¿Se mantendrá Maduro en el poder?

Pablo Kornblum para el diario Ámbito Financiero

https://www.ambito.com/se-mantendra-maduro-el-poder-n5012404

Esa es la gran pregunta. Se sabe de la penosa situación económica – que como siempre ocurre, implica culpabilidades tanto endógenas como exógenas -, sumado a un contexto institucional con ribetes dignos de una montaña rusa. Pero además, Maduro no posee plan B. El mejor escenario en caso de su destitución sería el asilo, con potencial extradición, o la prisión perpetua. Para él, sus seguidores y su familia. Ya lo dijo. Va a combatir hasta el final.

Sin embargo, el presidente de Venezuela posee dos variables claves – sino las más importantes – a su favor. Por un lado, el apoyo mayoritario de las Fuerzas Armadas. A la mejora sustancial en términos económicos y para con su status social, se le adiciona una política de fuerte adoctrinamiento ya proveniente de la época del ya fallecido presidente Chávez. Una combinación letal que se torna fundamental para mantener de pie al gobierno.

El otro punto es el apoyo internacional explicito de dos de las principales potencias del mundo, tanto en términos económicos como militares: China y Rusia. Con una lógica expansionista en pos de asentarse fuertemente en una zona del mundo históricamente ajena, pero con un enorme potencial; ya sea tanto por sus objetivos geopolíticos, como geoeconómicos. En este sentido, la doctrina Monroe que obligaba a los países al sur del Rio Bravo a seguir fielmente las demandas de Washington ha sido perforada: en la actualidad, la cambiante dinámica global es potenciada por la complejidad que entremezcla un pragmatismo inteligente con una ideologización traccionada por los partidos de extremas; nutridos estos por votos mayoritariamente provenientes de gobiernos centristas incapaces (por acción u omisión) de proveer respuestas para con las necesidades de las mayorías.
En cuanto a Rusia, Putin es un presidente que no le rehúye al conflicto bélico; más aún, no vería con desagrado una ‘península Coreana’ en la frontera brasileña-venezolana, cuyo marginal costo político de los acallados opositores domésticos, se diluiría por la lejanía que implican los diez mil kilómetros de distancia de Moscú.
Por el contrario, no solo le brindaría un protagonismo más que interesante – porque no con reminiscencias de la gloriosa etapa soviética en Bahía de Cochinos -, sino que también potenciaría sus objetivos económicos vinculados a las materias primas (en Venezuela sus inversiones en el sector hidrocarburífero han rondado los 6000 millones dólares en 2018, mientras las exportaciones de trigo alcanzaron las 600.000 toneladas), pero sobre todo para con la industria militar rusa (la compra de los rifles de asalto Kalashnikov y la adquisición del sistema satelital Glonass por parte de Venezuela han sido parte de los acuerdos de cooperación firmados el año pasado), uno de los bastiones de su macroeconomía. Ya lo ha hecho en Siria: la mantención de Bashar al Assad en el poder es claramente un éxito ruso de provisión armamentística, sosteniendo a un aliado en una zona geográfica de gran relevancia en términos logísticos y de recursos para con los vínculos asiáticos, europeos y norafricanos. Además de ser una región por la cual también quiere transitar China bajo su nueva ruta de la seda.
Pero el gigante asiático también tiene entre sus objetivos el realizar una ruta similar en Latinoamérica en el corto plazo. Unir Nicaragua a través de la construcción del canal, llegando hasta la Venezuela y el Ecuador de los recursos hidrocarburíferos, hasta posarse sobre las materias primas – como la soja o la carne de res – provistas en cuantía desde Brasil y Argentina. Y porque no más allá mirando hacia la Antártida.
Por ende Venezuela no se encuentra excluida de esta lógica economicista de provisión de recursos estratégicos y objetivos de largo plazo: los 28 acuerdos de cooperación en áreas vitales firmados el año pasado entre ambos Estados (en diversos sectores como el petróleo, la minería, la tecnología, la educación o la cultura) dan cuenta de ello. Como suelen hacer en todo el mundo, sin inmiscuirse en la política doméstica venezolana. Salvo que interfieran en sus negocios.

Seguramente no querrán perder los 23.000 millones de dólares que le han otorgado a Venezuela para refinanciar sus deudas y reforzar el maltrecho aparato productivo petrolero. Tampoco los 70.000 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa que han destinado a la economía real de su socio sudamericano. Menos aún que se desactive la acordada empresa mixta Petrozumano, constituida entre Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la China National Petroleum Corporation (CNPC). No podemos dejar de mencionar que de cada tres nuevos barriles de petróleo que se demandan en el mundo, dos son de China. Es entonces totalmente racional que uno de los principales países con reservas petroleras, como lo es Venezuela, tenga relaciones estratégicas con el principal consumidor del mundo.

En definitiva, aún con el paso de los siglos, la obtención y construcción de poder, junto con una ingente y sustentable acumulación de riqueza, continúan siendo los pilares de cualquier gobierno que desea mantener el statu-quo. La Venezuela actual no es la excepción. Para Maduro, un blindaje interno y externo era necesario para sostenerse en el Palacio de Miraflores. La entrega de ambos objetivos a estos actores mayúsculos, le permiten al oficialismo tomar aire y diseñar, por lo menos en el corto plazo, los próximos pasos a seguir para continuar enfrentando los embates de una oposición eminentemente obsesionada por terminar las casi dos décadas de chavismo en Venezuela.

La inflación Argentina en 2018

Por Pablo Kornblum para agencia AA Turca de Noticias.

https://www.aa.com.tr/es/econom%C3%ADa/un-amargo-2018-para-argentina-en-materia-econ%C3%B3mica/1351405

La inflación argentina cerrará en torno al 47% el corriente 2018, muy por encima de los propios pronósticos del gobierno de principios de año.
La causa fundamental ha sido la devaluación del Peso argentino de casi el 100% en relación al dólar estadounidense. En este sentido, no podemos dejar de retrotraernos a la raíz de esta problemática: un gran nivel de endeudamiento con su consecuente incapacidad de pago; la utilización de herramientas estrictamente monetarias para multiplicar el dinero – en detrimento de la economía real – bajo un claro proceso de liberalización financiera; una apertura comercial indiscriminada que provocó un fuerte desbalance entre exportaciones estancadas e importaciones crecientes; y un escenario internacional adverso, con tasas de interés en ascenso y una guerra comercial/financiera que provocó temor en los inversionistas globales.
Ahora bien, entrando ya en el terreno del proceso devaluatorio en sí, es evidente que una pérdida de valor del Peso argentino de semejante magnitud derivaría, al menos parcialmente, en incrementos de precios sostenidos y generalizados. Por un lado, gran parte del aparato productivo (industrial sobre todo, pero también agrícola y de servicios), como así también de bienes de consumo masivo, conllevan insumos importados, lo que ha derivado en un automático traslado a precios. Por otro lado, la devaluación encontró más activos a los exportadores (que en la Argentina suelen ser grupos concentrados monopólicos y formadores de precios), ya que reconocen una rentabilidad más atractiva en el extranjero; lo que ha provocado, como consecuencia indirecta, una presión alcista de los precios del mercado doméstico.
No podemos dejar de mencionar el ‘efecto contagio’ que se ha producido en vastos sectores de la economía nacional que requirieron de la compra de material extranjero para producir: invariablemente impactaron en toda la cadena de valor. Ni que hablar el impulso devaluatorio sobre las materias primas estratégicas: el ejemplo del petróleo es realmente relevante, ya que su incremento frecuente de precios, siguiendo el valor internacional, ha mellado en toda la economía Argentina. Finalmente, un punto no menor es el ‘efecto imitación’, combinado con la tradicional puja distributiva y la necesidad de mantener el salario real sin perder poder adquisitivo. La relación de los trabajadores con sus pares de otros rubros, o mismo la incapacidad de compra por parte de vastos sectores de la población, han generado tensiones sociales y, como mínimo, inevitables reaperturas de paritarias.
En definitiva, la devaluación y sus efectos colaterales han provocado un crecimiento de precios descontrolado en la Argentina durante todo el año 2018. Solo cabe mencionar – y destacar – el ‘tapón de contención’ que ha permitido mitigar el círculo vicioso inflacionario: el ingente financiamiento del FMI (léase el apoyo de Estados Unidos para evitar un caos regional – sobre todo dado que el acuerdo se realizó antes de mitad de año, cuando Lula marchaba primero en las encuestas y Maduro comenzaba a buscar desesperadamente el apoyo ruso y chino -) y seguidamente el Swap con China (menos oneroso pero no menos importante, en un escenario donde la potencia asiática desea continuar expandiendo sus tentáculos en Sudamérica en pos de abastecerse de recursos estratégicos y posicionarse como un ‘aliado de confianza’ de Argentina), han generado cierta morigeración de la devaluación y por ende de los incrementos de precios. Evidentemente, las dos grandes potencias económicas mundiales, bajo una impronta geopolítica vigorosa, han ayudado a la Argentina a que el proceso inflacionario no sea aún más grave de lo que fue en el año que está por concluir.

Un despertador para nuestra sociedad

Por Pablo Kornblum

https://www.pagina12.com.ar/159238-un-despertador

Levantarse a la mañana. Ir a trabajar o buscar trabajo. Pocos son los privilegiados que no salen de su casa bien temprano y regresan antes que anochezca. Menos aún quienes se acuestan sabiendo que tendrán una vida con eximia educación, excelente salubridad, y una infraestructura hogareña apropiada para disfrutar amplios momentos de ocio. Una utopía que, a esta altura del Siglo XXI, no debería ser tal.
No solo se vive mal, con carencias de bienes y servicios asequibles, sino que además nos enmarcamos en un camino de inseguridad y segregación. Hay un halo de tensión permanente, de conflictos de intereses que se alejan lentamente de la mancomunidad y la cooperación en cada rincón de la esfera global. Evidentemente, la insaciable búsqueda de poder y riqueza no se ha aplacado.
Probablemente sea una combinación de dos factores: por un lado, una sociedad falta de educación e información objetiva. Ello conlleva a que los de abajo, los más necesitados y los excluidos, no puedan comprender, analizar, y digerir el contexto en el cual se encuentran inmersos, lo que obstaculiza la generación de políticas de acción colectiva que permitan revertir su situación. Del otro lado, la propia condición humana, su biología para con la necesidad de autosatisfacción, y por sobre todo la vorágine por el reconocimiento y la acumulación, conllevan a que las elites, quienes detentan el poder y miran al resto desde arriba, quieran mantener, a como sea, el statu-quo.
Solo esta descripción de la lógica colectiva permitiría aceptar el actual escenario inmoral. Sino sería inaceptable que, por ejemplo, el Ministro del Interior Italiano sostenga que no permitirá de ningún modo que ingresen más inmigrantes norafricanos a sus costas, aunque sea escapando de la miseria y la violencia social. O que el destituido presidente español Rajoy no realice ningún mea-culpa luego de que se haya probado la conveniencia entre los empresarios, beneficiados con licitaciones espurias, y los funcionarios del PP, quienes han recibido dadivas para su beneficio propio y las campañas políticas de su partido.
El vector central para con la racionalidad elusiva son las corrientes culpabilidades cruzadas. Las guerras comerciales son mala voluntad, las tercerizaciones son necesarias para competir, los flujos financieros requieren libertad para generar las tan preciadas inversiones y sus consecuentes fuentes de trabajo. Que los esfuerzos deben ser de los individuos para salir adelante, pero las cargas deben ser colectivas para soportar las cada vez más frecuentes crisis macroeconómicas. Ni que hablar de la castigada microeconomía del ciudadano de a pie: aquel que, anestesiado por una confusión desgastante, deambula por una vida de esfuerzo sin un claro horizonte de, aunque sea, alguna mejora marginal esperanzadora.
La fatalidad llega cuando la exclusión toca la puerta. El avance de la tecnologización y robotización de los procesos productivos emerge a una velocidad muy superior a cualquier escenario de desarrollo de capital humano totalizador. Y en un proceso de achicamiento de las funciones del Estado, garante de los derechos colectivos – sobre todo de las mayorías empobrecidas -, los círculos viciosos de la violencia y la marginalidad se potencian peligrosamente.
Quedan la utilización de los medios de comunicación, la justicia, y el poder de coerción para mitigar los males que nos aquejan. Este colectivo siente el apoyo de las clases de soporte (el 15%/20% de la clase media-alta que trabaja para el 1% que representan las elites), las cuales se han visto embebidas en una encarnizada lucha de ‘pobres contra pobres’, aunque siempre con el inconsciente temor de caer en el 80% que representa el ‘planeta miseria’; aquellos sin acceso al conocimiento y al capital financiero, destinados a depender toda su vida de la histéricamente inestable voluntad de terceros. Igualmente, el común denominador del 99% es encontrarse lejos de las elites dominantes que, como titiriteros, ejercen todo su poder. En definitiva, la mayoría son pobres de riqueza; algunos, simplemente pobres de alma.
Para terminar con la subversión de los pocos que intentan realizar un verdadero cambio estructural, el control social termina siendo el medio y el fin.
Con lógicas capciosas, como puede ser el coaccionar violentamente contra aquellos que ‘siembran el terror’ cuando reclaman por una mejor calidad de vida en las calles, o contra todos los inmigrantes que viene a ‘robar’ y causan los permanentes hechos de inseguridad. Pero también a través del sometimiento discursivo en torno a los ‘beneficios invariablemente necesarios’ de obedecer los dictámenes de los Organismos Internacionales de Crédito, o una política macroeconómica ‘seria’ en pos de una distribución profundamente regresiva de los recursos en el corto plazo, para ver la ‘luz al final del túnel’ más adelante.
En pos de liberarse de este escenario realmente antidemocrático embebido en la mentira y el engaño, no hay otra salida que una profunda educación y formación plural. Que imperativamente debe encontrarse complementada con los recursos suficientes para alcanzar una base alimentaria adecuada y una salubridad enraizada apropiadamente desde la concepción. Y sobre todo, un amor altruista que permita cortar las cadenas del individualismo que, aunque provengan de mandatos egoístamente difusos, conllevan una clara intencionalidad socio-política. Solo así podremos comprender donde nos encontramos parados. Pero sobre todo, nos llevará a tomar las mejores decisiones en pos de un mundo realmente inclusivo que genere una calidad de vida digna para todos.

Simplemente cumplir con el lema de la Cumbre

Por Pablo Kornblum

https://www.infobae.com/opinion/2018/11/25/simplemente-cumplir-con-el-lema-de-la-cumbre/

https://www.clarin.com/opinion/cumplir-lema-oficial_0_2PU5CNvqi.html

No caben dudas que el ojo de la política mundial se situará en Buenos Aires a partir del 30 de noviembre. En esta oportunidad, la presidencia argentina para con la cumbre del G-20 estableció tres prioridades de vital relevancia, bajo el lema de “construir consensos para un desarrollo equitativo sostenible”.

La primera prioridad es ‘El futuro del trabajo’. En este sentido, la situación global es preocupante para la mayoría de los trabajadores. La lógica financiera en detrimento de la economía real, los mercados internos concentrados que solo desarrollan capacidades de consumo limitadas, las tercerizaciones a nivel global que conllevan a una tendencia a la baja de los salarios medios, y los escenarios de recesión frecuentes, se complementan con una dinámica incierta: la robotización y la inteligencia artificial, que si bien generan una cierta bonanza en la escueta mano de obra calificada, excluyen a las mayorías desfavorecidas en su formación y con poca accesibilidad a los empleos de calidad.

El segundo punto es la ‘Infraestructura para el desarrollo’. Ha sido evidente que a lo largo de la historia, los desarrollos de infraestructura edilicia, sanitaria, educativa o medio ambiental, solo para señalar algunos ejemplos, son vitales para alcanzar la dignidad y sustentabilidad socio-económica de los pueblos. Pero si como ocurre en la mayoría de los países de del mundo, las inversiones dependen de un escenario de permanente déficit y su derivado ajuste fiscal, la rentabilidad es obscena para las elites económicas, el financiamiento deriva en un proceso de insostenible endeudamiento – cuando no con una consecuente dependencia geopolítica -, o existe un claro proceso de enmascaramiento de lavado de activos o corrupción, se torna imposible trasvasar proporcionalmente la ingente magnitud de activos monetarios requeridos para lograr la deseada dinámica de obras necesarias que permitan alcanzar el bienestar social.

Finalmente, ‘Un futuro alimentario sostenible’, es la urgencia por sobre la urgencia. Lo menos relevante sería realizar una reducción economicista, la cual sostendría que un niño desnutrido no solo no podrá educarse, sino que además acarreará una salubridad endeble toda su vida, con efectos nocivos para con su productividad económica. El eje central debiera ser el daño moral que representa un niño con hambre, y que no tiene razón de análisis ni justificación: ni que los incrementos de precios de las materias primas alimentarias se deliberan en mercados globales bajo la presión (o mejor dicho opresión) de los monopolios formadores de precios, ni que la escasez se deriva de la preferencia por la producción de combustibles más rentables, o mismo que el problema se centra en la incapacidad gubernamental para hacer frente a una pobreza alimentaria extrema proveniente de una distribución ineficiente e ineficaz de la riqueza.

Sin embargo, pocas de las problemáticas previamente mencionadas encontrarán respuestas en la próxima Cumbre del G-20: los líderes globales se pelean, en realidad, para mantener su legitimidad doméstica a través de un sistema de puja de intereses dinámico y asimétrico; pero sin abandonar nunca, más allá de las diferentes preferencias de roles gubernamentales más activos o pasivos para con las acciones económica, el sustento sistémico que se deriva de una lógica de estabilización macroeconómica y financiera basada en las directrices neoliberales de los principales Bancos Centrales y Organismos Internacionales de Crédito.

Cuando se les cuestiona que ello repercute, claramente de manera negativa, en las políticas socio-económicas propositivas, los gobernantes se especializan en responder embebidos en una racionalidad elusiva con frecuentes culpabilidades cruzadas: que las guerras comerciales son perjudiciales, a pesar de que cumplen en determinadas ocasiones un rol de protectores de la infraestructura nacional; que las tercerizaciones son necesarias para competir, aunque afecten los empleos en ciertos países; o que los flujos financieros requieren libertad para generar el tan preciado dinamismo económico doméstico, a pesar de que puedan ir en detrimento de la producción alimentaria en la economía real, la cual suele tener una menor rentabilidad aunque sea socialmente prioritaria.

A pesar de lo expuesto, esperemos que esta vez la declaración final no quede, como casi siempre, en una discursiva confusa, falaz y vacía de contenido. Y no solo para darle veracidad al lema de la Cumbre; sino, y principalmente, para poder brindarle una real esperanza de futuro a las mayorías necesitadas del planeta.

Elecciones en Brasil: cuando la estrella es la antipolítica

Revista Perfil, Domingo 7 de Octubre de 2018

https://noticias.perfil.com/2018/10/07/elecciones-en-brasil-cuando-la-estrella-es-la-antipolitica/

En las elecciones presidenciales de hoy en Brasil el panorama es poco más que incierto. Pese a su estilo confrontativo y polémico, el candidato conservador Jair Bolsonaro lidera las encuestas de cara a la primera vuelta. El descreimiento de los políticos convencionales y un sistema gubernamental socavado por la corrupción fomentan el crecimiento de figuras radicalizadas.

Pablo Kornblum, economista especializado en relaciones internacionales, desarrolla la teoría en su libro “La sociedad anestesiada”. “El fracaso de los partidos de centro se debe al abuso de la mentira y a un sistema político que no genera respuestas en un mundo cada vez más desigual”, asegura el economista. “En Brasil se puede ver una clara tendencia a votar lo que no está manchado de corrupción, y ese es un punto a favor de Bolsonaro”, afirma Gustavo Segré, socio director de CenterGroup y profesor de la Universidad Paulista.

En medio de la campaña presidencial, Jair Bolsonaro sufrió un atentado que puso en riesgo su vida y exacerbó una contienda cada vez más radicalizada. “El episodio de la puñalada generó cierto misticismo en torno a la figura de Bolsonaro, sobre todo en los sectores evangélicos”, afirma Kornblum. “El reponerse al atentado puede llegar a mostrarlo como una persona fuerte, pero dudo que le sume dos o tres puntos en el electorado”, sentenció el analista.

El caso de Bolsonaro no es una excepción a la regla. En todo el mundo, desde Trump a Marine Le Pen, los movimientos de extrema derecha e izquierda cada vez adquieren más relevancia. “Cuando la gente no encuentra solución a sus problemas socioeconómicos, se genera un descreimiento de las instituciones convencionales y se recurre a los extremos”, asegura Kornblum. “En el mundo se está generando un movimiento que busca restituir los valores nacionalistas, muchas veces enraizando la xenofobia y la homofobia”, añade Segré.

Sin embargo, tanto Segré como Kornblum creen que es muy difícil que las elecciones en Brasil se resuelvan en primera vuelta, sobre todo a favor de Bolsonaro. “Es posible que Bolsonaro no solamente no lidere la primera vuelta, sino que pueda llegar a salir tercero por el voto útil a Alckmin en caso de un ballottage”, afirma Segré. “Lo más probable es que haya una segunda vuelta entre Haddad y Bolsonaro”, sentencia Kornblum.

En un hipotético caso de ballottage, Segré asegura que es un barajar y dar de nuevo en el cual el resultado es incierto. “Se va a terminar votando entre lulismo y anti-lulismo”, asegura el profesor paulista. “Haddad no solamente va a traccionar los votos del PT, sino también los del establishment, que buscara una alternativa más predecible a la hora de gobernar”, completa Kornblum.

Estamos en una brecha entre una minoría cada vez más rica y una mayoría cada vez más pobre

Por Pablo Kornblum publicado en el Diario Ámbito Financiero el 24 de Septiembre de 2018

http://www.ambito.com/934598-kornblum-estamos-en-una-brecha-entre-una-minoria-cada-vez-mas-rica-y-una-mayoria-cada-vez-mas-pobre

El economista y doctor en Relaciones Internacionales, Pablo Kornblum, dialogó con ámbito.com acerca de su último libro, La sociedad anestesiada, en el que realiza un crudo diagnóstico del sistema capitalista y de los efectos de la globalización.

¿Entendemos los procesos que gobiernan el mundo en que vivimos? Este es el eje disparador del libro La sociedad anestesiada, del economista y doctor en Relaciones Internacionales, Pablo Kornblum. Un ensayo político y económico que pretende clarificar, mientras nos mantenemos anclados a una coyuntura compleja y difusa, el sistema-global en el cual estamos inmersos.

Kornblum, profesor de las materias Estructura Económica Mundial y Argentina y Política Internacional en la Universidad de Buenos Aires (UBA), da cuenta en su último libro cómo funciona el sistema económico global y denuncia a lo largo del texto que una gran mayoría de la población todavía sobrevive sin la salubridad, educación e infraestructura acorde a una realidad sin carencias.

En ese contexto, sostiene en diálogo con ámbito.com que “urge la necesidad de crear las bases de la dignidad socioeconómica para poder cubrir las necesidades materiales básicas, bienes y servicios esenciales para poder disfrutar de la vida como individuos y en comunidad”.

El economista y profesor universitario destaca que el sistema internacional en el que estamos inmersos ha conllevado a un escenario donde el desinterés por la pobreza y la miseria ajena son moneda corriente. “Estamos en medio de una brecha entre una minoría cada vez más rica y unas mayorías cada vez más pobres y excluidas”, sostiene.

Según Kornblum, el capitalismo y su modernidad han sido destructivos para el ser humano. Se trata de un modelo de socialización espiral descendente que tiende a reducir a los seres humanos a la condición de gente sin otra identidad que la de consumidores en el plano económico.

Para el autor de “La sociedad anestesiada”, el actual objetivo que lo abarca todo es la lógica de la acumulación. “Producir y consumir se intercalan cíclicamente sin dejar una bocanada de aire para que el hombre piense y se desarrolle”, afirma.

A lo largo de los capítulos del libro se observa una aguda crítica hacia el poder tanto político como económico. En ese aspecto, señala que los procesos se desarrollan de antemano en las mentes de las elites mientras que las clases subyugadas se adaptan. Y remarca que “las elites políticas y económicas desean conservar de cualquier manera el statu quo”.

La tendencia del capital a subordinar cada aspecto de la vida con creciente intensidad es la esencia del sistema actual, dice Kornblum. Y agrega que el ajuste sobre millones de pobres y excluidos vuelve a poner en discusión bajo qué tipo de organización social desean vivir los hombres y mujeres del mundo.

“El proceso globalizador le ha posibilitado a los grandes grupos económicos y a sus respectivos flujos de capital las herramientas necesarias para mantener o incrementar sus tasas de utilidad. Por otra parte, el sistema financiero actual agudiza el punto más alto de los dos males tradicionales del capitalismo: la inestabilidad y la desigualdad. La falta de un modelo ético ha reproducido un sistema financiero inmoral que se ha llevado puesto una lógica de desarrollo productivo y social sustentable”, analiza.

Por eso, en el mediano plazo, las sociedades se encontrarán, indefectiblemente, con mayores niveles de desempleo, recesión y retracción de un consumo necesario para motorizar el sistema macroeconómico, afirma.

Con una pluma destacada y una prosa didáctica y esclarecedora, Kornblum propone hacia el final del libro lograr el viraje hacia un sistema político económico más justo, en el que se requeriría entonces “una lógica moral y ética diferente, donde la equidad colectiva prime”.

“El escenario superador, aquel que verdaderamente podrá cambiar estructuralmente el futuro de las mayorías, dependerá de las capacidades y posibilidades que brindan la conjugación y simultaneidad de una infinidad de variables en cada especificidad geográfica y temporal”, sostiene.

Y concluye: “Comprender es el mayor desafío para combatir las injusticias y alcanzar el objetivo de un mundo inclusivo con una calidad de vida digna para todos. Esta obra pretende ser un despertador que aporte un granito de arena para con esta causa mayúscula”.

La estación espacial china: secretos de la base en Neuquén

Comentario de Pablo Kornblum publicado en el diario La Nacion

https://www.lanacion.com.ar/2161816-la-estacion-espacial-china-secretos-de-la-base-en-neuquen

La carrera espacial china no puede ir desasociada con su conglomerado de intereses globales: el avance en cada escenario del planeta conlleva una impronta económica, financiera, comercial, diplomática, cultural y militar. Tanto es así que a su vez existe un entramado intrínseco dentro de cada empresa, donde economistas, militares, físicos e ingenieros de primera y segunda línea de diferentes ministerios ocupan los directorios de las empresas trasnacionales.

Por otro lado y más allá de la relevancia que puedan tener para la Argentina el swap, las inversiones en infraestructura, o las exportaciones de soja, la base espacial china tiene una connotación especial por una serie de factores: 1) dado el secretismo y la complejidad para su ingreso y contralor, se ha transformado en una especie de ‘embajada china’ dentro del territorio nacional. 2) la carrera geoespacial es una competencia interestatal del presente y futuro, lo que le permite a la potencia asiática continuar con sus ambiciones en términos de ‘realismo estratégico’. 3) puede ser un espacio de desarrollo de otros proyectos de vital relevancia, como lo es la ciberdefensa/ciberseguridad regional, o mismo a través de una política de proyección económica y militar hacia el continente Antártico.

En tanto los Estados Unidos, la realidad es que en términos geopolíticos, la administración Trump no ha variado mucho de la Obama. Sus dilemas, actualmente con otra intensidad, pasan por Medio Oriente, la península de Corea, China, Rusia y la OTAN. Solo se puede mencionar la temática de los inmigrantes y el muro como cuestión de agenda; ya que ni siquiera se encuentran en foco las graves problemáticas económicas y políticas de Brasil, Venezuela o Nicaragua.

En términos económicos, financieros y comerciales, la región entra en el mismo juego que el resto del mundo: o te adaptas a las reglas estadounidenses, o tienes más para perder que para ganar en la relación bilateral. Por supuesto hay matices como cuando existe cierta afinidad política e ideológica, como es el caso de Argentina, pero de ningún modo se observa una relación ‘win-win’: el exceptuar al país de los aranceles al aluminio y al acero solo mantiene el estatus-quo; el habilitar el préstamo del FMI o la compra de deuda por parte de grandes grupos financieros estadounidenses, genera inexorablemente una deuda futura; mismo aunque se haya habilitado la marginal exportación de limones, por el contrario se encuentra vedada la discusión sobre la problemática en torno a las restricciones al biodiesel.

Dicho esto, no quiere decir que las primeras y segundas líneas diplomáticas y técnicas gubernamentales se encuentren ‘abstraídas’ de lo que ocurre en nuestra región; menos aún del juego de uno de los principales competidores en casi todas las dimensiones del tablero global, como lo es China. Por ende, el avance geopolítico y geoeconómico (mercados, ejes de desarrollo productivo, financiamiento, explotación de recursos naturales, carrera antártica, innovación tecnológica de sistemas, comunicaciones y a nivel espacial, etc.) son observados atentamente y, con seguridad, intentarán por lo menos ‘neutralizarlos’, sino es que toman una posición más activa (como es la base humanitaria estadounidense que se construirá a pocos kilómetros de  la base espacial china en la misma provincia de Neuquén).

Temen que un acuerdo con China profundice el déficit comercial

Comentario de Pablo Kornblum en el diario La Nación, 24 de Junio de 2018

https://www.lanacion.com.ar/2147100-temen-que-un-acuerdo-con-china-profundice-el-deficit-comercial

“En un escenario de primarización regional, difícilmente cambie el patrón de intercambio: los países del Mercosur siguen teniendo los recursos naturales y estratégicos que China demanda y no pueden (ni quieren, como parece ser el caso de la Argentina, Uruguay y Paraguay, no así de Brasil), cambiar el patrón productivo”, señaló Pablo Kornblum, economista especializado en relaciones internacionales. Y agregó: “La única forma de que la Argentina pueda equilibrar la balanza comercial [deficitaria] sería incrementar y diversificar los productos que ya exporta, porque, ante el TLC, las importaciones chinas a la región probablemente se incrementen”.

El Gobierno reconoce que se juega la última chance de acordar con Europa

Comentario de Pablo Kornblum en el diario La Nacion, 21 de Junio de 2018.

https://www.lanacion.com.ar/2145917-el-gobierno-reconoce-que-se-juega-la-ultima-chance-de-acordar-con-europa

Un acercamiento a Pekín, uno de los principales socios comerciales de la región, estaría en línea con la política aperturista del macrismo, explicó a LA NACION Pablo Kornblum, economista especializado en relaciones internacionales.

Según el experto, la negociación de un tratado de libre comercio con ese país puede traer beneficios a la Argentina y a la región al tratarse de la apertura de un mercado inmenso. Pero, también, los riesgos serían grandes si el acuerdo no es equitativo.

“Se puede ver una problemática en la liberalización de los productos que China exporta. Si no se hace un tratado justo se pueden resentir los mercados internos de la región”, dijo Kornblum, autor del libro La sociedad anestesiada: el sistema económico global bajo la óptica ciudadana.

Y agregó: “La avalancha de productos chinos, si no hay protección, va a ser grande y no les va a dejar margen a las pequeñas y medianas empresas de la región para poder seguir adelante”.

 

La Sociedad Anestesiada

Artículo de opinión de Pablo Kornblum publicado en el diario Página 12

https://www.pagina12.com.ar/116403-la-sociedad-anestesiada

La corrida cambiaria ocurrida en Argentina solo unos pocos días durante el mes de Mayo dejo un saldo de 10.000 millones de dólares menos de reservas en el Banco Central, una devaluación del 20%, tasas de interés por encima del 40%, una inflación creciente, disminución del crecimiento económico proyectado, financiamiento condicionado, y una segura inestabilidad financiera de corto y mediano plazo.
El primer temor que surge se centra en cuáles serán las consecuencias. Lo urgente se transforma en lo prioritario. No hay tiempo para intentar comprender lo que ocurre. Menos para intentar reflexionar sobre el pasado. Lo primordial es salvarse uno mismo. Para las mayorías, no perder sus magros ingresos; para los privilegiados que tienen ahorros, poder resguardarlos. El análisis estructural que afecta al colectivo social queda totalmente de lado.
Los medios de comunicación confunden. Las grietas generan ruidos, las posiciones de los diversos actores que deambulan por los programas complejizan y diluyen aún más los enormes conflictos de intereses. Las temáticas se entremezclan: del derrumbe económico se pasa raudamente al último resultado futbolístico, y de allí a peleas entre vedettes de tapas de revistas del espectáculo. Por lo menos distraen y relajan, aunque sea solo unos instantes.
Además los dilemas no son solo argentinos. Problemas económicos hay en todo el mundo. Mercados en recesión, desigualdad creciente. Inmigrantes que escapan de la miseria y disputan las escasas fuentes laborales con los nativos. Competencia salvaje y explotación del ser humano y el medio ambiente. Pauperización en los niveles de vida que derivan en tensiones sociales, violencia e inseguridad, bajo un sistema económico global inequitativo y no sustentable. Alivia pensar que el problema no es solo de uno.
Lo más interesante es que las principales voces políticas y económicas mediáticas sostienen que lo que se debe hacer para salir de este contexto adverso es sencillo. Existe una enorme deuda externa e interna que se puede reducir a un análisis de balance económico hogareño: se debe gastar menos o generar más ingresos para que los números cierren. Como premisas a futuro, hay que quitarles impuestos a los ricos empresarios, ya que ellos son los que podrán crear más empleos. Y si los trabajadores hacen un esfuerzo e incrementan su productividad, el país va a generar mayores riquezas. Solo se debe cumplir con las obligaciones económicas que tiene cada uno como ciudadano.
Paso el temblor, por lo menos momentáneamente. Ahora si nos podemos preguntar: ¿Quien o quienes son los responsables de lo que está ocurriendo? ¿Cuál es la parte culpabilidad que el cabe a cada uno? ¿Todos somos perjudicados, o algunos se benefician? Seguramente hay beneficiados. Por lo menos es una sensación. Igual, ya poco importa. Lo importante es salir como sea. ¿Saldremos?
Comprender la realidad lleva tiempo, educación y formación objetiva y racional, bien alejada de la post-verdad; ese tiempo del que no se dispone bajo la lógica de la acumulación. Y a los que tienen tiempo para pensar, realmente poco les interesa cambiar las cosas. Entonces la intuición gana terreno y, siendo realistas, a veces las propuestas enamoran. Igualmente suele ser un sentimiento frugal, ya que se genera un enorme sentimiento de decepción cuando no se cumple nada de lo prometido.
Las mayorías no tienen poder alguno para cambiar las cosas; las decisiones pasan por el famoso ‘círculo rojo’. La calidad de vida empeora, pero ya se ha generado un efecto ‘normalizador’. La situación es lo que es. La poca racionalidad que queda demuestra taxativamente que no se puede cambiar el statu-quo. Entonces simplemente se espera bajando los brazos o creyendo en los milagros. La fe mueve montañas; porqué no entonces pensar en la ayuda divina. Lo único que da temor es que, cuando se mire hacia arriba pidiendo clemencia, solo aparezca el FMI desde Washington erigiéndose nuevamente como el salvador.