Situación macroeconómica del Reino Unido después del Brexit

Por Pablo Kornblum para Revista Mundo Plural, Agosto de 2017.

https://www.yumpu.com/es/document/view/59403990/revista-n12-agosto

Ha sido interesante analizar lo transcurrido los primeros meses posteriores a la votación de la salida del Reino Unido de la Unión Europea; ya que, de este modo, en un próximo trabajo a fin del corriente 2017, podremos continuar observando los efectos económicos que está teniendo el Brexit, sobre todo para comprender el verdadero marco económico situacional más allá de los discursos rimbombantes de todo el arco político del Reino Unido y Europa.

Para comenzar, cabe destacar que en el año 2019, una vez que finalicen los tiempos invocados por el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el RUGBIN saldría oficialmente de la UNION EUROPEA (UE) y perderá sus derechos económicos adquiridos con la entrada del país en 1972, sentando su pertenencia a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). La actual Primer Ministra TERESA MAY aseveró que el país no conservará ‘porciones de su membrecía’ en la UE, ni seguirán siendo parte del mercado único basado en las denominadas ‘cuatro libertades’ de movimiento: de capital, bienes, servicios y personas.

En cuanto a este último eje, central en la discusión política, MAY aseguró que buscarán el ‘mayor acceso posible’ a la UE (dado los incrementos en los costos derivados del fin de la libre circulación), tratando de no resentir la provisión y el intercambio interregional, y buscando soluciones para aquellos que ya residen en el RUGBIN – siempre que sea recíproco para los británicos que vivan en otros países europeos -.

En tanto al rol financiero para con la UE, dado que el RUGBIN ya no pertenecerá más al mercado único, no entregará ‘ingentes sumas de dinero’ – como solía hacer – al presupuesto de la Comunidad Europea. Cabe destacar que entre los años 2007 y 2013, el RUGBIN contribuyó con 78 mil millones de Euros a la UE, y recibió de retorno solo 48 mil millones de Libras Esterlinas, por lo que uno de los objetivos es terminar con el amplio déficit. Aunque como aclaró MAY, en algunas circunstancias tendrá que realizar algún tipo de ‘contribución adecuada’, como por ejemplo la correspondiente a Investigación y Desarrollo (8.800 millones de Euros en el período mencionado).

En términos comerciales, y dada la lógica pérdida de algunos mercados dentro de la UE (los servicios transables, fuerte exportador del RUGBIN, hoy en día representan el 44% del comercio entre el RUGBIN y la UE, pudiendo disminuir a entre el 30%-35% para el año 2030), el RUGBIN busca expandir sus fronteras y ofrecerles a sus potenciales socios estratégicos alrededor del mundo beneficios arancelarios (más allá de la lógica desventaja geográfica que impacta en términos de los mayores costos logísticos). Ello requerirá la rápida búsqueda y acentuación de nuevos mercados emergentes y acuerdos extra regionales (Asia, África, Medio Oriente).

Además de perseguir un nuevo ‘amplio acuerdo de libre comercio’, se espera que el mismo le otorgue ‘el mayor acceso posible’ al mercado único europeo con acuerdos que puedan contener ‘elementos’ de los tratados actuales (como los relacionados al comercio de automóviles y servicios financieros). Cabe destacar que actualmente, algunos países no pertenecientes a la UE, como Noruega, tienen acuerdos que les permiten participar en el mercado único si cumplen con determinadas condiciones macroeconómicas.

En relación a la situación de ESCOCIA (donde se realizo un referéndum que ratificó la pertenencia a la UE, pero que actualmente se encuentra en discusión) e IRLANDA DEL NORTE, territorios que son parte de REINO UNIDO, todavía no existe una clara definición política sobre sus pasos a seguir. Cualesquiera sean sus decisiones, los impactos en términos económicos serán marginales y manejables dado que son economías menores a nivel comparativo con INGLATERRA.

Siguiendo con las principales variables macroeconómicas, las estadísticas muestran signos levemente positivos. El PBI británico acumuló 15 trimestres consecutivos de expansión y el crecimiento de la economía del RUGBIN alcanzó el 2.2% en el año 2016; destacando que en la segunda mitad de 2016, luego del referéndum, la economía creció a un ritmo anual del 2,6%, por encima de su media de posguerra a largo plazo.

Parte de la performance positiva de la economía británica se ha dado porque todavía el Brexit se encuentra en estado de negociación, la transición política ha sido suave y el Banco Central ha estado cauto, lo que ha permitido mantener al mercado financiero con cierta calma. En este sentido el Banco Central anunció que tomaría medidas excepcionales para proteger la estabilidad financiera. Se ofreció a prestar a los bancos 250.000 millones de libras de inmediato si las fuentes normales de financiación desaparecían; y dejó claro que también podría prestar divisas extranjeras. Finalmente, el nivel de fugas de capital fue bajo y no se recurrió en un grado reseñable a las medidas de contingencia: los bancos no han reducido sus préstamos, y por el contrario, el crédito al consumo ha aumentado de manera sostenida desde la victoria del ‘NO’.

Este último punto pareciera ser clave, ya que los consumidores no parecen preocupados por la incertidumbre de la salida – principalmente porque su efectivización en 2 años se entiende como un mediano/largo plazo donde pueden generarse avances y retrocesos en las negociaciones -. Más aún, la resistencia de los consumidores podría entenderse si se tiene en cuenta que la mayoría votó a favor del Brexit; por ello, tal vez se debería haber previsto que los ciudadanos estarían satisfechos con el resultado y seguirían gastando su dinero.

Las intervenciones políticas también han tenido sus implicancias. Se recortaron las tasas de interés un cuarto de punto hasta alcanzar el 0,25% (a finales de 2016 se han vuelto a elevar dado el positivo escenario coyuntural), se reactivaron las políticas de expansión cuantitativa inyectando 70.000 millones de libras adicionales en la economía, y se ofrecieron más ayudas a los bancos para que pudieran ofrecer financiación a bajo costo para los hogares y empresas.

Por su parte, la devaluación de la Libra Esterlina (15% en 2016) es otro punto a tener en cuenta: aunque marginal, generará algún tipo de efecto inflacionario (+ 2,8% a finales del 2017 según el propio Banco de Inglaterra) en un momento de cambios. Aunque ha estimulado las exportaciones (cabe destacar que las exportaciones británicas se generan más por su calidad que por su costo, por lo tanto son bastante inelásticas ante variaciones cambiarias), los precios de las importaciones crecieron considerablemente en algunos sectores, como es el caso de los productos farmacéuticos (el RUGBIN importa el 80%), cuyos precios han subido un 2,5% en el último año.

En este aspecto, la cadena de valor de la producción británica se encuentra altamente globalizada, lo que provoca que la devaluación haya generado un incremento en sus costos (por ejemplo las empresas manufactureras vieron sus costos crecer un 13% el 2016), lo que a su vez ha compensado y equilibrado la Balanza Comercial. A pesar de los incrementos de precios, la tasa de inflación se mantiene en niveles bajos (aunque hubo un marginal crecimiento positivo derivado de la reactivación en algunos sectores).

En términos fiscales, el déficit se redujo al 3,5% en 2016 (para el período fiscal 2016/2017 el saldo negativo se encuentra en 67 mil millones de Libras Esterlinas). Sin embargo, la política fiscal del nuevo gobierno post-referéndum se centra en realizar mayores inversiones públicas, lo que implicó una necesidad de financiamiento extra de 122 millones de Libras Esterlinas (por ejemplo, se han destinado 23 millones de Libras Esterlinas en obras ferroviarias, de telecomunicaciones e infraestructura; lo que ha provocado que la tasa de desempleo se reduzca ligeramente hasta el 4,8%, su nivel más bajo desde el año 2005). En el mismo sentido, se incrementarán los impuestos corporativos y a la riqueza en una lógica redistributiva que permita incrementar el salario mínimo (de 7,2 a 7,5 Libras Esterlinas por hora) y el consecuente consumo previamente mencionado.

Para concluir, podemos afirmar que se refuerza la búsqueda de un modelo nacionalista (anti-inmigración y pro industria nacional), pero tratando de minimizar los impactos/costos macroeconómicos de las restricciones a la libre circulación de bienes y capitales.

Por otro lado, la situación macroeconómica en el segundo semestre de 2016 fue positiva, sobre todo a partir de la confianza de los consumidores (quienes han votado la salida masivamente), el decisivo rol del Gobierno que ha mostrado seguridad, un rol activo del Estado defendiendo el escenario de consumo motorizador de la economía, y el tiempo de demora que existe hasta que la salida se haga efectiva en el año 2019.

Finalmente, indefectiblemente el RUGBIN buscará terceros mercados para reemplazar la merma en las interrelaciones comerciales y financieras inter-regionales. Dependerá de la capacidad de Oferta y la coyuntura internacional el éxito que pueda tener en el corto y mediano plazo (por lo menos hasta que se estabilice el escenario post-Brexit).

 

Política Económica hacia las Islas Malvinas

Por Pablo Kornblum

La situación del RUGBIN

Para comenzar, es importante analizar el contexto económico británico. Mientras la macroeconomía del RUGBIN va a cumplir ya casi una década entre lo que se podría denominar mala performance/recesión/crisis (crecimiento de solo el 1% del PBI en promedio), luego de la salida de la Unión Europea se pronosticaría una mayor inestabilidad de corto plazo (ver informe económico del Brexit del 20-06-2016).

En este sentido, la preocupación por el desempeño de la economía real, el  desempleo y la baja en el Gasto Social conlleva a que una porción importante de la ciudadanía focalice con mayor énfasis ciertas prioridades coyunturales de su microeconomía, oponiéndose a que ‘sus impuestos’ se dirijan hacia temas que pueden ser considerados secundarios o terciarios. Todo ello a pesar de que el análisis económico racional indica que el impacto es mínimo. Mientras el presupuesto del Ministerio de Defensa Británico para el período 2014/2015 (año fiscal) fue de 35.800 millones de Libras Esterlinas, para las ISLAS MALVINAS el monto destinado fue de 64 millones de Libras Esterlinas, un marginal 0,17% del total de la cartera.

Sin embargo, las divergencias políticas, las sensaciones generadas por los medios de comunicación, junto con la racionalidad neoliberal que prima en los gobernantes, conlleva a que la disminución de costos también se quiera capitalizar políticamente y se torne un eje central en las decisiones de tinte geopolítico y geoeconómico. Por lo tanto, a cualquier costo y bajo cualquier sistema o modelo de vida, la auto-sustentabilidad se ha convertido en el objetivo principal de los Territorios Británicos de Ultramar.

Para citar un ejemplo, la Isla de Tristán de Acuña posee un sistema económico comunista donde sus alrededor de 300 habitantes comparten la producción agrícola y ictícola. En la Isla Ascensión, por su parte, no permiten la compra de viviendas ni otorgan jubilación alguna; el objetivo es evitar cualquier tipo de arraigamiento – la tendencia demográfica ha sido decreciente en las últimas 3 décadas – y utilizar la mano de obra activa para sustentar económicamente, directa e indirectamente, el sistema de defensa y comunicaciones que tiene instalado el RUGBIN.

En el caso de la Isla de Santa Helena, la mayoría de sus habitantes trabajan en el sector público, lo que en una economía de un poco más de 4000 habitantes ha generado un déficit fiscal creciente solventado casi íntegramente por la Corona Británica. Para eliminar esta erogación del presupuesto, el RUGBIN decidió construir un aeropuerto en la Isla  – previamente la conexión con el mundo era marítima -, para que se generen economías directas (construcción, logística) e indirectas (turismo), que logren el equilibrio económico y financiero.

En cuanto a Islas Malvinas, el inconveniente político que genera el sostenimiento de las mismas ya ha sido superado hace más de 3 décadas: los isleños han alcanzado la auto-sustentabilidad con las Licencias Pesqueras otorgadas a mediados de la década de 1980’, alcanzando una riqueza per cápita para sus habitantes de las más altas del mundo. Una sociedad con altos niveles de desarrollo, sumado a una importante consideración geoeconómica y geopolítica derivada de su ubicación en el Atlántico Sur y su proyección Antártica. Lejos se encuentra entonces de ser un Territorio complicado en términos económicos, sociales o productivos para el RUGBIN.

La relación con los isleños

Aunque la autodeterminación requerida por los malvinenses es un hecho innegociable para la República Argentina, unas relaciones institucionales y económicas que les garanticen una calidad de vida similar a la actual podría ser determinante para – al menos – no contar con una oposición férrea de los mismos. Un punto que podría positivo, si bien lejos de ser clave, a la hora de la negociación entre la Argentina y el RUGBIN.

Los Isleños y sus descendientes podrían gozar ininterrumpidamente de su forma de vida, con una administración económica combinada entre el RUGBIN y la Argentina. Los malvinenses estarían representados por consejeros locales que podrán opinar sobre los desarrollos económicos, sociales, productivos y científicos que permitan realizar las mejoras microeconómicas del día a día de la comunidad.

En este sentido, la relación ‘ganar – ganar’ entre la Argentina y los malvinenses es válida. El no ceder atributo alguno de autodeterminación no implica generar políticas que les quiten derechos y garantías; por el contrario, podría ser una nación dentro del propio Estado Argentino; respetando sus costumbres, idioma e intereses individuales y para con el bienestar de la comunidad.

Bajo la lógica descripta, los isleños también podrían realizar actividades comerciales, financieras y civiles en la Argentina, tener acceso a la salud y a la educación sin más requisito que presentar el documento que estuviera vigente en las Islas Malvinas. Un status jurídico descentralizado que les permita ejercer la potestad en materia de seguridad, justicia, y educación, entre otras variables esenciales; inclusive se les podría otorgar la posibilidad de elegir representantes para el Congreso argentino. A discutir con el RUGBIN se encontrarían las incumbencias en materia de política exterior, defensa y justicia federal.

En cuanto a su participación económica con el Estado Argentino, los malvinenses podrían mantener su economía autosustentable tal cual hoy en día, sin contribuir ni recibir coparticipación alguna. La excepcional situación microeconómica parece ser el bien más preciado de los Isleños, por lo que hay que brindarle seguridad de que todo continuara en un largo plazo coherente. Las industrias de la Pesca, el Turismo y el potencial negocio hidrocarburífero, deberían mantenerse bajo el statu-quo actual.

La posición Argentina

Dado este escenario adverso para la República Argentina, la creatividad para explotar los costos socio-económicos y productivos británicos se torna fundamental. En este sentido, se las facilitaría todo el beneficio geográfico y jurídico que al día de hoy es adverso para la Corona si se logra un acuerdo entre ambos Estados.

Eliminando el Gasto en Defensa, y disminuyendo los Costos Logísticos – sustanciales en la explotación off-shore bajo esta geografía – , técnicos – bienes de capital, insumos – y jurídicos – producción, financiamiento – para la explotación hidrocarburífera y marítima en general, se reducirían a un nivel mínimo las tensiones políticas y se incrementarían exponencialmente los potenciales beneficios económicos de corto y mediano plazo.

Como complemento, se puede proponer una lógica económica de integración, que deje de lado las diferencias jurídicas y políticas. Con la mente en la lógica del libre comercio – donde la ubicación geográfica se torna fundamental para nuestro país -, las economías de escala, los complementos productivos (todos los actores operando sin restricciones) y la investigación científica en los espacios marítimos (proyectos en términos de biodiversidad, prospectiva geológica, etc.), potenciarían los beneficios para tanto para la Argentina y como para el RUGBIN.

Mientras se avanza en los acuerdos que alcancen beneficios compartidos, se debe continuar trabajando activamente para generar un escenario de mayor presión que permita avanzar sobre el objetivo de recuperación de las Islas. Apuntalar y acercarse a aquellas ONG que persiguen una agenda científica positiva, la generación de programas tecnológicos marítimos y satelitales que permitan un mayor nivel de análisis, demostrar el potencial de Vaca Muerta y comenzar con el análisis sobre los desarrollos off-shore en la plataforma continental argentina, y continuar con la coerción jurídica sobre todo el proceso de abastecimiento de las Islas Malvinas – especialmente con la logística sobre la industria petrolera y gasífera -, son las principales medidas a tomar por el Estado Argentino en el corto plazo.

Este último punto merece un capítulo aparte. La realidad es que la exploración de las Cuencas circundantes a las Islas Malvinas ha dado magros resultados positivos, con un valor monetario potencialmente importante para los pocos habitantes de las Islas Malvinas, siempre y cuando se genere cierta viabilidad a través de un incremento de los precios del petróleo en el corto y mediano plazo.

Sin embargo, para el contexto internacional las cantidades de hidrocarburos que se podrían producir son ínfimas (reservas que no llegarían ni al 1% del total global). Por ahora las expectativas generadas han sido una ilusión: la producción, que iba a comenzar hace más de un quinquenio según las proyecciones de los propios inversionistas y el Gobierno de las Islas Malvinas, es nula. Solo ha habido inversiones de empresas menores (la mayoría británicas), apalancadas bajo una lógica que parecería tener más de tinte geopolítico, financiero y mediático, que de racionalidad productiva.

Por lo tanto, la República Argentina podría mostrarle al mundo la realidad, y contraponerlo con los mayores recursos que puede poseer nuestro país, atrayendo a los grandes jugadores del sector a nivel global y dejando huérfanos a los isleños si el RUGBIN no desea realizar un trabajo conjunto de cooperación productiva. La racionalidad se encuentra del lado Argentino. Un sistema económico de acceso libre y trabajo conjunto, con una justa división internacional del trabajo, permitiría llegar al beneficio y crecimiento económico de todos los actores.

Este rol activo en términos económicos permitiría a la Republica Argentina avanzar sobre el resto de las variables geopolíticas. A pesar de que este contexto genere una presión y posicionamiento económico creciente que derive en condiciones más propicias – y de alguna manera ‘obligue’ al RUGBIN a sentarse a la mesa de negociaciones -, la falta de poder militar de respaldo complica la posibilidad de plantear algún tipo de escenario de arrendamiento con posesión Argentina a futuro.

Sin embargo, si se sostiene que la cooperación e integración de los procesos productivos permitirían generar beneficios económicos mutuos a través de la explotación de los recursos naturales en conjunción con el desarrollo de los procesos científicos – ligados especialmente a la generación de riqueza a través de nuevas patentes en bioprospectiva -, mientras que se negocian consensos sobre la distribución de la riqueza a explotar en el corto y mediano plazo (cediendo mayoritariamente la explotación de los recursos de las islas y sus adyacencias para con las exigencias británicas), y se demuestra con firmeza que la geografía, los recursos, la tenacidad proactiva y la capacidad de la Republica Argentina son determinantes, nuestro país podría fortalecer su posición para recuperar las islas de cara a futuro.

Escenario económico del Brexit – Impacto económico en la Argentina

Por Pablo Kornblum

http://lahilacha.com.ar/economia/brexit-nos-toco/#more-881

https://www.yumpu.com/es/document/view/55747254/numero-1-julio-2016

Más allá de las temáticas culturales o ideológicas (como es el caso de la inmigración), los ciudadanos cosmopolitas de las grandes ciudades británicas, atadas a la lógica de los servicios financieros que dan soporte a la globalización – y a casi ¾ de la economía del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RUGBIN) – no pudieron contra un escenario económico recesivo e inequitativo que vive la otra gran parte de la población. Evidentemente, en una perspectiva de crecimiento magro e inflación en alza, la potencia del intercambio intrazona con el resto de la Unión Europea (UE) parece no haber sido suficiente para el triunfo de la permanencia. Y como ocurre en la mayoría de los cambios bruscos de la macroeconomía global, la riqueza no se destruye (siempre que sea mayormente ligada a la economía real y no financiera – hecho que reviste de importancia en el Brexit -), sino que se redistribuye.

Los sectores de la economía británica más golpeados serán los de vanguardia/mayor valor agregado vinculados con el mundo; como es el sector financiero, el aeroespacial o el farmacéutico. El comercio también se verá afectado: la mitad del comercio del RUGBIN con el exterior lo realiza con la UE. Como contraparte, los sectores de la economía vinculados a una lógica mercado internista podrán ser beneficiados con una devaluación que les devolverá competitividad, al menos en un primer momento. Luego se deberán potenciar las posibilidades de insertarse en otros mercados y aprovechar la diversidad de proveedores y la flexibilización laboral post Estado de Bienestar para alcanzar un rápido reacomodamiento del capital humano y físico en la economía real.

En términos monetarios, aunque todos los bancos centrales relevantes del planeta ya anunciaron que pondrán a disposición más de 500.000 millones de Euros para sostener el equilibrio macroeconómico global, la debilidad de la Libra Esterlina arrastró a un golpeado Euro, en contraposición a los otros grandes actores de la geopolítica que verán sus monedas revaluadas en términos relativos. El ‘flight to quality’ ya se ha vivenciado en las primeras horas post referéndum con una revalorización del Dólar y el Yuan, junto con otros activos de refugio como el oro (+ 5%).

Como contraparte, este escenario postergaría el plan de alza gradual de la tasa de interés de la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), ya que de no ser así se encarecería en demasía la economía estadounidense y no contribuiría a mejorar el ya débil crecimiento endógeno y global. Este contexto de bajas tasas de favorecería a la economía argentina; no solo porque se evita la salida de capitales en busca de mayores rendimientos seguros, sino porque también se impedirán incrementos de las tasas de deuda local.

En tanto que la Argentina busca volver a los mercados internacionales de capitales, otro punto importante de la revalorización del dólar se encuentra en el rendimiento de los bonos soberanos argentinos, los cuales continuarán siendo atractivos para los fondos de inversión, hoy en torno al 7% anual en dólares. Y aquí la importancia del complemento de una política monetaria activa: el Peso argentino no deja de ser una moneda emergente y vivenciará una dinámica bajista en el corto plazo – positiva para los actores de la economía doméstica que sostienen que la inflación y el atraso cambiario están erosionando la competitividad -, para luego estabilizarse luego de que transcurran las primeras semanas. Como la relación económica con el RUGBIN no es trascendente para la Argentina (comercio, inversiones, turismo), los impactos financieros y macroeconómicos directos serán marginales en el mediano plazo.

Otro punto a tener en cuenta para nuestro país es la reacción de los precios de las materias primas, clave en las exportaciones nacionales y la generación de divisas. A pesar de que la economía real no debería sentirse resentida de manera directa – bajo el concepto que soslaya la relevancia del clima, la demanda, los volúmenes producidos, etc. -, se deberá esperar las consecuencias geoeconómicas que tiene el Brexit sobre los grandes inversionistas que trabajan sobre los mercados a futuro, los cuales se encuentran estrechamente vinculados al campo y la agroindustria argentina.

En cuanto a las inversiones, un punto negativo a tener en cuenta es que la aversión al riesgo encarece el endeudamiento de los mercados emergentes – requerido no solo por el gobierno nacional, sino también provincias y otros actores privados como las grandes empresas -, además del efecto que podrá tener en los potenciales inversores extranjeros en nuestro país. Y en términos comerciales, el análisis para realizar las políticas económicas prospectivas ya debería tomar en cuenta la diferenciación de ambos actores por separado: la UE y el RUGBIN.

Por un lado, si el Brexit profundiza el bajo crecimiento de la región europea, las exportaciones argentinas se verán claramente resentidas para un mercado que, como un todo, es relevante para nuestro país (junto con BRASIL, CHINA y EEUU, la UE en conjunto representa el otro gran mercado de intercambio). Por otro lado, la separación entre la UE y el RUGBIN implica un proceso de dos años para desarmar un comercio integrado y sin aranceles. Ello genera una brecha temporal que brinda la oportunidad para evaluar y realizar la mejor estrategia de política económica para con la UE y la nueva relación con el RUGBIN; no solo a través del Mercosur (nunca se ha podido arribar a un acuerdo económico entre el Mercosur y la UE), sino también en términos bilaterales. En definitiva, en el largo plazo la Argentina dependerá de su posicionamiento ante el reacomodamiento de las variables geoeconómicas.

Finalmente y en cuanto a las Islas Malvinas, el escenario petrolero y el pesquero son los de mayor relevancia. En cuanto a la ley Argentina sobre las empresas que operan en las Islas Malvinas y su prohibición para trabajar en la Argentina (la mayoría de capitales británicos), y los peces que fluyen a través de las corrientes marítimas desde las aguas argentinas previo a llegar a la zona de pesca de las Islas Malvinas, la Argentina podría aprovechar en términos de rupturas o nuevas alianzas económicas/comerciales con los países de la UE (por ejemplo el caso de España en relación a la pesca) o extra-regionales (profundización de relaciones mutualmente convenientes con otros Estados de diversas áreas – Asia, Sudamérica – ante un RUGBIN más aislado) con intereses en las Islas MALVINAS y su proyección Antártica (este punto también generaría una mayor autonomía u otras alianzas para profundizar los proyectos de investigación y ocupación territorial con menor control británico).

Efectos Económicos del Brexit

Por Pablo Kornblum

Salida del RUGBIN de la Unión Europea
La situación macroeconómica del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RUGBIN) no es la mejor: descansa en el consumo y no la inversión o las exportaciones, es financiado con bajos sueldos, la productividad es relativamente débil y la infraestructura es insuficiente. Además el país presenta uno de los déficits presupuestarios más elevados de la Unión Europea (UE), y el endeudamiento de los hogares es elevado (125% del PBI), lo cual genera preocupación ante una posible burbuja inmobiliaria.
En este aspecto, la salida de la UE profundizaría, por lo menos en el corto plazo, la dependencia en el consumo. Y hasta generar un nuevo relacionamiento con otros mercados, el ‘coercitivo proteccionismo’ podría rebalancear positivamente la cuenta corriente deficitaria: el RUGBIN tiene un gigantesco déficit por cuenta corriente en bienes y servicios con el resto del mundo (actualmente el 7% del PBI).
El déficit presentado se financia a través del flujo de Inversión Extranjera Directa, la compra de bonos del RUGBIN y acciones de empresas privadas por inversores extranjeros; y lo que se ha llamado el ‘dinero caliente’, el movimiento de dinero en efectivo y depósitos a corto plazo en los bancos británicos.
La inversión de cartera muestra que los extranjeros todavía quieren comprar y mantener bonos del gobierno del Reino Unido y acciones de empresas privadas, como un ‘refugio seguro’. Pero la liquidez de corto plazo fluye hacia fuera, acelerando la tendencia el corriente año 2016. Si ese flujo continúa, habrá una gran presión a la baja sobre la libra, lo que puede ayudar a las exportaciones en última instancia; sin embargo, en el corto plazo se incrementaran los precios de las importaciones y la inflación, erosionando los ingresos reales de las familias medias y aumentando los costos para la industria británica.
En otros puntos importantes de la economía, la última estimación del Tesoro del RUGBIN es que el PBI caería un 3,6% en dos años en caso de que triunfe el Brexit. En lugar de una mejora de 8 mil millones de libras al año en la posición fiscal si la contribución neta a la UE desaparece, el déficit presupuestario podría alcanzar entre los 20 mil y 40 mil millones de libras esterlinas en 2019/20.
Por otro lado, el desempleo aumentaría en 520.000 personas. En este sentido, los sindicatos británicos consideran que sin el respaldo de la legislación de la UE, los empleadores tendrán vía libre para recortar muchos de los derechos y beneficios de sus trabajadores ganados con tanto esfuerzo. En definitiva, habría un rebalanceo en el sistema productivo de corto plazo; donde se deberá esperar el modo que se reacomodan las diversas variables de la economía.
En cuanto a la situación cambiaria, el valor de la libra caería un 12%. La devaluación de una de las monedas más fuertes y trascendentes del planeta – ha caído un 5/6% frente a otras monedas importantes desde que la campaña del referéndum comenzó – traería aparejado una mayor competitividad y un menor nivel de compra para los británicos.
Otro punto a tener en cuenta es que la Bolsa de Londres continua siendo una de las más importantes del planeta y es el eje financiero europeo. El sector de los servicios, que emplea cerca de 80% de la población activa y representa tres cuartas partes del PBI, es la fuerza motriz de la economía. Cientos de las compañías más importantes del mundo tienen sus casas matrices para operar en todo el resto de la UE.
En caso de que se haga realidad el Brexit, algunas compañías buscarán otros mercados (‘flight to quality’, incluyendo un fortalecimiento del dólar) favoreciendo seguramente otras bolsas europeas. Y esta pérdida de capital financiero para Londres va más allá de una cuestión económica: el sistema financiero es el distintivo y la insignia de gran parte del poder político británico. Por lo tanto se requerirá una política de reacomodamiento veloz – los costos financieros se incrementarían en el corto plazo -, para evitar que otros Estados (no solo en términos intrarregionales sino a nivel global) ocupen su lugar de privilegio.
Como escenario positivo, el no poseer el Euro como moneda conllevará que el cambio no sea tan brusco en términos de la estabilidad monetaria. Por otro lado, la economía británica es muy variada (pesca, agricultura, hidrocarburos, material de transporte, productos químicos, tecnologías de la información y la comunicación, biotecnología, aeronáutica, defensa y energías renovables, entre otros) lo que le brindaría una amplia flexibilidad para que, tanto el sector empresario como los trabajadores, puedan desarrollarse ante el nuevo contexto. Cabe destacar que los procesos de privatización y flexibilización de las últimas décadas ya han generado un salto de productividad que facilitaría un reacomodamiento futuro (aunque continua siendo bajo en relación a otros mercados).
A nivel UE, los efectos negativos del Brexit de corto plazo no son solo económicos (a nivel financiero – bonos emitidos por los bancos británicos podrían perder el tratamiento favorable que reciben de las normas europeas -, comercial – donde el comercio intra-europeo es por lejos el más importante -, etc.), sino que impactarán a nivel político con potenciales derivaciones económicas (migraciones, resoluciones económicas-técnicas de tinte institucional, etc.).
Por otro lado, los ‘nuevos’ aranceles para con el comercio europeo incrementarán los costos y precios, pudiendo generar un proceso inflacionario que no se verá aparejado con un crecimiento en la producción. Y en cuanto a la Inversión Extranjera Directa, la mitad de la que recibe el RUGBIN proviene de la UE. Seguramente en un primer momento de incertidumbre la misma se verá resentida; en el mediano plazo, el pronóstico es incierto.
Otros países de la UE también pueden tratar de usurpar la posición del RUGBIN como el destino más popular para la Inversión Extranjera Directa extra-regional. En los últimos 15 años, el RUGBIN ha recibido más de 20% de las entradas de IED de la UE; pero sin pleno acceso a los mercados interiores de la UE, los futuros flujos de IED a las fábricas de automóviles o los centros de servicios financieros pueden ser reorientados y crear puestos de trabajo en otros lugares dentro de la unión.
Como contraparte, uno de los beneficios del Brexit es que el RUGBIN dejaría de ser un contribuyente neto al presupuesto de la UE. Sin embargo, la contribución británica fue del 0,35% de su PBI el año 2015, por lo que el ahorro difícilmente compensaría las pérdidas originadas por el comercio y la inversión. Por otra parte, hasta la crisis financiera mundial del 2007, el debate en los círculos del gran capital británico era si unirse o no a la zona euro; lejos de un cuestionamientos sobre la posibilidad de abandonar la UE. Hoy en día, la zona del euro se enfrenta a un crecimiento lento, incluida una crisis financiera y política (como es el caso de los inmigrantes) inusitada desde la post-guerra. Por lo tanto, los beneficios de la adhesión a la UE podrían no ser tan convincentes: ser parte de un bloque estancado es continuar compartiendo costos.
Existen también las opciones alternativas, donde el RUGBIN podría negociar unas relaciones comerciales tan convenientes como las que disfrutaba dentro de la UE – con cierto cuidado, ya que se está viviendo una tendencia de bajo crecimiento global -, pero sin todos los reglamentos comunitarios ni tener que financiar los presupuestos de las instituciones de la UE. Sin embargo, la experiencia de países europeos como Noruega o Suiza, que han negociado acuerdos de este tipo, demuestra que cualquier acuerdo comercial implicaría también obligaciones y condicionamientos.
Noruega y Suiza deben cumplir todas las normas y regulaciones del mercado único de la UE, aunque no pueden participar en su discusión y adopción. También deben trasponer todas las leyes pertinentes de la UE a su legislación nacional sin consultar a sus electorados nacionales. Por otro lado, contribuyen sustancialmente al presupuesto de la UE. Y tienen que aceptar una inmigración de la UE sin restricciones, lo que ha resultado en una mayor proporción de inmigrantes de la UE en sus poblaciones (mayor aún que en el RUGBIN).
Además, miembros de la Asociación Económica Europea (EEA), como Noruega, no pertenecen a la unión aduanera de la UE. En consecuencia, las exportaciones noruegas deben, por un lado, satisfacer los requisitos de las ‘normas de origen’ para entrar en la UE libres de impuestos; por otro lado, la UE puede utilizar medidas antidumping para restringir las importaciones procedentes de Noruega, como ocurrió en 2006, cuando la UE impuso un arancel de 16% a las importaciones de salmón noruego. Además, los miembros de la EEA pagan una tarifa efectiva para ser parte del mercado único: solo para citar un ejemplo, en 2011 la contribución de Noruega al presupuesto de la UE fue de 106 libras esterlinas per cápita, sólo un 17% más baja que la contribución neta del Reino Unido de 128 libras per cápita.
Por lo tanto, formar parte de la EEA no generaría ahorros fiscales sustanciales para el gobierno y los contribuyentes del RUGBIN. Además, la contribución del mismo al presupuesto de la UE, luego de los descuentos, no es particularmente alta por habitante y es más baja como % del PBI en comparación con otros miembros de la UE.
A nivel regional latinoamericano, se podría esperar una devaluación de varias monedas (sobre todo de las economías con mayor vínculo con el RUGBIN) pari passu con la potencial ‘guerra de monedas’. Por otro lado, se puede generar también un ‘efecto contagio’ negativo en busca de activos de bajo riesgo ante la potencial inestabilidad global. También se podría observar una disminución de las exportaciones a Europa debido a un debilitamiento de su crecimiento potencial derivado del Brexit.
En términos positivos, existiría la oportunidad para que el RUGBIN genere acuerdos bilaterales – con un incremento del comercio y la venta de materias primas -, más desligado de responsabilidades institucionales y políticas con la UE. Por otro lado, las bolsas latinoamericanas suelen tener un ‘delay’ con lo que ocurre en los mercados mundiales, un comportamiento lateral con expectativas sobre la continuidad de los sucesos. Pero además, no todos los mercados financieros se encuentran altamente vinculados al mercado mundial; más aún luego de los históricos escenarios de alta volatilidad y endeudamiento externo.
En cuanto a nuestro país, la inversión extranjera directa en términos bilaterales tampoco es relevante. Por un lado, la inversión de Argentina en el mercado británico es ínfima. Como contraparte, se destacan solo algunas grandes corporaciones de origen británico que operan en Argentina de forma directa o con socios: Shell, BP, Cadbury, Sweppes, Diageo, Nobleza Piccardo y HSBC, entre otras.
Finalmente, el comercio bilateral es cercano a los 2 mil millones de dólares (1,5% del total del intercambio). El mismo ha tenido un crecimiento marginal en la última década, pero sin mayor relevancia ni grandes diferencias en el balance final (suele ser superavitario para la Argentina). Tampoco representan un distintivo de la media comercial en términos de bienes y servicios intercambiados (exportación de productos primarios e importación de manufacturas).
Para concluir, sólo si la ‘liberación’ de las instituciones de la UE llegara a producir un fuerte aumento de la productividad, la inversión y el comercio con el resto del mundo – difícil en el corto plazo dado el bajo crecimiento global, lo que generaría una reticencia a un cambio del statu-quo -, el RUGBIN superaría las pérdidas que se tienen de la simbiosis europea.
En términos regionales, el impacto económico – y sobre todo financiero -, se sentirá dentro de una UE que tendrá cambios en sus centros financieros de poder y los flujos de capital; generando además diferentes dinámicas en las economías domésticas y ante los ojos del resto del mundo económico.
Ello se encontraría en consonancia con primas de riesgo y guerras de monedas crecientes alrededor del mundo; debido no solo al menor crecimiento económico global, sino también a una inestabilidad política – incluyendo potenciales nuevos referéndums – que le podría asestar un golpe más a la globalización económica.
Para concluir, aunque el impacto macroeconómico directo en América Latina y Argentina no sería trascendente, los reposicionamientos financieros y geopolíticos de cara a un nuevo escenario europeo y sus derivaciones globales, podrían generar nuevos desafíos y oportunidades en el mediano plazo.

El inmigrante, aquel indefenso enemigo foráneo

Diario Tiempo Argentino, 30/03/2013

http://tiempo.infonews.com/2013/04/06/editorial-99586-ese-indefenso–enemigo-foraneo.php

Autor: Pablo Kornblum

Esta semana, el primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado una serie de medidas destinadas a hacer más difícil el acceso de los extranjeros, —incluidos los procedentes de otros países de la UE — a beneficios sociales como la atención sanitaria, la vivienda pública o las ayudas a los desocupados. En tiempos de crisis económica y de drásticos recortes en las prestaciones del Estado, y mientras el gobierno no puede brindar una solución endógena estructural para salir de una recesión que parece no encontrar su fin, la cuestión de la inmigración logró acaparar el debate político en el Reino Unido.
Es tan antiguo como la historia misma buscar en lo lejano, lo diferente y lo desconocido, la responsabilidad de los males que nos acontecen. Sin embargo, hasta hace no más de un siglo, el enemigo era enorme, distinguido, poderoso. Las potencias imperiales, las compañías extranjeras que explotaban a los trabajadores en situación de esclavitud o las hordas de grupos aliados por un objetivo ideológico o religioso, eran reconocidos por su bravura y capacidad de dar batalla, pero también por sus objetivos claros, concisos y coherentes.
Sin embargo, el mundo ha cambiado. El sistema es cada vez más homogéneo, las democracias capitalistas con una perspectiva occidental han diseminado sus ideales en la mayoría de los rincones del planeta, la paz interestatal es la regla y no la excepción, y, por sobre todo, los objetivos parecen ser los mismos: acumular riqueza, donde ciertos grupos privilegiados se llevan, largamente, la mayor parte de lo generado.
En este nuevo escenario ‘globalizado’, los adversarios son más difusos, difíciles de distinguir. Medios de comunicación, políticos, o el mismo marketing corporativo, confunden a una población mayoritariamente analfabeta sobre las cuestiones de la dinámica global; tanto en relación a la conectividad de los procesos como, por sobre todo, como los mismos impactan en sus vidas.
¿Por qué entonces el inmigrante? Seguramente debido a que es la cadena más débil del eslabón socio-económico y productivo. No solo es lo distinto; es lo tangible, lo que se puede distinguir fácilmente cuando las elites políticas y económicas explican como los extranjeros quitan empleos y abusan de la seguridad social – aunque en muchas ocasiones las mismas estadísticas oficiales lo desmientan -. Están ahí, deben adaptarse a convivir con los nativos, en su territorio y bajo sus leyes, valores y costumbres. Y pocas veces tienen como defenderse: no tienen un respaldo económico de base, sus lazos familiares se encuentran entrecortados, sus propios gobernantes los han abandonado.
En este sentido, mientras florecen una larga lista de partidos políticos xenófobos europeos tales como la Unión por el Futuro en Austria o Amanecer Dorado en Grecia, pocos se acuerdan de la necesidad de mano de obra a bajo costo para ganar competitividad o cubrir puestos de trabajo que los nativos no desean realizar. Será, en definitiva, que el costo político de mostrar la verdad a la ciudadanía es demasiado grande; no solo desnudaría las incapacidades propias de los gobernantes, sino también, las fragilidades sistémicas que pocos pueden ver y una minoría privilegiada tampoco desea cambiar.