Situación económica de Venezuela

Por Pablo Kornblum en Revista Mundo Plural

https://www.yumpu.com/es/document/view/56388091/n-5-noviembre-2016

• La inflación (en torno al 500% anual) y escasez (principalmente de alimentos y medicinas básicas), continúan con su tendencia creciente. La emisión monetaria sin respaldo no se ha frenado, por lo que la demanda desesperada de los pocos bienes – mayoritariamente de primera necesidad – que se pueden adquirir, retroalimenta el círculo vicioso.

• El Gasto Público/Social (pasó de ser el 25% del PBI a principios de los años 2000 a ser casi la mitad del PBI en 2014), incluido frecuentes incrementos salariales, se han convertido en parches recurrentes de corto plazo que potencian el proceso inflacionario. También el déficit fiscal, acompañado por una caída del PBI de alrededor de 8%, continuaría su brecha creciente.

• Las expectativas no eran tan negativas como la situación en sí. A continuación se observan los pronósticos del FMI, un Organismo alejado ideológicamente de las políticas venezolanas, tenía a principios de año expectativas ‘menos negativas’ de lo que efectivamente luego ocurrió (como una inflación que largamente excedió el 200% anual).

• La expropiación de empresas no ha logrado revertir las capacidades productivas. Mismo PdVSA ha incrementado sus costos operativos, reduciendo una rentabilidad necesaria para pagar una creciente cantidad de programas sociales. En el gráfico a continuación se observa claramente la pendiente negativa en términos de exportaciones de crudo venezolano.

• El control y las nacionalizaciones han sido contraproducentes al crear un ambiente de inversiones negativo para aquellos que no se encuentren aliados al gobierno; sin ir más lejos, en el año 2015 el gobierno, mediante una reforma a la Ley de Precios Justos, estableció explícitamente un margen máximo de ganancias de 30% para los productores y 20% para los importadores. En el mimo sentido, en términos de infraestructura, la falta de inversiones ha causado una crisis de abastecimiento de los servicios públicos esenciales (sobre todo la carencia de agua y electricidad).

• El tipo de cambo es otro aspecto que estimula la especulación y el incremento de precios. Sobre todo porque cada vez son menos la cantidad de bienes importados a dólar protegido (Dipro, que incluye a la bienes esenciales como medicamentos, alimentos, insumos básicos), con la discursiva de la necesidad imperiosa de administrar y asignar las divisas a un tipo de cambio fijado por el gobierno (entre 10 y 15 Bolívares por Dólar). Otros bienes y sobre todo servicios se importan a dólar Dicom (pago de tarjetas de crédito, viajes al exterior, insumos y bienes de capital para empresas), a un valor aproximado a los 600 Bolívares por Dólar. Todo ello en medio de un férreo control de precios. El dólar paralelo, por su parte, se sitúa por encima de 1.000 Bolívares.

• Las distorsiones generadas por la descripta gran diferencia entre los diferentes tipos de precio del dólar, conllevan a la quiebra de buena parte del aparato productivo a través de la falta de insumos (las importaciones han caído un 40% el último año), la escasez de financiamiento lógico, y la incertidumbre en la cadena de valor (las empresas venezolanas se encuentran operando en alrededor del 35% de su capacidad), entre otros.

• Cabe destacar que PdVSA se encuentra obligada a vender sus ingresos externos al Banco Central de manera exclusiva (unos 115 mil millones de dólares durante el período 2005-2013). El inconveniente que surge es que los precios del petróleo no se han recuperado de su pico en torno a los 120 dólares el barril del año 2008, con expectativas de mantenerse en torno a los 50 dólares en el corto plazo (sobre todo ante la desaceleración china, el estancamiento europeo, y los replanteos financieros/comerciales a nivel internacional).

• No se han observado señales que demuestren la voluntad de un cambio productivo real; más bien se busca afianzar el proceso de acumulación basado en la redistribución de la renta petrolera y otros recursos naturales (como los mineros). Sin embargo, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Jesús Farías, subrayó el mes pasado que ante la baja de los precios del petróleo, Venezuela está obligada a ir hacia un nuevo modelo económico productivo para la diversificación del ingreso en divisas.

• Los acreedores, chinos y otros aliados ideológicos/técnico-pragmáticos demandan a Venezuela una política económica que, corrigiendo distorsiones como las del tipo de cambio, permitan principalmente mantener la capacidad de crédito del país y se garantice, sobre todo, la tasa de retorno de los préstamos otorgados (para el sector de hidrocarburos y otros) y por otorgar. Con otros socios económicos pragmáticos clave, principalmente los Estados Unidos, la caída del intercambio es drástica: mientras que en el año 2012 Venezuela le exportaba a los Estados Unidos un monto cercano a los 38 mil millones de dólares, en el año 2015 ese número descendió a 23 mil millones de dólares.

• Petrocaribe, el bastión de la diplomacia que ofrecía petróleo venezolano subsidiado y crédito a bajo costo para las naciones de la región (de gran relevancia económica y sobre todo financiera para Estados pequeños y con bajos niveles de desarrollo), se encuentra en franco declive. Varios países centroamericanos dependientes (como Republica Dominicana, Nicaragua, mismo Cuba, etc.), ya están buscando alternativas en otros países productores de hidrocarburos.

• Con la salida de los anteriores gobiernos aliados de Argentina y Brasil, sumado a la inestabilidad política venezolana, se caen una diversidad de acuerdos financieros, comerciales y productivos entre Venezuela y el resto de sus socios del Mercosur. Ello se ha visto reflejado en los desentendimientos diplomáticos de la Unión Aduanera que se han generado en los últimos meses, lo que ha generado aún más incertidumbre en el mediano plazo.

• Las restricciones crediticias que afronta el Gobierno de Venezuela se intensificaron incluso después de los desesperados canjes de deuda realizados por la petrolera estatal PdVSA y el gobierno venezolano, lo que implica restricciones financieras externas significativas y crecientes. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha insistido en que su Gobierno cumplirá con todos los pagos de deuda.
• Hasta el momento, Venezuela ha pagado todos los vencimientos de deuda externa, pero sus reservas se encuentran cercanas a un piso histórico de 10.000 millones de dólares, a la vez que se acercan los vencimientos de capital e intereses de corto plazo. Aunque Venezuela evitaría un default el corriente año 2016, no tendría margen de maniobra en el mediano plazo (con inconvenientes crecientes hacia finales de 2017 o principios de 2018, donde se tienen vencimientos combinados de capital e intereses por US$15.000 millones).

• El crecimiento de la pobreza (se calcula que con la inflación actual el 65% de los venezolanos se encuentra en esta situación) no solo genera mayores tensiones sociales, sino que además tiene un profundo impacto en términos de gasto social creciente y baja productividad ciudadana en el mediano y largo plazo. El presidente Maduro anunció que el 70% del presupuesto nacional para el año 2017 estará dirigido a la inversión social, sobre todo en términos de proyectos socio-económicos (educación, vivienda y salud principalmente). Pero dado el escenario macro y microeconómico expuesto, sería solo un paliativo insuficiente.

Apreciaciones:
• Dada la coyuntura actual, ya es tarde para cualquier cambio productivo necesario de mediano y largo plazo, tanto para generar mayores eficiencias/eficacias en PdVSA, como para el desarrollo de las industrias sustitutivas de importaciones, sobre todo de bienes de primera necesidad.
• Se necesita un cambio de expectativas que revitalice el aparato productivo y sobre todo el flujo de liquidez que estabilice la macroeconomía para que el gobierno se sostenga política y socialmente. La problemática se centra en que un cambio estructural del aparto productivo se suele llevar a cabo en escenarios de bonanza para tener capacidad de accionar; contexto alejado de la realidad actual.
• Según la retórica gubernamental, la “Guerra Económica” librada por empresarios y comerciantes, está detrás de las prácticas especulativas y la formación de precios que derivan en altos niveles de escasez e inflación. Sin embargo, la retorica ideológica se encuentra enmarcada en los límites sistémicos del capitalismo; que el gobierno claramente solo está dispuesto a jugar a través de un ‘capitalismo de amigos’ que tampoco dará las respuestas apropiadas.
• El escenario negativo se potencia con el endeudamiento externo creciente para pagar deuda, gasto corriente e insumos básicos. Los canjes de deuda solo dilatan más los tiempos económicos, que contradictoriamente son tiempos que el nivel político no tiene. Los acreedores saben que Venezuela continuará pagando hasta que no tenga más dinero. Pero el escenario no es sostenible más allá del corto plazo.
• La Argentina, a pesar de su lógica aperturista actual, debería esperar un escenario político más estable para avanzar en cualquier tipo de nuevos acuerdos económicos beneficiosos. La globalización permite avanzar en todos los mercados; sin embargo, los permanentes reacomodamientos económicos y financieros a nivel global deben comprenderse cabalmente para evitar inmiscuirse en escenarios problemáticos que generen fuertes perjuicios de corto plazo.

Refugiados

Por Pablo Kornblum

El contexto internacional

En el año 2015, en promedio 24 personas por minuto se vieron obligadas a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar, ya sea dentro de las fronteras de su país o en otros países. De los 65,3 millones de personas desplazadas forzadamente hasta el 31 de diciembre de 2015, 21,3 millones eran refugiados, 40,8 millones desplazados internos y 3,2 millones solicitantes de asilo.

Los principales datos indican que 3 países expulsan la mitad de la población refugiada del mundo. Siria, con 4,9 millones de personas; Afganistán, con 2,7 millones; y Somalia, con 1,1 millones. A nivel mundial, Turquía es el mayor país de acogida, con 2,5 millones de refugiados. Con alrededor de uno cada cinco ciudadanos, El Líbano acoge a más refugiados, en comparación con su población, que cualquier otro país del mundo.

En cuanto a las características de los Estados, en el año 2015 el 86% de los refugiados bajo el mandato del ACNUR se encontraba en países de ingresos medios y bajos, próximos a las situaciones de conflicto. En este sentido, la situación geográfica y étnica/religiosa se tornan variables fundamentales al momento del pedido de asilo.
Le siguen en importancia los niveles de desarrollo de los países de acogida; aquellos que estarían más preparados para recibir a los refugiados, sobre todo dado el contexto previo del migrante con escaso o nulo capital financiero -. Para citar algunos ejemplos, Alemania recibió 490.000 pedidos de asilo durante el año 2015, seguido por los Estados Unidos de Norteamérica, con 172.000. Es de resaltar el caso de Suecia en tercer lugar (154.000 requerimientos), que a pesar de su impronta legislativa en pos de los derechos humanos, su demografía es ostensiblemente menor que los mencionados previamente, lo cual genera un impacto socioeconómico y cultural inversamente creciente.

La situación en nuestro país

La República Argentina es un Estado signatario del Estatuto Internacional de los Refugiados acordado en la Convención del año 1951, y su respectivo Protocolo del año 1967. El marco legal nacional que se ocupa de los refugiados ha sido establecido en la ley de refugiados 26.165, aprobada en el año 2006. Esta ley puso en marcha a la Comisión Nacional de Refugiados (CONARE), encargada de decidir sobre las solicitudes de asilo y encontrar soluciones duraderas para los refugiados.

Se estima que hoy son cerca de 3.200 el número total de refugiados en la República Argentina; un número ínfimo en relación a los principales países receptores en la arena global. En el último quinquenio, la siria fue la primera en el ranking de nacionalidades que recibieron el estatus de refugiados, seguida por la colombiana, la ghanesa, la ucraniana, la haitiana y la cubana.

El porqué de números tan bajos tiene su razón: un nivel medio de desarrollo y una lejanía geográfica del lugar de origen. Por el contrario, las razones por las que eligen nuestro país son variadas. Un ejemplo claro es el caso de los refugiados africanos, quienes suelen escoger la República Argentina debido a que ofrece leyes migratorias flexibles, legislación específica para los asilados, ciertas posibilidades económicas, ausencia de conflictos bélicos y lejanía con respecto al lugar donde se han escapado perseguidos por su raza, religión o pertenencia a determinado grupo social.

En casi su totalidad llegan al país en la mayor edad productiva (de los 18 a los 40 años), donde la mayoría encuentra su forma de subsistencia en la venta ambulante – que no las fabrican, sino que las compran – y el sector informal en relación de dependencia – en las cocinas de los restaurantes, por ejemplo -; ingresos que les permitan enviarles dinero a sus familiares y en un mediano/largo plazo, volver a su tierra natal.

Sin embargo, el número ínfimo de refugiados (representa menos del 0,05% del total de población), no representa ningún tipo de efectos de tinte macroeconómico. A nivel microeconómico, mucho depende de sus lazos previos en el país – ya que por su situación no suelen traer consigo capital económico para generarse un emprendimiento propio, por lo que suelen recurrir a sus familias o grupos étnicos de pertenencia – y la capacidad de hablar el Castellano y el Inglés (por ejemplo los refugiados sirios solían pertenecer a la clase media-alta de su país y poseen cierta calificación y conocimiento técnico), sobre todo en cuanto a la posibilidad de conseguir un empleo en relación de dependencia.

El resto deberá transcurrir las vicisitudes – y problemáticas – socioeconómicas que enfrenta diariamente cualquier nativo; potenciadas en ciclos económicos adversos y cuando los refugiados provienen de etnias con amplias diferencias socio-culturales/raciales y de países con bajos niveles de desarrollo. El escenario más benigno se encuentra en las áreas de la educación y la salud física y mental – es fundamental para la contención psicosocial luego de pasar por situaciones traumáticas – ya que tienen cierto nivel de calidad y son gratuitas. Por el contrario, quedan pendientes los temas relacionados al mercado y al crédito, como es principalmente el acceso al empleo digno (por ejemplo se les dificulta la revalidación en Castellano a los que tienen un título terciario o universitario) y la vivienda (no pueden acceder a los programas nacionales).

Finalmente, cabe destacar que los refugiados en Argentina tienen el derecho de acceder a los mismos servicios públicos que gozan los extranjeros con residencia legal en el país sin el estatus de refugiado. En este sentido, Argentina tiene alrededor de 2 millones de inmigrantes (bolivianos y paraguayos concentran casi el 50% del total, seguidos por chilenos, peruanos y uruguayos que aportan otro 30%) lo que representa un 4% del total de la población. Ello también indica que menos del 0,5% de todos los residentes extranjeros en el país tiene condición de refugiado. Por lo tanto, no solo el número también es marginal, sino que obstaculiza cualquier tipo de evaluación sobre el estatus de cada inmigrante para la ciudadanía en general, así como también evita cualquier atisbo de diferenciación socio-económica y productiva entre los mismos.

En definitiva, dada la falta de impacto real sobre los ejes sociales, culturales y económicos, el debate se centra en el escenario mediático con el objetivo de canalizar cierto rédito político con los refugiados como ‘chivos expiatorios’, a través de la explotación de las problemáticas diarias ciudadanas (nacionalismo, inseguridad, recesión económica).

Economía de Qatar

Por Pablo Kornblum

http://www.yumpu.com/es/document/view/55832650/n-2-agosto-2016

El Emirato de Qatar es un país de 11.437 kilómetros cuadrados que, hasta hace algunas décadas, era uno de los protectorados británicos (independiente desde el año 1971) más pobres de Medio Oriente y vivía casi exclusivamente de la pesca y del mercado de perlas. Hoy la situación ha cambiado radicalmente.

El Qatar de hoy es una economía basada en las exportaciones de gas – reservas estimadas en 26 billones de metros cúbicos, 3,2 millones de metros cúbicos de producción diaria, y tercer exportador mundial detrás de Rusia e Irán con el 5,1% del total -, Gas Licuado – exportador número uno a nivel global con el 31% del total -, petróleo – 2 millones de barriles diarios, 83,6 mil barriles de petróleo equivalente (boe) per cápita, y reservas equivalentes a unos 25.000 millones de barriles de crudo – y productos petroquímicos. Además Qatar es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el conjunto de países que regula la producción – 32 millones de barriles diarios – (y por ende el precio) del principal insumo energético a nivel global. Cabe destacar que la producción de hidrocarburos representa el 55% del Producto Bruto Interno (PBI) del país – alrededor de 200 mil millones de dólares -, y más del 85% de sus exportaciones.

El PBI de Qatar se ha incrementado a un promedio considerable del 6% en el último quinquenio, aunque en las dos décadas previas el crecimiento ha sido de más de dos dígitos, derivado del gran desarrollo endógeno (infraestructura, servicios) y en términos de su inserción económica global (exportaciones, inversiones). La inflación se encuentra controlada en torno al 2-3%, la tasa de interés alrededor del 5%, y el tipo de cambio anclado al dólar estadounidense a 3,64 Riales por dólar. Si a ello le adicionamos un superávit de Cuenta Corriente permanente, el país posee un sólido crecimiento macroeconómico.

En términos socio-económicos, los bajos niveles demográficos y de desempleo complementan el escenario descripto y permiten que los ciudadanos de Qatar hoy sean los más ricos del mundo: el PBI per cápita ronda los 100 mil dólares anuales. Por otro lado, una desocupación marginal y un promedio de edad que no supera los 30 años, conlleva a que el sistema de seguridad social no genere presiones sobre la economía del Emirato. Más aún, la enorme riqueza que posee Qatar le alcanza para no cobrar el Impuesto sobre la Renta ni el Impuesto al Valor Agregado a sus habitantes, quienes solo realizan algunas contribuciones al sistema de salud, pero tienen educación y medicina gratuitas, subsidios para adquirir viviendas y no pagan por los servicios de agua potable y electricidad.

Más importante aún, al tener una cantidad ínfima de habitantes (alrededor de 300 mil) en relación a sus recursos naturales – a diferencia de Venezuela, Iraq, o Nigeria, para citar algunos ejemplos -, han tenido un mayor margen para acumular reservas y generar un proceso de distribución de la riqueza que les provee de instrumentos para amortiguar las necesidades de la sociedad civil y bloquear levantamientos de cualquier índole – inclusive democráticos – en contra del régimen actual.

Sin embargo, a pesar del exponencial crecimiento económico de las últimas décadas, el Emirato de Qatar se encuentra inmerso en un proceso de modernización cuyo eje no solo es mejorar los procesos de extracción hidrocarburíferos hacia modelos más eficientes, eficaces y amigables para con el medio ambiente, sino también por una inteligente diversificación de su economía. Para complementar los recursos naturales, se ha generado un modelo económico trasnacional que pueda ser sustentable en un mundo cada vez más competitivo.

Centros educativos de excelencia con convenios con las más prestigiosas universidades del planeta (inversión de 125.000 millones de dólares en los próximos 10 años en la economía del conocimiento – 3,3% del PBI a Educación y 2,8% a I&D -), tecnología de la información de punta (el mismo canal Al Jazzera es la principal fuente de información en los países árabes, con alrededor de 40 millones de espectadores a nivel global), envalentonar a Doha y Qatar Airways como un Hub aéreo de excelencia (adquisición de un 10% de Latam a través de una ampliación del capital accionario), servicios corporativos (el 72% de las personas que viajan al país pertenece a la categoría de turismo de empresas) desarrollos deportivos (100.000 millones de dólares de inversión en todo tipo de infraestructuras relacionadas con el Mundial 2022), y la construcción del Centro de Finanzas de Qatar en el año 2005, el cual lo ha convertido en el centro financiero del Golfo Pérsico dada su estabilidad y enorme base de capital, sostienen una clara visión macroeconómica y geoestratégica.

En cuanto a la política económica exterior, la Balanza de Cuenta Corriente ha tenido un superávit promedio de 50 mil millones de dólares en el último quinquenio. Y ello principalmente se debe a una Balanza Comercial positiva que ha rondado los 100 mil millones de dólares en la corriente década.

Por otra parte, el régimen comercial de Qatar es liberal, con mínimos niveles arancelarios. A nivel regional, desde la conclusión en 2001 del Acuerdo Económico entre los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Qatar y los demás miembros han colaborado con miras a alcanzar un nivel más alto de integración, en particular mediante el establecimiento de una unión aduanera que comenzó sus operaciones en el año 2003.

En términos de inversiones, las mismas son un componente importante del PBI: representa un 29% y se espera que en los siguientes años continúe con tendencia alcista. De acuerdo con la legislación de Qatar sobre la inversión extranjera, la participación de inversores extranjeros en el capital de las empresas se limita al 49%, aunque se permite una participación extranjera del 100% en determinados sectores previa autorización (agricultura, industria, salud, educación, turismo, desarrollo y explotación de los recursos naturales, energía y minería). También se garantizan ciertos derechos a los inversores extranjeros, como, por ejemplo, la transferencia de fondos sin ninguna limitación y garantías contra la incautación o expropiación de bienes. Cabe destacar que el Emirato de Qatar actualmente tiene 22 convenios de inversión bilaterales.

En cuanto a sus principales proveedores, Brasil es el único país en América Latina que se encuentra número 17, lejos de los principales actores proveedores del planeta – China, Estados Unidos, Unión Europea -, y sus vecinos de la península arábiga – Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos -.

En cuanto a los países a donde Qatar exporta, el eje de las mismas se cierne en Asia y, en menor medida, en los países de la región. En cuanto a los productos, claramente se observan los hidrocarburíferos y petroquímicos como el eje central de las ventas al exterior (y de su economía).

Y en cuanto a las importaciones, el mayor peso lo tienen los insumos y bienes de capital necesario para sustentar la cadena de valor para la industria del petróleo y gas.

En cuanto a la relación comercial con América Latina, la misma es escueta y lógica: se centra en la importación de materias primas y la exportación de hidrocarburos y sus derivados. Con la excepción de Brasil, que ronda los 400 millones de dólares de exportación brasileña, ningún otro país supera los 100 millones de dólares de intercambio.

Para citar algunos ejemplos, en el año 2013 solo 10 millones de dólares fueron exportados desde Chile a Qatar, representado por la exportación de madera de pino, manzanas, kiwis y vinos. En tanto, desde Qatar se importaron 52 millones de dólares en Gas Licuado, con importaciones marginales (que no superan los 3600 dólares anuales por ítem) en otros artículos del área de la industria. Paraguay le exporta alimentos, especialmente relacionados al sector cárnico. Y la Argentina, además de algunos productos alimenticios, le exporta principalmente algunos tubos para oleoductos y gasoductos, pero en valores no significativos – en torno a los 11 millones de dólares -.
Qatar Petroleum

Qatar Petroleum (QP) es la empresa petrolera de propiedad estatal en Qatar. La compañía realiza todas las operaciones de petróleo – incluido el sector petroquímico – y gas en Qatar, incluyendo la exploración, producción, refinación, transporte y almacenamiento. Actualmente es la tercera compañía petrolera más grande del mundo por reservas de petróleo y gas.

El Presidente de QP es también el jefe del Ministerio de Energía e Industria y Primer Ministro Adjunto del Emirato. Por lo tanto, las operaciones de QP se encuentran directamente vinculadas con los organismos de planificación estatal, autoridades reguladoras y organismos de formulación de políticas.

Cabe destacar que cuando los precios del petróleo comenzaron a declinar, QP cambió su enfoque de producción hacia el Gas Natural Licuado (GNL), donde los precios no han descendido tan bruscamente. Siendo el principal exportador global de este último a través de Qatargas y Rasgas, han podido balancear financieramente la economía corporativa y han alcanzado una rentabilidad que le permita continuar aportando a los superávit de cuenta corriente del Emirato.

En este aspecto, los ingresos netos del año son ampliamente superavitarios – superando los 100 mil millones de dólares – , con un superávit operativo y de ventas en crecimiento, y un total de activos que supera los 400 mil millones de dólares.

El principal destino del GNL se dirige a Asia, con alrededor del 72% total de las exportaciones. Ello se debe principalmente a que los Estados Unidos y Europa han incrementado su producción de hidrocarburos no convencionales en los últimos años, los requerimientos de autoabastecimiento derivado de la recesión económica, la búsqueda de otros proveedores, y el evitar la dependencia de las importaciones, entre otros.

Ello no preocupa de sobremanera al Emirato, ya que considera que el mercado asiático, siendo la principal región de crecimiento económico a nivel global, duplicará su demanda a 450 millones de barriles de GNL para el año 2025.

Por otro lado, sigue siendo una opción para aquellos países que deseen una fuente limpia de energía proveniente de un país cercano a Europa y alejado de las tensiones geopolíticas (como puede ser el caso de Rusia). Por ejemplo, precios del GNL más baratos en relación con los precios del gas por tubería en Europa han llevado al RUGBIN a cambiar a GNL, incrementando sus importaciones desde Qatar en un 20,5% en 2014 en relación al año previo.

Por otro lado, la visión trasnacional del Emirato también se traduce en adquisiciones y fusiones con diversas compañías alrededor del mundo; tanto en las áreas de exploración, desarrollo y producción On-shore y Off-Shore.

Entre las asociaciones más importantes de QP, se encuentra el Joint Venture con ExxonMobil para construir la planta de licuefacción en Texas, Golden Pass. La misma propone añadir capacidades de exportación a su actual terminal de importación de GNL en Sabine Pass, Texas. Esta expansión le permitiría a Golden Pass flexibilidad de importar o exportar en respuesta a las condiciones del mercado. Se estima que la capacidad del nuevo proyecto sería de 15,6 millones de toneladas de GNL al año para exportar a los mercados más importantes de Asia, Europa y América del Norte – cabe destacar que QP ha también llegado a un acuerdo para adquirir el 40% de Centrica plc’s, una empresa de Gas Natural de Canadá -.

Los vínculos de ExxonMobil con QP también se trasladan a África, donde desean producir GNL en Mozambique. Para el Estado del Norte de África no es un tema menor. La adquisición de una porción del Área 1 de Anadarko podría generar ingresos tributarios por cerca de 1.300 millones de dólares para el Gobierno de Mozambique, lo que implicaría un número no menor para un país con un PBI que no llega a los 20 mil millones de dólares.

También QP llegó a un acuerdo con la compañía francesa Total para participar en el incremento de capital de su subsidiaria Total E&P Congo, específicamente para inyectar liquidez al programa de inversión en el proyecto off-shore Moho Nord en el sur del país africano.

Por otro lado, el corriente año 2016 QP alcanzó un convenio con Chevron para adquirir una participación del 30% en las zonas de perforación que gestiona la empresa en aguas marroquíes. Según los términos del acuerdo, Chevron conservará un 45% de las concesiones en alta mar, mientras que el Gobierno de Marruecos conservará el restante 25%.

Por otro lado, tres subsidiarias de QP, The Qatar Petrochemical Company (QAPCO), Qatar International Petroleum Marketing Company (Tasweeq) y The Qatar Gas Transport Company (Nakilat) han realizado un Joint Venture con la compañía de Singapur Keppel Offshore and Marine para construir y operar un astillero de última generación en el puerto de Ras Laffan en Singapur, con el objetivo que sea un facilitador para el transporte de GNL en la región.

En cuanto a América Latina, QP desarrolló un acuerdo con la empresa Gente Oil, que está presente en el campo Singue (B58) en Ecuador, bajo el nombre de consorcio DGC, quien construirá un oleoducto de 32km para la transportación del crudo. Por otro lado, en el año 2014, QP adquirió un 23% de acciones a Shell por mil millones de dólares en Parque das Conchas, Brasil. Shell todavía posee el 50% del total del paquete accionario, en un campo que opera 50 mil barriles diarios.

Pero no todo ha sido positivo en los últimos años. Se esperaba que el Joint Venture entre QP (80%) y Shell (20%) en el proyecto Al Karaana en Qatar, produjese dos millones de toneladas anuales de productos petroquímicos, dirigidos principalmente a mercados asiáticos. La decisión de Shell de no seguir adelante – un paso significativo tras reducirse el precio del petróleo en los últimos años –, demostró que nadie se encuentra exento de alto costos que hacen inviable, desde el punto de vista comercial y del clima económico que prevalece en la industria de la energía, un proyecto que esperaba generar más de 6.500 millones de dólares anuales.

No solo han sido las asociadas a QP son las que han tomado la decisión de abandonar algún proyecto. QP se ha retirado del proyecto Long Son Petrochemical Complex, en la provincia de Ba Ria Vung Tau, Tailandia. El complejo hidrocarburífero había comenzado a ser desarrollado en conjunto entre Thailand’s SCG, PetroVietnam y QP, con una inversión cercana a las 4 mil millones de dólares. QP sentenció que se retiraba del proyecto por una ‘reestructuración de su estrategia de desarrollo’, dados los retrasos en los tiempos de construcción.
Fondos Soberanos de Inversión

Los Fondos Soberanos de Inversión (FSI) son vehículos de propiedad estatal que financian proyectos productivos e infraestructura en diversos países alrededor del planeta. La aparición de los FSI en los mercados internacionales no es una tendencia aislada, sino que ha estado relacionado con un período de fuerte acumulación de reservas internacionales, a consecuencia de la absorción de notables superávit de cuenta corriente.

En este sentido, la abundante cantidad de hidrocarburos – y hasta no hace muchos años su precio creciente – ha hecho que los más importantes FSI deriven de las reservas liquidas generadas por los mismos. En la actualidad, existen alrededor de los 90 fondos soberanos que invierten los superávits por cuenta corriente de estos países en los mercados internacionales, gestionando un volumen de liquidez que ya supera los 6 billones de dólares.

Dentro de los objetivos nacionales, los FSI no solo se implementan para incrementar la riqueza del Estado: pueden ser creados para diversificar los activos y la economía – protegiéndola de shocks exógenos y reduciendo su vulnerabilidad para lograr un desarrollo económico sostenido -, para impulsar un mayor desarrollo de empresas estatales o empresas de capitales nacionales, o para proteger la provisión de recursos estratégicos para las futuras generaciones.

En este sentido, ante una entrada masiva de capitales en la economía producto de los superávits de cuenta corriente, las herramientas tradicionales pueden resultar muy costosas para los grandes acumuladores de reservas internacionales, como son las intervenciones del Banco Central en el mercado local de cambios, los impuestos a la entrada de capitales, los cambios en los requerimientos de reservas en el sector bancario (en Argentina se lo denomina al Régimen de Capitales Mínimos), etc. Asimismo, en el caso de los FSI no es necesaria la expansión monetaria, por lo que no es necesario aplicar ninguna herramienta esterilizadora.

Por otro lado, la baja rentabilidad de las reservas internacionales genera fuertes incentivos a desviar fondos de las reservas internacionales hacia los FSI, de forma tal de evitar los costos de esa política de acumulación y obtener mayores ganancias. En este sentido, para aquellos países cuya moneda no cuenta con la función de reserva de valor internacional, la creación de FSI puede estar influida por el hecho de que, por un lado, resulta un mecanismo alternativo para regular el riesgo generado por las fluctuaciones del tipo de cambio; y por otro, para evitar que las reservas internacionales pierdan poder de compra.

Este contexto denominado ‘Resource Course’ se explica por el fenómeno que se conoce como la Enfermedad Holandesa, conocida en el mundo pero que no aplica al Emirato de Qatar. Aquellos países que reciben masivos ingresos de capitales, producto de las exportaciones de un recurso natural, tienen como consecuencia la apreciación de la moneda doméstica y por ende la economía va perdiendo competitividad. De la misma forma, por la excesiva confianza que se deposita en las exportaciones de determinados recursos naturales, se va priorizando el desarrollo de industrias específicas que giran alrededor de esas materias primas, lo que impide la diversificación de la economía, tornándose vulnerable y dependiente. Pero como se ha mencionado, ello no ocurre en el Emirato que ha diversificado su economía nacional.

Finalmente, un factor que si puede resultar diferenciador es el escenario político doméstico que rige en los países en donde se conforman los FSI. Un Estado, sea democrático o dictatorial, podría reflejar conductas diferentes, los cuales podrían verse reflejadas en distintos estándares de transparencia y fiscalización. En este sentido, los países con regímenes más autoritarios podrían aprovechar un menor nivel de exposición y mayor flexibilidad en su margen de acción al poder evitar ciertos cuestionamientos internos; lo que les permitiría realizar inversiones que resulten impopulares en el corto plazo – dada las potenciales necesidades socioeconómicas y productivas del propio Emirato -, pero que sean consideradas ventajosas en el futuro para los hacedores de política.

A nivel internacional, el crecimiento y la importancia que los FSI han cobrado en la última década, han generado diversas controversias a nivel internacional.

En tanto los aspectos positivos, los flujos de capitales aportan liquidez y pueden dinamizar las economías a través de la generación de estructuras financieras y de la economía real que desarrollen el país a través de un incremento en la producción de bienes y servicios, con los beneficios indirectos a nivel empleo y mejoras en la calidad de vida.

Por otro lado, los FSI son inversores que tienen que manejar sus portafolios con prudencia para preservar su propia liquidez y solvencia. Por lo tanto, sus estrategias de inversión suelen estar predefinidas en cuanto a la adquisición de determinados activos y al manejo del riesgo, incluyendo determinados límites al apalancamiento. Por otro lado, los FSI no suelen atender objetivos de corto plazo, lo cual los habilita a tolerar caídas circunstanciales o momentáneas del precio de los activos con los que forman sus portafolios

Como contraparte y dada la magnitud de los fondos que disponen los FSI, existe un riesgo no menor de provocar grandes variaciones en los precios de los activos financieros en los que se invierte o desestabilizar mercados a través de las cuantiosas cantidades de liquidez que poseen. Esta zozobra se ha visto también incrementada por la transparencia del origen y destino de algunas de sus inversiones – el carecer de información sobre el fondo de inversión a manos de otro Estado o los obstáculos ante la falta de sistema de fiscalización homologado -, lo que a su vez ha propiciado una fuente de excusas para implementar medidas proteccionistas.

Por otra parte, algunos países ven con ojos de preocupación la injerencia de los FSI en sus economías, ya que temen que las inversiones de estos se determinen en torno a objetivos político/estratégicos – incluidos objetivos de seguridad o la descapitalización de una industria económica clave donde ejerzan control -, generando un rebalanceo de poder a través de un incremento en sus capacidades. Más aún si se tienen en cuenta la transmisión de valores culturales y tradiciones, lo que puede generar tensiones en el marco diplomático si no hay claridad en las incumbencias nacionales de los Fondos.
El Fondo Qatarí

Qatar comprendió que en algún momento se acabarán sus vastas reservas de gas y petróleo y sus planes a futuro requieren una diversificación de sus activos que generen una rentabilidad en otras áreas de la economía. Desde el Emirato se asegura que el objetivo de su FSI pasa por ‘invertir, administrar y hacer crecer las reservas de Qatar a largo plazo para apoyar el desarrollo de la economía qatarí’ y ‘ser reconocido como institución de inversión internacional para convertirse en el socio preferido de los inversores’.
El Qatar Investment Authority (QIA) es el Fondo Soberano de Inversión de Qatar. Fue fundado en el año 2005 para gestionar los superávits generados por la industria del petróleo y gas natural. Actualmente, QIA es el quinto mayor fondo soberano del mundo, con activos por un valor de 175.000 millones de dólares. Cabe destacar que el QIA no aplica la sharia islámica debido a sus inversiones en el sector de la banca (incluido acciones en la Bolsa de Londres) y otros activos prohibidos por la ley islámica en todo el mundo.

Las inversiones del QIA varían tanto en su geografía como en las industrias donde participa. Desde la posesión de acciones en la automotriz Volkswagen, pasando por la adquisición de Miramax Films, la compañía propietaria del aeropuerto de Heathrow o las tiendas Harrod’s, hasta la adquisición de capital accionario del club de futbol francés Paris Saint-Germain. Uno de los activos más importantes del QIA es la posesión del 20,86% de las acciones de la bolsa de Londres (London Stock Exchange).
También existe el Qatari Diar, el brazo inmobiliario de QIA. Para citar algunos ejemplos, el mismo desembolsó 64 millones de Euros por el puerto deportivo para yates de lujo de Tarragona e invirtió 78,5 millones de Euros en la compra del Hotel Renaissance de Barcelona. También ha invertido en el exclusivo complejo hotelero ‘Sea Pearl’ en Atakoy, Turquía, la embajada de Estados Unidos en Londres, el City Centre DC en Washington DC, y el ‘City Gate’ en El Cairo.
Pero el objetivo principal continúan siendo los grandes proyectos de infraestructura. La mayoría de los Estados de la Unión Europea, languidecientes de fondos para el capital productivo – y por ende beneficios indirectos para la economía real -, esperan alcanzar o expandir sus acuerdos con el QIA. Los números no son menores: 15.000 millones de Euros de inversión en el RUGBIN, 10.000 millones de Euros en Francia, y 6 mil millones de Euros en España en el último quinquenio, entre otros.

Europa es el destino más importante, pero no el único. QIA tiene una creciente participación en Asia y Medio Oriente: el Banco de Comercio y Finanzas de Jordania, el Banco Financiero Asiático de Malasia (controla el 70% del mismo) y el grupo médico Raffles de Singapur, entre otros, son solo algunos ejemplos. También QIA crea sucursales: PT Holding Indonesia, gestiona un fondo de 1.000 millones de dólares para invertir en los recursos naturales e infraestructura de la mayor economía del Sudeste Asiático.
QIA también ha llegado a América Latina. En Cuba, alcanzó a un acuerdo con el Gobierno para lanzar un hotel de lujo de 250 camas en Cayo Largo. También una inversión de 300 millones de dólares para participar en el sector hotelero en Cancún, y acuerdos para la inyección de capital en nuevas fuentes de energía y el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de El Salvador.

Específicamente en Sudamérica, el Holding Empresarial EZDAN, otro brazo de QIA, ha llegado a acuerdos con el Gobierno de Ecuador para realizar inversiones en líneas de banca, bienes raíces, seguros, salud, medios de comunicación y tecnologías de la información. Por otro lado, en el año 2010 QIA se hacía con el 5,17% del paquete accionario del Banco Santander de Brasil.

Sin embargo, como lo mencionamos previamente, las tendencias positivas tienen sus vaivenes. Las inversiones en un mundo tan inestable económicamente – sobre todo en la economía real -, pueden generar altos niveles de rentabilidad y beneficios, como así también pérdidas en caso de profundización de los períodos de recesión o crisis. Este punto no es menor, más teniendo en cuenta que el QIA no ejerce presión para recuperar fondos en el corto plazo – siendo una característica está de los FSI -, pero inusual en la coyuntura global actual. El año 2015, las compañías multinacionales Volkswagen (13% del total de acciones) y Glencore (8,2% del total del paquete accionario) le han generado pérdidas económicas al QIA por 12.000 millones de dólares, derivado de sus fuertes caídas en la bolsa.

Conclusiones
El Emirato de Qatar es un sistema político estable no democrático – igual que China –; lo que no ha sido impedimento para alcanzar sustentables niveles de crecimiento económico a través de un modelo transnacional basado en la exportación de hidrocarburos. Por otro lado, los servicios (educativos, financieros, tecnológicos, de información) y las industrias de punta, tal cual las economías más desarrolladas, han sido el complemento generado por los objetivos gubernamentales de largo plazo. Cabe destacar que aunque los precios de los hidrocarburos se han desplomado, la cantidad producida brinda un margen de ganancia que, si bien no ha sido el mismo que con un barril de 100 dólares, permite que la economía qatarí siga creciendo a tasas mayores al 5%.
También es factible hacer un paralelismo con las Islas Malvinas. Pocos habitantes en relación a vastos recursos naturales permiten generar uno de los más altos PBI per cápita del mundo; lo que permite calmar las ansias democráticas y contiene las potenciales tensiones sociales. El resto depende de una eficiente capacidad de gestión macroeconómica para sostener la riqueza inter-temporalmente.
El eje de la inversión de los Fondos Soberanos se encuentra en la economía real. A pesar de la menor rentabilidad en relación al mundo de las finanzas, pueden generar un marco de una teórica mayor seguridad – dependiendo del rubro y el escenario de la inversión -, sobre todo en relación a los desequilibrios de la economía financiera global en la última década. En este sentido, a pesar de la inestabilidad del sistema económico global, la expansión económica transnacional de Qatar continuará. Los procesos de acumulación de capital no cesarán y en el largo plazo, el crecimiento económico – más allá de la redistribución de la riqueza y de algunas coyunturas negativas -, provocará que quienes dominen la mayor cantidad de mercados e industrias, tendrán más poder económico.
El crecimiento económico conlleva indefectiblemente a un incremento del poder político. Dependencia, alianzas y estatus le darán una relevancia superadora a los Estados, como Qatar, que puedan maximizar sus capacidades de gestión y persuasión. En este sentido, para los receptores de la inversión la falta de un sistema de control democrático por parte de la ciudadanía qatarí, sumado al escaso nivel de coerción que ha demostrado el Emirato para con los Gobiernos donde ha invertido, han desarrollado un reaseguramiento de tranquilidad para aquellos Estados ávidos de liquidez que desean evitar el eje de presión ejercido por las dos grandes superpotencias globales y las Instituciones Globales: Estados Unidos (con dictámenes sobre cómo se debe conducir la economía doméstica), China (a través del control total de la cadena de valor y las formas de pago) y los Organismos Multilaterales (presionando sobre los tiempos de repago).

Finalmente, la transmisión de valores y formas también tiene su impacto en sociedades occidentales, donde la dinámica geopolítica y religiosa puede generar obstáculos. Si a ello le adicionamos la dependencia económica que generan las inversiones de otro Estado de manera directa, y no indirectamente a través de un actor privado como lo son las empresas transnacionales, el debate político interno se podría incrementar en torno a la sustentabilidad y el beneficio para el país como un todo en el largo plazo. La clave se encontrará en la capacidad de negociación para generar un escenario donde el gobierno argentino pueda obtener el máximo beneficio.

En este sentido, para nuestro país los lazos de asociación encuadrados en la Cooperación Sur-Sur, en la transmisión de know how y en la posibilidad de consolidar a Qatar como un actor de mayor relevancia en la estructura productiva Argentina a cambio de una vasta inyección de liquidez, podrá intercambiarse en el corto plazo a cambio de la obtención por parte del gobierno qatarí de agro- alimentos y materias primas en tanto nuestros productos continúen siendo competitivos y superadores.

Por ello, para incrementar el vínculo económico, la Argentina puede complementar la venta de maquinaria para la industria hidrocarburífera – proceso ya existente -con el ofrecimiento de recursos naturales – disponibles en calidad y cantidad en el corto plazo -, a cambio de proyectos de inversión de mayor plazo que impliquen un desembolso de fondos en la economía real donde Qatar se encuentre interesado (para generar el vínculo pragmático que no quede solo en el discurso), más allá de los acuerdos de cooperación que se puedan generar.

Cabe aquí destacar las importantes capacidades de inversión de la compañía petrolera Qatarí. A su abundante liquidez se le adiciona los desarrollos operativos de primer nivel en toda la cadena de valor (Exploración, Desarrollo, Producción, Refinamiento), lo que podría aportar un interesante complemento de capital y conocimientos a los proyectos hidrocarburíferos en nuestro país.

 

 

DESAFIO DE LA INVERSION CHINA – Riesgos y oportunidades

Por Pablo Kornblum

Teoría Económica Internacional

En este naciente siglo XXI, los países se encuentran estrechamente relacionados mediante el comercio de bienes y servicios, los flujos de dinero, y las inversiones a escala. En este sentido, la comprensión teórica se torna fundamental para analizar las decisiones del Gobierno Chino en materia de su posicionamiento económico global.

Podemos dividir la teoría de la economía internacional en dos grandes campos: el estudio del comercio internacional y el estudio de las finanzas internacionales. El análisis del comercio internacional pone el acento en las transacciones reales de la economía internacional, es decir, en aquellas transacciones que implican un movimiento físico de bienes o un compromiso tangible de recursos económicos. Por el contrario, el análisis financiero internacional pone el acento en el lado monetario de la economía internacional, esto es, en las transacciones financieras.

Por otro lado, tenemos lo que se denomina los mercados de capitales: un conjunto de acuerdos por los que los individuos y las empresas intercambian dinero presente por promesas de pago en el futuro. En los mismos las Empresas y los Estados se endeudan y piden préstamos financieros. Hasta el día de hoy, las acciones chinas representan una pequeña parte del capital chino y su permanente volatilidad no afecta los fundamentos más sólidos de la economía real. Sin embargo, también se debe entender que las frecuentes ‘burbujas financieras’ que se han generado en la última década en China han sido en parte porque algunos inversores no han encontrado oportunidades de inversión rentable debido a la sobreproducción de bienes que no pueden ser absorbidos por el consumo interno y el mercado global.

En cuanto al comercio internacional de activos, el mismo puede ser de muy diferentes tipos. Entre los intercambiados en el mercado internacional hay bonos y depósitos denominados en diferentes monedas, participaciones de capital e instrumentos financieros más complejos como las acciones o las opciones sobre divisas.

En este sentido, es importante realizar una distinción entre instrumentos de deuda e instrumentos de capital. Los bonos y los depósitos bancarios son instrumentos de deuda, porque especifican que el emisor del título debe devolver un valor fijo (la suma del principal más los intereses) sin tener en cuenta para nada las circunstancias económicas. Muchos Estados, por ejemplo, se financian con bonos vendidos a Estados o ciudadanos extranjeros para financiar sus déficits de Cuenta Corriente.

Por otro lado, una gran cantidad de países se endeudan con agencias oficiales extranjeras como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. Estos préstamos pueden efectuarse de forma ‘concesional’, es decir, con tipos de interés inferiores a los del mercado, o un prestamista ‘regular’ en donde se obtiene el tipo de rendimiento del mercado. En este sentido, China no necesita pedir prestado divisas: el país mismo es un gran acreedor de divisas y quien suele ser prestamista alrededor del mundo.

Podemos destacar que China es el mayor tenedor de bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Esta política tiene dos objetivos principales: por un lado, asegurarse niveles de riqueza de mediano y largo plazo sobre los activos más estables y con más probable capacidad de repago del planeta. Por otro lado, la ‘dependencia’ que genera en el Estado emisor del bono. Un ejemplo fue lo ocurrido en el año 2015 con la venta bonos del Tesoro de los Estados Unidos por casi 100 mil millones de dólares – aunque representaron solamente el 2% del total de la tenencia china-, una clara señal para que la Reserva Federal norteamericana no suba las tasas de interés, se aprecie el dólar y genere una mayor devaluación de la moneda China a través de una creciente fuga de capitales. Ello deja otra enseñanza: China no se encuentra dispuesta a abrir su cuenta de capitales y permitirle al mercado fijar su tipo de cambio. Por el contrario, lo que hizo fue desprenderse de sus activos y aumentar el control de capital.

Hay que tener en cuenta además que una depreciación de la divisa china encarece para China los precios de las materias primas que poseen precios internacionales, generalmente denominados en dólares. Un yuan más débil sugiere además una demanda decreciente que podría desembocar en un menor crecimiento de las economías que exportan a China.

En tanto la participación de capital en forma de acciones, el mismo es un instrumento de capital: es un derecho sobre los beneficios de una empresa, más que un pago fijo, y su rendimiento variará en función de las circunstancias. En este aspecto, la inversión directa y la inversión de cartera mediante compra de acciones son formas de financiación de capital. Los propietarios extranjeros de las inversiones directas, por ejemplo, tienen un derecho sobre una acción y su rendimiento neto, no un derecho sobre un flujo fijo de pagos pecuniarios. Los acontecimientos económicos adversos en el país receptor provocan pues una caída automática de los ingresos por inversiones directas y de los dividendos pagados a los extranjeros.

En este sentido, las empresas chinas han adquirido y se han fusionado con cientos de empresas extranjeras alrededor del mundo. En lo que va del año 2016 se han reportado más de 100 operaciones relacionadas con la participación china alrededor del mundo, por un valor aproximado de 80.000 millones de dólares. El objetivo es la adquisición de insumos estratégicos (recursos naturales), agregar tecnología a su cadena de valor (adquisición de empresas de países desarrollados occidentales), o adentrarse en mercados que, con las propias características de las empresas chinas, sería imposible.

Otro punto importante del movimiento internacional de capitales es el que adopta la forma de Inversión Extranjera Directa. Por inversión extranjera directa entendemos los flujos internacionales de capital en los que una empresa de un país crea o amplía una filial en otro país. La característica distintiva de la inversión extranjera directa es que no sólo implica una transferencia de recursos, sino también la adquisición del control. Es decir, la filial no solamente tiene una obligación financiera hacia la empresa matriz, sino que es parte de la misma estructura organizativa.

En términos de decisiones de inversión extranjera directa, el stock de IED de China en el exterior supone un 2,5% del total mundial, y está concentrado mayoritariamente en Asia. Si bien un deterioro de las diferentes economías alrededor del mundo se ha traducido en un menor apetito inversor en diversas ocasiones, las autoridades chinas hayan apostado permanentemente por reforzar su proceso de internacionalización.

Sin embargo, cabe aclarar que las empresas multinacionales son también, con frecuencia, un vehículo para los préstamos y el endeudamiento internacionales. Las empresas matrices proporcionan a menudo capital a sus filiales extranjeras, con la esperanza de recuperarlo en su momento. En la medida en que las empresas multinacionales proporcionan financiación a sus filiales extranjeras, la inversión extranjera directa es un modo alternativo de llevar a cabo los mismos objetivos que los préstamos internacionales.

Por ello no se puede dejar de mencionar la importancia de la internalización: esto implica que las actividades de la multinacional en diferentes países se integren en una sola empresa (sobre todo ante la necesidad de una vía para transferir tecnología o las ventajas en algunos casos que implica la integración vertical). La participación de China en las cadenas globales de valor de bienes y servicios (interconexión en los flujos económicos reales) ha crecido a un ritmo especialmente intenso en las últimas dos décadas, siendo el país que más incrementó su grado de interconexión. Para citar un ejemplo, este año hubo un acuerdo del Ministerio de Agricultura China en Puerto Montt, Chile, para que no solo se exporte leche a China sino que también empresas Chinas trabajen en el proceso de integración vertical previo a la exportación.

Hay diferentes escuelas por las cuales los inversores extranjeros deciden invertir en los diferentes Estados. Las principales escuelas de pensamiento sobre esta temática se centran, alternativamente, en las características geográficas de los países, el desarrollo humano, sus instituciones gubernamentales y en los recursos naturales estratégicos que poseen.

Las características del entorno físico de un país, como el clima, el tipo de suelo, y la accesibilidad geográfica (por ejemplo al mar), determinan su rendimiento económico a largo plazo. También su desarrollo económico, donde la educación y la salubridad de la población son fundamentales en la formación de Capital Humano. En términos institucionales, el éxito de un Gobierno (más allá de su estado constitucional) para con las inversiones extranjeras se centra en la protección de los derechos de propiedad privada, la previsibilidad de las políticas y la estabilidad macroeconómica. Y finalmente, en un mundo de demanda creciente de materias primas para abastecer con insumos los diversos mercados productivos y de consumo, los recursos naturales estratégicos (minerales, hidrocarburos, químicos, alimentos, agua) se han vuelto vitales para el crecimiento y la sustentabilidad de los Estados.

La visión China sobre este punto es clara: no importa qué tipo de régimen político se encuentre a cargo del Gobierno. Mientras se disponga a negociar los condicionantes que el régimen de Pekín crea convenientes, la dinámica institucional interna es irrelevante. China quiere seguridad jurídica y física para sus empresas y empleados connacionales, así como también una capacidad de repago en tiempo y forma, ya sea en términos monetarios o a través de la venta compulsiva de bienes y servicios.

Finalmente, a continuación se describe como se encuentra estructurado el mercado internacional de capitales y la inserción china al respecto, siendo los principales agentes los bancos comerciales, las grandes empresas, las instituciones financieras no bancarias (como las compañías de seguros y los fondos de pensiones), los bancos centrales y otras instituciones públicas y los Fondos Soberanos de Inversión:

1. Bancos comerciales. Los bancos comerciales se encuentran en el centro del mercado internacional de capitales, no sólo porque hacen funcionar el mecanismo de pagos internacionales, sino por la amplia gama de actividades financieras que llevan a cabo. El pasivo de los bancos consiste, principalmente, en depósitos a distintos plazos, mientras sus activos son, en gran parte, préstamos (a empresas y Gobiernos), depósitos en otros bancos (depósitos interbancarios) y bonos. Los bancos multinacionales se encuentran también muy involucrados en otros tipos de transacciones de activos. Por ejemplo, los bancos pueden suscribir emisiones de acciones y bonos de empresa, encargándose, a cambio de una comisión, de buscar compradores para esos valores a un precio garantizado. Uno de los factores clave del desarrollo de la banca internacional es que, a menudo, los bancos pueden llevar a cabo actividades en el extranjero que no les son permitidas en su propio país de origen. Este tipo de regulación asimétrica ha estimulado el crecimiento de la banca internacional durante los últimos cuarenta años.

En 1978 el Banco Popular de China (BPC) actuaba como banco central y como único banco comercial. En la década de 1980’ se dividió en cuatro bancos estatales: El Banco de China, el Banco Agrícola de China, el Banco de la Construcción de China y el Banco Industrial y Comercial de China. A partir de entonces el BPC abandonó sus actividades comerciales y se limitó a actuar como banco central. En la década de 1990’ se crearon nuevos bancos que podían tener parte de su capital en manos privadas y se fue ampliando el sistema financiero con nuevas entidades de ámbito urbano, rural y regional.

En la actualidad, a los cuatro citados se le adiciona el Banco de Comunicaciones de China. El Estado mantiene la mayoría absoluta de su propiedad y todavía controlan aproximadamente la mitad de todos los activos bancarios, aunque su cuota de mercado está disminuyendo en tono a la decisión de una mayor inmersión del sector privado en la economía del país. Como contraparte, hay participación creciente de bancos con mayoritaria participación privada – aunque el Estado nunca deja de tener una cuota minoritaria de participación -, como son el caso del CITICS y el Everbright, que controlan aproximadamente el 16% de los activos financieros que circulan en el país.

2. Empresas. Las empresas (especialmente aquellas con operaciones multinacionales) financian regularmente sus inversiones atrayendo fondos del extranjero. Para obtener estos fondos, las empresas pueden vender participaciones de capital, que otorgan a sus poseedores un derecho sobre los activos de la empresa, o pueden usar deuda financiera. El endeudamiento financiero normalmente toma la forma de créditos de, y a través de, bancos internacionales u otras instituciones prestamistas; cuando se desean créditos a largo plazo, las empresas pueden vender instrumentos de deuda en el mercado internacional de capitales. Las empresas, normalmente, denominan sus bonos en la moneda del centro financiero en el que éstos son ofrecidos a la venta. Sin embargo, cada vez más, las empresas siguen nuevas estrategias de denominación, que hacen que sus bonos sean atractivos para un mayor número de compradores potenciales.

En este sentido, los préstamos otorgados por el sistema bancario chino representaban en 2002 el 95% de toda la financiación de las empresas en China, pero desde entonces ese porcentaje ha ido disminuyendo rápidamente pasando a ser del 75% en 2009 y el 54% en 2012. El dato no es menor: una de las debilidades del sistema bancario chino es el todavía privilegiado acceso al crédito de las grandes empresas estatales, excluyendo a las pequeñas y medianas empresas que han sido tan mentadas en los últimos planes quinquenales.

3. Instituciones financieras no bancarias. Las instituciones no bancarias, como las compañías de seguros, los fondos de pensiones y los fondos de inversión, se han convertido en participantes importantes del mercado internacional de capitales, a medida que invertían en activos extranjeros para diversificar sus carteras de valores. Particularmente importantes son los bancos de inversión, que no son bancos propiamente dichos, sino que están especializados en la suscripción de emisiones de acciones y bonos de empresas y (en algunos casos) de países.

En China existen pocos productos financieros que no transitan de algún modo por el sistema bancario; pero si hay casos de coordinación mixta. Por ejemplo, los Productos de Gestión de Patrimonios (Wealth Management Products, WMP), que son documentos de diverso tipo emitidos por bancos u otras instituciones financieras que son vendidos por las sucursales bancarias a inversores particulares casi siempre sin ser contabilizados por el banco. También existen los Productos de sociedades fiduciarias, las cuales no se encuentran autorizadas a aceptar depósitos. Los fondos recaudados con estos productos sirven para prestar directamente a empresas o invertir en bonos y derivados.

Por otro lado, hay?Préstamos con ‘visa bancaria’, que se realizan de empresa a empresa en los que los bancos y otras instituciones financieras actúan como intermediarios y visan el proceso de firma de contratos, la retirada de fondos y las devoluciones. El banco o entidad intermediaria cobra por sus servicios pero no asume el riesgo. En esencia son créditos a una empresa con garantía bancaria. Finalmente, existen los Préstamos privados entre individuos y/o empresas. Pequeñas intermediarios financieros no bancarios intervienen en estos mercados que funcionan con tipos de interés mucho más altos que los oficiales.

4. Bancos centrales y otras instituciones públicas. Los bancos centrales participan regularmente en el mercado internacional de capitales, principalmente a través de la intervención en el mercado de divisas. Además, otras instituciones públicas piden y otorgan préstamos en el extranjero con frecuencia. Los Gobiernos y empresas de propiedad estatal de países en vías de desarrollo suelen pedir prestado, fundamentalmente, a los bancos comerciales extranjeros. Por el contrario, los Bancos Internacionales con mayores activos suelen tener filiales en las diversas regiones del planeta.

Se destaca que el Banco Central de China, a pesar su participación en las discusiones de política monetaria internacional, ajusta firmemente su política de una manera dinámica para satisfacer las necesidades de la economía de China – incluida la manutención de la estabilidad de la balanza de pagos y el desarrollo de los mercados financieros -. En cuanto a la ‘guerras de monedas’ a través de devaluaciones competitivas, China ha sido criticada durante años porque otros Estados sostienen que ha mantenido al yuan en un nivel artificialmente bajo frente al dólar; sin embargo, se ha observado que a pesar de las devaluaciones de agosto y enero, el Banco Central ha gastado cientos de miles de millones de dólares en reservas internacionales para apuntar el valor de la moneda (revalorizada además por la reciente salida del RUGBIN de la UE). Es decir, reina el pragmatismo en un mundo de permanentes fluctuaciones tanto en la economía real, como en la financiera.
5. Fondos Soberanos de Inversión. Son un vehículo de inversión de propiedad estatal que controla una cartera de activos financieros nacionales e internacionales. El surgimiento de los mismos se remonta a mediados del siglo pasado, cuando se crea el “Kuwait Investment Authority” en el año 1953. No obstante, desde el inicio del Siglo XXI se ha observado una multiplicación acelerada de los mismos: mientras que para el año 2000 existían en el mundo 21 fondos, en la actualidad existen más del triple con activos por más de 6 billones de dólares.

China es el país cuyos fondos soberanos más dinero invierten. Por continentes, Asia es el que tiene más capital invertido en los fondos soberanos de sus países, también en correlación con la participación China. A pesar de que China continúa invirtiendo en los sectores tradicionales de inversión como el energético, el inmobiliario o el financiero, en los últimos años se han reorientado también sobre algunos grupos industriales y, en particular, tecnológicos y de telecomunicaciones.

En definitiva, al elegir cómo dividir las carteras de valores entre instrumentos de deuda e instrumentos de capital, los individuos y las naciones pueden conseguir niveles de consumo e inversión cercanos a los deseados, pese a las circunstancias que puedan producirse. Sin embargo, la línea divisoria entre las mismas no es clara en la práctica. Incluso si el rendimiento obtenido en un determinado instrumento monetario es el mismo en distintos Estados, su rendimiento real en un Estado dependerá de los niveles de precios nacionales y del tipo de cambio. Además, el pago prometido por un instrumento cualquiera puede no producirse a causa de una quiebra o del embargo por parte del Gobierno de los activos en manos de extranjeros, etcétera. Cabe destacar que China ha ingresado con fuerza creciente en el mercado internacional de capitales en el Siglo XXI, por lo que todavía los procesos dinámicos globales son recientes como para medir un impacto. Más aún que todavía gran parte de su valor agregado depende de una economía real basada en las exportaciones, pero con creciente lógica mercado internista.

En el caso de la financiación de capital, una caída de la renta nacional podría reducir los ingresos de los accionistas externos sin incumplir ningún contrato de préstamo: al adquirir capital, los extranjeros han aceptado compartir tanto los buenos como los malos momentos de la economía. En este sentido, China tiene una lógica global, con cadenas de valor y suministro de sus principales industrias que exceden los mercados de los terceros Estados. Si bien las políticas económicas de cada Estado en particular tienen impacto sobre los activos chinos en el exterior, su propia dinámica trasnacional y las férreas negociaciones/contratos de las industrias en las que participa (recursos naturales, telecomunicaciones, sistema financiero), conllevan válvulas de escape que mitigan los procesos económicos adversos en otras regiones del planeta.
Relevancia de China como inversor global

China en el mundo

Con el avance del neoliberalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar a fines de la década de 1970’, el mundo desarrollado le dió la bienvenida a China por su generosidad para producir bienes y servicios a costos ínfimos. La estrategia industrialista y exportadora decidida por Den Xiaoping y la nueva comandancia del partido, conllevaba a que sectores considerados estratégicos (energía, telecomunicaciones, informática, minería, siderurgia y bancos) fueran reestructurados con el propósito de crear “campeones nacionales” que contaran con la escala y los recursos para competir a nivel mundial.

El nuevo modelo se había claramente encaminado hacia una economía de mercado y abierta al exterior. Pero China no se contentó con ser una potencia exportadora, sino que además, con el correr de las décadas, se ha convertido en financista clave en el sistema internacional – es el principal prestamista del tesoro de los Estados Unidos -, y el tercer emisor global de Inversión Extranjera Directa, solo detrás de Estados Unidos y Japón.

En 2014 China alcanzó un nuevo record histórico como inversor en el exterior, llegando a los $ 116.000 millones. Actualmente existen alrededor de 15.300 empresas chinas que han llevado a cabo inversiones en el exterior, y que totalizaron a finales de 2014 un stock de IED de 776.500 millones de dólares. La IED china en el exterior ha generado cerca de 2 millones de puestos de trabajo en el exterior y $ 37.000 millones en impuestos en los 184 países de destino de la inversión. Un 67,7% de su stock se dirige hacia Asia, un 13% hacia América Latina, un 8% hacia la Unión Europa, un 4,3% hacia América del Norte, un 4% hacia África y un 2,8% hacia Oceanía.

En lo referente a modalidades de IED, las mismas se encuentran muy equilibradas entre la toma de participación en el capital (31,2%), la reinversión de beneficios (39,9%), y la partida otras inversiones (28,9%). Además, resulta destacable que la práctica totalidad de las empresas chinas que invierten en el exterior se sitúan en las provincias costeras y que existe un creciente peso de las empresas privadas – que ya concentran un 48,8% de la inversión exterior – frente a las públicas.

Ello ha sido posible gracias a su crecimiento y posicionamiento como segunda potencia económica global: 1) Es el principal tenedor global de reservas internacionales – en torno a los 4,1 billones de dólares a fines de 2015 -. 2) 89 de las 500 firmas de mayor facturación del planeta tienen capitales Chinos. 3) 40 bancos centrales del planeta utilizan el Renminbi como una de sus monedas de reserva. 4) La iniciativa ‘un cinturón, un camino’, invertirá 2,5 trillones de dólares en infraestructura en 65 países durante el próximo quinquenio. 5) Miles de compañías multinacionales aceptan las requisiciones China para tener como contraparte acceso a su mercado – incluido las compañías industriales que utilizan los insumos o partes componentes chinos -. 6) China es a gran distancia el principal actor en materia de Fondos Soberanos de Inversión, con el 29% del total mundial de activos a través del SAFE Investment Company, el China Investment Corporation, el Hong Kong Monetary Authority Investment Portfolio y el National Social Security Fund. 7) El superávit de Cuenta Corriente chino fue de casi 300 mil millones de dólares en el año 2015, el más amplio del planeta. 8) El repago de los préstamos de moneda extranjera por parte de las Corporaciones Chinas y la repatriación de capitales, representaron el 53% de los flujos financieros salientes de China en el 2015. 9) El 31% de los préstamos Chinos al exterior en el año 2015 se realizaron a compañías extranjeras en divisas. Estos préstamos fueron realizados primariamente por el Banco de Desarrollo de China, el Banco con mayor incidencia política, u otros Bancos Estatales, que adquirieron divisas en los mercados extranjeros con el financiamiento del Banco Central Chino.

 

En definitiva, la presencia del capital chino en el mundo abarca hoy día la práctica totalidad de los sectores económicos, destacando servicios empresariales y leasing, financiero, minería e industrias extractivas, manufacturas, comercio al por menor y al por mayor y transporte. No obstante y tal como observaremos a continuación, existe cierto perfil sectorial dependiendo de las áreas geográficas: mayor inversión en industrias extractivas y recursos naturales en América Latina y África y mayor en sector financiero, manufacturas y actividades tecnológicas en Estados Unidos y Unión Europea.

Objetivos Geo-Económicos

Este escenario se encuentra dentro del marco de la estrategia geo-económica China actual, la cual contiene 5 elementos claves: comercio, inversiones, finanzas, la internacionalización de su moneda y las alianzas de infraestructura.

Para alcanzar estos objetivos, China utiliza todos los medios políticos y económicos: Fondos Soberanos de Inversión, préstamos/Swaps a otros Estados, Inversión Extranjera Directa, Adquisiciones/Fusiones desde el Estado Chino o través de Empresas, Financiamiento de Organismos Internacionales para que Bancos Chinos redireccionen los mismos, Sucursales de Bancos Chinos, etc. Estas iniciativas cuentan con el apoyo de toda la administración: los bancos Estado, las empresas nacionales y el cuerpo diplomático.

En tanto a la política económica, China inició el establecimiento del Banco de Inversiones e Infraestructura de Asia Multilateral (AIIB en sus siglas en Inglés) y el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS (NDB en sus siglas en inglés) donde posee el 30% y 41% respectivamente del paquete accionario, para proveer de financiamiento a diversos proyectos de infraestructura alrededor del mundo.

Por otro lado, desde el año 2009 China ha presionado por la internacionalización del Renminbi, ya sea tanto en términos de inversiones, como de comercio y reservas en Bancos Centrales de otros Estados. Ello incluye 10 acuerdos de intercambio directo del Renminbi con otras monedas, clearing bancario en 15 países, y 32 acuerdos de swaps con otros Bancos Centrales. Además, China logró recientemente la inclusión del Renminbi como parte de la canasta de monedas del FMI, conocidas como Derechos Especiales de Giro para el comercio internacional. Como contraparte, la manipulación de la moneda por parte del Gobierno Chino es parte de los reclamos permanentes de otros Estados (sobre todo desde los Estados Unidos, su contraparte como potencia estabilizadora del sistema económico y político global).

Otra política económica exterior que implica un círculo virtuoso para China es el consumo mayoritario de sus productos en otros Estados, a su vez financiado con préstamos chinos, generando una doble dependencia económica. Para citar un ejemplo, el déficit manufacturero de los Estados Unidos con China en el año 2015 contribuyó con más del 60% del superávit chino (el superávit bilateral chino es de 366 mil millones de dólares).

También el Gobierno Chino provee financiamiento para el Banco de Desarrollo Africano o la Fundación para el Desarrollo de China y África, a través del cual provee asistencia (créditos y préstamos preferenciales para la construcción de Hospitales) e inversión en infraestructura y recursos productivos (insumos y entrenamiento a los agricultores). La medida no es de alta rentabilidad e interés económico directo de corto plazo para China, pero se desarrolla como un gesto político para estrechar lazos y desplazar otros actores estatales (como el RUGBIN y EEUU), que tienen fuertes intereses en los recursos naturales de la región. También se debe tener en cuenta que parte de la cadena logística de producción se les otorgará a las empresas y trabajadores chinos, lo que sería un incentivo chino en términos de ganancias de mercado para la producción y el consumo del mercado interno (parte de las utilidades y el salario se redireccionarían directamente a China).

Por otro lado, China es el principal socio comercial de 130 países, siendo el ‘hub’ mundial de la cadena de producción global manufacturera; es decir con efectos en la economía real. Por ejemplo, China contribuye hoy en día al 50% del crecimiento de Asia y los países de la región observan a China como un aliado confiable que ayuda de manera tangible, a través de proyectos que tienen un retorno económico inmediato. Como contraparte, otros países y compañías del mundo desarrollado invierten en gran cuantía en el mercado financiero y en ayuda social a través de instituciones. Ello no solo no es visible en el corto plazo, sino que además no se ha visto reflejado muchas veces a un desarrollo sustentable de largo plazo.

China además es el tercer inversor global en términos de Inversión Extranjera Directa, concentrado principalmente en energía, materias primas e infraestructura. Los ejemplos son vastos: en su relación con Rusia, inversores chinos han arrendado largos dominios de tierra, a su vez que se realizó un acuerdo entre el consorcio gasístico ruso Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), donde Gazprom suministrará 38.000 millones de metros cúbicos de gas natural a China a partir de 2018. En cuanto al abastecimiento de alimentos, Shuanghui Holdings compró Smithfield Foods por US$7.000 millones; mientras que Cofco, que controla 90% de las importaciones de trigo chinas, compró participaciones mayoritarias en el trader holandés Nidera y la empresa agropecuaria de Noble Group, pagando un total de US$2.800 millones. Y la iniciativa ‘un cinturón, un camino’, extenderá las conexiones y promoverá una conexión con toda Euroasia, promoviendo la cooperación económica a través de corredores económicos generados por nuevos proyectos de infraestructura y transporte que facilitan la conectividad, el comercio y las inversiones. Bajo el proyecto China espera llegar a los 3 mil millones de consumidores y triplicar sus activos globales, alcanzando los 20 billones de dólares para el año 2020.

La visión global del fenómeno chino

En cuanto a sus contrapartes receptores, América Latina y África observan a China como el más importante aliado inversor, el cual no genera ataduras y no interfiere en los asuntos domésticos. Además, aunque las tasas de intereses del financiamiento Chino tengan un costo mayor, el mismo se encuentra más en línea con lo que los países de estas regiones desean (proyectos de energía, infraestructura e industriales) y no en torno a los objetivos de los Organismos Internacionales (liberalización del comercio exterior o programas de microcréditos anti-pobreza).

En tanto América Latina en particular, el comercio entre China y la región ha experimentado una expansión sin precedentes durante los últimos 15 años, con unos flujos comerciales que se han multiplicado 22 veces desde el año 2000. Durante el período 2001-10 las exportaciones latinoamericanas de productos mineros y combustibles fósiles a China crecieron al imponente ritmo del 16% anual, seguidas de los productos agrícolas al 12%. China es en la actualidad el mayor socio comercial de Brasil, Chile y el Perú. El resultado es el fortalecimiento (aunque asimétrico) de los encadenamientos en la cadena global de valor entre China y América Latina: en este aspecto, las materias primas representaron el 73% de las exportaciones de la región a China (comparado con el 41% mundial), mientras los productos tecnológicos manufacturados solo alcanzaron el 6% (comparado con el 42% mundial).

A diferencia de China, que ostenta una de las cestas comerciales más diversificadas del mundo y ha desarrollado ventajas comparativas en casi 60 industrias, América Latina muestra muy pocos avances, con cadenas globales de valor sustancialmente inferiores a la de otras regiones – sobre todo en términos de infraestructura y logística -. Solo Colombia y Costa Rica, los países con mejores resultados de América Latina, pueden estar a la altura del avance chino.

Por otro lado, China ha declarado a América Latina como región prioritaria para su inversión financiera. Desde 2010 los préstamos chinos han alcanzado la cifra de 94 mil millones de dólares, frente a los 156 mil millones de dólares que sumaron los del Banco Mundial (BM), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En este aspecto, los préstamos Chinos conllevan desembolsos mucho más ágiles que los de otros Organismos Financieros Internacionales (como el FMI), y se pueden repagar con materias primas si los países no pueden afrontar los costos financieros a tiempo. Por ejemplo, China le ha provisto a Ecuador préstamos por 11 mil millones de dólares desde el año 2008, con 9 mil millones más en intercambio por la producción petrolera ecuatoriana Este hecho resalta la importancia de la provisión de insumos para la economía real en detrimento de la lógica financiera de otros países y organismos, que además refuerza el vínculo de entendimiento y confianza entre los Estados. En este sentido, cabe destacar que, como se mencionó previamente, los 120 mil millones de dólares en préstamos a Latinoamérica desde el 2005 hasta el año 2014, van de la mano del exponencial crecimiento del intercambio comercial, desde los 15 mil millones de dólares en el año 2001 hasta los 289 mil millones de dólares en el 2014.

Por otro lado, con el estableciendo de empresas mixtas en los países menos desarrollados, China puede tomar una posición financiera dominante, agregándole además la posición de industrias propias. En este sentido, el adentrarse agresivamente en el aparato financiero o productivo, complementando la falta de bienes de capital, mano de obra, y financiamiento, le brinda un posicionamiento preferencial en cada mercado. Como ejemplo tenemos el proyecto del Canal de Nicaragua, donde el financiamiento requiere coercitivamente como contraparte que las inversiones se realicen con equipamiento y tecnología China; o como es el acuerdo de los Swaps realizados con la Argentina, para la financiación de infraestructura y bienes de capital.

En relación a África, China invierte – aunque también hay préstamos a una tasa de interés relativamente accesible -, tal como lo ha hecho el RUGBIN en Argentina en el Siglo XIX, en el desarrollo de puertos, infraestructura, capital humano y financiero para su beneficio propio. Cabe destacar que el Chinese Eximbank y el China Development Bank se convirtieron en los mayores prestamistas a nivel continental y superaron al Banco Mundial en cuanto al número de proyectos realizados.

Por otro lado, en los últimos tres lustros ha existido un aumento en el volumen de intercambio entre las dos partes, des¬de los más de 10 mil millones de dólares a los más de 220.000 millones de dólares, convirtiéndose en el principal socio comercial del continente. Ade¬más, se instalaron unas 2.500 em¬pre¬sas chinas en África du¬rante la última década. El efecto derrame se complementa con la ‘Responsabilidad Social’ tanto del Gobierno – destinará un paquete de ayuda de 60.000 mi¬llones de dólares en los próximos tres años – como de las Corporaciones Chinas.

En cuanto a los países europeos, el vínculo económico se genera mayormente a través de manera indirecta: el Banco de Inversión e Infraestructura Asiático (fondeado mayoritariamente con capitales chinos), es la principal vía de Inversión Extranjera Directa. Como complemento, se ha producido en la última década un mayor número de operaciones por parte de empresas privadas, tomas de participaciones minoritarias frente a las adquisiciones del pasado, y una mayor diversificación sectorial, con un mayor peso del inmobiliario/hotelero y la agroindustria.

La inversión china en la UE alcanzó un nuevo record histórico en 2014, sumando 20.170 millones de dólares. Operaciones destacadas fueron la compra del 35% de la italiana Cassa Depositi e Prestiti (CDP) por parte de State Grid en el sector eléctrico; la adquisición de parte del Grupo Fosun sobre el 80% de la entidad financiera portuguesa Caixa Xeral; del grupo de alimentación COFCO sobre el conglomerado agrícola con base en Países Bajos Nidera o de la empresa de automoción Dongfeng sobre la francesa Peugeot. Cabe resaltar que en la actualidad existen 2.000 empresas procedentes del país asiático establecidas en la UE, que emplean a 47.000 personas, y que totalizan una inversión acumulada de 40.097 millones de dólares, esto es 4 de cada 10 dólares invertidos en países desarrollados.

Por países, predomina la inversión china en las grandes economías europeas. En el periodo 2010-2014, el RUGBIN recibió un 46,7% del total recibido por la UE en ese periodo (58.300 millones de dólares), seguido de Italia (21%), Portugal (10,6%) y Francia (9,5%). Cabe destacar la importancia estratégica para China de las inversiones en Grecia y en países del Este de Europa. Por otro lado, las mismas se concentraron en un 95% del total en 7 sectores de actividad: energía (18.170 millones de dólares, un 31,2% del total), inmobiliario (13.350 millones de dólares, un 22,9%), manufacturas ( 7.850 millones de dólares, un 13,5%) , agroindustria (4.880 millones de dólares, un 8,4%), financiero (4.250 millones de dólares, un 7,3%), logístico, transporte e infraestructuras (4.060 millones de dólares, un 7%), y telecomunicaciones y software ( 2.650 millones de dólares, un 4,5%).

En cuanto a los Estados Unidos, China es el principal tenedor de bonos del tesoro estadounidense y el principal socio comercial. En tanto los países del Sudeste Asiático, el crecimiento de los costos internos ha generado que empresas y bancos chinos hayan comenzado a invertir en los países vecinos como Vietnam, Indonesia y Bangladesh. En este aspecto, la visión pragmática de inversión global busca evitar la pérdida de oportunidades en términos de generar eficiencias económicas y adentrarse en todos los mercados posibles.

Cabe destacar que en la relación con los países asiáticos (ASEAN más China, Japón y Corea del Sur), los acuerdos de libre comercio a nivel multilateral se han incrementado exponencialmente en las últimas dos décadas, logrando un flujo de intercambio – se destaca la reducción a 0 de más del 90% de los bienes de cambio, con excepción de ciertos productos sensibles y bienes específicos determinados países quieren proteger – a nivel producción y consumo sin precedentes.

En cuanto a la relación con Australia, no solo también tienen un acuerdo de libre efectivo desde el año 2015, sino que además China busca un salto cualitativo superador más allá de la venta de recursos naturales (China es el mayor comprador de minería de hierro y cobre del mundo y Australia es el mayor proveedor con la venta de más de la mitad de su producción): dada su cercanía y el desarrollo de Australia, China ha insistido en incrementar la cooperación tecnológica y la promoción de la investigación y el desarrollo conjuntos en áreas como alimentos, agricultura, minería y ciencias del mar, así como también en nueva energía, un nuevo tipo de urbanización, protección ambiental y comercio electrónico transnacional (se encuentran entre los principales objetivos de desarrollo económico de los últimos planes quinquenales); a través del establecimiento conjunto de parques de innovación y centros de transferencia de tecnología para promover la cooperación entre firmas, universidades e institutos de investigación.

Sin embargo, también existe una contraparte de cuidado. En Australia, los grandes inversionistas chinos han generado burbujas inmobiliarias, ya que han utilizado la estabilidad y la sustentabilidad económica para proteger sus activos financieros. En Latinoamérica y África, a la inmigración china, con la consecuente implantación de población y los determinantes vínculos con la metrópoli (políticos, económicos, militares), se le adiciona la dependencia de materias primas en relación a la demanda, y los obstáculos generados ante la vulnerabilidad de las poblaciones locales a través de los requerimientos para la protección del medio ambiente (sobre todo ante los diversos proyectos de la industria extractiva).

En Europa, el eje de discusión pasa por la pérdida de competitividad, el dilema militar y el cumplimiento de las leyes marítimas. Para los Estados Unidos, el contrabalance se da a través del Tratado Transpacífico de Libre Comercio (TPP) y la cyberseguridad. En este sentido, las prácticas o el estatus de las empresas, sobre todo las Estatales Chinas, genera escepticismo en los mercados más desarrollados. También las inversiones sobre áreas sensibles en términos de información y transferencia de tecnología. Tenemos como ejemplos el acuerdo entre China y el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde la Corporación Inversora China de Generación de Energía Nuclear en consorcio con la compañía europea EDF Energy-led, desarrollan la planta nuclear Hinkley Point C, la primera en décadas en el país. O mismo el intento del Estado Chino de adquirir el 67% de la concesión del Puerto Griego de Piraeus (en manos del Estado Griego), y hacerse cargo de uno de los puertos más importantes de Europa.

De cara al Futuro

La dinámica interna es clave para comprender el actual y futuro relacionamiento con el mundo. El superávit de Cuenta Corriente ha disminuido del 10% del PBI en el 2007 al 2% en el 2014. Ello tiene relación no solo con la situación financiera global delicada y la competencia creciente, sino también con una estructura exportadora más sofisticada de mayor valor agregado, creciente gasto en Investigación y Desarrollo, y un incremento de patentes que sugiere un nuevo modelo de crecimiento e inserción global.

El impacto sobre otros Estados de este cambio de modelo bajo un mercado-internismo creciente, redireccionamiento hacia los servicios, y producción de mayor tecnología, conllevará también a la necesidad de un cambio en aquellos países que seguían la lógica del ‘viejo modelo’, como son los proveedores de materias primas y bienes de capital como insumos para la industria manufacturera. Además, la inversión china ya no se limita a garantizarse el acceso a las materias primas (especialmente en Latinoamérica), sino que se persigue también la adquisición de “reconocimiento de marca”, así como la compra de empresas de alta tecnología. Bajo esta lógica, el año pasado el intercambio comercial con la industria de alta tecnología israelí fue de 11 mil millones de dólares, ya que China observa en Israel una fuente de aprovisionamiento tecnológico de primer nivel para desarrollar el cambio estructural de su economía.

Por el contrario el cambio de estructura productiva doméstica, también puede generar oportunidades en otros países. En este aspecto, los proyectos de infraestructura en los rubros de la construcción, el cemento o la producción de acero en Estados ávidos de recibir inversiones (antes realizados en China), pueden ser financiados tanto por China como por Instituciones Multilaterales. Cabe destacar que estos últimos todavía cuentan con una mayor predictibilidad y transparencia; sobre todo ante los ojos de las democracias capitalistas occidentales, algunos de los cuales perciben aún hoy cierta fricción política con los acuerdos de tipo bilateral con China.

Otro eje de cambio proviene del mundo desarrollado en términos financieros y tecnológicos. Japón es un cabal ejemplo: es el principal inversor en China, con un stock de Inversión Extranjera Directa de más de 100 mil millones de dólares en el año 2014, 30 mil millones más que el segundo inversor, los Estados Unidos. Sin embargo, Japón ya no puede invertir en manufacturas de bajo costo, ya que China está transformándose en una economía con industrias de mayor valor y más servicios. Por lo tanto, Japón buscaría ahora proveerle los insumos y bienes de capital para que China continúe requiriéndolos para dar ese salto cualitativo.

Avanzar sobre los mercados cautivos más desarrollados – con regulaciones y objetivos políticos en muchos casos alejados a la lógica China -, es también parte del cambio. Tenemos el caso de la Unión Europea, quien ha intentado revitalizar económicamente la Eurozona a través de la Licitación del Programa de Compra de Bonos del Banco Central Europeo, que le permita desarrollar un Plan de Inversiones Sustentable para Europa. En este aspecto, China se ha mostrado interesada, con propuestas concretas y abierta el dialogo. Cualquier injerencia – desde una visión altruista o cooperativista – que pueda traer beneficios económicos o políticos en una Europa que no logra salir definitivamente de la crisis, potenciará la expansión de China.

El 11 de diciembre de 2016 China adquirirá el estatus de economía de mercado, al cumplirse 15 años de su adhesión a la Organización Mundial del Comercio. El significado práctico de esta calificación es que los mecanismos de defensa comercial que Argentina y otros países han venido aplicando dejarán de estar vigentes. En el caso de las medidas antidumping se comenzará a aplicar el procedimiento estándar acordado en la OMC: los reclamos deberán demostrar el daño con base a los precios vigentes en China y no con comparaciones de precios de terceros mercados como se venía haciendo hasta ahora.

Finalmente, las empresas Chinas ya no solo buscan ser campeones exportadores o inversores estratégicos en diferentes regiones: desde su mismo proceso embrionario, o a través de adquisiciones y fusiones, invierten también en compañías de otros Estados para incrementar su competitividad en relación a otras trasnacionales de alcance global. Un ejemplo es la inversión accionaria por parte de la empresa china Didi Kuadi en la empresa norteamericana Lyft, competencia de Uber, una vez que Uber desembarco en China para competir con la misma Didi Kuadi.

ARGENTINA

Los flujos comerciales de Argentina con China se han intensificado en los últimos 15 años. El siguiente cuadro señala la posición de este socio comercial en el comercio exterior, donde se destaca de manera particular el lugar que ocupa tanto en sus exportaciones, como sus importaciones.
Principales socios comerciales de Argentina en el año 2015
Fuente: INDEC
En términos generales, la relación comercial entre Argentina y China se caracteriza por dos atributos. Por una parte, el creciente intercambio cambió bruscamente de signo en un período relativamente corto: hoy arroja un déficit superior a 6 mil millones de dólares, que contrasta con un superávit de mil millones de dólares una década atrás. Es decir, una reversión superior a los US$ 7 mil millones. Por otra parte, el desempeño comercial se ha inscripto en un marco más amplio, de asociación estratégica, donde Argentina y China han acordado un conjunto amplio de temas que van desde las finanzas hasta la energía nuclear, las obras públicas y concesiones migratorias, para citar solo algunos.

 

 

 

Flujos comerciales Argentina – China – en US$ millones, 2000-2015

Fuente: INDEC y DataINTAL

Si la atención se focaliza en el plano estrictamente comercial, aparece otro dato digno de interés. Por un lado, la canasta de intercambio se ha venido configurando de acuerdo a las ventajas comparativas de los dos países: Argentina exporta principalmente productos primarios y manufacturas de origen agropecuario e importa de China productos industriales de mediano y alto contenido tecnológico. Las exportaciones incluyen 549 bienes, mientras que las importaciones se encuentran mucho más diversificadas: comprenden 5.034 productos.

Composición del comercio Argentina-China – en US$ millones, 2015
Fuente: INDEC
Como se puede observar, en la última década las exportaciones a China crecieron aceleradamente, pero más del 70% son productos de soja, un 15% aceites y otros productos de la agroindustria, y el resto mayormente combustibles. Las importaciones son de productos industriales. Por otra parte, desde 2008 las exportaciones están estancadas y, debido a que las importaciones siguieron aumentando, se acumula un creciente déficit comercial con el país asiático.

En cuanto a la Argentina en particular, el retorno a los mercados y al potencial crecimiento económico, nos haría atractivo para las exportaciones chinas. Dado el permanente requerimiento por colocar sus productos en el exterior, se podría generar con China una positiva negociación en términos de precios, pero midiendo meticulosamente el no generar una competencia con un mercado interno que suele no ser lo suficientemente competitivo en lo que es la industria en general (de baja y mediana complejidad).

Asimismo, a nivel Mercosur (Xi busca un interlocutor en América Latina, y por ahora Brasil dejó de ser una opción real para Beijing y sus aliados internacionales), se debe tomar nota que otros países con una oferta competitiva con el bloque –tal el caso de Nueva Zelanda y Australia- han firmado acuerdos de libre comercio con China y están alcanzando réditos visibles. En el caso de Argentina, esto profundizaría el modelo actual que podría incrementar los intercambios, pero no así el patrón de composición. Es una decisión política en términos de distribución entre actores de la política comercial. Por otro lado, cabe destacar que China es una competencia industrial para Brasil, debilitando la asociación frente a un actor extra regional.

La injerencia del mercado de valores de la Argentina sobre el mercado financiero Chino no es relevante en el corto plazo; tampoco es probable que si lo sea en el mediano plazo. Sin embargo, los efectos que pueden tener las políticas económicas o la situación China si pueden tener ciertos impactos. Solo para citar algunos ejemplos, una devaluación puede acarrear un menor poder de compra de los productos que le exporta nuestro país; un escenario recesivo derivado de la fuga de capitales, podría generar un retroceso en el portafolio de Inversiones que impacten en nuestro país; o mismo un movimiento en el mercado de bonos repercutirá en las tasas de interés internacionales, lo que tendría derivaciones en la macroeconomía nacional.

Otro punto que hay que destacar es que los acuerdos específicos de préstamos e inversiones realizados, establecen que la resolución de diferencias de los acuerdos se someterá a tribunales ingleses, lo cual sigue la práctica exigida por inversionistas y prestamistas que operan con países considerados de alto riesgo financiero. En caso de tener alguna discusión de tinte político-económico que se traslade al ámbito diplomático con China, se deberá reconocer la relación coyuntural con el RUGBIN y las implicancias jurídicas del hipotético caso.

Algunos de los acuerdos están referidos a ventas o inversiones chinas (15.000 millones de dólares en el último acuerdo) a la Argentina con financiamiento de organismos y bancos chinos. En este sentido, entre 2007 y 2014, Argentina recibió de entidades chinas 10 préstamos por un monto de 19.000 millones de dólares (el 16% de los concedidos a América Latina), en su mayor parte destinados al financiamiento de obras de infraestructura (energía, agua). Es decir, recursos naturales que pueden ser tomados a cambio. Para citar un ejemplo, las centrales nucleares incrementarían la producción interna y evitarían la salida de dólares. Pero habría que evaluar los condicionamientos en términos de la obligatoriedad para pagar en energía (o en otro tipo de bienes), en caso de que Argentina no lo pueda ser en términos monetarios.

Por otro lado, China también proporciona equipos y servicios para sus inversiones. Esta mecánica la realiza en todos sus mercados: utiliza su propia producción, incluido en muchas ocasiones el capital humano también proveniente de China – del acuerdo admite la contratación de empleados de origen chino en las mismas condiciones que los nacionales -, retaceando los efectos industriales y el ‘know how’ nacional, pero colaborando con la dinámica financiera y los efectos multiplicadores del consumo interno.

Aquí también tenemos el acuerdo de cooperación de largo plazo – 50 años, como la mayoría de los proyectos chinos que quieren asegurar la presencia de la potencia sobre el territorio foráneo – con implicancias geopolíticas con la Estación Satelital en la Provincia de Neuquén. Aunque habría una interacción mínima y limitado acceso a los de conocimientos a través de la CONAE (en acuerdo con la China Satellite Launch and Tracking Control General), y ciertos efectos multiplicadores marginales de consumo a nivel zonal (ya que ha habido importantes desgravaciones impositivas), los beneficios macroeconómicos son ambiguos.

En definitiva, poder obtener financiamiento permitiría evitar el endeudamiento interno y la emisión monetaria. Además sustituye la falta de bancos oficiales de promoción de la producción, la inversión o las exportaciones (Como los que disponen China, Brasil y otros países) y la baja recepción de inversión externa directa (IED) en general del último quinquenio. Lo que no sustituye – y tampoco se ha acordado -, son las necesidades de la economía real. Podría ser de vital importancia para la creación de mayor valor agregado para la Argentina – sobre todo en términos industriales – la formación de empresas binacionales, las transferencias de tecnología, o la producción de insumos por parte de empresas locales – a través de la promoción de una mayor competitividad – para abastecer al mercado interno chino.

Finalmente, el acuerdo por el ‘swap’ (intercambio cambiario), ha sido derivado de la caída de las reservas externas en el último quinquenio, lo que limitó la disponibilidad de divisas para vender divisas al sector privado (por necesidades de importación de bienes y servicios y pago de obligaciones externas). Frente a la descripta restricción el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de la República Popular de China (Banco Central) establecieron un acuerdo para el swap de pesos y renminbi en torno a los 10 mil millones de dólares, que garantice el acceso a divisas en caso de requerimientos de liquidez.

Aunque el acuerdo ha sido recíproco, se entiende que hubo una suerte de compromiso de préstamo en renminbi del banco central chino al argentino que Argentina podría utilizar para importar productos de China. Este escenario podría generar una ‘teoría de la dependencia’ del Siglo XXI, con aristas financieras y de la economía real que tienen puntos de encuentro en la relación de nuestro país con las potencias industriales en la primera mitad y el FMI a fines del siglo pasado.

Esto se debe a que los yuanes no pueden convertirse libremente sin permiso de la autoridad China y, en el caso que no se devuelvan, sólo pueden utilizarse para comprar productos chinos. Es decir, ni siquiera se trata de un préstamo que puede utilizarse en cualquier operación, sino un crédito que, si no se devuelve, está condicionado a la importación de productos chinos. Por el contrario, cumple el objetivo de China de, a través del fortalecimiento y difusión de su moneda en la economía global, empoderarse en términos geopolíticos y geoeconómicos.

Apreciación

Junto a su capacidad de atracción de inversiones, China también ha irrumpido en la escena internacional como exportador de capitales. Y éste es, sin duda, uno de los aspectos más relevantes de un modelo donde, a través del ingente crecimiento económico y sus abultadas reservas, el país asiático sienta las bases en el sistema internacional para mantener su ritmo de expansión geoeconómica y geopolítica de cara al futuro.

Diversificar sus inversiones, internacionalizar el yuan, ofrecer oportunidades a sus empresas más fuertes, construir mercados para sus productos, ser competitivos a nivel internacional, adquirir deuda soberana que genere una dependencia económica y política, prestar dinero en base a objetivos diferenciadores del resto de los Estados y Organismos Internacionales de Crédito, y garantizarse el acceso a materias primas estratégicas (sobre todo en términos de hidrocarburos, minerales y alimentos), sus principales ejes en el marco global.

Este contexto se complementa con el cambio estructural doméstico de su política económica y productiva. Una nueva economía con eje en una industria tecnológica de mayor valor agregado, más amigable con el medio ambiente, más diversificada y geográficamente mejor distribuida, que conlleve un mayor beneficio de una mayoría de la población que todavía tiene carencias y requiere dar un salto cualitativo en su capacidad de consumo.

Se observa que este cambio económico interno no representa otra visión de relacionamiento global. Más bien lo profundiza y diversifica hacia el nuevo modelo de país. Siempre con una dialéctica pragmática según el caso: cooperación sur-sur con América Latina y África, desarrollo productivo con el resto de Asia, apoyo financiero a Europa.

La apertura del sector financiero es mesurada y bajo un estricto control gubernamental. No solo las autoridades chinas van a limitar cualquier injerencia externa en su política monetaria, sigo que además utilizará su capacidad – a través de los bonos, inversiones, swaps – para alcanzar sus objetivos macro y de desarrollo, infiriendo sobre determinadas economías o el mercado global.

El intercambio de materias primas por industria e inversiones en la infraestructura vinculada con la explotación de estos recursos primarios estratégicos continuará. Los Bancos de desarrollo Chino seguirán sin imponer condicionalidades políticas como el resto de las instituciones financieras internacionales, y continuarán incluyendo en sus créditos la obligación de comprar productos chinos o la participación de las empresas chinas como adjudicatarias en los proyectos. Y China continuará buscando ser el jugador financiero clave a lo largo y ancho del planeta.

Pero ahora también China quiere competir con empresas de alta tecnología en los países más desarrollados. Y proveerse de nuevos procesos y alta tecnología de aquellos países, como Japón y Australia, que se encuentran en un estadío superior y pueden ayudar a China a cumplir con los objetivos del último plan quinquenal. Ello permitirá ampliar sus mercados de consumo y hacerse más confiable en términos financieros y productivos. Además de liderar la carrera económica global, avanzando en todas las regiones del planeta, incluyendo los destinos más remotos (como la Antártida) o mismo la carrera espacial.

El pragmatismo estratégico prima en la China actual, buscando un liderazgo económico y financiero global que ayude al plan de desarrollo doméstico sustentable y legitime, en el largo plazo, al Partido Comunista Chino en el poder.

Finalmente y en cuanto a la Argentina, el escenario se centra más en lo que nuestro país desee pedir dentro del paquete que China ofrece. Una demanda sostenible – y muy probablemente creciente – conlleva a que nuestros recursos naturales bajo una posición geoestratégica privilegiada sean su objetivo central. Podría ser una posición cómoda para la argentina porque estaríamos reproduciendo la política económica exterior de venta de materias primas (con menor o mayor valor agregado), que hemos profundizado a lo largo de la historia como país.

Sin embargo, la ‘justicia’ del acuerdo sería el punto clave a analizar. Un escenario financiero apropiado que conlleve a una verdadera dinámica interna productiva que permita desarrollar las economías regionales con valor agregado nacional; donde el efecto derrame no se encuentre encorsetado bajo los intereses foráneos en términos de utilización plena de capital financiero, maquinaria y recursos humanos chinos.

La capacidad del repago de los servicios financieros dependerán de la eficiencia y la eficacia en la utilización del mismo. Mientras el cuidado del agro argentino sea prioritario en términos de la posesión y la protección del mismo, poder discutir una industrialización y la provisión de servicios complementarios argentinos con China sería un programa superador. Que el gobierno asiático comprenda que el desarrollo tecnológico industrial y de servicios endógeno es una prioridad para nuestro país, podría ser un punto de equilibrio en la negociación. Demostrar que se desea un crecimiento en la competitividad a nivel regional, alejado de cualquier interés que pueda afectar los objetivos del país asiático, podría generar un proceso de asociación – con todo el potencial tecnológico y de procesos que espera alcanzar en el mediano plazo – verdaderamente superador.

Y finalmente, la relación financiera en términos de swaps y otros préstamos, debe ser evaluada cautelosamente en términos geopolíticos – de balance de poder sobre todo ante los cambios e inestabilidad económica y política global -, su utilización para la estabilización macroeconómica interna en caso de ser necesario, y la política productiva – sobre todo en términos industriales -, para resguardar el mercado interno a la hora de sentarse a la mesa con él, actualmente, más poderoso negociador en la esfera global.

 

El escenario económico de la inmigración mexicana en los Estados Unidos Del dilema social al conflicto interestatal

Presentación del Libro El escenario económico de la inmigración mexicana en los Estados Unidos. Del dilema social al conflicto interestatal” en la Casa de Catalunya – 28 de Noviembre de 2013.

www.economiadeinmigracion.com

¿Por qué emigran los seres humanos? Evidentemente, existen una serie de factores que no pueden suscribirse a una sola causa. Razones políticas, religiosas, ideológicas, u otras variables (como son las guerras o factores climáticos adversos), han llevado a millones de seres humanos a migrar de un Estado a otro. En la actualidad, sin embargo, el flujo mayoritario de emigrantes a nivel global tiene una razón preponderante, la raíz que será el foco del análisis del autor: un deterioro económico que, en sus diversas formas y manifestaciones, afecta sensiblemente las posibilidades de obtener una digna calidad de vida para la mayoría de los mexicanos.

Por otro lado se encuentran aquellos que, sin un entendimiento cabal de la situación estructural global que deriva en el fenómeno migratorio, deben convivir con un contexto doméstico que les genera diversas sensaciones. Una población como la estadounidense, multicultural y democrática, que basa en la libertad uno de sus pilares como Nación y expresa abiertamente sus miedos y necesidades ante lo diferente, con seguridad deberá continuar interactuando con inmigrantes en el mediano y largo plazo.

En este sentido, el autor se sumerge en un escenario enmarcado por un contexto donde se observa, especialmente por parte de la población más vulnerable, una clara pérdida de convicción en la capacidad de las estructuras del Estado de lograr el objetivo primordial de proveer un decente bienestar económico. Contrariamente, los ciudadanos más necesitados se han convertido en la variable de ajuste en ambos lados de la frontera; bajo un paradigma en donde las hipótesis de conflictos intra e interestatales poseen fuertes componentes histórico-culturales, políticos y sociológicos en términos de la comprensión ciudadana y la manipulación política.

Lo más destacable es que la descripta dinámica sistémica se transpola y reproduce, con sus respectivas especificidades, en el marco global; lo que conlleva a que, bajo un agudo prisma de análisis, Kornblum contribuya a la reflexión del lector y lo conduzca al repensar sobre la recurrente puja de intereses, el apremio económico desesperanzador para con los más desprotegidos, y el hipotético futuro de mancomunidad en el mundo actual. ¿Será posible entonces alcanzar una solución racional y ética para contrarrestar las crecientes inequidades de una arena internacional cada día más compleja e interrelacionada? ¿No es este acaso el fin último que se debe perseguir?

Seminario Crisis Europa – Pablo Kornblum – Universidad de Bologna – Octubre 2012

Idea Fuerza: Tratado de Maastricht (1992)
Requerimientos:
Alinear las tasas de inflación e interés.
Lograr un déficit fiscal no mayor al 3% del PBI.
Evitar que la deuda pública exceda el 60% del PBI.
Se pensaba una Europa homogénea (análisis
económico de la ortodoxia capitalista).
¿Todos podrían cumplir con el tratado?
¿Cultura? ¿Ética?¿Idiosincrasia? Historia?

Idea Fuerza: Tratado de Maastricht (1992)Requerimientos:Alinear las tasas de inflación e interés. Lograr un déficit fiscal no mayor al 3% del PBI.Evitar que la deuda pública exceda el 60% del PBI.
Se pensaba una Europa homogénea (análisiseconómico de la ortodoxia capitalista).
¿Todos podrían cumplir con el tratado?¿Cultura? ¿Ética?¿Idiosincrasia? Historia?

Situación

Política Monetaria dependiente (emisión, tasa de interés, rol de los diferentes actores).

Política cambiaria nula.

¿Bajo que variables económicas los Estados

Nacionales de la Unión Europea tendrían mayor

autonomía?

La política fiscal

La Estructura económica

El Escenario internacional

La política fiscal
Gasto público creciente, fuerte déficit fiscal (objetivos políticos y sociales). Mantener o generar el Estado de Bienestar.

Divergencias de las estructuras tributarias y en las metas de erogaciones estatales.

La Estructura Económica
A)
Distribución de la riqueza crecientemente inequitativa.
Quien se beneficia y quien paga los costos, tanto en las épocas de bonanza como de  crisis. Culpabilidades difusas y socialización de las pérdidas.
Actualmente, los ajustes y sacrificios son de aquellos sectores vulnerables y excluidos que más necesitan al Estado.
“Pedimos sacrificios a todos los integrantes de
la sociedad ” Mario Monti, al asumir como Primer
Ministro de Italia.
Escenario Internacional

Disociación creciente entre la economía financiera y la economía real.
Los inversores buscan otros mercados a fin de compensar las constreñidas demandas internas.
Diferencias entre la productividad y competitividad de las economías nacionales.
Procesos de tercerizaciones a economías embebidas en un marco de mayor productividad dentro de la dinámica de la globalización (incremento de los mercados internos, bajos salarios, mejoras tecnológicas y de infraestructura, multilateralidad creciente).
El Escenario futuro:
La Unión Europea y el Euro se van a mantener:

La historia, los costos de la unificación, lo que representa una Europa unida después de tantos siglos de violencia.
Pérdida invaluable del poder ante otras regiones, bajo un escenario de multipolaridad creciente con fuertes disputas de poder y recursos.
Más allá de las crisis internas que conllevaría una devaluación intercalada de nuevas monedas, los acreedores en Euros, con gran poder político y económica, no permitirían que se licue su rentabilidad.
Relaciones Intra-europeas:

Las diferencias intra-regionales (competitividad, visión del Euro) parecen profundizarse y no diluirse (Alemania/Holanda vs España/Gracia). Incremento de las tensiones interestatales.
Culpabilidades cruzadas y nacionalismos crecientes.
Dilución de la responsabilidad inter-generacional, la productividad y el pago de las deudas. Fuertes dilemas socio-políticos y culturales intra-nacionales.
Homogeneización del sistema, sin evaluar las necesidades específicas de cada país.
La relación para con el mundo

Pérdida de poder económico y geopolítico de la Unión Europea ante un escenario global de multipolaridad creciente.
Mayor proteccionismo económico en un contexto global de creciente competencia política y geo-económica (Asia por su capacidad industrial, América Latina y África por sus recursos naturales).
Aunque se intente llevar un mayor control de los flujos financieros internacionales, los mismos poseen un gran poder de Lobby para evitar pagar los costos de las problemáticas macro y socio-económicas.
Los dilemas intra-nacionales

Desocupación estructural más cercana al 10% que al 5%. Mayor demanda de Gasto público, que debe ser cubierto con mayor producción doméstica (bajas tasas de natalidad y dilema migratorio).
Más recesión y pobreza, en un contexto de mayor concentración del ingreso. Incremento en las tensiones sociales y la delincuencia derivado de la crisis económica. Crecimiento de partidos fundamentalistas.
Paralelamente al gran endeudamiento de las familias y los Estados, la rentabilidad de la banca y el sector financiero continua incrementándose.
Conclusiones

El ajuste propuesto no hace foco en los
responsables de la crisis ni en el desarrollo
económico de los pueblos; solo en lograr una
estabilidad macroeconómica que permita
reactivar las expectativas empresariales para
retornar a la senda del crecimiento.
En este sentido, difícilmente se desee realizar
un cambio en las actuales estructuras
nacionales y globales sistémicas, generando
un debate socio económico en términos tanto
de la distribución de los recursos, en un primer
lugar, como de los ingresos posteriormente.
“Hace tiempo que nuestros
políticos son incapaces de aspirar a
algo más que a ser reelegidos. No
tienen en absoluto fundamento
político ni ninguna convicción.”
Jürgen Habermas, Filósofo Alemán
A)

Política Económica de Brasil Marzo 2011 – Mayo 2011

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 8, Año III, Otoño Sur 2011

Autor: Pablo Kornblum

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil8.pdf

Los miedos que genera la inflación:

Los casos empíricos y la óptica exógena.

La inflación como tema central en la política económica brasileña

Si algo ha destacado a Brasil en la última década ha sido el pragmatismo. Ello implica mantener las formas ante el status quo del poder internacional, aunque algunos conceptos sean divergentes en cuanto al tono del riesgo que se enfrenta. Esta situación se ha visto reflejada ante los incipientes síntomas sensibles relativos al crecimiento del nivel de precios. Solo para citar un ejemplo, el en su momento Director Gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, se manifestó en torno a las políticas de control fiscal y ajuste monetario que Brasil ha implementado para controlar la inflación.

La situación regional tampoco es fácil. La aceleración de las tasas inflacionarias en los socios del MERCOSUR muestra un signo de alerta temido por el principal motor sudamericano. La delicada guerra de divisas y la pérdida de competividad aterrorizan a un país que lejos está de promover una política pasiva de resguardo dentro de América del Sur: el norte es lograr a futuro un mayor y mejor posicionamiento como actor clave del escenario global. Por ello, una catarata de declaraciones y acciones por parte del gobierno han sido moneda corriente en los últimos meses. En este sentido, las palabras de la Presidenta Dilma Rousseff en relación a su “inmensa preocupación” por la inflación, como así también la elevación de la tasa de interés básica en 0,25% (para ubicarse en el 12%), dan cuenta de ello.

Finalmente, en la reunión del 20 de abril pasado del Comité de Política Monetaria (COPOM), se expresó que la economía enfrentaba un “riesgo importante en la posibilidad de incremento de salarios incompatibles con la producción”. Este tema no es menor: el debate entre salarios atados a la productividad, como así también las decisiones sobre la tasa de interés y el tipo de cambio, entran dentro del juego de los diferentes actores e intereses que debe evaluar el gobierno nacional. En el mientras tanto, el último pronóstico de inflación de Brasil para este año se modificó de 5% a 5,7%.

   Una batería de políticas para evitar la revalorización del real

La revalorización de la moneda también preocupa a las autoridades gubernamentales. El nuevo “Impuesto a las Operaciones Financieras” (IOF) del 6% sobre el crédito a corto plazo, de 360 días o menos, tiene como gran objetivo disminuir el ingreso de dólares al país. En sentido similar y a pesar de que la Inversión Extranjera Directa (IED) llegará a 60.000 millones de dólares en 2011, el Ministro de Economía Guido Mantega se mostró preocupado en evitar que el capital especulativo llegue a Brasil, ya que provoca una valorización excesiva del real y conlleva un importante perjuicio para varios sectores de la economía.

Por otro lado, aunque el comunicado del Instituto Brasileño de Turismo (Embratur) sobre los más de cinco millones de turistas extranjeros que recibió durante el 2010 (un 7,5% más que en 2009) tiene una lectura parcialmente positiva, la fuerte revalorización cambiaria que implica un influjo directo de divisas también impacta negativamente en la decisión gubernamental de mantener la competitividad de su moneda.

En definitiva, la idea es trabajar fuertemente a nivel doméstico, ya que se descree de un escenario internacional benévolo y cooperativista: para la presidenta y su equipo, existe una clara guerra cambiaria en la cual otros Estados desvalorizan artificialmente sus monedas para tener ventajas en el comercio con Brasil.

Un escenario internacional que mantiene a Brasil como protagonista

Brasil continúa su escalada ascendente como referente político y económico de un nuevo orden multipolar. Para citar un ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) efectivizó un mayor poder de voto a China, Brasil e India,  elevando el porcentaje de voto Brasileño desde el 1,37% al 1,71%.

De manera similar y en el marco de una visita oficial de la Presidenta Dilma Rousseff a China, el Viceprimer Ministro chino, Wang Qishan, expresó que su país desea trabajar con Brasil para elevar la cooperación entre empresas. El dialogo a un mismo nivel con la potencia asiática y decisora actual clave sobre los destinos de la humanidad, brinda una clara señal de la importancia y el brillo propio que tiene el gigante Sudamericano.
También este encuentro tiene otra connotación de suma importancia: el apoyo desde el Estado para con el sector privado nacional. Las últimas décadas han demostrado que los países que han logrado un desarrollo nacional con proyección global, lograron permanentemente amalgamar los objetivos nacionales gubernamentales y corporativos. 

La deuda social como contraparte

Aunque el crecimiento macroeconómico y el posicionamiento de Brasil a nivel internacional se encuentran en un momento más que auspicioso, las deudas sociales son todavía importantes y el mismo gobierno lo reconoce. Las estadísticas indican que cuanto más pobre es la familia brasileña, mayores probabilidades existen que sea dirigida por una mujer. Pero además, las mujeres como jefas de hogares vulnerables han demostrado una potenciación de los efectos negativos directos sobre las carencias de la niñez y sus consecuencias a futuro.

Por otro lado y según el último informe del IBGE, todavía 16,2 millones de brasileños, el 8,5% de la población total, viven en situación de extrema pobreza. En el indicador se incluye a las familias con una renta mensual igual o inferior a 70 reales, siguiendo las directrices de la ONU.

En definitiva, para balancear este crecimiento macro con la falta de desarrollo micro, las palabras de la presidente Rousseff parecieran ser las más acertadas: “si hoy somos la séptima economía del mundo eso lo debemos, en gran medida, al sudor y fuerza de quienes hicieron crecer la país”. Incluyendo a los que menos tienen. Por lo tanto, será fundamental para el futuro de la nación que en su dirección se aboquen los próximos objetivos centrales de política económica.

Política Económica de Brasil Diciembre 2010 – Febrero 2011

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 7, Año III, Verano Sur 2011

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil7.pdf

Autor: Pablo Kornblum

El control de la inflación como acentuador de

un pragmatismo que crece al ritmo del PBI

de Brasil.

Las divisas y una férrea política para mantener la estabilidad

La inflación en Brasil sigue su tendencia alcista. El Banco Central corrigió la inflación de 2010 de un 5% a un 5,9%, mientras que para el 2011 pasó del 4,6% al 5% (mientras que en el año 2009 la inflación fue finalmente del 4,31%). Por otro lado, el IPCA amplio 15 (índice de precios al consumidor) se situó en febrero en el 0,97%, consolidando su permanente crecimiento (en enero fue de 0,76%). Es de destacar que una tasa de inflación controlada de menos de un dígito es benigna (y necesaria) para un economía en constante crecimiento. Sin embargo, el contexto internacional y los intereses domésticos, conllevaron a que el gobierno de la presidente Rousseff decida realizar políticas endógenas de regulación y control.

Para ello, existen algunas variables que son clave para el gobierno. Podemos observar que en 2010, Brasil registró un superávit comercial de 20.278 millones de dólares; levemente inferior a los 25.275 millones de dólares de superávit comercial del año 2009, pero todavía lo suficientemente positivo para reforzar las capacidades de utilización de la política monetaria y cambiaria. El otro dato importante es que el balance comercial positivo se encuentra inmerso en una economía pujante: las exportaciones alcanzaron una cifra record en 2010, totalizando 201.916 millones de dólares; mientras las importaciones también fueron record, con 181.638 millones de dólares.

Otro punto importante ha sido el dólar. Al respecto, el real se continúo fortaleciendo en 2010 al 4,6%, prosiguiendo la tendencia creciente de 2009 (donde se había fortalecido un 34%). Ante la pérdida de competitividad derivada de políticas cambiarias exógenas (y no por inconvenientes de productividad endógena), el Ministro de Economía, Guido Mantega, ha sido preciso en sus declaraciones: “No permitiremos que el dólar se derrita. El Gobierno está listo para tomar medidas que van a impedir que prosiga esa valorización del real”. Por otro lado, la discursiva pública también desea generar conciencia en las expectativas de la población. En este sentido, el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, expresó: “El cambio fluctúa hacia los dos lados, de modo que ciudadanos y empresas deben tener mucha cautela cuando asumen compromisos en una moneda extranjera.”

Continua la tendencia positiva en el consumo y la producción nacional

La producción y el consumo continúan su tendencia positiva. En el mes de Diciembre, la venta de vehículos nuevos, nacionales e importados, creció un 30,5% interanual. En relación al incremento de la producción, un claro ejemplo ha sido el caso de la agricultura. En este sentido, el Ministro de la Cartera, Wagner Rossi, expresó: “Es casi seguro que alcancemos la mayor exportación agrícola y ganadera de la historia del país y con el mayor superávit en esa área”. El sector representa el 26% del PBI y el 42% de las exportaciones. Por el lado del consumo, el Ente Oficial de Turismo, Embratur, indicó que la entrada de divisas provenientes del turismo internacional en 2010 totalizó 5.919 mil millones de dólares, un 11,58% más que en 2009. El objetivo del gobierno es que el turista incremente su estadía y motorice una industria de consumo que crece año a año.

Por otro lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que la economía brasileña consolidó su recuperación y creció un 7,7% en 2010; debido principalmente a la fuerte expansión del empleo y la demanda interna. En el mismo sentido, el Ministerio de Trabajo expresó que se alcanzó un record histórico con la creación de nuevos puestos de empleo formal, alcanzado los 2.544.457 nuevos empleos en los once primeros meses de 2010, un 7,7% más que en todo 2009.

Una política exterior activa a nivel global

Los primeros pasos de la presidenta Rousseff en cuanto a la política exterior no parecen diferir mucho de su predecesor Da Silva. En este aspecto, el Ministro de Economía, Guido Mantega, se reunió en el mes de Diciembre con su par portugués, Fernando Teixeira dos Santos. Luego del encuentro, el Ministro lusitano expresó que Brasil podría adquirir títulos en las próximas emisiones de deuda pública portuguesa, los cuales estarían a disposición de “entidades gubernamentales, inversores, empresarios o cualquiera que esté interesado”. Esta noticia refuerza el deseo de posicionar a Brasil como actor económico y político internacional de relevancia, en este caso mostrando una clara señal histórica de altruismo para con la madre patria, además de proveer una connotación internacionalista todavía más relevante. El hecho de que un país de una región estructuralmente subdesarrollada y carente, provea de una ayuda económica real a un país que se encuentra inmerso en una región desarrollada económica e institucionalmente, refuerza las bases de un cambio paradigmático en la arena internacional.  

Por otro lado, el Primer Ministro de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik le expresó a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el interés de su país en negociar un acuerdo de libre comercio con el MERCOSUR. En este sentido, la posibilidad de iniciar una verdadera cooperación Sur-Sur será fundamental para complementar intereses en un marco de mayor respecto político que provea beneficios colectivos para ambas regiones. Por otro lado, es de destacar que un país importante como Singapur, inmerso en una región económica pujante, observe en América Latina una infinidad de potencialidades. Pero Singapur no es el único; la superpotencia China confirma el crecimiento de las relaciones interregionales. Un ejemplo es que el mayor consorcio eléctrico del gigante asiático, State Grid, invertirá 989 millones de dólares para la compra de siete empresas eléctricas brasileñas y sus líneas de transmisión.

En la búsqueda de una política económica sustentable

Las primeras medidas del gobierno de Rousseff han clarificado el rumbo de política económica de los próximos cuatro años de mandato: una economía mixta que refuerza el pragmatismo y el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado. Para citar un ejemplo, el Gobierno lanzó nuevas medidas para impulsar préstamos a largo plazo en bancas privadas. En este sentido, el Ministro de Economía declaró: “Queremos entrar a una nueva fase, por lo que el sector privado también tiene los medios para financiar al país en el largo plazo, para compartir esta responsabilidad con el BNDES”.

Por otro lado, el recorte presupuestario de U$S 30.000 millones también es una clara señal positiva al sector corporativo y financiero, eliminando cualquier fantasma de fundamentalismo ideológico. Las repercusiones positivas no se hicieron esperar: el director del FMI para América Latina, Nicolás Eyzaguirre, expresó que “la política de consolidación fiscal es una muy buena señal”. Por otra parte, las consecuencias del recorte, previstas por el gobierno, ya impactan en la economía real. En este sentido, se espera una desaceleración de la economía brasileña desde un nivel del 7,5% en 2010, a un 4,5% para el corriente año 2011.

Finalmente, las señales de política macroeconómica para paliar los requerimientos sociales han sido necesarias pero no suficientes: el aumento del 6,86% para el salario mínimo aprobado por el senado (el cual equivaldrá a 326 dólares por mes), no despierta ningún atisbo de cambio estructural a largo plazo que conlleve, definitivamente, al logro de una sociedad verdaderamente equitativa a igualitaria.

Política Económica de Brasil Septiembre 2010 – Noviembre 2010

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 6, Año II, Primavera Sur 2010

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil6.pdf

Autor: Pablo Kornblum

Tipo de cambio, auto-sustentabilidad y
nacionalismo para un Brasil en continuo
crecimiento.

      El escenario local, sin mayores cambios en un ambiente típicamente electoral

Previo a las elecciones presidenciales, el gobierno del Presidente Lula decidió no realizar modificaciones en términos de política económica que puedan perjudicar a su candidata Rousseff. Por lo tanto, se mantuvo la tasa básica para los tipos de interés en 10,75%. Este concepto nos focaliza una vez más la necesidad de reforzar los vínculos políticos cuando analizamos las decisiones de los gobiernos en materia económica.

Por otro lado, con expectativas más que positivas durante el final de la gestión del presidente Lula, la economía de Brasil acumuló un crecimiento del 8,9% en el primer semestre de 2010, el mayor para el mismo período en los últimos 14 años. Además, el índice de desocupación en las seis principales regiones metropolitanas fue de 6,2% en septiembre; el más bajo desde 2002.

En la misma tendencia favorable, el empleo en la industria registró en julio un crecimiento del 0,3% frente a junio y un 5,4% respecto a julio de 2009; acumulando un alza del 2,9% en 2010. Un claro ejemplo han sido las 2,72 millones de unidades de vehículos producidos entre Enero y Agosto de este año, un 17,3% más que en igual período del año pasado. Este crecimiento en el sector que genera más valor agregado se condice con los 2.4 millones de empleos formales creados entre los meses de Enero y Octubre de 2010.

Las materias primas y alimentos, clave para el futuro

Por otro lado, Brasil no quiere perder el tren de la creciente demanda internacional de alimentos. Para atender una tendencia mundial que parece no detenerse (por lo menos por la necesidad de los BRICs en el corto plazo), los 148 millones de toneladas de cereales, leguminosas y oleaginosas (un 10,9% más que 2009) sostienen este contexto favorable para los países exportadores de materias primas. En contraposición, la consecuente tendencia incremental acarrea efectos domésticos negativos. Por ello, el Comité de Política Monetaria (COPOM) advirtió que podría elevar la tasa de interés si un incremento en los precios de los alimentos se propaga a otros bienes.

Sin embargo, la diversificación entre alimentos y recursos energéticos parecen ser una prioridad del gobierno, a pesar de las controversias generadas con los grupos ambientalistas y sectores políticos que critican la sustentabilidad de las políticas del PT. Mientras los grupos opositores toman como referencia el aumento de las importaciones de trigo en un 20% interanual entre enero y septiembre de 2010 (llegando a las 5 millones de toneladas) debido a la mala calidad en las cosechas domésticas por un exceso de lluvias; el Director General de la Agencia Nacional de Petróleo, Haroldo Lima, declaró que el etanol y el biodiesel continúan siendo una prioridad para el gobierno Brasileño. Reforzando este concepto, indicó que “No queremos transformarnos en una víctima más de la enfermedad del petróleo…”, lo que implica la poca probabilidad de encontrarnos con cambios estructurales de política energética en el corto/mediano plazo.

Para finalizar, no es menor destacar la elevación del 2% al 6% del impuesto sobre Operaciones Extranjeras (IOF), que recae sobre las inversiones foráneas en la renta fija. También se debe recalcar que el incremento no se aplicará a la renta variable, la bolsa, o las inversiones extranjeras directas. La importancia del gobierno para con la nacionalización de los recursos naturales implica evitar que los mismos caigan en manos foráneas donde puedan generarse conflictos futuros con terceros Estados (sobre todo en el área de alimentos). Pero por otro lado, el gobierno no desea descuidar e incentiva al capital productivo extranjero (no golondrina) a invertir en proyectos que generen rentabilidad – lo que no se contradice con lo anteriormente expuesto, pero si pone límites que protegen los intereses nacionales en estas áreas sensibles para el futuro económico-político y medio ambiental del país -.

Las devaluaciones competitivas y el cuidado del Real

Las devaluaciones competitivas, un tema complejo con aristas globales, parece no condecirse con las políticas de aumentos de productividad y producción generadas por el gobierno Brasileño. En este sentido, el gobierno brasileño busca tomar medidas para contener la apreciación del real y evitar la pérdida de competitividad con otros países. En palabras del Ministro de Economía, Guido Mantega: “Estamos atentos. No podemos permitir que otras monedas artificialmente desvalorizadas nos ganen espacio”. Asimismo, Mantega pidió “que en la reunión del G20 que haremos en Seúl (…) los líderes podamos discutir la cuestión cambiaria e intentar algún tipo de acuerdo para organizar esa disputa, que al final de cuentas es una disputa comercial”.

Sin embargo, en el corto plazo ya el gobierno ha vivenciado una tendencia en la revalorización del real (desde finales de junio el real se ha fortalecido más de un 7%). Como consecuencia, Brasil acumuló en los diez primeros meses de 2010 un superávit comercial de 14.627 millones de dólares, un 35% menos que en el mismo período de 2009. En este sentido, las importaciones entre enero y octubre sumaron 148.613 millones de dólares, un 43,8% más que en el mismo período del año pasado; mientras que las exportaciones, se incrementaron solo un 29,7% para llegar a los 163.310 millones de dólares.

Por lo expuesto, la reacción por parte de la cartera de Economía no se hizo esperar, autorizando ilimitadamente la compra de dólares para evitar la sobrevaluación de la moneda Brasileña. Al mismo tiempo y para tranquilizar a los mercados, el Ministro Guido Mantega declaró que “Si entra un exceso de dólares en el país vamos a comprar todo (…) Tenemos dinero para enfrentar alguna eventual entrada de recursos con la capitalización de Petrobrás”. Mientras tanto y como primera medida, el Gobierno autorizó al Tesoro Nacional a comprar alrededor de 5.500 millones de dólares extra en el mercado local.

Fortaleciendo el MERCOSUR

Finalmente, más allá del acuerdo puntual firmado por Argentina y Brasil en el marco de cooperación tecnológica en materia de software y administración de nombres de dominios de Internet, esta propuesta específica muestra avances importantes para consolidar una relación que derive, más temprano que tarde, en una política económica común definitiva (comercio con moneda propia, códigos aduaneros comunes, política comercial justa y equitativa, etc.). En la misma dirección, el Ministro de Agricultura, Wagner Rossi, se reunió con su par argentino, Julio Domínguez, para acordar una estrategia comercial para vender agroalimentos a China, Japón y Corea. Rossi y Domínguez declararon al respecto: “Tenemos que dejar de competir, juntos somos muy fuertes… si entre nosotros competimos el precio siempre cae”. Es interesante entonces reflexionar que para comenzar una política proactiva en conjunto, se tiene que terminar definitivamente con la denominada “carrera hacia abajo”, donde la competencia entre socios solo beneficia a terceros y perjudica a los pueblos que observan en la devaluación salarial, la flexibilización laboral o la eliminación de protecciones medio-ambientales, la errónea decisión de la dañina competencia defensiva entre países hermanos.

Política Económica de Brasil Marzo 2010 – Mayo 2010

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 4, Año I, Otoño Sur 2010

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil4.pdf

Autor: Pablo Kornblum

Políticas económicas activas para una

salida estabilizada hacia el crecimiento

económico. Un programa de desarrollo

para afirmar el rol de potencia mundial

en el largo plazo.

Medidas del gobierno que generan confianza en el sector corporativo transnacional

No hay duda que Brasil ya es visto por el sector privado corporativo transnacional como la gran potencia regional y un decisor de peso en la arena internacional. En este sentido, no solo el pensamiento se ve traducido en las palabras de los presidentes de 3M o de la Generalitat Valenciana cuando remarcan que Brasil será el futuro motor económico de Sudamérica y una de las cinco economías del siglo XXI; sino que también y sobre todo, se ve plasmado en hechos concretos, como los 530 millones de Euros que el grupo
francés de vehículos PSA Peugeot Citroën invertirá en Brasil hasta 2012 para desarrollar nuevos autos, la decisión de la Ford Motor Company de aumentar a 4.500 millones de reales (2.528 millones de dólares) su plan de inversiones en Brasil hasta el año 2015, o el anunció de Telefónica de destinar a Brasil el 20 por ciento de su inversión total para 2010, desembolsando para el gigante sudamericano un total de 3.500 millones de reales (1540 millones de euros) para el corriente año.
Esta confianza de las grandes empresas multinacionales sobre el futuro de Brasil conlleva grandes beneficios, como ser el primer país de testeo en donde se realizarán las principales inversiones para muchas de estas corporaciones de alcance mundial. Pero por otro lado, también el poder y la trascendencia generan responsabilidades. Si Brasil no demuestra la solidez ni cumple con las expectativas de rentabilidad que han puesto en el país los inversores, la situación puede tornarse contraproducente; incluyendo la fuga de
capitales, el corte en la cadena productiva de las Pymes proveedoras de bienes y servicios, o la recesión provocada por la escasez de liquidez.

Retomando el punto anterior, uno de los puntales en los cuales se basa esta confianza es la política de superávit comercial permanente que busca el país a través de un sector privado exportador dinámico, más aún en la difícil situación internacional actual que conlleva a que la penetración sobre los nichos de mercado se torne dificultosa. Por ello es interesante el paquete de incentivos para ampliar las exportaciones que informo el Ministro de Hacienda, Guido Mantenga, en el mes de Marzo. Las medidas contemplan una
extensión de los beneficios fiscales a más empresas, dado que anteriormente para acceder a los mismos se requería exportar un 60 por ciento del total de la producción y ahora este monto se reducirá al 40 por ciento.El desarrollo de ideas novedosas para tratar de que empresas sin posibilidad o voluntad de exportar tengan el incentivo de hacerlo, reforzará sin dudas la generación de divisas para la economía brasileña.

Otro tema importante relacionado es el respeto hacia la justicia comercial internacional y las decisiones de los Organismos Internacionales. Para citar un ejemplo, solo luego de haber sido autorizado por la Organización Mundial del Comercio, el Gobierno Brasileño anunció sanciones comerciales contra una gran variedad de productos provenientes de Estados Unidos – medida que se tomó luego que el país norteamericano no eliminara los subsidios aduaneros ilegales a sus granjeros -. No solo el empresariado corporativo observa el poder político y la independencia de las importaciones/exportaciones para con el país más poderoso de la tierra, sino que también fomenta un apego a las reglas que provee previsibilidad a los ojos del mundo.

El último punto generador de confianza es la estabilidad. En este sentido, el Banco Central decidió mantener estable hasta último momento (en 8,75 por ciento anual) la tasa básica que rige los tipos de interés en el país, a pesar de las tensiones inflacionarias acumuladas en los primeros meses del año – un alza del 1,54 por ciento entre enero y febrero, probablemente derivado del despegue económico que ya se vislumbro en el
último trimestre de 2009 (2%) -, demostrando discrecionalidad en la utilización de la política monetaria solo para acompañar los vaivenes del ciclo económico. Recién el 28 de Abril, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central, aumentó la tasa referencial de interés en 75 puntos básicos para llevarla al 9,50 por ciento. La decisión, que se tomó en forma unánime, representa la primera modificación de la tasa en dos años. El COPOM informó que la decisión da “seguimiento al proceso de ajustes de las condiciones monetarias al escenario prospectivo de la economía, para asegurar la convergencia de la inflación con la trayectoria de metas”.

El escenario internacional: Un continuismo del pragmatismo multilateral

Otro tema a destacar ha sido el intenso trabajo del gobierno de Brasil para vitalizar y promover las relaciones económicas bilaterales con diversos países del mundo. Para comenzar, podemos mencionar el hecho que el presidente Lula de Silva manifestó que Brasil y Jordania pueden lograr una asociación económica con la colaboración del sector privado en el marco de un foro empresarial jordano-brasileño reunido en Amman.
Además, el primer mandatario se comprometió con su par bielorruso, Alexander Lukashenko, a intensificar las relaciones bilaterales para fortalecer el intercambio comercial –que en 2009 alcanzó los 1300 millones de dólares- y de esta manera posibilitar diversos acuerdos. Si a ello le agregamos el dialogo con su homólogo libanés, Michel Sleiman, al que le manifestó su deseo que el Líbano recupere su lugar como plataforma y
puerta privilegiada de acceso a las inversiones brasileñas en el mundo árabe, nos encontramos con un escenario interesante de análisis.

Por un lado, Brasil estimula la idea de avanzar hacia tratados bilaterales cuando el sistema multilateral se encuentra en recesión o estancado en discusiones (más políticas que técnicas) que provocan retrasos, desestimulan las transacciones internacionales y seguramente derivarán en una crisis aún más profunda. Por otro lado, la idea de fomentar los lazos con países en vías de desarrollo tiene dos lecturas: A) el deseo de un dialogo justo entre pares que tienen necesidades comunes pero quieren construir bases económicas sólidas para salir adelante. B) Evitar las relaciones económicas con países occidentales viciados de soberbia y sin un futuro con tasas de crecimiento importantes (su nivel de desarrollo y la dinámica actual del sistema mundial los conlleva a un bajo crecimiento estructural), que realza la idea del gobierno de Lula de buscar otros horizontes. Más aún, en el caso de la visita a China del Viceministro de Energía, André Amado, donde se
propuso establecer una cooperación trilateral junto a países africanos para el cultivo y desarrollo de bioetanol,Brasil se destaca por su proactividad para generar y fortalecer los vínculos, como así también por su posición como intermediario y actor principal en las gestiones – en este caso Brasil desarrollaría la tecnología, China aportará capital y los países africanos involucrados, tierras de cultivo -.

En definitiva, lo mencionado anteriormente refuerza el trabajo de la diplomacia Brasileña en los últimos años: Brasil no quiere ser un actor más en el escenario internacional y lo demuestra con un pragmatismo sólido pero sin apresuramientos. Y esto se ve reflejado en varios frentes. En la Asamblea anual del BID celebrada en Cancún en el mes de Marzo, por ejemplo, se mencionó que nos encontramos con una América Latina más
fuerte en la que Brasil afianza su liderazgo. Por otro lado, se celebró la II Cumbre del Grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), en la cual ejerció de anfitrión Lula da Silva y donde se reiteró la necesidad de una nueva arquitectura multilateral y la voluntad de buscar una alternativa al dólar como moneda de referencia. Si a ello le agregamos que Brasil aportará 286 millones de dólares al FMI para colaborar con los esfuerzos para
contener la crisis en Grecia; y que el Banco Mundial acordó aumentar el poder de votación de los países en desarrollo en un 3,13 por ciento – donde Brasil junto a México han sido los Estados latinoamericanos que más aumentaron su peso -, la situación de Brasil a futuro como actor de peso en el mundo parece continuar por un camino sin fisuras.

En la búsqueda de soluciones estructurales para las problemáticas coyunturales

El 26 de Mayo, el director gerente del FMI, Dominique Stauss-Kahn, sostuvo que Brasil ha enfrentado la crisis mundial en forma correcta, pero alertó sobre el posible “recalentamiento” económico en los próximos meses: “Ha llegado la hora en que el Gobierno brasileño debe comenzar a retirar los estímulos a la economía” (…) a fin de “evitar que la situación actual pueda provocar un nivel excesivamente elevado de crecimiento” y desate un proceso inflacionario.

Para contrarrestar los efectos negativos provocados por los factores endógenos y exógenos de cualquier ciclo económico, la respuesta de Brasil para con su política económica doméstica se aleja de los condicionamientos/consejos de los Organismos Internacionales y, basado en las experiencias que los países latinoamericanos han vivenciado en las ultimas décadas, decide atacar a su manera las rigideces estructurales que potencian la suba de precios y dañan a las clases más desprotegidas.

En este sentido, las mejoras en infraestructura para aumentar la producción y a consecuencia la autodependencia, son claves para el corto, mediano y largo plazo. Para ello, el gobierno ha tomado una serie de medidas de fondo. Por un lado, la empresa EDP Renováveis Brasil ha iniciado la construcción de su tercer parque eólico en Tramandai, Estado de Río Grande do Sul. El parque tendrá la capacidad de generación de
energía eólica suficiente para abastecer a una ciudad de 20.000 habitantes. Además, el presidente Lula da Silva anunció que lanzará un segundo megaplan de obras públicas llamado Programa de Aceleración del Crecimiento II (PACII), estimado en 550.000 millones de dólares y que se desarrollará en el periodo 2011 – 2014, teniendo como destino a la población más pobre. Y Según el Plan Decenal de Expansión de Energía
Eléctrica (PED), Brasil, dependiente actualmente de la importación de derivados líquidos del petróleo, en 2014 no sólo será autosuficiente sino que pasará a exportar dichos productos.

La creación de industrias de base, junto con el aumento de la producción de commodities para el desarrollo autosustentable, también será clave para revertir el déficit exterior acumulado de 49.000 millones de dólares previsto para el 2010, que justamente es mayor al estimado previamente en gran parte por el aumento de las importaciones necesarias para mantener/aumentar la actividad económica. Si a ello le agregamos la búsqueda de un comercio intraregional con moneda local (como ya ocurre con Argentina y con la reciente
propuesta del 11 de Abril al electo presidente de Chile, Sebastián Piñera) donde se eliminarán costos innecesarios de conversión cambiaria que podrán ser destinados al aparato productivo, el paquete de medidas aborda y entrelaza todas las variables que envuelven al sistema de producción como un todo.

En definitiva, Brasil parece no dejar nada al libre albedrío. El coqueteo con el capital corporativo transnacional, la decisión de actuar proactivamente en todos los frentes del escenario internacional, y una política económica endógena con énfasis en la integración latinoamericana, son la clara muestra de ello.