto que en las Islas no existen partidos políticos, los candidatos se presentan en base a lo que consideran son las prioridades y las políticas a aplicar. Algunos ejes considerados de relevancia se han focalizado en las inversiones necesarias en infraestructura, la protección y administración del medio ambiente terrestre y marino, o el derecho a la autodeterminación y al estatus político de las Islas, entre otros.
Por su parte, el nuevo Gobernador de las ISLAS MALVINAS, Nigel Phillips, sostuvo que ha habido un proceso democrático de elección de los representantes del pueblo, en el cual ellos han decidido como desean ser gobernados. En su discurso, indicó que al ser “el representante de su majestad, la Reina, su deber es asegurar que se cumpla la Constitución de las ISLAS MALVINAS. Una Constitución que no ha sido impuesta, sino que fue democráticamente elegida por los representantes del pueblo”.
Lo que debemos resaltar es que, el que no haya partidos políticos en la elección, no implica que los electores se encuentren ‘desideologizados’; pero si se pueden centrar más en los temas de gestión diaria. A pesar de que los temas a discutir son variados, al ser pocos habitantes se ponen sobre el tapete temas de relevancia concernientes a la mayoría, lo que genera un escenario de mayor pertenencia e involucramiento.
Por otro lado, desde el RUGBIN quieren dejar en claro que en las ISLAS MALVINAS hay un claro proceso democrático independiente, bajo el cual los isleños ‘deciden su futuro’. Sin embargo, ello es más que relativo: los asuntos estratégicos, como así las principales políticas públicas, conllevan la impronta y la necesaria aprobación del RUGBIN; el cual no solo dictamina la principal autoridad, el Gobernador, sino que también ha generado un proceso burocrático de contralor que no permite que ‘nada se le escape’.