Cumbre del G20 queda reducida a sus líneas discursivas

Pablo Kornblum para Sputnik dialogando sobre la Cumbre del G-20 de OSAKA en Junio 2019

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BUENOS AIRES (Sputnik) — La cumbre de líderes y jefes de Estado de los 20 países industrializados y emergentes (G20) de Osaka, Japón, fue escenario de declamaciones retóricas más allá del margen de maniobra real que luego tienen los mandatarios de regreso a sus países, explicó a Sputnik el economista argentino Pablo Kornblum.

“Se tocan los grandes temas de interés global en estas charlas diplomáticas formales, pero cuando vuelven a sus países terminan haciendo lo que quieren o lo que pueden”, señaló este experto, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador.

Las cuatro sesiones plenarias que tuvieron lugar el viernes y este sábado abordaron asuntos como el empoderamiento mujer, el desarrollo de los pueblos, la reducción de la pobreza o la lucha del cambio climático, temas que pueden figurar en un acuerdo político “pero que al momento de concretarse quedan en la nada por las discrepancias”, puntualizó Kornblum.

Bajo esta óptica puede analizarse la actitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “que despliega por momentos una discursiva belicista para su electorado, por ejemplo ante lo que pasa con China y Huawei, o mostrando malas formas con (el presidente de Rusia, Vladímir) Putin”.

“Hay mucha amenaza verbal por parte de Trump, pero a la hora de juntarse con otros líderes y ser duro a través de políticas económicas o militares, vuelve para atrás”, consideró el analista.

“La mayoría de los países del G20 sostienen el sistema de la economía global, y en esa línea se firma el tratado político entre la Unión Europea y el Mercosur (Mercado Común del Sur)”, observó Kornblum.

Otro de los aspectos destacados durante el foro internacional fue la necesidad de aunar esfuerzos para combatir el cambio climático.

“Es un avance interesante que va más allá del afán de acumular capital y apostar por el crecimiento crecimiento económico, con un documento final que habla de acuerdo contra el cambio climático, por más que (el presidente brasileño Jair) Bolsonaro patalee o Trump no quiera firmar”, sostuvo el especialista.

Pero al mismo tiempo, “muchos líderes dan estos discursos pero al volver a sus países tienen tantos problemas internos, que hacen lo que pragmáticamente pueden”, insistió.

Esa razón explica que espacios multilaterales como el G20 den lugar a encuentros bilaterales que al final son más significativos que las cumbres en sí.

“Como los foros multilaterales no están dando prácticamente resultados globalmente, al tener los Estados tantos intereses contrapuestos, salen de lo central y se van a lo bilateral, donde deciden los temas importantes”, consideró.

La lógica de un mundo que se encamina más hacia lo bilateral lleva a que cada país escenifique su juego, ante tantas complejidades crecientes.

“Hay que resaltar cómo las principales potencias que dirigen las directrices de la política global están jugando particularmente”, resumió Kornblum.

Simplemente cumplir con el lema de la Cumbre

Por Pablo Kornblum

https://www.infobae.com/opinion/2018/11/25/simplemente-cumplir-con-el-lema-de-la-cumbre/

https://www.clarin.com/opinion/cumplir-lema-oficial_0_2PU5CNvqi.html

No caben dudas que el ojo de la política mundial se situará en Buenos Aires a partir del 30 de noviembre. En esta oportunidad, la presidencia argentina para con la cumbre del G-20 estableció tres prioridades de vital relevancia, bajo el lema de “construir consensos para un desarrollo equitativo sostenible”.

La primera prioridad es ‘El futuro del trabajo’. En este sentido, la situación global es preocupante para la mayoría de los trabajadores. La lógica financiera en detrimento de la economía real, los mercados internos concentrados que solo desarrollan capacidades de consumo limitadas, las tercerizaciones a nivel global que conllevan a una tendencia a la baja de los salarios medios, y los escenarios de recesión frecuentes, se complementan con una dinámica incierta: la robotización y la inteligencia artificial, que si bien generan una cierta bonanza en la escueta mano de obra calificada, excluyen a las mayorías desfavorecidas en su formación y con poca accesibilidad a los empleos de calidad.

El segundo punto es la ‘Infraestructura para el desarrollo’. Ha sido evidente que a lo largo de la historia, los desarrollos de infraestructura edilicia, sanitaria, educativa o medio ambiental, solo para señalar algunos ejemplos, son vitales para alcanzar la dignidad y sustentabilidad socio-económica de los pueblos. Pero si como ocurre en la mayoría de los países de del mundo, las inversiones dependen de un escenario de permanente déficit y su derivado ajuste fiscal, la rentabilidad es obscena para las elites económicas, el financiamiento deriva en un proceso de insostenible endeudamiento – cuando no con una consecuente dependencia geopolítica -, o existe un claro proceso de enmascaramiento de lavado de activos o corrupción, se torna imposible trasvasar proporcionalmente la ingente magnitud de activos monetarios requeridos para lograr la deseada dinámica de obras necesarias que permitan alcanzar el bienestar social.

Finalmente, ‘Un futuro alimentario sostenible’, es la urgencia por sobre la urgencia. Lo menos relevante sería realizar una reducción economicista, la cual sostendría que un niño desnutrido no solo no podrá educarse, sino que además acarreará una salubridad endeble toda su vida, con efectos nocivos para con su productividad económica. El eje central debiera ser el daño moral que representa un niño con hambre, y que no tiene razón de análisis ni justificación: ni que los incrementos de precios de las materias primas alimentarias se deliberan en mercados globales bajo la presión (o mejor dicho opresión) de los monopolios formadores de precios, ni que la escasez se deriva de la preferencia por la producción de combustibles más rentables, o mismo que el problema se centra en la incapacidad gubernamental para hacer frente a una pobreza alimentaria extrema proveniente de una distribución ineficiente e ineficaz de la riqueza.

Sin embargo, pocas de las problemáticas previamente mencionadas encontrarán respuestas en la próxima Cumbre del G-20: los líderes globales se pelean, en realidad, para mantener su legitimidad doméstica a través de un sistema de puja de intereses dinámico y asimétrico; pero sin abandonar nunca, más allá de las diferentes preferencias de roles gubernamentales más activos o pasivos para con las acciones económica, el sustento sistémico que se deriva de una lógica de estabilización macroeconómica y financiera basada en las directrices neoliberales de los principales Bancos Centrales y Organismos Internacionales de Crédito.

Cuando se les cuestiona que ello repercute, claramente de manera negativa, en las políticas socio-económicas propositivas, los gobernantes se especializan en responder embebidos en una racionalidad elusiva con frecuentes culpabilidades cruzadas: que las guerras comerciales son perjudiciales, a pesar de que cumplen en determinadas ocasiones un rol de protectores de la infraestructura nacional; que las tercerizaciones son necesarias para competir, aunque afecten los empleos en ciertos países; o que los flujos financieros requieren libertad para generar el tan preciado dinamismo económico doméstico, a pesar de que puedan ir en detrimento de la producción alimentaria en la economía real, la cual suele tener una menor rentabilidad aunque sea socialmente prioritaria.

A pesar de lo expuesto, esperemos que esta vez la declaración final no quede, como casi siempre, en una discursiva confusa, falaz y vacía de contenido. Y no solo para darle veracidad al lema de la Cumbre; sino, y principalmente, para poder brindarle una real esperanza de futuro a las mayorías necesitadas del planeta.

ANÁLISIS – Argentina aprovechará cumbre G20 para contactos, pero economía quedará de lado

Pablo Kornblum para Sputnik, 27 de Noviembre de 2018

* G20 * ARGENTINA * ANÁLISIS *
Buenos Aires, 27 nov (Sputnik). – La crisis económica que atraviesa Argentina no tendrá un impacto en la cumbre de presidentes del grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) que acogerá la ciudad de Buenos Aires el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, analizaron dos especialistas para Sputnik.”La situación económica adversa de la Argentina no genera ningún tipo de incidencia para con la cumbre del G20″, sostuvo el economista y doctor en relaciones internacionales Pablo Kornblum.

Una reflexión parecida aportó la economista Noemí Brenda, del Centro de Investigaciones de Historia Económica Social y de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Argentina atraviesa una recesión larga que podría ser prolongada “porque está inmersa en un plan de ajuste recesivo con contracción fiscal monetaria que repercute sobre el nivel de actividad y el empleo”.

En ese sentido, los asistentes a la cumbre “saben cuál es la situación económica porque el país tiene un acuerdo vigente de Stand-By (de contingencia) firmado en junio con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reprogramado en octubre en montos y en desembolsos”, recordó Brenda.

SEDE DE LA CUMBRE

El país sudamericano desempeña un papel organizativo en esta instancia para la que propuso algunos ejes de debate, como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible.

“Las propuestas sobre las prioridades que fijó el país como ejes centrales de debate en el encuentro se vinculan con problemáticas de tinte global, y no particularmente hacen referencia al país organizador”, profundizó Kornblum, director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales.

Su desempeño como anfitriona “es como un premio que le da el G7 por el realineamiento con las economías de EEUU y de Europa Occidental y para destacarse en el conjunto de países de América Latina”, acotó la economista de la UBA.

Así, Argentina adquirirá “un posicionamiento más visible en el escenario internacional y también más contactos de primera mano con funcionarios de los países que participan, ya que no es frecuente que el nombre de Argentina esté presente”.

A la cumbre también asistirán los titulares de numerosos organismos financieros y multilaterales, de los cuales Argentina “está necesitada”, recordó Kornblum.

Por ello se mostrará “servicial y sustentará, sin ningún tipo de reflexión sobre las implicancias internacionales a nivel macro o micro que puedan ocasionar, todas las propuestas que las instituciones transaccionales sugieran pensando en las potenciales inversiones o acuerdos comerciales que se puedan lograr”, retomó el especialista.

Como anfitriona, Argentina podrá usufructuar la presencia de mandatarios internacionales “para organizar reuniones con el resto de los políticos y empresarios de las principales potencias, lo que seguramente derivará en acuerdos y promesas entre las partes”.

Que esos pactos se concreten “dependerá del futuro económico y financiero global, la dinámica de la economía argentina en el corto plazo y el cumplimiento por parte del país de los acuerdos preexistentes y los logrados en la cumbre, entre otras variables, de las cuales la historia reciente y las perspectivas a futuro de corto plazo no han sido muy alentadoras” concluyó Kornblum.

COOPERACIÓN

Aunque el propósito explícito de la cumbre no es atraer inversiones a Argentina, las cuales en 2017 representaron el 2 por ciento del Producto Interior Bruto, el país sudamericano sí está interesado en conseguir capitales para la explotación de recursos naturales, como la minería o los hidrocarburos no convencionales, además del agro.

“Es interesante el G20 para mostrar Argentina como destino de turismo y como lugar en el que estudiar medicina o en el que desarrollar servicios como los de informática”, destacó Brenda.

El papel de Argentina estará eclipsado, en cualquier caso, por el ámbito de cooperación que marcará el desarrollo de la cumbre y por las tensiones comerciales entre China y EEUU, pese a que “no habrá condena explícita a los proteccionismos o una exhortación a levantarlas”, a juicio de la especialista de la UBA.

“No se va a resolver la guerra comercial, China y EEUU son potencias gravitantes en el orden mundial y no parece que vayan a resolver estas cuestiones hegemónicas que son de largo plazo”, finalizó.

El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea. (Sputnik)

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