Venezuela, solo un espejo de las miserias del mundo

Por Pablo Kornblum

Tenemos un presidente electo y uno provisorio. Una cuasi guerra civil entre una población polarizada. Un aparato de control coercitivo como objeto deseado por los políticos oficialistas y opositores. Una situación macro y microeconómica crítica para la mayor parte de la ciudadanía. Violencia, pobreza, resquebrajamiento social. Eso es Venezuela hoy.
Pero Maduro y Guaidó son solo peones del tablero geoeconómico y geopolítico global. La principal reserva petrolera del mundo es su activo vital, la cual se la disputan Estados Unidos, el enemigo actual, y China y Rusia, los aliados circunstanciales. Ello puede mutar. Como ya lo hecho en el traspaso del siglo XX al XXI, cuando Hugo Chávez llegó al poder.
La lógica economicista con eje en la obtención de los recursos estratégicos, principalmente el ‘oro negro’ que permite dinamizar las enormes economías domésticas, tiene como objetivo principal generar riqueza para sostenerse en el poder. En Estados Unidos, Rusia o China, como en Venezuela, también hay una elite que quiere perpetuar el statu-quo.

La diferencia con el país sudamericano es que las grandes potencias poseen un poderío económico que les permite brindar unas mínimas condiciones de dignidad para una gran parte de sus poblaciones, lo cual evita que se potencien tensiones sociales con la consecuente necesidad de tener que utilizar el poder de coerción. En este sentido, la represión no está muy bien vista – con excepción de que al reprimido se lo acuse, como ocurre comúnmente, de terrorista – en esta época de democracias que, aunque imperfectas, deslegitimadas, e incompetentes para con el bien común, han sido profundamente instaladas como el deber ser político bajo la dialéctica globalizadora.
La venta de armamento es el otro eje de la disputa. Junto con sus recursos naturales, es la principal industria para los rusos. Los chinos, por su parte, son veloces aprendices: con el segundo presupuesto militar del mundo desde hace años, son claramente un poder a temer. Y por supuesto, ambos conllevan ambiciones geopolíticas. El histórico patio trasero de los Estados Unidos no es solo la región bendecida con los mayores recursos naturales del planeta: posicionamiento marítimo, ocupación territorial, cercanía amazónica, viabilidad logística y proyección Antártica. Demasiado tentador para dos estadistas, como Putin y Xi, que visualizan el expansionismo como ‘el deber ser del volver a ser’. Los imperios nunca se han ido, sostienen. Solo han estado adormecidos por algunas décadas. Con una impronta más belicista los euroasiáticos, y más paciente los orientales, ambos tienen el mismo objetivo globalista maximizador. Donde también ya llegara el momento que se cruzarán entre ellos.
Bajo este contexto global, el rol de las elites económicas y políticas venezolanas fue funcional a las demandas norteamericanas durante todo el siglo XX. Cuando hay crisis y malestar, las culpabilidades (y o complicidades), son tanto exógenas como endógenas. Un país literalmente dependiente de las exportaciones de petróleo que generaba una ingente riqueza, pero concentrada en pocas manos. Aquello no era sustentable: las personas quieren vivir mejor, y las demandas a los gobiernos han sido crecientes a lo largo de la historia. Si las elites no dan respuestas, corren el riesgo que aparezca un verdugo con ideas revolucionarias. Más aún si cuenta con el poder que otorga el aparato militar para generar un cambio estructural. Y un día el comandante se convirtió en presidente.
Chávez fue un gran estadista. Tuvo el beneplácito de comenzar a gobernar en un contexto de incremento exponencial de los precios de las materias primas. También generó una política redistributiva que mejoró, a través de un mercado internismo creciente, la calidad de vida de las mayorías postergadas. Pero el consumo no es inversión. Y mientras el gasto público se incrementaba exponencialmente, la productividad sufría permanentemente los coletazos de la ineficiencia. Al tiempo que la deuda externa se acumulaba, su muerte encontró inconcluso el proceso sustitutivo de importaciones. La crisis financiera global y la retracción de la demanda de materias primas, con su consecuente caída en los precios, fue un golpe letal para el gobierno naciente.
Maduro no es Chávez. Además de que la mayoría de los gobiernos, después de un periodo de tiempo considerable, se ven desgastados en sus capacidades institucionales y en su cohesión política interna. La elite opositora, guarnecida pero expectante a que los vientos vuelvan a serles favorables, dio cuenta de ello y aprovecho para dificultarle financiera y operativamente el quehacer diario. Siempre se puede estar mejor, sostienen. Y la mejor forma de volver más rápidamente al poder es operar mediáticamente para propiciar un caos mayor, sobre todo a partir del poder económico que todavía conservan después de una centuria de ingente acumulación. El resto fue esperar que los continuos errores de política económica del actual gobierno de Maduro potenciaran el espiral inflacionario y el desabastecimiento de productos e insumos, con el consecuente deterioro generalizado de la situación socio-económica. Al actual presidente solo le queda resguardarse detrás de su aparato coercitivo. Violencia verbal y física en la picota. Es a todo o nada.
En definitiva, la búsqueda de poder y la acumulación de riqueza continúan siendo los pilares por los cuales se rige elmundo en que vivimos. Las inequidades inter y intra-nacionales son solo la consecuencia de la permanente puja de intereses bajo la actual lógica sistémica. En este sentido, lo que ocurre en Venezuela se replica en toda la geografía global, en sus diversas formas y matices según el momento histórico. Solo falta visualizarlo acertadamente para que comprendamos y reflexionemos sobre quienes realmente dominan; y quiénes son los dominados. En el mientras tanto, millones de venezolanos, como las mayorías desahuciadas y desoídas del planeta, lejos se encuentran de obtener una solución superadora para sus vidas.

¿Cómo ser parte del juego global? La Argentina y un mundo en transición

Comentario de Pablo Kornblum para el diario La Nación – Enero 2019

https://www.lanacion.com.ar/2211884-como-ser-parte-del-juego-global-la-argentina-y-un-mundo-en-transiciondilemas-de-la-geopoliticaargentina-en-el-mundo-post-cumbre-del-g20

Pablo Kornblum, magíster en Economía de la Universidad de Sidney y doctor en Relaciones Internacionales, evaluó positivamente el G-20 y la actitud del país de “hablar con todos”. Sin embargo, asegura que para materializar lo acordado durante la cumbre -la promesa, al cabo del encuentro, de un total de inversiones por 8000 millones de dólares- hace falta un seguimiento de lo pactado y trabajar para mantener las condiciones internas mínimamente estables.

“Los grandes inversionistas, los que invierten en el país, son los que piensan a largo plazo, y buscan estabilidad. No podemos disociar la política exterior de la doméstica: si cambia el Gobierno y se decide no cumplir con lo que se prometió antes, es un gran problema para la Argentina”, señala Kornblum.

Para el experto, un tema que debería resolver mejor la Argentina es cómo se inserta internacionalmente, si bien el papel que puede cumplir un país no está solamente definido por las intenciones del Estado, sino también por sus capacidades materiales y por una estructura internacional determinada. “Creo que hay una definición latente de que la Argentina quiere continuar siendo el granero del mundo, lo que deja con una falencia todo lo relacionado con la industria. Ha habido una liberalización comercial en las importaciones y eso afectó la industria nacional. Hoy las pymes industriales pequeñas no pueden competir con el extranjero”, explica.

“Argentina vive del campo y por lo tanto tiene que profundizar lo que tiene -agrega Kornblum-. Mostrarse como un país dispuesto a satisfacer las necesidades del mundo. Por ejemplo, demostrar que los productores locales van a poder brindar a China lo que necesita, con las medidas fitosanitarias correspondientes, con un envasado adecuado. Esto se complementa con un país estable y una buena diplomacia”.

El anti Bolsonaro: López Obrador va por el aborto en México

Comentario de Pablo Kornblum para la Revista Noticias – Enero 2019

https://noticias.perfil.com/2019/01/15/el-anti-bolsonaro-lopez-obrador-va-por-el-aborto-en-mexico/

Pablo Kornblum, especialista argentino en Economía y Relaciones internacionales, contextualiza: “AMLO es un cambio de paradigma, político y cultural, y por eso también la propuesta de la amnistía a estas mujeres, que durante el gobierno del PRI hubiera sido impensable”.

La inflación Argentina en 2018

Por Pablo Kornblum para agencia AA Turca de Noticias.

https://www.aa.com.tr/es/econom%C3%ADa/un-amargo-2018-para-argentina-en-materia-econ%C3%B3mica/1351405

La inflación argentina cerrará en torno al 47% el corriente 2018, muy por encima de los propios pronósticos del gobierno de principios de año.
La causa fundamental ha sido la devaluación del Peso argentino de casi el 100% en relación al dólar estadounidense. En este sentido, no podemos dejar de retrotraernos a la raíz de esta problemática: un gran nivel de endeudamiento con su consecuente incapacidad de pago; la utilización de herramientas estrictamente monetarias para multiplicar el dinero – en detrimento de la economía real – bajo un claro proceso de liberalización financiera; una apertura comercial indiscriminada que provocó un fuerte desbalance entre exportaciones estancadas e importaciones crecientes; y un escenario internacional adverso, con tasas de interés en ascenso y una guerra comercial/financiera que provocó temor en los inversionistas globales.
Ahora bien, entrando ya en el terreno del proceso devaluatorio en sí, es evidente que una pérdida de valor del Peso argentino de semejante magnitud derivaría, al menos parcialmente, en incrementos de precios sostenidos y generalizados. Por un lado, gran parte del aparato productivo (industrial sobre todo, pero también agrícola y de servicios), como así también de bienes de consumo masivo, conllevan insumos importados, lo que ha derivado en un automático traslado a precios. Por otro lado, la devaluación encontró más activos a los exportadores (que en la Argentina suelen ser grupos concentrados monopólicos y formadores de precios), ya que reconocen una rentabilidad más atractiva en el extranjero; lo que ha provocado, como consecuencia indirecta, una presión alcista de los precios del mercado doméstico.
No podemos dejar de mencionar el ‘efecto contagio’ que se ha producido en vastos sectores de la economía nacional que requirieron de la compra de material extranjero para producir: invariablemente impactaron en toda la cadena de valor. Ni que hablar el impulso devaluatorio sobre las materias primas estratégicas: el ejemplo del petróleo es realmente relevante, ya que su incremento frecuente de precios, siguiendo el valor internacional, ha mellado en toda la economía Argentina. Finalmente, un punto no menor es el ‘efecto imitación’, combinado con la tradicional puja distributiva y la necesidad de mantener el salario real sin perder poder adquisitivo. La relación de los trabajadores con sus pares de otros rubros, o mismo la incapacidad de compra por parte de vastos sectores de la población, han generado tensiones sociales y, como mínimo, inevitables reaperturas de paritarias.
En definitiva, la devaluación y sus efectos colaterales han provocado un crecimiento de precios descontrolado en la Argentina durante todo el año 2018. Solo cabe mencionar – y destacar – el ‘tapón de contención’ que ha permitido mitigar el círculo vicioso inflacionario: el ingente financiamiento del FMI (léase el apoyo de Estados Unidos para evitar un caos regional – sobre todo dado que el acuerdo se realizó antes de mitad de año, cuando Lula marchaba primero en las encuestas y Maduro comenzaba a buscar desesperadamente el apoyo ruso y chino -) y seguidamente el Swap con China (menos oneroso pero no menos importante, en un escenario donde la potencia asiática desea continuar expandiendo sus tentáculos en Sudamérica en pos de abastecerse de recursos estratégicos y posicionarse como un ‘aliado de confianza’ de Argentina), han generado cierta morigeración de la devaluación y por ende de los incrementos de precios. Evidentemente, las dos grandes potencias económicas mundiales, bajo una impronta geopolítica vigorosa, han ayudado a la Argentina a que el proceso inflacionario no sea aún más grave de lo que fue en el año que está por concluir.

La Política Exterior Argentina durante el año 2018

https://www.lanacion.com.ar/2205057-balance-politica-exterior-2018

La política exterior argentina estuvo signada por un eje principal en el año que estamos concluyendo: desde el lugar que se la mire, la economía ha sido el foco y objetivo de los funcionarios dedicados a la temática.

En este sentido, el sector financiero ha sido la vedette, donde la necesidad de financiamiento urgió el recurrir al FMI (vía Trump), al SWAP con China, y a todo aquel país en el mundo que desee colocar sus divisas en nuestro país: ya sea a través de la preferible Inversión Extranjera Directa, pero también bajo aquellos instrumentos que permitan aceitar la cuestionada ‘bicicleta financiera’. Por supuesto, también se ha esperado el siempre soñado ‘milagro exportador’ que permita dar vuelta nuestra ya  crónica balanza comercial deficitaria.

Lamentablemente, los ojos con los que nos posicionamos ante el mundo conllevan dos grandes dilemas. Uno es diferenciar la discursiva de la realidad: por un lado, el financiamiento (24.000 millones de dólares entre el FMI y el SWAP chino) solo sirven para evitar la caída y estabilizar, al menos en el corto plazo, la macroeconomía; por otro lado, la capacidad exportadora es escasa en relación a la apertura importadora (-6000 millones de dólares en lo que va del año); y finalmente, la IED es insuficiente (no llegarían a los 5000 millones de dólares al concluir el 2018) y relativamente baja en relación al resto de los mercados de la región.

Por otro lado, y como complemento necesario de análisis, no podemos desentendernos de la fragilidad de la economía doméstica: sin un claro norte institucional y una política económica que reactive definitivamente el mercado interno, las fortalezas que se puedan lograr en el plano exterior serán, en el mejor de los casos, marginales para contribuir al desarrollo conjunto de nuestro país.

ANÁLISIS – Argentina aprovechará cumbre G20 para contactos, pero economía quedará de lado

Pablo Kornblum para Sputnik, 27 de Noviembre de 2018

* G20 * ARGENTINA * ANÁLISIS *
Buenos Aires, 27 nov (Sputnik). – La crisis económica que atraviesa Argentina no tendrá un impacto en la cumbre de presidentes del grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) que acogerá la ciudad de Buenos Aires el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, analizaron dos especialistas para Sputnik.”La situación económica adversa de la Argentina no genera ningún tipo de incidencia para con la cumbre del G20″, sostuvo el economista y doctor en relaciones internacionales Pablo Kornblum.

Una reflexión parecida aportó la economista Noemí Brenda, del Centro de Investigaciones de Historia Económica Social y de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Argentina atraviesa una recesión larga que podría ser prolongada “porque está inmersa en un plan de ajuste recesivo con contracción fiscal monetaria que repercute sobre el nivel de actividad y el empleo”.

En ese sentido, los asistentes a la cumbre “saben cuál es la situación económica porque el país tiene un acuerdo vigente de Stand-By (de contingencia) firmado en junio con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reprogramado en octubre en montos y en desembolsos”, recordó Brenda.

SEDE DE LA CUMBRE

El país sudamericano desempeña un papel organizativo en esta instancia para la que propuso algunos ejes de debate, como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible.

“Las propuestas sobre las prioridades que fijó el país como ejes centrales de debate en el encuentro se vinculan con problemáticas de tinte global, y no particularmente hacen referencia al país organizador”, profundizó Kornblum, director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales.

Su desempeño como anfitriona “es como un premio que le da el G7 por el realineamiento con las economías de EEUU y de Europa Occidental y para destacarse en el conjunto de países de América Latina”, acotó la economista de la UBA.

Así, Argentina adquirirá “un posicionamiento más visible en el escenario internacional y también más contactos de primera mano con funcionarios de los países que participan, ya que no es frecuente que el nombre de Argentina esté presente”.

A la cumbre también asistirán los titulares de numerosos organismos financieros y multilaterales, de los cuales Argentina “está necesitada”, recordó Kornblum.

Por ello se mostrará “servicial y sustentará, sin ningún tipo de reflexión sobre las implicancias internacionales a nivel macro o micro que puedan ocasionar, todas las propuestas que las instituciones transaccionales sugieran pensando en las potenciales inversiones o acuerdos comerciales que se puedan lograr”, retomó el especialista.

Como anfitriona, Argentina podrá usufructuar la presencia de mandatarios internacionales “para organizar reuniones con el resto de los políticos y empresarios de las principales potencias, lo que seguramente derivará en acuerdos y promesas entre las partes”.

Que esos pactos se concreten “dependerá del futuro económico y financiero global, la dinámica de la economía argentina en el corto plazo y el cumplimiento por parte del país de los acuerdos preexistentes y los logrados en la cumbre, entre otras variables, de las cuales la historia reciente y las perspectivas a futuro de corto plazo no han sido muy alentadoras” concluyó Kornblum.

COOPERACIÓN

Aunque el propósito explícito de la cumbre no es atraer inversiones a Argentina, las cuales en 2017 representaron el 2 por ciento del Producto Interior Bruto, el país sudamericano sí está interesado en conseguir capitales para la explotación de recursos naturales, como la minería o los hidrocarburos no convencionales, además del agro.

“Es interesante el G20 para mostrar Argentina como destino de turismo y como lugar en el que estudiar medicina o en el que desarrollar servicios como los de informática”, destacó Brenda.

El papel de Argentina estará eclipsado, en cualquier caso, por el ámbito de cooperación que marcará el desarrollo de la cumbre y por las tensiones comerciales entre China y EEUU, pese a que “no habrá condena explícita a los proteccionismos o una exhortación a levantarlas”, a juicio de la especialista de la UBA.

“No se va a resolver la guerra comercial, China y EEUU son potencias gravitantes en el orden mundial y no parece que vayan a resolver estas cuestiones hegemónicas que son de largo plazo”, finalizó.

El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea. (Sputnik)

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Ideas para la política económica exterior Argentina

Pablo Kornblum para la revista Mundo Plural, Octubre de 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/62233148/revista-octubre-2018

A continuación, desarrollaré algunas ideas para con el mejoramiento de la política económica exterior de la Argentina:
• Incrementar los vínculos cuyos Estados tienen importantes Fondos Soberanos de Inversión (Noruega, Emiratos Árabes Unidos, China, Qatar). Estos Estados tienen abundante liquidez y se encuentran dispuestos a invertir en activos estratégicos que les brinden sustentabilidad en el largo plazo. Las industrias son variadas: Infraestructura, recursos naturales, hoteles, equipos deportivos, etc. En este sentido, es importante generar proyectos que permitan una negociación ‘ganar – ganar’ y solidifiquen estos vínculos con los pocos Estados superavitarios del planeta.
• Se deben analizar en profundidad las condiciones de endeudamiento en los diferentes mercados. Para citar un ejemplo, no es lo mismo tomar deuda con China que con el FMI/Estados Unidos. Más allá de la tasa, se encuentran los condicionamientos políticos, las condiciones de repago (puede ser en bienes tangibles en el caso de China), etc. Lo más importante es darle sustentabilidad en el largo plazo; esto es, los proyectos deben ser productivos en torno al crecimiento de la economía real y potenciales proveedores de divisas en un periodo lógico.
• Todos los Estados utilizan sus embajadas para realizar lobby de sus productos, acuerdos de cooperación e inversiones (como es el caso de Brasil). El marketing se torna un factor importante para mostrar las capacidades (mismo hasta potenciales), que tiene el país. Para empezar se debería tomar a las 5 empresas más importantes argentina (con o sin participación estatal, como Techint, Arcor, etc.), generar acuerdos desde el Estado con ellas (términos en las erogaciones y beneficios a compartir) y posicionarlas en los principales mercados emergentes.
• Generar escenarios para el desarrollo de la para-diplomacia (por ejemplo en las provincias de Misiones o en Jujuy), sobre todo en términos de concatenamientos productivos con los países limítrofes. Este concepto se encuentra muy extendidos en el Sudeste Asiático, donde varias empresas de diversos países colaboran con alguna parte del proceso productivo. También en términos de infraestructura, como podría ser la negociación de corredores bioceánicos (Uruguay hacia Chile pasando por Argentina) o la construcción de ductos que nos unan (Argentina hacia Perú a través de Bolivia).
• Siendo el principal eje de crecimiento global en las primeras décadas del siglo XXI, Asia (y sobre todo el sudeste asiático – Indonesia, Vietnam, Corea del Sur – han crecido a tasas superiores al 5% en la última década) son mercados emergentes con los que puede haber complementariedades económicas: se han focalizado en industrias de variada complejidad en términos de valor agregado y se encuentran ávidos de las materias primas de nuestro país para sus mercados internos crecientes (como ha sido el caso de China en las últimas dos décadas).
• Se podrían generar acuerdos bilaterales que avancen y no se estanquen en la arena de los encuentros multilaterales (como es el caso de las infinitas negociaciones colectivas infructuosas de la OMC). Más aún en un contexto prospectivo de economías que se cierran en un mundo donde existe una necesidad socio-económica y productiva de reactivar mercados internos que eviten profundizar las existentes tensiones sociales. Los mercados emergentes, sobre todo los países asiáticos y africanos, son aquellos con los que se puede llegar a acuerdos más justos y a quienes les podríamos vender una mayor diversidad de productos.
• Generar un análisis de inteligencia económica prospectiva, sobre todo en términos de anticiparse a las turbulencias financieras globales (potenciales devaluaciones competitivas, alta volatilidad en las tasas de interés, apuestas sobre determinadas materias primas de intercambio global, etc.), que pueden afectar fuertemente a la economía doméstica (inflación, deuda externa, etc.).
• Desarrollo y apropiación de recursos estratégicos. Posicionamiento de Vaca Muerta a los ojos de la demanda internacional (lo que además permitiría sustituir importaciones en algunas industrias y generar divisas). Prospectiva y proyección económica hacia el Atlántico Sur, Malvinas y la Antártida. Para este último Se debe trabajar en conjunto con los Organismos estatales y privados que se dediquen a la Ciencia y Tecnología – especialmente a través del Programa Pampa Azul – para avanzar sobre el análisis marino y geológico que pueda generar beneficios económicos a futuro (por ejemplo minerales).
• Profundizar las relaciones geoeconómicas con derivaciones geopolíticas. Por ejemplo, las inversiones chinas en Neuquén con el proyecto satelital (u otros proyectos sobre recursos estratégicos), pueden despertar el interés de otros Estados. Para ello, se necesita generar un ambiente diplomático que incentive la competencia; mostrándose abiertos, pragmáticos, y con amplio potencial de crecimiento económico.
• Análisis para el reposicionamiento del país ante el Mercosur, y desde el Mercosur mirando hacia la Alianza del Pacífico. Mejorar la coordinación técnica y de políticas macroeconómicas intra-Mercosur; potenciando las ventajas geográficas para realizar acuerdos económicos con la Alianza del Pacífico (especialmente Perú y Colombia, donde los intercambios económicos no son importantes). En este sentido, se debe evaluar los escenarios económicos domésticos para analizar qué tipo de productos se pueden exportar bajo una lógica de Unasur (sobre todo aprovechando todavía las escasas ventajas tecnológicas endógenas de la mayoría de los países de Sudamérica).
Lamentablemente, los constantes ciclos económicos negativos de la historia Argentina, nos han obligado a dirigir la mirada casi exclusivamente al interior de nuestro país (salvo para exportar algunas materias primas de las cuales hemos sido bendecidos; o mismo para requerir financiamiento que pueda estabilizar nuestra macroeconomía y honrar nuestros compromisos).
Si no comprendemos que un complemento balanceado entre una solida política económica doméstica requiere de una inteligente y eficaz política económica exterior, siempre nos quedaremos a mitad de camino de nuestro objetivo: lograr una Argentina creíble, justa y sustentable.

Elecciones en Brasil: cuando la estrella es la antipolítica

Revista Perfil, Domingo 7 de Octubre de 2018

https://noticias.perfil.com/2018/10/07/elecciones-en-brasil-cuando-la-estrella-es-la-antipolitica/

En las elecciones presidenciales de hoy en Brasil el panorama es poco más que incierto. Pese a su estilo confrontativo y polémico, el candidato conservador Jair Bolsonaro lidera las encuestas de cara a la primera vuelta. El descreimiento de los políticos convencionales y un sistema gubernamental socavado por la corrupción fomentan el crecimiento de figuras radicalizadas.

Pablo Kornblum, economista especializado en relaciones internacionales, desarrolla la teoría en su libro “La sociedad anestesiada”. “El fracaso de los partidos de centro se debe al abuso de la mentira y a un sistema político que no genera respuestas en un mundo cada vez más desigual”, asegura el economista. “En Brasil se puede ver una clara tendencia a votar lo que no está manchado de corrupción, y ese es un punto a favor de Bolsonaro”, afirma Gustavo Segré, socio director de CenterGroup y profesor de la Universidad Paulista.

En medio de la campaña presidencial, Jair Bolsonaro sufrió un atentado que puso en riesgo su vida y exacerbó una contienda cada vez más radicalizada. “El episodio de la puñalada generó cierto misticismo en torno a la figura de Bolsonaro, sobre todo en los sectores evangélicos”, afirma Kornblum. “El reponerse al atentado puede llegar a mostrarlo como una persona fuerte, pero dudo que le sume dos o tres puntos en el electorado”, sentenció el analista.

El caso de Bolsonaro no es una excepción a la regla. En todo el mundo, desde Trump a Marine Le Pen, los movimientos de extrema derecha e izquierda cada vez adquieren más relevancia. “Cuando la gente no encuentra solución a sus problemas socioeconómicos, se genera un descreimiento de las instituciones convencionales y se recurre a los extremos”, asegura Kornblum. “En el mundo se está generando un movimiento que busca restituir los valores nacionalistas, muchas veces enraizando la xenofobia y la homofobia”, añade Segré.

Sin embargo, tanto Segré como Kornblum creen que es muy difícil que las elecciones en Brasil se resuelvan en primera vuelta, sobre todo a favor de Bolsonaro. “Es posible que Bolsonaro no solamente no lidere la primera vuelta, sino que pueda llegar a salir tercero por el voto útil a Alckmin en caso de un ballottage”, afirma Segré. “Lo más probable es que haya una segunda vuelta entre Haddad y Bolsonaro”, sentencia Kornblum.

En un hipotético caso de ballottage, Segré asegura que es un barajar y dar de nuevo en el cual el resultado es incierto. “Se va a terminar votando entre lulismo y anti-lulismo”, asegura el profesor paulista. “Haddad no solamente va a traccionar los votos del PT, sino también los del establishment, que buscara una alternativa más predecible a la hora de gobernar”, completa Kornblum.

Devaluación del peso argentino ¿error de estrategia o crisis profunda?

Por Pablo Kornblum para agencia Turca ANADOLU:

https://www.aa.com.tr/es/an%C3%A1lisis/devaluaci%C3%B3n-del-peso-argentino-error-de-estrategia-o-crisis-profunda/1245589

La actual situación económica es multicausal, con conjugaciones propias de un escenario de alta interdependencia de las variables. Por un lado, nos encontramos con el incremento de un ya enorme déficit fiscal, heredado en parte del anterior gobierno que necesitó dinamizar el consumo a partir de un gasto público creciente, en pos de compensar el estancamiento del sector privado en los últimos años de su gestión.
Por otro lado, en lugar de incentivar la recaudación de través de la imposición sobre los grupos económicos concentrados (por el contrario, se eliminaron retenciones al agro, se le quitaron impuestos a las empresas multinacionales mineras, y se incrementó el tope del pago de bienes personales, entre otros), se realizaron ajustes en las tarifas de servicios públicos vía quita de subsidios. Esta manera de para las erogaciones públicas derivó en un efecto negativo tanto para con el corazón del aparato productivo de las PYMES, como en el consumo de las clases medias y populares.
Finalmente, la potenciación del endeudamiento externo, principalmente para generar las inversiones necesarias y contener un tipo de cambio que no desate presiones inflacionarias, sumado a la creación de un instrumento financiero como las LEBACS para monetizar la economía pero que exacerbó las ya altas tasas de interés (otra vez con el objeto primario neoliberal de contener la inflación), generaron un mayor estancamiento de la economía real en pos de la lógica financiera.
Este escenario de endeudamiento externo, altas tasas de interés, dólar atrasado, recesión y financierización de la economía, ha generado una falta de sustentabilidad que visualizada por los mercados internacionales, más atentos ante el cambio de ciclo del escenario internacional. Cabe destacar que la primera devaluación fuerte de la Argentina ha sido en el mes de Mayo de 2018, luego de una suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, y un incremento de las tensiones de la ‘guerra comercial global’.
En aquel momento la Argentina decidió pedir ayuda al FMI, que puso el ojo en el país luego de aprobar un blindaje que apoya un proyecto de ‘sinceramiento de la economía’. Meses después y ante una nueva devaluación de la de las economías emergentes – aunque en la mayoría de los países los efectos puedan ser marginales -, se produjeron fuertes impactos negativos y una nueva corrida cambiaria, como la que se observó en estos últimos días, en una economía vulnerable como la Argentina.
El gobierno Argentino se encuentra en una encrucijada, o como se diría vulgarmente, se encuentra entre la espada y la pared: condicionado por el ajuste para equilibrar las cuentas públicas que pide el FMI, pero a su vez debe lidiar con un escenario de estanflación y crecientes tensiones sociales. Un contexto donde reina la incertidumbre y, por el contrario, se necesita previsibilidad para estabilizar la macroeconomía.
En el mientras tanto, la falta de crédito interno e internacional, tasas de interés inviables para el renacer del aparato productivo, incesantes corridas hacia el dólar (en muchos casos con posterior fuga de divisas), y una economía paralizada, probablemente profundizarán la ya grave situación socio-económica en el corto y mediano plazo, con crecientes niveles de desempleo y pobreza. Por lo menos hasta las próximas elecciones, salvó que el gobierno tome rápidamente ‘el toro por las astas’ y genere un cambio estructural y rotundo en las políticas públicas en las próximas semanas.

¿Por qué el desplome de la lira en Turquía afecta a Argentina?

Comentarios de Pablo Kornblum para la Agencia Turca Anadolu Ajansi

https://www.aa.com.tr/es/mundo/-por-qu%C3%A9-el-desplome-de-la-lira-en-turqu%C3%ADa-afecta-a-argentina/1232110

La reciente devaluación de la lira turca parece haber repercutido en la economía de Argentina, país que transita una larga crisis y que hizo un reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 50 mil millones de dólares.

Particularmente, la economía de Argentina se vio resentida este lunes, cuando el dólar tuvo un alza del 3% en relación con el viernes, lo que al parecer tiene una conexión con lo sucedido del otro lado del océano Atlántico, en Turquía.

De acuerdo con Pablo Kornblum, profesor de economía internacional de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y autor del libro ‘La Sociedad Anestesiada: el sistema económico global bajo la óptica ciudadana’, la situación en Turquía “no repercute en Argentina por el vínculo entre ambos Estados” sino que la relación tiene que ver con “la apreciación de la moneda norteamericana y la toma de medidas como la subida de aranceles al acero y al aluminio. Esto ha generado un fuerte impacto sobre la economía turca y ha provocado la depreciación de la mayoría de las monedas del mundo con respecto al dólar”.

El economista advirtió, en entrevista con la Agencia Anadolu, que el análisis debe hacerse a nivel internacional, “dada la relevancia global de la moneda y la economía estadounidense en general. Un mercado como la Argentina, que arrastra un proceso de debilidad y volatilidad hace meses, se ha visto doblemente afectado de manera negativa”.

Argentina atraviesa una crisis que incluye déficit fiscal y de cuenta corriente (falta de dólares, por ser las importaciones mayores a las exportaciones), alta inflación, compromisos afrontados por el paquete financiero de rescate otorgado por el FMI y una inexorable caída de la actividad económica por delante, lo que hace que la economía sea permeable a las coyunturas adversas del escenario global.

Al ser consultado sobre el papel que juega el aumento de la tasa de interés de Estados Unidos, Kornblum asegura que su relevancia no tiene relación con la variable en sí sino con el país que produce el movimiento, en este caso Estados Unidos.

“Como principal potencia económica global, un aumento en la tasa de interés estadounidense implica que enormes flujos financieros se redirijan a la estabilidad y al desarrollo del mercado estadounidense”, explica el economista.

Es decir, cuando la tasa de interés en ese país es baja, la rentabilidad se encuentra en otros mercados. Entre ellos, los denominados mercados emergentes, como Argentina y Turquía, dado que pagan tasas de interés más altas “por el agregado de la ‘prima de riesgo’; más aún en un momento de turbulencia económica internacional derivado de un proteccionismo creciente, también propiciado por el gobierno norteamericano”, afirma Kornblum.

El inconveniente surge si la tasa de interés se eleva, como sucede actualmente, ya que provoca no solo la fuga de capitales de los mercados emergentes sino también la falta de credibilidad para el pago de la deuda externa (en dólares).

“Si a eso le agregamos (en el caso de Turquía) los dilemas políticos y comerciales con la principal potencia del mundo, que es Estados Unidos, esto genera que los inversionistas se alejen y realimenta el círculo vicioso devaluatorio y la incapacidad de repago de deudas”, concluye el académico argentino.

Esto explica el porqué del ‘efecto domino’ entre la crisis en Turquía y la repercusión en Argentina. Ambas economías son consideradas de las más vulnerables del mundo, y es por eso que ante un cambio que genere la depreciación de la lira turca es muy probable que este también se traduzca en un derrumbe del peso argentino. Los dos países enfrentan una situación económica adversa.

Lo que sucede es que “el proceso de liberalización financiera sin control ha generado burbujas de crédito sin una correlación de producción doméstica, sin una política exportadora sólida y sin una racionalización del gasto público que permita alcanzar el superávit, controlar la inflación y mantener una tasa de interés acorde para dinamizar el mercado interno”, explica Kornblum.

Otro de los factores determinantes en el escenario económico global es la guerra comercial entre Estados Unidos y China. En este sentido, el economista prevé que, de potenciarse el proteccionismo de estos países, ello “indefectiblemente repercutirá, en menor o mayor medida, en las balanzas comerciales de la mayoría de los países del mundo”.

Para entender cómo puede manifestarse en países como Argentina o Turquía, Kornblum sugiere prestarle atención a las medidas que tomen sus socios comerciales “en el escenario multilateral o regional. Es decir, pocas veces las medidas son homogéneas en términos interestatales, y en general son específicas de la relación bilateral/regional”.

Finalmente, “dependerá también del nivel de comercio que tengan los Estados implicados, sus relaciones diplomáticas y geopolíticas, y las posibilidades productivas que tiene cada Estado para conquistar otros nichos para la exportación de bienes y servicios en el mercado global”, concluye.