Brexit, ¿fin o comienzo de la historia?

Pablo Kornblum para Ámbito Financiero – 7-2-2020

https://www.ambito.com/opiniones/brexit/brexit-fin-o-comienzo-la-historia-n5081490

Hartazgo. No cabe otra palabra para los ciudadanos británicos que le dieron el último espaldarazo a Boris Johnson para que, finalmente, obtenga el 12 de Diciembre pasado la mayoría parlamentaria suficiente que le permitió aprobar el borrador acordado con Bruselas. Tres años y medio de idas y venidas que desgastaron a ambas posiciones, pero sobre todo a los políticos ambiguos, quienes ya no encuentran asidero en la actual población global. Nunca más apropiada la frase ‘a los tibios los vomita dios’ para comprender a una ciudadanía cada vez más informada de las miserias y de la urgente necesidad de cambio. Aquellas que los gobiernos de Centro (tanto los progresistas como los conservadores), ya no les pueden brindar respuestas ni siquiera tranquilizadoras. Sino miremos quienes gobiernan en potencias como Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, o Brasil. Podemos hablar de su ‘relativo’ éxito en una diversidad de áreas, pero seguramente ‘pisan con mayor firmeza’ que los endebles Macron, Sánchez, Piñera o Lenin Moreno.

En este sentido, el sentimiento a favor del Brexit creció a raíz de la crisis financiera de 2008, cuando los trabajadores británicos se comenzaron a quejar con mayor fuerza por la pauperización en su calidad de vida. No culparon al capitalismo, ni siquiera a las políticas del gobierno del Reino Unido. Para muchos, la responsabilidad fue casi exclusiva de la Unión Europea (UE) y, especialmente, la migración de trabajadores comunitarios que ejercía presión sobre el empleo, la vivienda y los servicios sociales (a pesar de que la mayoría son jóvenes – a menudo solteros que subutilizan el sistema público -, que realizan trabajos de servicios mal pagos – hotelería, restaurantes, agricultura -, y ayudan a pagar las contribuciones de pensiones para los británicos que se encuentran jubilados).

En este aspecto, el “Take Back Control” (retomar el control) ayudó a construir una alianza política exitosa entre una gran parte de la clase obrera británica (cabe destacar que el trabajador promedio ha perdido 11.800 Libras Esterlinas en ingresos reales desde 2008), ideólogos conservadores críticos de la UE, nostálgicos de los días del Imperio que querían ver a “Gran Bretaña” operando más libremente en el mundo, empresarios – sobre todo industriales y del sector agrícola – que se encontraban molestos por las regulaciones y la competencia con otros mercados comunitarios, e incluso sectores de la izquierda que sostenían que la UE es parte de un entramado capitalista perverso.

Como contraparte podemos mencionar a los miembros del establishment, aquellas elites financieras y mediáticas que pronosticaban la ‘hecatombe del imperio’ fuera de Europa, donde se interrumpirían las cadenas de suministro, se pondría en riesgo relaciones comerciales cruciales, y se dañaría fuertemente la inversión en general. Sin embargo, la posición  de los ‘brexiteers’ no cambió; menos aun cuando ninguno de los pronósticos agoreros ocurrieron: la economía británica continuó creciendo (es verdad que más tibiamente que previo al Brexit – levemente inferior al 2% -, pero sustancialmente mejor que, por ejemplo, bajo la crisis global de 2008-2009), y el país no se estrelló con destino seguro al abismo.

Para entender el porqué, hay dos variables que son fundamentales: por un lado, mientras algunos sectores de la economía se vieron (y verán) perjudicados, otros ya han comenzado a sentir algún suave viento de cola. Un ejemplo es la devaluación de la Libra Esterlina (el dólar se apreció de 1,70 a 1,30 por libra), la cual ya ha permitido incrementar exportaciones y sustituir importaciones de sectores previamente ‘poco competitivos’, en contraposición de la actual economía “rentista” que depende demasiado de su sector de servicios financieros y comerciales.

Nadie niega que el 57 % del comercio de bienes y el 40% de servicios del Reino Unido todavía son con la UE. Pero desde el día uno del referéndum los funcionarios técnicos, aquellos que se encuentran más allá de la ‘rosca’ política, comenzaron a trabajar arduamente buscando oportunidades en el resto del mundo. Pero ello no es de extrañar que China se encuentre lista para adentrar en el Reino Unido su nueva tecnología celular 5G de la mano de Huawei, que el presidente Donald Trump pretenda facilitar y acelerar un nuevo tratado bilateral de libre comercio, o que por ejemplo el mismo México, donde la inversión británica ocupa el octavo lugar, también haya mostrado interés y en agosto pasado acordó con el Reino Unido desarrollar una “ambiciosa” relación comercial bilateral.

Quien claramente ha perdido, aunque lo disimule detrás de una tristeza fraternal ante un futuro complejo con sus ahora ex socios, es la UE. Aquel club creado desde las cenizas de la post Segunda Guerra Mundial que deseaba demostrar unidad y capacidad de enfrentar, bajo la lógica occidental capitalista neoliberal que se avecinaba, sus condiciones de pelearles ‘palmo a palmo’ el dominio económico global a los Estados Unidos, Japón, y ahora China. Más de medio siglo después, el fracaso llega hasta el punto de intentar mantener al menos un acuerdo estilo unión aduanera (con aranceles y regulaciones fronterizas similares) y conservar algunos puntos del mercado único existente (como la libertad de movimiento de trabajo y capital, los  derechos de los ciudadanos, etc.). Algo que el nuevo gobierno conservador de Johnson no tendría intención alguna de suscribir.

El otro factor es político-institucional. El Reino Unido fue la principal potencia del mundo hasta hace poco más de un siglo. Su lógica sistémica ha generado decisiones que han injerido en la vida política, económica y social dentro y fuera de sus fronteras, siempre bajo un hilo de cohesión y un norte nacional que va más allá de cualquier idea personalista que pueda mellar sus capacidades como potencia. Aunque constreñida en momentos de su historia reciente, lejos estamos de una implosión del imperio. ¿O acaso ustedes se imaginan, con lo trascendente que son las expectativas en economía, que un país cualquiera puede sobrevivir estoicamente más de tres años de incertidumbre previo a uno de los puntos de inflexión más importantes de su historia como Estado-Nación? Ni pensar lo que ocurriría por estos lares si pasará lo mismo…

A ello se adiciona que el británico, sobre todo el inglés, es un ser muy nacionalista. Sobre todo la clase media y los círculos obreros, aunque denostados desde Margaret Thatcher hasta aquí, aman su país. Johnson lo comprendió perfectamente y bajo el lema “Get Brexit Done”, logró arrasar en las elecciones combinando la salida ‘a como sea’ de una Unión Europea ‘enemiga de los intereses británicos’, y un apoyo a la asistencia social valorado por el hasta entonces indeciso votante de centro.

En cuanto a este aspecto del ser nacional, nos encontramos con el escenario difuso que implica el futuro puertas adentro del Reino Unido. Por un lado, la mayoría de los escoceses votaron para permanecer en la UE en el referéndum, mientras a su vez los nacionalistas obtuvieron una victoria arrasadora en las elecciones de diciembre; por ende, seguramente presionarán nuevamente por un segundo referéndum para la independencia, al estilo catalán. Probabilidad de éxito: casi nula. De la Reina Madre para bajo, de ninguna manera permitirán que 5 millones de escoceses (de los cuales medio millón son ingleses con derecho a voto) resquebrajen el imperio. Mismo es el caso de Irlanda del Norte, que además primero tiene que subsanar diferendos en diversas áreas institucionales entre los católicos pro europeos y los unionistas protestantes. Y en una temática tan compleja y determinante para su futuro, mejor es no reabrir heridas del pasado que pueden derivar en tensiones que pudieran salirse de control.

Finalmente y en cuanto al impacto en nuestro país, debemos estar atentos para comprender sobre que variables se puede trabajar, con algún tipo de injerencia, para sacar provecho del conflictivo Brexit descripto. Por un lado, es claro que no podemos sostener una lógica militarista – un camino inviable, por lo menos por ahora – donde nos encontramos a años luz de las capacidades del Reino Unido. Más aún si tenemos en cuenta que, ni con todos los dilemas que conllevó el Brexit se atrevieron a realizar un ajuste en la cartera militar: el presupuesto del Ministerio de Defensa Británico pasó de 37.100 millones de Libras Esterlinas al momento del Referéndum de salida de la Unión Europea, a los 41.300 millones de Libras Esterlinas para el próximo período fiscal 2020/2021.

Lo que si es factible es aprovechar en términos políticos, económicos y jurídicos, este momento de debilidad que provoca la incertidumbre en los Territorios Británicos de Ultramar, olvidados y ninguneados desde el día uno del referéndum de salida, y todavía sin respuestas concretas por parte del gobierno de Johnson. La libido de la agenda de los equipos técnicos negociadores definitivamente se centrará en la frontera irlandesa, para citar una prioridad, y no en los aranceles a la pesca que deberán comenzar a pagar los buques provenientes de las Islas Malvinas, hasta ahora exentos de cualquier tipo de imposición (que rondan entre el 6% y 18% para la pesca de los ‘no comunitarios’, según el tipo de especie). No es un tema menor, sino mayúsculo para los menos de tres mil habitantes de las Islas Malvinas: casi el 60% del valor agregado de las islas proviene de la industria pesquera, cuyo destino del 95% de sus exportaciones generadoras de divisas es la propia UE.

El otro punto clave para la continuidad de la política económica isleña (donde asienta sus capacidades diplomáticas), es el escenario petrolero. Como diría algún crítico teatral, es ‘la farsa que deriva en tragedia’: a los altos costos de exploración, desarrollo, y potencial explotación y producción, se le adiciona la incertidumbre de la viabilidad comercial y tecnológica, además de un escenario geográfico, climatológico y geopolítico sumamente adverso. Mismo los documentos oficiales de las propias empresas que operan en la zona indican que solo habría (en claro potencial y si se alinean todos los planetas) unos 3.000 millones de barriles de petróleo, sumado a una suma menor de gas condensado. Irrelevante en términos geopolíticos globales, para un mundo que consume 100 millones de barriles de petróleo diarios. No por nada las dos principales empresas que quedan operando en la isla, Rockhopper y Premier, están pidiendo la hora como boxeador castigado en el último round: durante el año pasado, la primera presentó una solicitud de financiamiento a “posibles prestamistas senior” para poder continuar los ‘eternos’ procesos de exploración, mientras que Premier quiere reducir su participación en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, en el marco de un proceso de reestructuración para disminuir una deuda mínima de 2.150 millones de dólares – lo que muestra el irrelevante tamaño y valor de las empresas que operan en las Islas Malvinas -.

Dado el contexto descripto, la grandes preguntas entonces que nos podemos hacer son ¿vamos a continuar presionando en el Comité de descolonización de Naciones Unidas por la soberanía de nuestro país, con una Europa pragmática que ya no levantará la mano automáticamente a favor de los intereses británicos? ¿Se mantendrá la prohibición para que las empresas hidrocarburíferas que operan en las Islas Malvinas no lo puedan hacer en suelo Argentino? ¿Se realizará un control exhaustivo de los productos (alimentos, bienes de capital) que ingresan y salen de las Islas Malvinas a través de nuestros mares y cielos, buscando además la cooperación de nuestros ‘aliados’ del Mercosur ampliado en sus propias jurisdicciones?

O por el contrario, ¿dejaremos que se intensifiquen los vuelos desde y hacia las islas (incluido el inaugurado desde San Pablo hace escasos 3 meses, con escala mensual en el aeropuerto de Córdoba)? ¿Se ratificarán la adjudicación de áreas de las recientemente licitadas Cuencas en el Mar Argentino a las empresas Tullow y Equinor, con enormes intereses cruzados en las Islas Malvinas y el Reino Unido? ¿Se apoyará el acuerdo Foradori-Duncan en términos de remover todos los obstáculos para con la explotación de los recursos naturales que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, sin mencionar un ápice de la disputa de la soberanía (que por supuesto no harán nunca)?

No debería haber lugar a dudas para con la elección entre ambas opciones dicotómicas, si pensamos en cómo las futuras generaciones de Argentinos podrán sacar provecho en término de los recursos naturales estratégicos como la biodiversidad o los minerales – los cuales son vitales para la industria farmacéutica o la electrónica, solo por citar algunos ejemplos -, que se encuentran en las Islas y su proyección sobre la reclamada Antártida Argentina. Pero menos aún, si la elección se la dejamos a los familiares de los 629 argentinos que fallecieron en la Guerra de las Islas Malvinas.

El CASO CHAGOS Y UNA BISAGRA EN LA RELACIÓN ENTRE LA UE Y EL RUGBIN POR LA CAUSA MALVINAS

Por Pablo Kornblum, para la Revista Mundo Plural, Marzo de 2018

https://www.yumpu.com/es/document/view/59976230/revista-mundo-plural-marzo-2018-okok

El ex embajador británico ante las Naciones Unidas, LORD HANNAY, le advirtió al Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento británico que la UE podría votar en contra del RUGBIN en la Organización de las Naciones Unidas, a propósito de la disputa sobre las ISLAS MALVINAS en el seno de dicha Asamblea.

HANNAY ha argumentado que tras el Brexit, la UE ya se opuso en Junio de 2017 al control territorial británico de las ISLAS CHAGOS, en el océano Índico, lo que podría derivar en un mismo escenario en caso de que los malvinenses se presenten ante las Naciones Unidas en el futuro. Cabe destacar que las ISLAS MALVINAS fueron incluidas por el RUGBIN en un anexo del tratado europeo de Lisboa, definiéndolas como “territorios de ultramar” alcanzados por disposiciones comunitarias.

En el caso de Chagos, de los 174 países que participaron del debate en la Asamblea General, sólo 15 votaron a favor del RUGBIN, 94 votaron en contra y el resto se abstuvo (la mayoría y los más importantes de los países de la UE). De los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, sólo ESTADOS UNIDOS votó a favor de la posición británica. Otros países de relevancia que votaron a favor del RUGBIN fueron JAPÓN y COREA DEL SUR (aunque esto sea solo una consecuencia de su necesidad de alinearse militarmente a los ESTADOS UNIDOS).

Aunque la consulta que emitió la Corte Internacional de Justicia no es vinculante, las opiniones del tribunal tienen autoridad moral e influencia legal. La Cancillería británica describió el resultado como “decepcionante”, y reiteró su posición de que la soberanía de las islas es “un asunto bilateral a ser resuelto entre el RUGBIN y la REPÚBLICA DE MAURICIO”.

El origen de la disputa se encuentra en 1965, tres años antes de que el RUGBIN concediera la independencia a MAURICIO. Fue entonces que el gobierno británico decidió separar de su colonia en el Océano Índico a las ISLAS CHAGOS, y darle un destino diferente como Territorio Británico en el Océano Índico (BIOT, por sus siglas en inglés).

Los más de 1.500 habitantes locales fueron deportados del archipiélago para que la mayor de las islas, Diego García, pudiera serle arrendada hasta el año 2036 a los ESTADOS UNIDOS para construir una base militar. Diego García fue uno de los sitios utilizados por Washington en el controvertido programa de la CIA de vuelos secretos y transporte clandestino de prisioneros (conocido en inglés como “rendition”), como así también sirvió como base para las operaciones militares estadounidenses en IRAK y AFGANISTAN.

El gobierno británico sostiene que en el futuro “cederá” las islas a la REPÚBLICA DE MAURICIO. Pero sólo lo hará “cuando no sean requeridas por razones de defensa”. Según el RUGBIN, en este momento las islas juegan un papel importante en la seguridad global y regional, ya que ayudan a mantener seguro al RUGBIN, los ESTADOS UNIDOS y otros aliados, incluyendo a la REPÚBLICA DE MAURICIO.

Para concluir, podemos decir que la salida de la UE generó una considerable pérdida de influencia del RUGBIN, lo cual se demostró en la votación sobre las ISLAS CHAGOS. Por el contrario, seguirán siendo socios en la OTAN, lo cual indica que el escenario geopolítico será dinámico e inestable en el corto plazo.  La principal diferencia es que los apoyos deberán ahora ser negociados y no dados por sentado; tal cual es el caso – a la inversa – del control marítimo de aguas territoriales británicas luego de la oficialización de la salida de la UE en el 2019.

Por otro lado, el objetivo del arrendamiento también entra en juego a la hora de la votación. La utilización come base militar de los ESTADOS UNIDOS ha sido duramente cuestionado en diversos foros internacionales, sobre todo por su objetivo en tanto la lucha ‘contra el terrorismo’, y no en pos de una vida en comunidad por parte de una población expulsada.

La insistencia del RUGBIN de que la problemática de las ISLAS CHAGOS se debe tratar como un asunto bilateral con la REPÚBLICA DE MAURICIO – incorporada como tal al Commonwealth en el año 1992 -, le brinda entidad a una ex colonia que todavía tiene una gran dependencia hacia la antigua metrópoli. La relación asimétrica también encuentra similitud con las ISLAS MALVINAS, en donde anteponen la autodeterminación de un mero TTBBUU, cuyo único objetivo es el evitar el dialogo y la discusión con terceros actores.

Sin embargo, es importante destacar que la situación de las ISLAS MALVINAS conlleva dos contextos diferentes a la de las ISLAS CHAGOS. Por un lado, su población no fue expulsada – por el contrario, existe un proceso de estimulación inmigratorio -; mientras que por otro lado, la dependencia militar con el RUGBIN, dado el conflicto con ARGENTINA, se torna un elemento fundamental que tienen muy presente los malvinenses a la hora de debatir si mantenerse o no bajo el ala británica.

Elecciones en las ISLAS MALVINAS

Pablo Kornblum para la Revista Mundo Plural, Noviembre de 2017

https://www.yumpu.com/es/document/view/59582362/revista-noviembre

El día 9 de Noviembre hubo elecciones en las ISLAS MALVINAS. Diez y siete candidatos se han presentado para las ocho bancas de la Asamblea Legislativa, el órgano que es responsable del gobierno interno y establece las metas de la agenda nacional de las Islas. También se encuentra activamente involucrada en temas relativos a las relaciones exteriores, mientras que la política de Defensa queda en manos del RUGBIN (Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte).
En la capital, Puerto Argentino, hubo 1.233 electores registrados (representados por 5 miembros) y otros 251 en las zonas rurales o el Campo (representados 3 miembros), como se identifican las dos circunscripciones electorales del archipiélago.
Visto que en las Islas no existen partidos políticos, los candidatos se presentan en base a lo que consideran son las prioridades y las políticas a aplicar. Algunos ejes considerados de relevancia se han focalizado en las inversiones necesarias en infraestructura, la protección y administración del medio ambiente terrestre y marino, o el derecho a la autodeterminación y al estatus político de las Islas, entre otros.
Por su parte, el nuevo Gobernador de las ISLAS MALVINAS, Nigel Phillips, sostuvo que ha habido un proceso democrático de elección de los representantes del pueblo, en el cual ellos han decidido como desean ser gobernados. En su discurso, indicó que al ser “el representante de su majestad, la Reina, su deber es asegurar que se cumpla la Constitución de las ISLAS MALVINAS. Una Constitución que no ha sido impuesta, sino que fue democráticamente elegida por los representantes del pueblo”.
Lo que debemos resaltar es que, el que no haya partidos políticos en la elección, no implica que los electores se encuentren ‘desideologizados’; pero si se pueden centrar más en los temas de gestión diaria. A pesar de que los temas a discutir son variados, al ser pocos habitantes se ponen sobre el tapete temas de relevancia concernientes a la mayoría, lo que genera un escenario de mayor pertenencia e involucramiento.
Por otro lado, desde el RUGBIN quieren dejar en claro que en las ISLAS MALVINAS hay un claro proceso democrático independiente, bajo el cual los isleños ‘deciden su futuro’. Sin embargo, ello es más que relativo: los asuntos estratégicos, como así las principales políticas públicas, conllevan la impronta y la necesaria aprobación del RUGBIN; el cual no solo dictamina la principal autoridad, el Gobernador, sino que también ha generado un proceso burocrático de contralor que no permite que ‘nada se le escape’.

Escenario Petrolero Islas Malvinas

Por Pablo Kornblum en Revista Mundo Plural

http://www.yumpu.com/es/document/view/55944015/revista-septiembre

Los últimos datos indican que las reservas probadas de petróleo a nivel global rondan los 1.700 billones de barriles de petróleo crudo.

En un escenario petrolero que potencialmente no representa el 0,05% de ese total, son 4 las más importantes empresas petroleras que tienen Licencias hidrocarburíferas en las aguas circundantes a las Islas Malvinas: Premier Oil, Rockhopper Exploration (la cual ha adquirido el corriente año la compañía madre de las Islas Malvinas, Falkland Oil & Gas Company), Noble Energy y Borders & Southern Petroleum.
Todas ellas son compañías pequeñas o medianas en la industria, dependientes la mayoría del financiamiento externo y con alta volatilidad – y en los últimos años con rendimientos decrecientes – en las Bolsas que participan (la mayoría en la Bolsa AIM de Londres, secundaria para empresas de menor envergadura).
Para citar algunos ejemplos, Premier Oil contaba al final del año 2015 con un flujo de caja de 110 millones de dólares, mientras buscaba financiamiento en torno a los 750 millones de dólares para continuar con los proyectos en las Islas Malvinas. Borders & Southern, por su parte, cerró su balance anual al 31 de Diciembre de 2015 con solo 14 millones de dólares líquidos. A pesar de sostener que hay potenciales 360 millones de barriles de Gas Condensado en la Cuenca Sur donde opera, ha declarado que solo realizando algún tipo de asociación (Farm-Out) podrá continuar explorando las áreas licenciadas.

En cuanto al contexto operativo, en el último año Rockhopper ha anunciado que sus Reservas de Petróleo Contingente se han duplicado a más de 300 millones de barriles. Sin embargo, cabe recordar que los Recursos Contingentes son recursos estimados como potencialmente recuperables pero que actualmente no se consideran lo suficientemente maduros para lograr un desarrollo económico, debido a trabas tecnológicas, comerciales o institucionales.

Por ejemplo, un obstáculo es que no todos los permisos internos y externos necesarios por la compañía para operar hayan sido otorgados, incluyendo los permisos gubernamentales y ambientales. Otro punto es que no exista evidencia concreta por parte de la administración de la compañía de su firme voluntad de iniciar el desarrollo comercial en un período de tiempo razonable (normalmente 5 años, aunque podría ser más largo).

Sin embargo, Rockhopper sostiene que ya puede confirmar la existencia de 747 millones de barriles de Petróleo y Gas, lo que significaría, sumados a los Recursos Contingentes previamente descriptos, un monto total cercano a los 1.000 millones de barriles de Hidrocarburos. Pero de todos ellos, solo 270 millones serían de ‘bajo riesgo’.

Premier Oil y Noble Energy esperan encontrar alrededor de 1.400 millones de barriles también en el complejo Sea Lion. Para citar un ejemplo, algunas de sus perforaciones se centraron en el Prospecto Zebedee, con un objetivo de alcanzar los 281 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, y aclarado por las mismas compañías, las chances de éxito en la zona rondan entre el 10% y el 50%.

Cada pozo que se perfora en la Cuenca Norte – la más accesible y la que tendría mejores perspectivas – cuesta alrededor de 50 millones de dólares. Por otro lado, el alquiler diario de la plataforma petrolera Eirik Raude fue de 635 mil dólares la última campaña. Premier, por ejemplo, ha pronosticado el costo total para la primera producción en 1.800 millones de dólares, que incluye la perforación de 18 pozos que generarían potencialmente 220 millones de barriles en un período de 20 años. Pero su CEO, Tony Durrant, también sostuvo que de continuar las operaciones en el año 2016 con los actuales valores del barril en torno a los 50 dólares, la primera producción de entre 50 y 60 mil barriles diarios no saldrá a la luz hasta el año 2019.

Las Cuencas Este y Sur son más profundas y requieren una mayor capacidad tecnológica para sopesar los dilemas climatológicos y geológicos. Por ende, los costos de perforación son entre un 50% y un 100% más onerosos que en la Cuenca Norte. Noble Energy esperaba que, por ejemplo, el Prospecto Humpback aporte 1.000 millones de barriles. Sin embargo, después de evaluar los resultados exploratorios en el año 2015, abandonaron los pozos que habían costado un total de 140 millones de dólares.

Como contraparte, se debe tener en cuenta también que la crisis petrolera por la baja de los precios tiene su correlato en toda la industria. Por lo tanto, las empresas Licenciatarias han presionado a sus proveedores para disminuir los costos (en algunos casos hasta un 30%). Para citar un ejemplo, solo los costos de capital han disminuido de 14 a 11 dólares por barril en los últimos 2 años. Aunque sería insuficiente para alcanzar la sustentabilidad de los proyectos, ello podría ser un punto a favor de la continuidad a mediano plazo de las operaciones.

Como complemento, el Gobierno de las Islas Malvinas ofrece un generoso término contractual para quienes adquieran Licencias: un 9% de regalías más un 26% de impuestos corporativos (en comparación con alrededor de un 60% de cargas totales en el Mar del Norte). Más aun, en los últimos años – y dada la magra situación -, el gobierno isleño ha realizado exenciones y planes de pago atados a la potencial producción para retener a las empresas.

En consonancia con el contexto negativo de las Islas Malvinas, los grandes jugadores del mercado también se encuentran con serios inconvenientes. British Petroleum anunció este año que podrá cubrir los costos de la inversión en capital y pagar dividendos solo si el barril supera los 50 dólares. ExxoMobil se refirió a una posición similar con un barril ‘mínimo a 40 dólares’, dependiendo de la negociación y renegociación de los contratos para disminuir costos. Chevron por su parte, sostuvo que balanceará su flujo de caja y gastos con un barril de 52 dólares, a pesar que en el último período se ha desprendido de activos por 5 mil millones dólares.

En este sentido, el precio del barril ha tenido sus picos históricos, embebidos en altos niveles de variabilidad – cuando no inestabilidad – derivado de crisis financieras y geopolíticas globales; lo que conlleva a un escenario de incertidumbre en el mediano y largo plazo.

Cabe destacar que existen importantes diferencias dependiendo del tipo de explotación y las características de la región; lo que conlleva a que la viabilidad comercial sea especifica. En este sentido, la producción off-shore tiene como mínimo un costo de entre un 70% y 80% mayor que la perforación terrestre. Para citar un ejemplo, British Petroleum despidió este año 300 personas en su centro de Aberdeen, Escocia, porque varios pozos off-shore del Mar del Norte no son rentables con precios del barril menores a 75 dólares.

Si tenemos en cuenta que la producción en las Islas Malvinas es off-shore y con características geográficas y climatológicas fuertemente adversas, el valor del barril debería estar aún más alto. En este sentido, la empresa Noble en su último reporte anual destaco: “Un clima severo y ásperos mares limitan las actividades de exploración y evaluación sísmica en las aguas circundantes a las Islas Malvinas. A su vez, su locación remota hace más dificultoso y consume más tiempo el transportar personal, equipamiento e insumos.”
Futuro complejo e incierto para la producción Hidrocarburífera

En enero del corriente año 2016, Premier Oil sostuvo que la compañía va a suspender los proyectos en las Islas Malvinas si el barril de petróleo vuelve a descender por debajo de los 50 dólares. Su CEO indicó que la Fase 2 del Complejo Sea Lion, con Recursos Contingentes en torno a los 293 millones de barriles, no podrá ser desarrollado hasta el año 2024 por los bajos precios del barril. Más aún, la compañía sostiene ahora que el ciclo vital de Sea Lion se redujo de 25 a 20 años de trabajo.

El contexto que surge para las empresas tiene una triple problemática: a los altos costos de exploración, desarrollo, y potencial explotación y producción, se le adiciona la incertidumbre de la viabilidad comercial y tecnológica, que se potencia a su vez por un escenario geográfico, climatológico y geopolítico sumamente adverso.

Para generar cierto margen de ganancia mínimo – descontando costos operativos, regalías e impuestos corporativos -, se tendría que evaluar un barril de petróleo que oscile entre los 100 y 120 dólares. Aunque nos encontremos con una tendencia de precios creciente, la misma es proporcionalmente marginal – derivado del complejo escenario económico y financiero global – y, por lo tanto, no observaremos esos valores hasta, por lo menos, los primeros años de la próxima década.
Para concluir con una hipótesis de máxima, el mejor escenario para las empresas licenciatarias y el Gobierno de las Islas Malvinas, donde todos los recursos analizados hasta el momento sean productiva y comercialmente viables – agregando algún recurso potencial que se pueda adicionar a futuro -, estaríamos hablando de un total que rondaría los 3.000 millones de barriles de Petróleo (mayoritariamente) y Gas Condensado. Para ponerlo en términos comparativos, en el Mar del Norte se espera extraer 16.000 millones de barriles en la próxima década.

Para simplificar el análisis hipotético, si pensamos en una potencial recuperación del barril a 100 dólares, con un costo mínimo de extracción a 50 dólares por barril, más los pagos por regalías e impuestos corporativos y la logística para su exportación, podríamos inferir un ingreso neto para las empresas de entre 15 y 25 dólares por barril.

Para el gobierno a cargo, la recaudación sería de 30 dólares por barril. Si pensamos en un escenario de largo plazo (30 años para completar el ciclo total) estaríamos hablando de unos 100 mil millones de dólares, unos beneficios de 3.000 millones de dólares anuales de ingresos para el fisco hasta el año 2050.

Sin embargo, este escenario utópico en términos productivos y temporales, obliga a pensar un contexto más lógico y plausible: con seguridad implicaría reducir los valores de ingresos expuestos en un 70% u 80%. Mientras para los 3000 pobladores de las Islas estos números son significativos, en ninguno de los dos casos – tanto de máxima como algún escenario más racional – los valores representan números superadores u estratégicos para la Argentina.